miércoles, 15 de julio de 2009

¡Viva la Virgen del Carmen!, la Historia de la patrona de Chile


16 de julio de 2009

La devoción a la Carmelita está profundamente arraigada en nuestro país, desde su independencia, en la que se supone ella intercedió, por ejemplo el 16 de julio de 1810, en su día, renunció el último Gobernador español, Antonio García Carrasco.
Escrito por Equipo El Rancahuaso



Foto/ Nelson Piedra (nopiedra)

La devoción de la Virgen del Carmen está profundamente arraigada en nuestro pueblo, tanto que en jerga popular se dice que "La Virgen del Carmen es nacida y criada en Chile." El nombre de la Virgen del Carmen viene del Monte Carmelo, situado en el puerto de Haifa, donde vivió Cristo, Elías y otros profetas.

Según la tradición, durante la celebración de Pentecostés, algunos fieles que investigaban la vida de los profetas Elías y Eliseo en el Monte Carmelo, actual Israel, fueron convertidos al catolicismo tras la aparición de una nube en la que iba una imagen de María. En ese monte, fundaron un templo en honor a la Virgen y la congregación de los Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, la que pasó a Europa en el siglo XIII luego de su persecución en Tierra Santa.

El 16 de julio de 1251, la imagen de la Virgen del Carmen se habría aparecido a San Simón Stock, superior general de la Orden, al que le entregó sus hábitos y el escapulario, principal signo del culto mariano carmelita. Según es tradición la Virgen prometió liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo, creencia que ha sido respaldada por los Pontífices. La iconografía principal de la Virgen la muestra portando dicho escapulario.

A nuestro país llega la devoción en el año 1680, con los misioneros agustinos. La primera cofradía del Carmen se funda en Concepción. El mayor auge de la devoción ocurre en la época de la Independencia.

Se cree que gracias a la intersección de la Virgen venerada por los chilenos independentistas, renuncia el 16 de julio (día del Carmen) de 1810 el último gobernador español, Antonio García Carrasco. Y el 5 de enero de 1817 se realiza la presentación de la Virgen del Carmen como Patrona del Ejercito de los Andes.

Bernardo O´higgins, reiterando el juramento hecho en Mendoza, proclama a Nuestra Señora del Carmen "Patrona y generalísima de las Armas de Chile," y el 14 de marzo de 1818, en una situación de especial peligro, se renueva en forma solemne la proclama de Patrona de la Nación y se promete erigirle un Santuario, que será el sello de la alianza. "en el mismo sitio donde se realice la batalla y se obtenga la victoria, se levantará un Santuario a la Virgen del Carmen.

Fuente: Iglesia.cl
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16 de julio de 2008



Cada 16 de Julio Chile entero celebra el día de la Vírgen del Carmen, patrona de nuestro país.Una tradición mariana que se ha venido traspasando de generación en generación desde los albores de la República e incluso antes.


Escrito por Luis Felipe Caneo

Al hablar sobre la historia de la Patrona de Chile es imposible no aludir el proceso independentista llevado a cabo entre 1810 y 1818 e incluso en pleno período hispánico es posible encontrar rastros de ella.

En 1643 nace en Concepción, actual capital regional del Bio-Bío, la Primera Cofradía de Nuestra Señora del Carmen de Chile;en 1662 se funda en Nuñoa, actual Región Metropolitana, la primera parroquia carmelita;en el año 1690, en las postrimerías del siglo XVII,comienza a crearse el Monasterio del Carmen Alto de Santiago;en 1694, el misionero José González Rivera y Moncada construye en tierra de indios dos capillas carmelitas, en Ropocura y Colhué, orillas del Cautín y Bio-Bío.

En 1786 un violento terremoto azota el centro y sur del Perú, destruyendo los campos trigueros, demanda que fue satisfecha por Chile convirtiéndose a la economía de esta colonia del siglo siguiente en triguera.Ese año, el 13 de Octubre, un comerciante de estampas religiosas extiende "su humilde mercadería sobre el suelo de ese erial que era ,entonces, nuestra Plaza de Armas, lugar de tránsito de carruajes y caballerías y de ceremonias en los actos solemnes.Corre un leve viento, como en todas las primaveras santiaguinas.

El viento levanta las livianas estampas, las hace revolotear por el aire; el comerciante va de un lado a otro, cogiéndolas en su vuelo y poniéndolas a buen recaudo.Pero una se resiste, se eleva, como volantín de un futuro septiembre y se va, se va, se aleja, se pierde entre las callejuelas y los tejados, sobrepasa los jardines y se detiene, por último, en un punto de la antigua Cañadilla, que hoy llamamos Avenida Independencia", con esas palabras es descrito el acontecimiento que es considerado un verdadero milagro por el pueblo en el libro "Maipú, historia y templo"de Hernán Poblete Varas (Pehuén Editores).

En ese punto se inicia la construcción de un templo en 1794, bajo el mandato del obispo Francisco Marán, con el nombre de viceparroquia de Renca.En 1819, el obispo Cienfuegos lo eleva a la categoría de Parroquia, cuyo nombre hace alusión a los acontecimientos que motivaron su edificación :Parroquia de la Estampa.

En Europa, en tanto, las aguas no estaban tranquilas.Durante el siglo XVIII surge un movimiento cultural-intelectual denominado Ilustración, el cual critica el absolutismo monárquico imperante, con una clara desigualdad y, de paso, sugiere un sistema demócratico como forma de gobierno, en donde la teoría de soberanía popular es el eje, o sea, el pueblo elige a sus representantes.Éste fue el comienzo de un conjunto de hechos , como la Independencia de Estados Unidos o la Revolución Francesa, que darían como resultado la Independencia de gran parte de Latinoamérica.A esto debemos sumar la crisis del Imperio Español en todos los ámbitos, dado a que el oro americano había llegado a su fin, la fuente de riqueza para la península se había agotado.

Chile no estuvo ajeno a este proceso.Es a través de la concreción de la Primera Junta Nacional de Gobierno, el 18 de Septiembre de 1810, que los criollos inician la separación paulatina de España.Tradición y reforma son las palabras que grafican, sin duda, el período conocido como Patria Vieja.Deseaban seguir siendo fieles al cautivo monarca español Fernando VII,quien fue apresado por Napoleón cuando invadió su reino;pero, al mismo tiempo, querían llevar a cabo reformas que permitieran mejorar su calidad de vida.Chile poco a poco iba adquiriendo el carácter de una nación independiente, siendo la concreción del Primer Reglamento Constitucional Provisorio, promulgado bajo el mandato de José Miguel Carrera en 1812, un ejemplo de lo anterior.

El monarca español recupero su libertad y con ello el trono, iniciando, de paso, una época de restauración del poder monárquico, que, en el caso de Chile, se vivió entre 1814 y 1817.En este lado de la cordillera el poder fue recuperado por los realistas, tras el Desastre de Rancagua acaecido el 1 y 2 de Octubre de 1814;mientras eso acontecía en Chile, en Mendoza los patriotas que lograron escapar se reunen y forman el Ejército Libertador de Los Andes, bajo la dirección de los generales Bernardo Ohiggins y José de San Martín, el cual tiene un sólo objetivo:hacer de Chile una nación libre de dominio extranjero.

El 5 de Enero de 1817, luego de una intensa preparación de este grupo de hombres y mujeres que duró 3 años, una imagen de la Virgen del Carmen es colocada frente al Templo de San Francisco, en Mendoza.Miles y miles de argentinos se inclinan ante ella, entre la multitud se encuentra el Ejército, quien pide éxito por la empresa ha iniciary la encomienda.San Martín pone en sus manos el bastón de mando que simboliza su autoridad.

En una primera instancia, el proyecto de Ohiggins y San Martín tuvo éxito con el triunfo en la Batalla de Chacabuco, desarrollada el 12 de Febrero de 1812. Sin embargo, errores propios y astucias de los realistas propiciaron el Desastre de Cancha Rayada, lo que puso en riesgo todo lo realizado hsat ese momento.Claramente las condiciones no eran las mejores para enfrentar la Batalla de Maipú. Pero, el triunfo llegó el 5 de Abril de 1818 y con ello la Independencia de Chile se aseguraba y la de América iba ganando espacio con el pasar del tiempo.

El 23 de Mayo de 1818, la Gazeta Ministerial de Chile, una suerte de diario oficial de la época, publica el texto del decreto promulgado días antes por el Director Supremo referente a la adopción de la Vírgen del Carmen como patrona.

El 15 de Noviembre de 1818, peregrinan a pie desde la capital hasta el lugar de la batalla el naciente gobierno en pleno, encabezado por Ohiggins, para poner la primera piedra del Futuro Templo Votivo de Maipu, centro de las celebraciones marianas cada 16 de Julio.

Ésta es la historia de la Patrona de Chile, de la protectora de la nación.Una historia que, sin duda,se mezcla con la Colonia y el proceso de Independencia. Es un símbolo nacional, en definitiva.

80 años de la Coronación de: LA REINA DE CHILE



Ochenta años atrás, el 19 de diciembre de 1926, las calles de Santiago estaban vacías. Sus habitantes se habían congregado en un acto único: la coronación de la Virgen del Carmen como Reina de Chile. Se calcula que aproximadamente 500 mil personas repletaron la elipse y la Avenida Ejército, hasta la Basílica de El Salvador. Uno de los diarios de la época tituló al día siguiente: “Los católicos ungieron ayer patrona de Chile a la Virgen del Carmen” y describía el evento como una gran fiesta, donde aviones sobrevolaban el Parque Cousiño, mientras las bandas ejecutaban el himno nacional y estruendosos petardos acompañaban la procesión “y las campanas de las iglesias eran echadas al viento”.

En la ceremonia estuvieron presentes grandes personalidades. El Presidente de la época, Emiliano Figueroa no asistió pero envió en su representación a los ministros del Interior, de Hacienda y Relaciones Exteriores. Además, doce naciones regalaron sus emblemas bordados en su honor, entre ellos Argentina, Italia, China, Alemania y España, entre otras.

La historiadora Pilar Hevia, quien se está doctorando con una tesis sobre la Virgen del Carmen, asegura que: “la Coronación justo un año después de la nueva Constitución tiene mucha influencia entre los fieles católicos, ya que se produce una reanimación de la piedad popular en un momento en que se había dejado al margen la influencia religiosa y los homenajes oficiales a la Patrona de Chile”.

El fervor que sintieron los católicos fue tal, que muchos chilenos – desde Arica a Punta Arenas- donaron miles de argollas de matrimonio e incluso medallas de oro y plata de veteranos de la guerra del Pacífico, para que se pudieran confeccionar las coronas de la Virgen y del Niño Jesús y adquirir el vestuario de la Virgen.

La juventud de la época tuvo activa participación con una velatón la noche anterior en la Basílica del Salvador, donde estaba la imagen de la Virgen en aquellos años. Una noche donde la emoción no permitía dormir y lo más importante era rogar de manera ferviente por la Patria. Ya desde la cuatro de la mañana el movimiento en la Basílica era impresionante, cada rincón estaba repleto de fieles. Fue desde allí que la Virgen partió rumbo al Parque Cousiño en medio de aclamaciones, y su paso fue contemplado y vitoreado por miles de personas que la seguían a través de las ventanas abiertas de sus casas donde le ofrecían magníficos adornos en su honor.

El acto central fue la Santa Misa donde el Arzobispo y Nuncio Benedetto Aloissi Macella, delegado del Papa Pío XI, tomó las coronas y las colocó en las sienes del niño y la Virgen. “Las bandas rompen con el himno nacional y la muchedumbre estalla en una fuerte aclamación imposible de describir. No hay lugar a duda que es lo más grande que la ciudad ha presenciado”, señalaba el Diario Ilustrado de la época.

Varias décadas después, en 1987, y en unos de los momentos más difíciles del país por las profundes divisiones políticas que existían, el Papa Juan Pablo II visitó Chile. Fue por esto mismo que el Sumo Pontífice quiso entregar un gesto a la Virgen para que intercediera por su pueblo, y la coronó nuevamente, esperando de esta manera mitigar de alguna forma el dolor de la división del país.

Símbolo de nuestras raíces cristianas

La Virgen del Carmen sigue siendo aclamada por miles de fieles. Su procesión convoca a quienes la veneran el último domingo de septiembre de cada año. Es el mayor acto público en su honor y la mayor manifestación de fe visible que se realiza en Santiago.

Frente a la celebración de este importante aniversario, el Presbítero Francisco Javier Manterola señala: “Hoy día recordar la Coronación, es volver a un punto muy importante de nuestra vocación como chilenos, cristianos y marianos. También a nuestra unidad, que no pasa por temas económicos o éxitos políticos, sino que por nuestras raíces católicas. Cuando se olvidan las raíces, se pierde la identidad y difícilmente se puede armar un futuro ordenado”.

Recuadro: La imagen
La imagen de la Virgen del Carmen la trajó desde París a Copiapó, en 1828, la familia Ossa Quesney. En 1865 fue trasladada a Santiago por el empresario Meiggs y la Cofradía del Carmen la adquirió en 1874.
En un principio la imagen permanecía en la Basílica del Salvador, pero luego fue trasladada a la Parroquia El Sagrario desde donde inicia la procesión cada septiembre. Este año, en el marco de este magno aniversario, el Cardenal Francisco Javier Errázuriz dará categoría de Santuario a la parroquia aledaña a la Catedral de Santiago.


HISTORIA DE LA COFRADIA DE LA VIRGEN DEL CARMEN DE CHILE

http://www.virgendelcarmen.cl/

Fueron los Agustinos de Concepción quienes fundaron en Chile la Cofradía del Carmen: “la devoción de los fieles fundó en este convento una hermandad de N. M. Stma. Del Carmen, siendo los fundadores nueve sujetos los más principales de la ciudad; haciendo cabeza el Sr. Marqués de Baides, Gobernador y Capitán General de este Reyno de Chile”, estableciéndose y firmándose las constituciones el 15 de abril de 1643. Don Diego de Zambrano y Villalobos, obispo de Concepción, confirmó estas constituciones y por medio de una bula despachada por S. S. Alejandro VII el 20 de junio de 1662 constituyó la hermandad en una cofradía, que duraría hasta comienzos de 1900. La devoción se fue propagando hacia otros puntos de Chile, formándose cofradías del Carmen en otros conventos agustinos, como el de Quillota en 1728, Valparaíso en 1730, Talca en 1758 y Cuyo (que en ese entonces pertenecía a Chile). No obstante, son muchas más las iglesias que sin pertenecer a la orden de San Agustín forman sus propias cofradías del Carmen.
El año 1678 los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios, quienes habían llegado a Chile en 1552 llamados por el gobernador D. Alonso de Rivera, movidos por el inmenso fervor de los enfermos por la Virgen del Carmen y su deseo de obtener los beneficios y gracias del escapulario, fundaron a su vez una cofradía del Carmen en su convento, con el permiso de Roma. Esto originó ciertas diferencias y roces entre ambas órdenes, llegándose a un juicio en 1753 sobre el derecho a patente de fundación de dicha Cofradía. Sin embargo, ésta continuó en manos de los Hospitalarios, siendo ratificada su erección canónica por el papa León XII en 1828 y gozando de todos los privilegios, gracias e indulgencias como la Archicofradía del Carmen de Roma. En 1858 fueron aprobados los primeros estatutos de la Cofradía por el obispo D. Rafael Valentín Valdivieso. La Cofradía era dirigida por mayordomos “elegidos en sesión solemne presidida por el Padre Prior, el Cura de la Parroquia y el Representante del Gobernador del Obispado” .
Hacia fines del siglo XVII, llegaron a Chile las primeras religiosas carmelitas traídas por Fray Juan de la Concepción, carmelita portugués que misionaba en América. Fueron pedidas las debidas licencias y permisos al obispo de Santiago, D. Bernardo de Carrasco y Saavedra, y al rey de España, Carlos II, quien autorizó su establecimiento en Chile. Don Francisco de Bardeci (hermano del franciscano Fray Pedro de Bardeci) y su mujer, doña Bernabela Hermua de la Cerda, eran un matrimonio sin hijos y con una gran casa y quinta frente al cerro Santa Lucía, la cual cedieron para la instalación del futuro monasterio carmelita. Éste se llamó Monasterio del Carmen Alto y fue inaugurado el 6 de enero de 1690, día de la Epifanía del Señor. El 24 de octubre de 1770 fue fundado el Monasterio del Carmen de San Rafael por el corregidor D. Manuel Zañartu y luego otros en el resto del país. La llegada de dichas religiosas a Chile, aún cuando observaran una severa clausura, contribuyó a la propagación y fortalecimiento de la devoción carmelitana en el país, logrando en de cinco años veintiuna vocaciones de jóvenes en Santiago. También ellas, con licencia del obispo, establecieron una Cofradía, la cual tuvo gran aceptación entre los habitantes de Santiago, quienes se inscribían imponiéndoseles el escapulario y comprometiéndose “a cumplir con ciertos requisitos de oración y ayunos”. Esto les valió algunos roces con el mayordomo de la Cofradía del Carmen de los Hermanos Hospitalarios, pero la cuestión fue zanjada por el Vicario General D. Jorge Montes a favor de las carmelitas.
El origen de la procesión de la Virgen del Carmen en Santiago data desde 1678, año de la fundación de la Cofradía por los Hnos. Hospitalarios de San Juan de Dios. Se realizaba cada 16 de julio por las calles del centro de la ciudad, hasta que en 1818 fue trasladada al tercer domingo de octubre, para conmemorar la llegada de O´Higgins a Maipú para poner la primera piedra del Templo prometido. Posteriormente, en 1971, se fijó como fecha el último domingo de Septiembre, mes de la Patria, para la procesión y el Día de la Oración por Chile, fecha que se conserva actualmente.
La imagen de la Virgen del Carmen que utilizaban en un comienzo los agustinos en Santiago, fue mandada confeccionar a Quito, en 1758, por don Martín Lacunza, el cual la prestaba para las procesiones celebradas anualmente los 16 de julio. Luego fue donada por la familia al cardenal J. María Caro, quien en 1945 la trasladó al Templo de Maipú, donde se encuentra hasta hoy.
La imagen que se venera actualmente en la Catedral de Santiago data del siglo XIX. Llegó a Chile en 1828, encargada a la casa Rorissier, París, por José Ramón Ossa y Mercado, para su residencia en Copiapó. El año 1865 fue trasladada a Santiago por los Ossa Quesney, quienes la prestaban a los Hospitalarios para las procesiones de todos los años. El 14 de noviembre de 1874 la Cofradía adquiere la imagen, por medio de Francisco Echenique Tagle y Macario Ossa Cerda, mayordomos de la Orden por entonces. Los ropajes y las joyas que la adornan, donadas muchas veces por los fieles en demostración de cariño por su Patrona, son propiedad de la Cofradía.

Ésta ha tenido diferentes sedes a lo largo del tiempo. En un principio funcionaba en el convento de los Hospitalarios (Alameda con Santa Rosa), pero mientras duraba la construcción de la iglesia del hospital que habían iniciado en 1803, pasó a asilarse provisoriamente en el convento de las Clarisas (Alameda con calle de las Claras, hoy Mac-Iver). El año 1819, se trasladó al Templo de San Agustín (calle Estado), en vista de que aún no se terminaba la construcción de la iglesia del hospital, y para alegría de los agustinos, quienes prometieron su cooperación y dieron gran auge a dicha institución.
Años más tarde, en 1887, por discrepancias entre la Cofradía y los superiores de San Agustín, el Arzobispo cambia de sede la imagen y se traslada a la Parroquia del Sagrario, a un costado de la Catedral, hasta el 14 de octubre de 1890 en que fue llevada a la Basílica del Salvador –cuya construcción comenzó en 1873, con aportes de la Cofradía– con decreto de inamovilidad, siendo obispo de Santiago Monseñor Mariano Casanova. El altar en que se veneraba la imagen de la Virgen del Carmen en la Basílica era propiedad de la Cofradía, puesto que fueron las camareras quienes lo costearon. Sin embargo, luego del terremoto de 1985 la Basílica quedó en muy malas condiciones, haciéndose necesario un nuevo traslado de la imagen a la Catedral metropolitana, donde se halla por decreto desde el 11 de diciembre de 1996.

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