miércoles, 27 de julio de 2011

Avanza proceso de reconstrucción de Escuela Marta Valdés Echeñique de Calleuque en Peralillo

http://eltipografo.cl/
23 julio, 2011

Escrito por: Patricio Rodríguez el 23 julio, 2011

Las obras forman parte de un proyecto que cuenta con el apoyo del Fondo de Reconstrucción Patrimonial del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, CNCA.


De derecha a izquierda: El Jefe de la Sección de Infraestructura del CNCA, Mauricio Ahlers; el dueño del Fundo Calleuque, Elías Valdés; el Director y Presidente del CRCA, Issa Kort; el constructor Cristián Gana; el director de proyectos de la Corporación de Colchagua, Andrés Balmaceda y el equipo de trabajo de la escuela Marta Valdés Echeñique.

Con el fin de conocer los avances en las obras de reconstrucción el director del Consejo Regional de la Cultura y las Artes, CRCA, Issa Kort Garriga, visitó la Escuela Marta Valdés del Fundo Calleuque, en la comuna de Peralillo, la cual sufrió daños estructurales, tras el terremoto de febrero de 2010.

Las obras comenzaron los primeros días de abril y se insertan dentro del Proyecto Restauración – Reconstrucción Escuela Patrimonial Marta Valdés Echeñique, Calleuque, que fue postulado por la Organización Comunitaria de Reconstrucción y Preservación Cultural y Educacional -con la asesoría de Corporación Patrimonio de Colchagua- al Fondo de Reconstrucción Patrimonial del Consejo Nacional dela Cultura y las Artes, CNCA.

Gracias a esta instancia, el aporte del Fondo de Reconstrucción Patrimonial se traduce en la entrega de más de 35 millones de pesos y debido a que presentan más del 70% de avance en las obras, se estima que la escuela podría ser reinaugurada dentro de este semestre.

Issa Kort comentó que “una escuela siempre es símbolo de aprendizaje, de progreso y qué mejor que poder recuperar y entregar a la comunidad un edificio emblemático y patrimonial después del terremoto de 2010”.

“Estamos ante el desarrollo de un proyecto emblemático, quizás el proyecto más aislado que tenemos, pero no por eso menos importante. Así es que estamos muy contentos por la gestión que se está haciendo, en el ámbito público y privado, de poder recuperar el espacio donde quizás muchos de los vecinos de Calleuque aprendieron a escribir sus primeras letras, aprendieron a sumar y quizás también conocieron y sociabilizaron con mucha gente”, añadió.

El constructor a cargo de las obras, Cristián Gana, señaló que tras el terremoto del 2010, la Escuela presentó “daños estructurales de muros de albañilería. Hicimos un proyecto para reforzarlas con mallas acma, haciendo más sólidos los muros. Después instalamos una cadena de hormigón por lo tanto, la estructura quedó bastante firme y pudimos restaurarla. En Chile los terremotos son grandes. Siempre se van a producir pequeñas grietas pero estructuralmente la Escuela va a quedar firme y va a poder soportar un nuevo terremoto”.

Además de la reparación de daños estructurales en muros de albañilería e incorporación de reforzamientos, la intervención del inmueble implica además la construcción de nuevos baños y una sala de manualidades, además de la renovación del proyecto eléctrico.

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domingo, 27 de febrero de 2011

¿Fin de las históricas casas patronales chilenas?

REPORTAJE Valioso patrimonio arquitectónico en peligro terminal:

Las antiguas casonas del valle central se levantaron -desde tiempos de la Colonia- acumulando una sabiduría ancestral. Sus espacios y arquitectura constituyen un producto singular y único de nuestra historia e identidad. Por generaciones, distintas familias las han preservado, con enorme sacrificio y cariño. Luego del terremoto, hoy sus dueños luchan -en algunos casos, entre ruinas- para que este patrimonio no se extinga.

CECILIA VALDÉS URRUTIA

Casas de Peralillo: "Hay que salvarlas"


Peralillo. En 1880 se levantó esta casa en forma de H, con salones, oratorio, amplios corredores y un parque, donde se tejieron varios capítulos de nuestra historia.

"Don Javier Errázuriz Echaurren -bisabuelo de los actuales propietarios- fue quien realmente formó esta Hacienda Peralillo. Él cercó sus potreros, plantó alamedas y bosques, instauró la crianza de animales y la lechería. En 1880 levantó la gran casa, proyectada en forma de H, con amplios corredores y pilares, y techo de tejas, a la que añadió un maravilloso parque con plátanos orientales", cuenta Yolanda Correa, casada con uno de los dueños.



La casona está hoy en manos de los hermanos Errázuriz García Huidobro. Todos se encontraban allí para el 27-F: el hermano sacerdote y Pilar Errázuriz con su familia. Yolanda, su marido, Francisco, y sus tres hijos adolescentes vivían, desde hace años, en estas casas. "Francisco llegó en 1978, ante la muerte de su padre. Decidió venir a hacerse cargo del campo para poder lograr salvaguardar la Hacienda Peralillo, la que iba directo a una venta debido a las circunstancias familiares y a la crisis agraria, relata Yolanda Correa (profesora de la PUC).


Estragos que sobrecogen No tienen fondos para la reconstrucción.



"Cuando llegué a Peralillo supe que iba a ser una administradora de este conjunto -confiesa-. Tenía clarísimo que debía cuidar este patrimonio y dejárselo intacto, sin divisiones, a las generaciones venideras". Hasta el terremoto, la casa con sus salones, 13 habitaciones y el oratorio, funcionaba, como pocas, con todas las áreas intactas. Pero el sismo los obligó a dejarla. "Se desplomó el salón comedor. Un ala está totalmente inhabilitada. El resto quedó parado, pero imposible de habitar. Se podría restaurar a un valor altísimo, lo que no tenemos. Lo que se cayó se sacó con retroexcavadora y lo que está en pie fue apuntalado, y protegimos el techo con plástico", relata.

Ha seguido temblando y la casa permanece con vigilantes. "Tenemos la idea de volver lo más pronto posible y en cualquier condición -nos asegura con firmeza-. Vivimos aquí más de un mes, después del terremoto, sin ningún servicio básico... Ha sido algo de un enorme sufrimiento para todos nosotros, pero de grandes lecciones...".

¿Y qué proyecto barajan? "La sucesión debe decidir: estamos en eso. Mi familia quiere recuperarlo con toda la fuerza. Hay un amor muy profundo por el significado de todo esto que va mucho más allá de lo material. ¡Es un patrimonio de todo Chile que hay que salvar!".

YolandaCorrea

Calleuque, un eje cultural de la zona






Elías Valdés lleva décadas -junto a un maestro especial que tiene sólo para ello- restaurando distintas partes de las casas del complejo arquitectónico de Calleuque. Este impactante conjunto (con decenas de dormitorios y salones, iglesia y hasta un teatro, todos unidos por una sola fachada) perteneció -al igual que Peralillo- a la estancia de la Compañía de Jesús, San Felipe de Colchagua. A fines del siglo XIX, don Miguel Echenique lo compró. Desde entonces, permanece en manos de sus descendientes, hoy los hermanos Valdés Urrutia.

El abuelo de ellos, el primer Elías Valdés, "fue un hombre de cultura sobresaliente y de realizaciones progresistas" -destacan los historiadores en el libro "Casas de campo chilenas". Fue fundador de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía. En 1915 organizó la primera caja rural y cooperativa de Chile y el primer sindicato agrícola. Poetas, escritores, artistas y eclesiásticos acudían allí. En la primera mitad del siglo XX esta casa es destacada "como un eje de reuniones sociales y culturales, que revelan las refinadas formas de vida que tenía un sector de la sociedad agraria", reseñan los investigadores.

Elías Valdés Echenique se hizo cargo de Calleuque en 1930. Actualmente sus hijos trabajan el campo y Elías tercero (ya con nietos) habita y cuida la enorme la casa. Cuenta que una de las razones por la que no fue drásticamente devastada es porque siempre se mantuvo como era. "No se modificó nada: están las mismas puertas, ventanas, nadie abrió un espacio demás. No obstante, el escritorio es lo único que quedó totalmente usable. Porque el complejo arquitectónico -de 4.800 metros cuadrados- sufrió algunos daños. Tuve que arreglar dormitorios, baños, salones..."

El ala norte fue la más perjudicada, con la iglesia, teatro, salón y biblioteca. Se cayó la fachada y la torre de la iglesia toscana, pero el interior de la capilla no sufrió daños estructurales. Los muros y los techos están bien. "Lo más crítico es un ala de la iglesia, contigua al teatro y a un salón de plantas. Algunos opinan que hay que demolerla. Fue un injerto de 1900 que hicieron de ladrillo". Para la iglesia, piensa recurrir a la ley de patrimonio: barajan restaurarla al mismo estilo toscano del siglo XVIII. El hermoso teatro de adobe (que tuvo una función horas antes del 27-F) sufrió menos. Hará lo imposible por reconstruirlo, afirma Elías Valdés, a sus casi 70 años, quien volvió hace pocos días a habitar esos entrañables e históricos espacios familiares.

Cunaco: hitos de la arquitectura rural





Es uno de los conjuntos privados más famosos de Colchagua. Integrado por una parte colonial y por otra gran casa estilo europeo, que fue encargada por Carlos Valdés, en 1875, al arquitecto italiano Provasoli, el mismo autor de la incendiada iglesia "Las hermanas de la Providencia". Se reúnen allí todas las etapas de la arquitectura rural chilena: desde la sobria casa colonial hasta la casona victoriana del siglo XX, que se prolonga en la imponente avenida de palmas chilenas y las lagunas del parque.

Hasta el 27-F, el conjunto estaba dividido en dos sectores: uno pertenecía al empresario Manuel Valdés Valdés, integrado por la casa fundacional y el patio que se construyó hacia 1840. El otro sector pertenece a los hijos de Mariano Valdés y Blanca Valdés, que corresponde a lo hecho por Provasoli. Este último conjunto sufrió estragos en sus salones, en la galería vidriada y en los comedores decorados con pinturas murales (como una de estilo pompeyano pintado por artistas italianos anónimos), entre otros espacios. "La casa colapsó en ambos extremos de las fachadas y en un muro lateral de adobe", precisa el arquitecto encargado de la restauración e integrante de la familia, Mariano Valdés. En la casa chilena hubo daños en los techos, en muros de adobe y el corredor colonial se cayó.

"Aquí, y en general en estas casas -precisa Hernán Rodríguez, casado con la historiadora y una de las propietarias de Cunaco, Francisca Valdés-, los estragos han tenido su principal causa en errores humanos. Nosotros habíamos retirado un alero que produjo humedad y al hacerlo lo dejamos expuesto a la lluvia. Otro error fue la mezcla de materiales distintos al adobe. Las estructuras concebidas sanamente y sin cambios resistieron por lo general bien". Cuenta que para la restauración serán fieles al adobe, mejorado con nuevas técnicas. "Hoy es posible darle más solidez a este material noble y vamos a trabajar más con madera". Las intervenciones han partido por ir dejándola habitable. Reparar los muros, las instalaciones eléctricas.

Los talleres impartidos por el experto Nano Sánchez, de la Fundación Altiplano, fueron claves en esto: "Una instancia de capacitación que debería perdurar en el tiempo", señala Rodríguez.

Alhué: ¿demolición o reconstrucción?





Más de 400 años llevan estas históricas casas de la hacienda Alhué en manos de la familia: desde 1615 cuando don Tomás de Toro y Zambrano se convirtió en propietario de ella. El Conde de la Conquista y presidente de la Primera Junta Nacional de Gobierno, don Mateo de Toro y Zambrano, ha sido su dueño más ilustre, cuenta su descendiente y encargado de la reconstrucción, Francisco de Toro Tagle.

Esta casona tenía más de 2.000 m {+2} , entre patios, capilla, salones, piezas, sala de billar y biblioteca, sala de armas (las que se robaron después del terremoto) y otros espacios. "La parte más antigua corresponde a una construcción colonial hecha de tabiquería de adobe, donde se alojaba don Mateo. La segunda ala es de 1840, levantada con ladrillos de adobe", explica De Toro, quien desde hace ocho años se ha dedicado por completo a rescatar esta casa, la que, incluso, había abierto al público. Sin embargo, el terremoto la dejó en un 90 por ciento inhabitable, con desplazamientos de muros y graves daños estructurales. Estudios de especialistas, no obstante, aseguran que es reconstruible, afirma este empresario luchador y gran amante de la historia, quien estudió comercio en Francia.

"El patio interior -agrega- es lo único que quedó intacto: rodeado de palmeras centenarias". También está intacta la llamada "Casita de los temblores", de madera y paja y toda engenerada en su interior. Era el refugio de los dueños de casa para los sismos; tradición colonial de la que subsisten poquísimos ejemplos en Chile. "La idea es rescatar todo el complejo arquitectónico del diseño en su estado original. Diferenciando -en su arquitectura y ambientación- el ala del siglo XVIII con las del siglo XIX. Se pretende restaurarla con su materialidad original, con tabiques y ladrillos de adobe, pero aplicando tecnología moderna como geomalla y estuco (de barro), a cargo de un equipo encabezado por el arquitecto Raúl Irarrázabal", explica. Piensan quizá postular a fondos extranjeros y lo harán nuevamente a un fondo del Consejo Nacional de la Cultura. El proyecto contempla convertirse en un polo patrimonial y turístico, aunque De Toro ve con temor cómo las casas siguen deteriorándose: "Este invierno será fatal: debemos conseguir financiamiento, si no nos veremos obligados a demolerla este año".

Santa Rosa de Lavaderos: "conservamos el adobe"



La casa de Santa Rosa se emplaza frente al único paso que existía - a través del río Maule- hacia el sur: por ese camino pasaron las tropas realistas y las patriotas. Y el nombre de la hacienda, "lavaderos", se debe a la vecina mina de oro "El Chivato de Maule", la más austral explotada por los incas, cuenta el escritor y arquitecto, Óscar Bustamante, uno de los dueños de Santa Rosa de Lavaderos, a cargo de su restauración.

"La casona es de una austeridad preciosa. Está enclaustrada en medio de cerros con 500 hectáreas de bosques nativos que se han mantenido, al que se le agregó un parque con reminiscencias europeas, de mediados del siglo pasado", precisa el autor de novelas como "Asesinato en la cancha de afuera". Varios miembros de su familia viven y colaboran allí, como el artista Patricio Court (casado con una Bustamante) y el hijo pintor del escritor.

La parte más antigua de la construcción, de fines del siglo XIX, con grandes paredes de adobe, alberga el salón y algunos de los 21 dormitorios. En el nivel superior -de 100 años de data- se encuentran la cocina, la pieza principal, las salas de baño y un escritorio. "La casa resistió muy bien. La construcción sigue aplomada y los muros sólo se abrieron en la parte superior. Hicimos analizar la calidad del adobe y vimos que estaba en muy buen estado y eso hizo posible la recuperación. En reunión familiar, decidimos conservar el adobe. La parte vieja la reparamos a la manera tradicional con un maestro. Se hicieron algunas uniones con crucetas, tensores, para impedir que los encuentros de muros dañados se desplomen en un futuro terremoto", precisa Bustamante, quien ha hecho varias casas de adobe, como la intacta bodega de vinos de la hacienda.

Este mes, los dormitorios y un par de salones quedaron, por fin, restaurados. Los Bustamante saben de las enormes necesidades de la región y se han unido (y podido) rescatarla ellos mismos. Ahora, deberán partir los trabajos de la parte alta de esta enorme casa maulina, que guarda múltiples testimonios de las vidas de sus habitantes.

La Estacada, "Casa fortaleza"



La casa de La Estacada constituye uno de los pocos modelos existentes de la primera tipología de la vivienda rural del valle central chileno. Ubicada cerca del pueblo Guacarhue, la parte más antigua de esa construcción se remonta al siglo XVII y corresponde a la llamada "Casa fortaleza". Su disposición está completamente cerrada al exterior: sin ventanas en su fachada principal, salvo el zaguán que conduce al patio interior. Heredada en 1962 por María Teresa del Río y su marido, el arquitecto Jaime Sanfuentes, "ambos llevaron a cabo un notable trabajo de reconversión y restauración de espacios que se crearon a partir del siglo XVII", destaca el libro "Casas de campos chilenas".

Pero esta parte del conjunto habitacional, de 2000 metros cuadrados, hecho de adobe, con salón, comedor y dormitorios sufrió estragos en 2010. "Es el terremoto que más daño le ha hecho: se cayeron parte de los muros del salón y de los dormitorios. Quedó inhabitable", señala la arquitecta Sofía Sanfuentes del Río.

"Colindamos con la capilla de la familia de Carlos Valdés y una parte de ese muro se cayó hasta nuestra casa; unos pilares que estaban en la llavería se desaplomaron", precisa. Pero han tomado varias precauciones. "Lo primero que hicimos fue consultar a calculistas y estamos trabajando con Pablo González, un especialista en patrimonio. Se hizo un plan de refuerzo de los muros de adobe y de los pilares que se salieron de las bases. La casa fue forrada completamente con plástico negro para resguardarla de la humedad".

La arquitecta y artista -quien ha trabajado en importantes proyectos de restauración con el padre Gabriel Guarda- reconoce que muchos de los daños fueron producto de malas soluciones constructivas anteriores. La idea es volver a reconstruir la casa paulatinamente con adobe, mejorando lo mal restaurado, alivianando la construcción. Por el momento, hicieron una ampliación de dos dormitorios y un baño, en estructura de madera: la que guarda una semejanza en la apariencia con la estructura original. "Era la única forma de tener un lugar ahora".

Foto:DEL LIBRO "CASAS DE CAMPO CHILENAS"
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viernes, 17 de septiembre de 2010

El estilo de vida de las familias en las haciendas tradicionales

http://www.emol.com/
Viernes 17 de Septiembre del 2010





Graciela Urrutia Cruzat:

Hace algunos días, Graciela Urrutia Cruzat estuvo de cumpleaños. No fue un aniversario cualquiera. La "Memé", como le dicen sus nietos, cumplió 100 años y justamente para el Bicentenario. Por eso el pasado 28 de agosto, sus seis hijos y 26 nietos le tenían una sorpresa: la esperaron a mediodía en el Estadio Las Condes, con dos tortas grandes de 100 velitas cada una, un grupo de mariachis encargados de interpretar el infaltable cumpleaños feliz, además de una corona y banda de "Miss Centenario".

Sus seres queridos se preocuparon de cada detalle. Organizaron una misa que ofició el jesuita Agustín Moreira, e incluso le mostraron una película antigua de 1930 en la que aparecía su marido Elías Valdés Echeñique en la Hacienda de Calleuque, donde juntos formaron esta gran familia.

"Me encantaba el campo, yo soy muy tranquila y muy casera", cuenta la centenaria Graciela Urrutia.

Allá se fue a vivir a los 23 años, cuando se casó con Elías Valdés, quien muy temprano se hizo cargo de este campo familiar de casi siete mil hectáreas. Llegaron a vivir a una casona de adobe, estilo colonial, de más de 200 años de antigüedad, que en sus principios fue habitada por los jesuitas como un lugar de retiro.

"Mi madre pasó a dirigir una casa patronal enorme, con un personal muy numeroso. Había jardinero, mozo, cocinera, deben haber sido entre 10 y 12 personas las que trabajaban en el lugar", recuerda el primogénito, Elías Valdés Urrutia (75). Cuenta que la hacienda, entre otras cosas, tiene una gran iglesia capaz de albergar a 300 personas y un teatro con una capacidad de 200 espectadores.

En 1935, la "Memé" decidió viajar a Santiago para dar a luz a su primer hijo, Elías. Se hospedó en la casa de sus suegros para prevenir cualquier complicación en el parto. Esta decisión la aplicó con todos sus hijos, pero la niñez de cada uno se desarrolló en el campo. Entre paseos a caballo, juegos con los hijos de los trabajadores e idas y venidas a las siembras de trigo, crecieron los cinco primeros niños del matrimonio. Como no había ningún colegio en el sector, contrataron a una profesora particular para los niños.

"La profesora Rosa Carrasco llegó a la casa cuando yo tenía seis años, era una especie de institutriz. Y como había sido monja nos hacía levantarnos muy temprano, después rezar, y hacer todo tipo de tareas, como si estuviéramos en un colegio", cuenta Elías.

Graciela Urrutia era una mujer de avanzada para la época. A los 19 años ya trabajaba en el Ministerio de Fomento como secretaria para ayudar económicamente a su familia. Luego, al casarse aprendió a manejar y era ella quien llevaba a su marido en auto a diferentes partes. Al instalarse en Peralillo no se quedó de brazos cruzados. Como había estudiado piano desde niña en el Conservatorio, aprovechó ese talento para formar un coro con las esposas de los obreros de Calleuque y enseñarles a cantar. Además, les hacía clases de cocina y las instruía a criar bien a sus hijos.

En su tiempo libre le gustaba tejer: "Tejía mucho, me encantaba. A mis niñas chicas les hacía vestidos. A mi marido Elías le hacía suéteres y chaquetones. También me gustaba mucho leer", cuenta la centenaria.

Su marido, en tanto, se preocupaba de administrar las siembras de trigo y la ganadería, que eran la principal fuente de ingreso del campo. Además, tenía a su cargo a más de 200 trabajadores. Pero no sólo se dedicó a sus tierras, también contribuyó a la misma comuna de Peralillo. A mediados de los 30 salió elegido alcalde de la zona. En 1939 impulsó un proyecto que transformó el pueblo: inauguró la luz eléctrica en toda la comarca. "Con la luz, todo cambió completamente", acota Graciela. Recuerda que por mucho tiempo se acostaron muy temprano y que "en la noche andaba un hombre que encendía un farol".

Cuando su hijo mayor cumplió 10 años, la familia decidió mudarse a Santiago para que los niños accedieran a una buena educación. Elías Valdés, en cambio, se quedó en Calleuque y viajaba en tren cada 15 días a visitar a su mujer e hijos.

Esa costumbre la heredaron sus hijos. Hoy, de los siete hermanos, cinco siguieron los pasos de su padre y actualmente viven de lunes a viernes en Peralillo trabajando en el campo. Los fines de semana viajan a visitar a sus familias.

"Con la luz, todo cambió en Peralillo. Antes andaba un hombre que encendía un farol".



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sábado, 29 de marzo de 2008

EN PERALILLO, REGIÓN DE O'HIGGINS: UN COMIENZO ESPIRITUAL

V/D
REVISTA DE EL MERCURIO
sábado 29 de marzo de 2008

CASAS DE FAMILIA
Texto, Constanza Toledo Soto/Fotografía, Gonzalo López V.



HACIENDA DE CALLEUQUE
Los jesuitas fueron los primeros propietarios de esta hacienda, que después de pasar por numerosos dueños que la recibieron en herencia o por compra, llegó a los Valdés. Ellos supieron sacarle partido a sus tierras y mantener una casona de tres mil metros cuadrados que ha permanecido en sus manos por cuatro generaciones, atesorando vivos recuerdos de una vida ligada al campo.



Una hermosa avenida de palmeras da la bienvenida al fundo Calleuque, lugar que Elías Valdés Urrutia conoce desde que tiene uso de razón, y del cual se hizo cargo a inicios de los ochenta tras recibirla en herencia. Por lo mismo se considera un hombre ciento por ciento de campo y disfruta solo o acompañado los variados y exquisitos rincones que albergan las 105 hectáreas que posee ésta, su centenaria residencia.
Hablar de este sitio es un verdadero viaje al pasado pues su historia comienza en el siglo XVIII, cuando los jesuitas pensaron en la Hacienda San Felipe de Colchagua –nombre original del terreno- como su centro de retiro espiritual.







Casi todos los nietos de Elías han sido bautizados en esta iglesia, que abre sus puertas a la comunidad dos vecesal mes.
Entonces construyeron una casona de estilo chileno y, junto a ella una iglesia que por muchos años fue la única a varios kilómetros a la redonda. Sin embargo, la expulsión de la orden en 1767 dio un nuevo rumbo a este recinto que fue testigo de numerosos cambios de dueño; propietarios que no conformes con sus características originales, la arreglaron para conseguir que esta casa de 3 mil metros cuadrados quedara habitable.
Elías Valdés Tagle era un personaje conocido en la zona, por eso, diplomáticos, embajadores o importantes autoridades religiosas de la época visitaban frecuentemente la casona. A excepción de las transformaciones que se le hicieron a la casa durante el siglo XIX, cuando se le dio altura y se cambió el techo de tejas, ésta no ha sufrido grandes cambios. Gran parte del mobiliario que hoy se aprecia en sus interiores perteneció a los antepasados de Elías Valdés Urrutia, su actual propietario.

Esto hasta que en 1886 Miguel Echenique compró esta propiedad que en ese entonces alcanzaba las 13 mil hectáreas. A su muerte, su hija Mercedes heredó las tierras y junto a su esposo, Elías Valdés Tagle, comenzaron una verdadera vida de campo trabajando parte de la tierra y convirtiendo el sitio en uno de los más productivos de la zona.


”La gracia de esta casa es que no es un museo”, señala su propietario, quien a pesar de que pasa solo gran parte del año, trata de que ésta siempre se vea habitada.

Antiguamente el terreno contaba con una cancha de golf y un hipódromo donde corrían caballos ingleses. Todavía conserva un antiguo teatro que quienes más lo disfrutan son los nietos

En el living, la familia en 1906. Al centro está Mercedes Echenique –heredera original del fundo- junto a su esposo Elías Valdés Tagle.

“Además, mi abuelo tuvo desde siempre una fuerte inquietud social y en esta casa fundó el primer sindicato agrícola que hubo en Chile, y también la primera cooperativa rural”, señala Elías, el tercero –después de su abuelo y su padre- con ese nombre en la familia, pero no el último, ya que uno de sus hijos e incluso un nieto se llaman así.
Nació en Santiago pero a poco andar lo trasladaron a este campo donde vivió hasta los quince años. Aquí aprendió a leer y escribir, “primero en una escuela de por acá y luego con una profesora particular”, cuenta. No olvida los días en que se entretuvo andando en patines y en bicicleta por los corredores o “cuando montaba a caballo de 8 de la mañana a 7 de la tarde”, recuerda este empresario que cuando terminó el colegio y su carrera de agronomía, se estableció definitivamente en el fundo tras dividirlo con sus hermanos. Desde ese minuto administró sus terrenos y, sin darse cuenta, empezó a dedicarle su vida completa a las viñas, las siembras y los árboles frutales que rodean la propiedad. Pero también pasó momentos difíciles, sobre todo cuando el terremoto del año 85 destruyó sectores que había restaurado, “desde esa fecha, un maestro trabaja permanentemente los recintos que se van dañando”, poniendo énfasis en los materiales –adobe, madera y algunos techos de tejas originales- que, con los años, han hecho de ésta una frágil construcción.
Desde que sus hijos entraron al colegio, Elías y su señora se dividieron, por lo que él viaja todos los fines de semana a Santiago para estar con su familia. Sin embargo, en los veranos la situación cambia y generalmente tienen más de treinta invitados. Para esas ocasiones, organiza los trece dormitorios y los baños con los que cuenta la propiedad entre sus hijos, haciendo del resto de los salones y del inmenso jardín un rico espacio común para compartir también junto a sus 18 nietos. A veces bromea junto a ellos de que está aburrido de mantener la casa, “pero no les causa ninguna gracia”, cuenta entre risas Valdés, quien reconoce que el lugar guarda mucho más que una historia familiar.
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UNE BREIZHOU AU CHILI
http://bretonneauchili.canalblog.com/archives/p25-15.html
Blog sur mes 2 mois et demi au Chili.

Posté par Lenach
10 octobre 2006
CALLEUQUE
L'entrée du rêve. Le nom du village où se trouve cette merveilleuse demeure c'est Peralillo.
Et la demeure s'appelle Calleuque.


Ce week-end (de samedi à lundi qui était férié) j'étais dans la maison, plutôt le palace, de Mónica, la psychopedagogue de la villa. Au programme : musée, théatre, cheval, balade, apéro et sieste. Très chic.


Petite visite de Calleuque...
...pour vous faire rêver.

Ce week-end(de samedi à lundi qui était férié) j'étais dans la maison, plutôt le palace, de Mónica, la psychopedagogue de la villa. Au programme : musée, théatre, cheval, balade, apéro et sieste. Très chic.

Le jardin...
...et ses habitants


La chambre


La salle à manger


11 octobre 2006
week-end international De gauche à droite : Carola l'allemande, Mónica la chilienne, Pilar l'espagnole et wam.



HACIENDA “CALLEUQUE” compuesta por los fundos “Casas de Calleuque”, “La Blanca” y “Cañetenes”, ubicada a 1 kilómetro al norte dela Estación de Peralillo, (ramal del Ferrocarril de San Fernando a Pichilemu). Tiene una superficie total de 6.000 hectáreas, de las cuales 1.500 hectáreas son regadas con dos canales propios que nacen del estero Ligüeimo, el resto son de lomajes suaves. Las principales industrias que explota son: La crianza y engorda de ganado vacuno, (en la crianza posee una masa de 1.000 animales más o menos, y en la engorda, se compran 1.000 vacunos más o menos.
Lechería, ordeña término medio 150 vacas, leche destinada a la fabricación de mantequilla, que se expende en Santiago, habiendo sido premiada con medalla de oro en la Exposición Industrial de 1916 en la Quinta Normal. Siembras de trigo blanco y algo de candeal, con producción media de 4.000 y 5.000 quintales métricos. Crianza de ganado lanar, con una existencia de 5.000 ovejas más o menos mestizos “Oxford Down”. Crianza de caballares chilenos y mestizos de “Yorkshire” para el servicio del fundo.
Chacarería, se siembran más o menos 150 hectáreas, casi todas destinadas a raciones de los empleados e inquilinos. Los deslindes de sus potreros en el campo de riego están todos plantados con álamos, habiendo pequeños bosques de eucaliptus, pinos v acacios. Tiene establecido en la misma hacienda, un Molino de Cilindros, terminado en 1916, con capacidad para para producir hasta 250 quintales de harina flor,cada 24 horas. Las maquinarias son todas de la Casa Daverio de Zurich, de 12 pares de cilindros Sasores y Plansichters, maquinarias de limpia, etc. Movido con una turbina Lüther-Francis, de 50 lt. P. Con la misma turbina funciona una instalación eléctrica para producir 2 instalaciones de fuerza, (3 dínamos franceses de la casa Jaquet Fréres), para trillar, y luz eléctrica para a alumbrar el molino, las casas y el parque. La hacienda y el molino tienen su marca comercial registrada con el nombre de Calleuque. Los diversos productos de esta hacienda, han obtenido primeros premios en las Exposiciones Internacionales de Chicago y Quito. Cuenta con amplias casas habitación, un bonito parque, con numerosas colecciones de plantas y flores finas, arboleda frutal y hortaliza, varios galpones, graneros y otras dependencias, (que suman una superficie de 6.000 metros cuadrados edificados). Contando con una capilla, de estilo toscano, y un teatro completo con capacidad para más de 200 personas. Funciona una escuela pública, en edificio propio de cal y ladrillo, con una existencia de 80 a 100 alumnos. Tiene 100 posesiones de empleados e inquilinos, casi en su totalidad de material sólido, (adobe y teja). Hay una viña de 3 hectáreas, de uva de mesa, para el consumo del fundo. Obras Sociales, es el primer fundo en Chile, que las ha iniciado, y cuenta desde 1915 con una caja Rural-Cooperativa de Ahorros y Préstamos, sistema Haiffeisn, desde 1919, con una Cooperativa de consumos, y desde 1920 con un Sindicato Agrícola, con secciones de Círculo Social y Socorros Mutuos y Seguros, para ganado de labor, (Detalle de la Memoria). La hacienda tiene un servicio de teléfono propio a la Estación, y a la oficina del Telégrafo del Estado.
Dirección postal y telegráfica: Estación Peralillo.
En Santiago: Teatinos 112



DON ELÍAS VALDÉS TAGLE

Sin duda para iniciar la biografía de este notable jurista y conocer de sus orígenes en nuestro país, es necesario también conocer el de su familia, quiénes eran sus padres y abuelos a lo menos.
El encabezador de este mosaico fue el segundo poseedor del mayorazgo Valdés. El primero fue su padre don Francisco Javier Valdés Carrera.
El hijo desempeñó funciones de Alcalde ordinario en 1800 y 1801 y fue capitán de milicias reales.
Aguijoneados por sus primos los Carrera, formó parte del cabildo de Santiago en los años 1811 y 1812.
Durante la Reconquista Española se retractó de sus ideas patriotas y el gobernador Casimiro Marcó del Pont aceptó su conversión a la realeza. Formó parte del último Cabildo realista de 1817.
Al triunfar los patriotas en la gesta de Chacabuco, le ocuparon su casa y en ella se alojó el libertador San Martín. Se justificó después ante los vencedores y luego en 1826 fue diputado. Es uno de los firmantes de la Constitución liberal de ese año, murió en 1839.
Contrajo Matrimonio con doña Jesús Saravia y tuvo numerosa descendencia que ha transmitido su estirpe.
Extinción del Mayorazgo Valdés.- Su hijo mayor, don José Agustín Valdés Saravia, exvinculó las propiedades del mayorazgo el 25 de Noviembre de 1854 e impuso sobre ellas un capital de 442 mil pesos a censo del 4% anual. Fue diputado por Santiago en el año 1824. Como dueño del Mayorazgo ocupó alta situación.
Casado con doña Tránsito Valdés Hurtado, tuvo trece hijos, algunos de los cuales fueron diputados.
Uno de ellos, don Ignacio, contrajo matrimonio con doña Clorinda Tagle Álamos y tuvieron tres hijos, Clemencia, María Ilduara y Elías
Don Elías Valdés Tagle nació en 1870. Estudió Derecho y se graduó de Licenciado en la Facultad de Leyes y Ciencias Políticas en Enero de 1893, esto es, a los 23 años, -período en que gobernaron don Domingo Santa María y don José Manuel Balmaceda, resalto estos acontecimientos para contextualizar el momento histórico que vivía Valdés Tagle al momento de egresar de la Universidad, tiempos de mucha agitación política y grandes demandas sociales cuestiones que influirían notablemente y marcarían la obra Jurídica-social de Elías Valdés, la memoria que presentó sobre "La Asistencia Pública en Chile", corroboran lo anteriormente dicho, se publicó por acuerdo de la comisión
examinadora en los Anales de la Universidad de Chile, en Abril del mismo año.
Se tituló de Abogado a los veintitrés años precisamente, el 12 de agosto de 1893, Valdés Tagle ejerció un tiempo la profesión, y después se dedicó a la agricultura a la vez que a los altos estudios de la Sociología y la Economía Política y Social, su pasión era la investigación Científica del Derecho y la implantación en Chile de nuevas formas de trabajo, según Valdés, el motor principal del desarrollo. Fue un convencido y tenaz propagandista de los sindicatos, de las cooperativas, de la organización científica del trabajo y en especial del sistema de cajas rurales Raiffeissen en conjunto con el crédito agrícola.
Fue miembro honorario de la Facultad de Agronomía de la Pontificia Universidad Católica de Chile recién fundada en ese entonces; miembro fundador de la Academia de Ciencias Económicas y Políticas de esta misma Universidad; miembro afiliado del Instituto Internacional de Organización Científica del Trabajo de Ginebra; miembro fundador y director de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía y de varias otras instituciones; comendador con placa de la Orden de San Gregorio Magno y comendador de la Orden de Malta.
En 1893 y 1894 fue uno de los fundadores y redactores en su segunda época de la revista La Estrella de Chile y publicó varios estudios entre ellos uno sobre el patronato nacional.
Durante su prolija carrera formó parte y presentó trabajos sobre los temas de su especialidad en el Cuarto Congreso Científico, primero panamericano, celebrado en 1908; en la primera semana Social Agrícola de 1913; en el Congreso Agrícola Regional de Concepción del mismo año; en el segundo Congreso de Gobierno local de 1919; en la Asamblea de Agricultores del mismo año; en el Congreso Mariano de 1921; en la semana de la Moneda de 1924; en la Conferencia Económica Social y Agrícola de 1929; en el primer Congreso Nacional
de Cooperativas de 1930 entre otros.
En el año 1919 fundó en compañía de varias personas deseosas de mejorar la situación moral y económica de la clase obrera la Asociación "Liga del Orden Social", de la cual fue presidente y que organizó la Cooperativa de Consumos Independencia, el "Restaurante Económico" ubicado en calle San Pablo esquina de Teatinos y el Sindicato Agrícola de Calleuque.
Debido a los bajos salarios que percibía la Policía del país elaboró un sistema de Cooperativas con un escogido grupo de guardianes de la Policía de Santiago, fundó en 1923 doce Cooperativas de consumo, una en cada Comisaría, les redactó los Estatutos y les dió varias conferencias, especialmente una a todo el cuerpo de Guardianes en el estadio Policial, el 15 de Junio de 1924.
En su hacienda de Calleuque (Provincia de O`Higgins), organizó en 1915 la primera caja rural cooperativa en Chile y el primer Sindicato Agrícola en 1920.
Casado con doña Mercedes Echenique Tagle en 1897, tuvo seis hijos: María Amalia, fallecida en 1922, Mercedes, Marta, Loreto, Olga y Elías. Finalmente Don Elías Valdés Tagle fallece en el año 1940, en su hacienda de Calleuque en donde, según sus mismas palabras, pasó los mejores años de su vida.


DON MIGUEL ECHENIQUE TAGLE

Asumió como primera autoridad comunal de Peralillo, don Carlos Errázuriz Mena de tendencia Conservadora. Años después, ante la pasividad del Alcalde, cuyas actividades lo obligaban a abandonar la comuna constantemente y por ende las obligaciones de su cargo, fue elegido su rival en política, el liberal don Miguel Echenique Tagle, cuyo mandato duraría 9 años, llevándose la Sede Comunal a Calleuque.

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