sábado, 17 de septiembre de 2011

¡Feliz 18 de Septiembre!

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Un poco de historia para recordar
Eran pocos los que creían de verdad en la Independencia de Chile ese 18 de septiembre de 1810, a pesar del despótico y venal Gobernador español García Carrasco,­ y del descontento creciente con el imperio en las últimas décadas del siglo XVIII.

Por Jorge Navarrete
18 de Septiembre, 2011 00:09

En efecto, ni los hacendados, peones e inquilinos; tampoco los comerciantes y artesanos; mucho menos los españoles en Chile (miembros del ejército y de la burocracia colonial), ni la Iglesia Católica (de altísima influencia económica, social, política y cultural), abrigaban una sentida vocación emancipadora.

De otra manera, no pudiera concebirse que representantes de esos sectores –Fernando Marques de la Plata o el Obispo José Martínez de Aldunate, por señalar un par- aceptaran suscribir un acta como la de la Primera Junta Nacional de Gobierno, que en sus frases más elocuente, señalaba:

… “defender al reino hasta con la última gota de su sangre, conservarlo al señor don Fernando Séptimo y reconocer al Supremo Consejo de Regencia”... “junta instalada así en nombre del señor Don Fernando Séptimo, a quien estará siempre sujeta”. Acta del Cabildo de Santiago (18 de septiembre de 1810).

Fueron otros entonces los comprometidos con la Independencia de Chile. Fueron unos pocos y valientes intelectuales que habían internalizado las ideas racionalistas o ilustradas que hacían referencia a la República como mejor gobierno y adecuado marco de convivencia social. Ello encontró eco en dos significativas excepciones en la Iglesia Católica chilena, a nivel de fraile, como es el caso de Camilo Henríquez, y del sacerdote talquino José Ignacio Cienfuegos. La curia, en cambio, se mantuvo adicta a la monarquía hasta que la República se posesionó irreversiblemente, es decir, hasta cuando no tuvo más alternativa que parapetarse para mantener a toda costa los privilegios coloniales que aún le quedaban sobre su patrimonio e influencia sobre las familias de Chile.

Hubo también excepciones entre hacendados, como O´Higgins, que se había formado en la Logia de Caballeros Americanos (Inglaterra), y José Miguel Carrera que en sus viajes a Europa abrazó los ideales emancipadores. Con el tiempo se incorporaron más.

Sí, hoy domingo celebramos el hecho que por vez primera los criollos (hijos de españoles nacidos en Chile) empezaran a regir nuestro territorio y a su gente -después de casi 300 años de colonialismo-, aunque fuera jurando lealtad al rey; aunque algunos inefablemente creyeran que la monarquía era aún de origen divino; aunque al fin y al cabo ellos, quizás la mayoría, no supiesen que daban el primer paso de nuestra Independencia.

Bailaremos cueca, pese a que en 1829 el Obispo Vicuña Larraín la declaró “danza del pecado”, y degustaremos empanadas que vienen de la época de los griegos y persas. Ambas ya están –al igual que la Independencia- en el corazón de Chile, y ya nada ni nadie nos las puede arrebatar.

¡¡Feliz 18!!

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