jueves, 4 de marzo de 2010

Se acabó el Valle de Colchagua colonial


1Un birlocho original , uno de los coches más representativos del siglo XVIII, cubierto por los escombros. Recientemente este vehículo había sido restaurado y era uno de los objetos preciados de la colección.


2Así luce la desolada iglesia, de estilo neoclásico . Es todo un ícono arquitectónico de El Huique.




4 Carlos Cardoen muestra una fachada del Museo de Colchagua.
3Valor incalculable. Para resguardar el entorno del monumento, esta área se declaró Zona Típica en 1996. Acá, la triste imagen de uno de los corredores de la casa, con todas las tejas en el suelo.




6Imagen que muestra el destrozo lateral de la iglesia de Lolol, construida en 1915.
5Este es el desolador estado interior de la colonial Parroquia de Santa Cruz.


7En este entorno está emplazado el Museo de Artesanías de la Fundación Cardoen y la UC


www.emol.com
4 de marzo de 2010


El panorama es realmente aterrador tras visitar el Museo San José del Carmen del Huique, el casco histórico de Santa Cruz y la zona típica de Lolol. Sus lugareños piden que se declare zona de catástrofe.

Maureen Lennon Zaninovic Desde Colchagua
"Aunque usted no lo crea, ahí está el conjunto de arquitectura rural más importante del país y quizá de Sudamérica. ¿Usted o sus hijos las conocen? El Huique, con miles de metros cuadrados construidos, es comparable, equivalente a cualquier gran castillo europeo".

Palabras de Hernán Rodríguez, director del Museo Andino, quien en 1994 escribía sobre el Museo San José del Carmen del Huique.

Estamos hablando de uno de los asentamientos más grandes del Valle de Colchagua, limitando en el siglo XVII con los ríos Cachapoal y Tinguiririca. Y vaya que tiene historia. Construido para casas y bodega de un gran fundo, hacia 1820 y ampliado con más construcciones y capilla en 1850, este terreno fue propiedad de Gertrudis Echenique (1849-1928), esposa del Presidente de la República Federico Errázuriz Echaurren. Posteriormente sus herederos cedieron las casas, con todo su rico mobiliario, al Ejército; entidad que se ha dedicado a la conservación y habilitación del recinto como un museo público.

Pero eso es pasado. Tras el terremoto, este inmueble (declarado Monumento Histórico Nacional en 1971) está prácticamente en el suelo. El adobe, los corredores, el techo de tejas, los pastelones de greda viven su peor escenario.

"La pérdida es prácticamente total. Más de un 80%, destruido", cuenta desconsolado Humberto Berríos, guardia que trabaja desde hace 13 años en el museo.

"Esto es un tragedia. No sólo se me acaba mi fuente de trabajo, sino parte fundamental de mi historia", dice Juan Urzúa, guía del monumento y quien nos confidencia que la incertidumbre es total.

En el costado sur recorrimos la capilla, con su estructura neoclásica. Originalmente su pórtico con tres arcos de medio punto, mostraba una torre de 23 metros de altura. Hoy está casi en el suelo. El interior, con bancas para 250 personas, lleno de escombros.

"La torre está destrozada. Ha sido muy triste para todos verla en estas condiciones. Y nos quedamos sin misa de domingo. Cuánta historia y recuerdos guarda este templo", agrega el guía.

Pero donde el panorama realmente impacta es el acceso por los distintos patios de la hacienda, muchos de ellos en el suelo y cubiertos con madera, tejas y adobe.

"Afortunadamente algunas salas y el comedor principal no sufrieron mayores daños y algunos objetos, platos y sillas se salvaron. El gran problema son los cielos y las paredes que resultaron muy afectados y con grietas importantes. Desde el sábado estamos haciendo turnos de vigilancia las 24 horas, para evitar robos", complementa Juan Urzúa.

El bellísimo jardín del ingreso tiene sus imponentes esculturas de mármol en el suelo y las principales habitaciones están tapadas por los escombros, con sus cuadros y decoración caídos o en el suelo.

Óscar Acuña, secretario ejecutivo del Consejo de Monumentos Nacionales, recorrió el pasado lunes El Huique y entrega su diagnóstico. "Gran parte de la construcción está en un estado irrecuperable, pero no todo. ¡Gracias a Dios! Lo importante en este momento es generar esfuerzos mancomunados, especialmente de los privados, para recuperar este patrimonio. Es una tarea a largo plazo que requiere una unidad".

El duro golpe patrimonial en Santa CruzLa iglesia y el Museo de Colchagua son rostros visibles:
Santa Cruz se preparaba esta semana para recibir una nueva Fiesta de la Vendimia.

Pero basta un recorrido por esta comuna de la Sexta Región para darse cuenta de los estragos patrimoniales, y de que el espíritu no es para nada festivo.

"Estamos ante un desastre gigantesco", comenta el empresario Carlos Cardoen e impulsor del Hotel Santa Cruz y del Museo de Colchagua, que poseía una de las colecciones más valiosas de arte precolombino del país.

"Se cayeron estanterías completas y con ello se rompieron como 200 piezas. Ahora vamos a evaluar y ver si algunas tienen algún grado de recuperación", agrega, y realiza un llamado a las autoridades para que la ayuda que están distribuyendo llegue también a Colchagua.

El ala antigua del museo, de origen centenario, también está muy afectada. "Vamos a tener que reconstruir este sector por completo, lo que nos obligará a cerrar por un buen tiempo o quizás funcionar parceladamente. Pero frente a la adversidad hay que mirar para adelante y salvar el patrimonio colchagüino", nos cuenta Cardoen a oscuras, porque en la zona, hasta ayer, aún no se habían restituido el agua ni la electricidad.

La Plaza de Armas también muestra un paisaje tristísimo. El interior de la parroquia está totalmente devastado (el primer templo data de 1710, y en 1879 fue erigido el actual). La centenaria municipalidad corre la misma suerte: una arquitectura colonial en penumbras.

"Se nos fue Lolol" Zona Típica de la VI Región:
Para no creerlo. En el frontis de la biblioteca municipal, prácticamente en ruinas, hay una placa que nos recuerda que Lolol fue declarado, en 2003, Zona Típica bajo el gobierno del Presidente Ricardo Lagos.

Tras el terremoto, las fachadas de las casas, con largos corredores adornados con enormes gomeros y filodendros, no son las mismas y si bien algunas siguen en pie, las grietas y los escombros saltan a la vista.

"Se nos fue Lolol", Ramón Verdugo, quien trabaja en la Municipalidad desde hace 50 años y agrega: "todo el casco histórico está inhabitable. La iglesia está toda hecha tira".

Y es que es impactante la imagen actual de la Iglesia Santísima Natividad de la Virgen de la Merced, edificada en 1915 por iniciativa del sacerdote español don Cándido L. Llorente. El frontis tiene grietas profundas, y la nave tiene un agujero de proporciones.

VALLE DE LOS ARTISTAS

El Valle de los Artistas -conjunto de parcelas y parque de esculturas creado en 2000 en la comuna de Lolol- si bien tiene algunas casas y obras de arte dañadas, resistió bastante bien el terremoto. "Se quebraron algunas esculturas, pero son reparables, manifiesta Enrique Villalobos, escultor, que estaba allá durante el siniestro. "Lo que es desolador es cuando uno sale de allí y comprueba que en Lolol y los alrededores todas las casas, iglesias y construcciones de más de 70 años están por el suelo, la mayoría de adobe. Lo que no se cayó con el terremoto del 85 se vino abajo ahora. He vivido hartos sismos, pero ninguno como éste", recalca Villalobos. Su propia casa, en el Valle de los Artistas, no tiene ni una trizadura y ningún vidrio roto; él la construyó en hormigón armado, sin embargo hay también casas de adobe en el recinto, que no sufrieron daños. "El tema está en cómo se construye, no tanto en los materiales", precisa Villalobos.

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