viernes, 26 de agosto de 2011

Profesor quiere liberar al perro que le mató 38 gansos

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Sábado, 27 de Agosto de 2011

PDI concluyó que Boby era el responsable




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miércoles, 6 de octubre de 2010

Profesionales laicos y religiosos nacidos en CIRUELOS, provincia Cardenal Caro


Ciruelos, recuerdos de mi pueblo natal
Los felices e inolvidables días de mi infancia
Autor: Joaquín Lagos Arraño

LA CULTURA DE MI PUEBLO

Ciruelos, en esos años como ya se dijo, contaba con dos Escuelas Públicas: una para niños y otra para niñas que eran dirigidas por su correspondiente Director o Directora, ambos Profesores Normalistas formados en esa excelente Escuela Normal Abelardo Núñez, que dio prestigio y lustre a la enseñanza primaria de mi país durante la segunda mitad del siglo XIX y primera mitad del siglo XX. Gloria y honor a estos excelentes, brillantes e inigualables educadores de mi patria, que se especializaban en enseñar a leer a los niños y niñas mediante el Silabario Matte, lo que hacían con amor y dedicación admirables.

En ese tiempo, los útiles escolares eran escasos y los donaba el Estado, de manera que debíamos cuidarlos; en este sentido el profesor era muy exigente. Con el objeto de garantizar la propiedad y de evitar su pérdida, alguien inventó la siguiente poesía que nunca he olvidado: -Si este libro se perdiese / como puede suceder / ruego a quien lo encuentre / me lo sepa devolver. / No es chicha ni aguardiente / que se pudiese beber / no es papa ni cebolla / que se pudiese comer y si quiere saber mi nombre / aquí lo voy a poner / -------------- / para servir a Ud. /

Debo destacar con mucho orgullo no exento de admiración, que la primera y única Escuela que funcionó en la zona costera de Colchagua, fue por muchos años la de mi pueblo, Ciruelos. Con posterioridad, años después, se fundaron las escuelas de Yerbas Buenas, Las Garzas, Molineros y otras. Entre sus ilustres alumnos se cuenta el Cardenal Caro y el primer Abad de la Iglesia Chilena, Dom Eduardo Lagos Arraño.

Sin dudas que mi padre tiene el mérito de haber sido uno de los primeros Directores de dicha escuela, pues según mis recuerdos, él llegó a Ciruelos recién egresado de la Escuela Normal Abelardo Núñez; labor que realizó hasta su jubilación, según me parece, a fines del año 1928.
La Escuela de Niños, donde nos educamos los hermanos Lagos Arraño, fue dirigida durante unos 30 años por el Director Juan Bautista Lagos Tobar, mi padre, quien tuvo el mérito de enseñar a numerosas generaciones de ese sector costino, no sólo de Ciruelos. Más aún, durante muchos años, pese a que no le correspondía hacerlo, en las tardes daba clases a hombres cuya edad fluctuaba entre los 18 y los 40 años.
Por este motivo, se puede afirmar con legítimo orgullo, que toda esa amplia zona costera colchagüina tuvo, en esos años, una cultura promedio bastante buena, y el analfabetismo, al menos entre los hombres, era mínimo.
En la actualidad, por iniciativa del profesor Carlos Leyton Labarca y sus alumnos, fue creado el Museo del Niño Rural de Ciruelos, inaugurado en 1993.

PIONEROS EN SUS CARGOS

Finalizo estos recuerdos, destacando la importante labor de mi padre, que como profesor de la Escuela de Ciruelos, le correspondió enseñar y formar niños que posteriormente siguieron carreras eclesiásticas o profesionales, partiendo por sus propios hijos. Se puede afirmar, además, y modestia aparte, que algunas de las siguientes personas fueron las primeras en la historia de la zona, que actualmente constituye la Provincia Cardenal Caro, en alcanzar los siguientes cargos y títulos. Más aún, dos de ellos fueron los primeros en la historia de la Iglesia Católica Chilena.
Desde luego, don José María Caro Rodríguez, primer sacerdote nacido en la zona y primer Cardenal de la Iglesia Católica Chilena.
Los sacerdotes, Juan Bautista, Eduardo y Gustavo Lagos Arraño, nacidos en Ciruelos.
Juan Bautista fue párroco de Placilla y de Chimbarongo y recibió una distinción del Vaticano cuando cumplió sus bodas de oro sacerdotales.
Eduardo, monje benedictino, fue fundador, junto con el renombrado pintor Dom Pedro Subercaseaux E., también monje, del actual Monasterio de Las Condes. Eduardo tiene el mérito de ser el primer Abad Mitrado de la Iglesia Chilena.
Gustavo fue párroco de Sewell y de Buin.
Los sacerdotes Alfredo Salas y los hermanos Rigoberto y Alfonso Piña. Alfredo Salas fue Rector del Seminario de Rancagua y Párroco de esta ciudad.
Don Pedro Lizana, sacerdote contemporáneo de mi padre; fue capellán del ejército.
A los anteriores cabe agregar los siguientes sacerdotes nacidos en la zona que se educaron en Pichilemu.
Alberto Arraño Acevedo, primer sacerdote jesuita, escritor de numerosos cuentos.
Los primos Acevedo y José Luis Rodríguez, ambos sobrinos del Cardenal Caro.
Es decir, desde fines del siglo XIX y principios del siglo XX, Ciruelos y sus alrededores dieron once sacerdotes a la Iglesia Católica Chilena, y lo repetimos, algunos de ellos fueron los primeros y los únicos, hasta el momento, en esa zona costina.
Pasando al ámbito laico, procede destacar las siguientes personas que, en sus respectivas actividades, fueron también las primeras.
Elisa Lagos Arraño y Raquel Lizana Galarce, ambas primeras profesoras normalistas.
Humberto Lagos Arraño, primer profesor normalista y posteriormente, primer profesor de Historia y Geografía, quien el año 1945 llegó a ser Rector del Liceo de Ancud.
Joaquín Lagos Arraño, primer ingeniero civil, quien obtuvo el año 1953 la Insignia de Oro, distinción anual que otorgaba la Asociación de Ingenieros de Chile, ASINCH.
Luis Lagos Arraño, primer técnico químico.
Jorge Lagos Arraño, primer arquitecto.
En consecuencia, podría afirmar que el profesor Juan Bautista Lagos, formó a sus ocho hijos para que posteriormente fueran profesionales religiosos o laicos.
A los laicos anteriores cabe agregar los siguientes profesionales educados en Pichilemu, todos primeros en esta ciudad.
José Luis Arraño Acevedo, médico cirujano y escritor. Desempeñó gran parte de su profesión en La Serena y Andacollo; este último pueblo, agradecido de su brillante labor como médico, le puso al hospital el nombre de “Hospital José Luis Arraño Acevedo”.
Inés Arraño Acevedo, químico-farmacéutica.
Guillermo Arraño Acevedo, profesor primario.
José Arraño Acevedo, escritor e historiador que mantiene viva la historia de la zona con sus libros y programa dominical en la Radio Entre Olas de Pichilemu.
Las personas anteriormente citadas, repetimos, que desempeñaron sus funciones durante la segunda mitad del siglo XIX y casi todo el siglo XX, constituyen la élite de mi querido pueblo Ciruelos y de la provincia. En lo que respecta a los que estudiaron en Pichilemu, cabe destacar que son hijos del tío Luis Arraño Ortiz, nacido y criado en mi pueblo.
En mérito de lo anterior, estimo que Ciruelos, que siempre ha sido una modesta localidad, merece ser destacado por su prolífera entrega a la provincia y al país, de personas dignas de reconocimiento por su labor sacerdotal y profesional. Gran mérito en ello tienen mis padres que con esfuerzo supieron educar a sus ocho hijos.

LAS FAMILIAS TRONCALES DE CIRUELOS

Ciruelos, como ya se dijo, fue un pueblo que tuvo su auge y un gran desarrollo durante el siglo XIX y principios del siglo XX; después Pichilemu empezó a crecer en la misma medida en que Ciruelos se estancó, llegando a convertirse finalmente en la capital de la Provincia Cardenal Caro, Sexta Región.
En el crecimiento y desarrollo de Ciruelos fueron importantes sin duda, las familias troncales del sector, a las que me referiré considerando las existentes en la primera mitad del siglo XX, de las cuales puedo dar fe personalmente.
Desde luego, y en primer lugar, debo citar la familia Arraño, existente en la zona desde el siglo XVII, la que personalizo en mis abuelos José Santos Arraño Cordero y Rufina Ortiz Catalán. De sus seis hijos, el tío Luis se fue a Pichilemu y los tíos Perpetua y Lorenzo a Santiago.
Corresponde citar, a continuación a las familias Lagos Arraño, con mis padres Juan Bautista Lagos Tobar y Elisa Arraño Ortiz y sus ocho hijos; y Lagos Pavez conformada por el tío Luis Antonio Lagos Tobar y María Jesús Pavez Pavez y sus tres hijos.
La familia Morales Moraga cuyos progenitores fueron don Honorio Morales y doña Margarita Moraga. Tuvieron, si mal no recuerdo, cinco hijos y eran dueños de la farmacia del pueblo. Uno de los hijos, Clovis, se casó con una sobrina del párroco don Pacífico Retamales.
La familia de don Francisco Caro Rodríguez, hermano del Cardenal José María Caro, de quien se decía era muy inteligente y si hubiese tenido las posibilidades, habría llegado muy lejos.
La familia de don Máximo Caro que vivía en las Tres Puntas, lugar donde convergían los caminos a Ciruelos, Las Comillas y al molino de piedra; era primo del Cardenal.
La familia Leyton Caro representada por don Brasiliano y doña Rita, hermana del Cardenal Caro; uno de sus hijos fue sargento de ejército y otro, Augusto, Juez de Subdelegación del sector y regidor de Pichilemu.
Carlos Edmundo Leyton Labarca, hijo de Augusto Leyton Caro y Guillermina Labarca Labarca, creador del Museo del Niño Rural.
Francisco Caro Rodríguez Hijo de José María y Rita

La familia de don José de la Cruz Salas y de doña Iduvina Galarce, padres del sacerdote Alfredo, quien fue párroco y Rector del Seminario de Rancagua.
La familia Labarca muy bien representada por doña Filomena, directora de la Escuela de Niñas durante muchos años.
La familia de don Víctor Gaete, el compadre Carechancho como le decíamos, que vivía en La Pampa, como también la otra familia del mismo nombre, una de cuyas hermanas tuvo un romance con el tío Desiderio Arraño, del cual nació Carmela.
La familia Galarce Lizana, cuya mamá Luisa, cantaba con mi padre en las misas solemnes y dominicales. Ambos tenían un compromiso, que al fallecimiento de uno de ellos, el otro cantaría en sus funerales; a mi padre le tocó cumplir este acuerdo, pues, Luisa murió primero. Raquel, su hija, fue profesora normalista y compañera de mi hermana Elisa; hizo clases en Roma, pueblo cercano a Pelequén.
La familia del recordado “maestro Toro”, un conocidísimo y competente zapatero que atendía y abastecía a toda la comarca. Tenía dos hijas, Estela y Guillermina que se las teníamos asignadas -cosas de niños- a mis hermanos Gustavo y Luis.
La familia del maestro Samuel Cepeda, herrero muy hábil con la fragua y en todo lo relacionado con el fierro; tenía una hija, Raquel, que cantaba en las misas dominicales.
La familia de don Pedro León Leyton, vecino nuestro, a quien mi abuelo le dedicó su célebre verso. Según las crónicas, uno de sus hijos, Caracciolo, fue alcalde de Las Condes
La familia de don Bartolomé Leyton que actuó en el Combate Naval de Iquique, tenía un brazalete que lucía orgullosamente.
Las familias anteriores, pueden considerarse las más destacadas por su categoría y participación en el desarrollo del pueblo.
Estimo, finalmente, que deben considerarse también, los párrocos, quienes imprimieron su estilo y su sello particular en el progreso de mi pueblo natal.

Trataré de citarlos en forma cronológica.
Don Emeterio Arratia C., tío de mi cuñado Luis Vidal A., fue párroco en Ciruelos de 1884 a 1888.
Don José del Carmen Lagos Tobar, escribió una Novena en honor de San Andrés, patrono de la Parroquia de Cáhuil, actual Ciruelos, en la que fue Cura durante los años 1898-1900 .
Llevó a vivir con él a mi abuela ya viuda y a sus hermanos Juan Bautista y Luis Antonio, quienes formaron sus familias con Elisa Margarita y María Jesús, respectivamente, pertenecientes a antiguas familias de Ciruelos.
Don Luis Alberto Rivera que casó a mis padres el 8 de octubre de 1906.
Don Pacífico Retamales, un sacerdote de mucho carácter que incluso tuvo un violento altercado con el tío Lorenzo Arraño en plena misa. Don Pacífico dijo: “vamos a rezar un avemaría para que Dios traiga la cordura a algunos de sus fieles” y el tío Lorenzo, alzando la voz gritó: "y nosotros vamos a rezar tres avemarías para que el párroco se vaya”.
Don José María Aldana, quien celebró las Bodas de Oro Matrimoniales de mis abuelos el 10 de octubre de 1921 .
Y por último, el recordado don Jaime Planells que fue párroco hasta su fallecimiento. Fueron famosas y estremecedoras sus prédicas de los días 1º de noviembre, día de los muertos. Sus restos se encuentran en el Cementerio Parroquial de Ciruelos.

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GENEALOGIA DE LA FAMILIA
ITURRIAGA
Bernardino Iturriaga Pereira (7), n. Cáhuil c. mayo 1854, oleado Oratorio de San Miguel de la Palma 29 septiembre 1855; c. Nancagua 01 diciembre 1875 (velados 01 septiembre 1876) c. María Mercedes Esquivel [n. Nancagua; hija natural de mercedes Esquivel Zárate (h.l. Juan Luis Esquivel Barrios {testó San Fernando 17 mayo 1831; c. I° c. ¿?} y Juana Ortiz de Zárate Chacón {natural de Santa Gertrudis, subdelegación de Manantiales, departamento de San Fernando; vecina de Santa Gertrudis; testó San Fernando 27 diciembre 1870})]. 12 Hijos
Felipe Iturriaga Esquivel (7), n. Colchagua 07 diciembre 1899, b. Parroquia de Ciruelos; radicado en Ciruelos, + Santiago 02 septiembre 1977; agricultor; Alcalde de Pichilemu 1932-1935, 1941-1944, 1956-1959; c. Santiago c. 1926 c. Olga Maturana Espinoza [n. Santiago 10 octubre 1906, + Pichilemu 16 julio 1973; Regidora de Pichilemu 1950; Alcaldesa de Pichilemu 1951-1953; h.l. Arturo Maturana Zúñiga y Emma Espinosa Pedraza].
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FundacionFuturo November 18, 2008
Las postales Bicentenario son un aporte de Fundación Futuro, en conjunto con Chilevisión. Son 200 microespacios que relatan los principales capitulos de nuestro país.
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lunes, 4 de octubre de 2010

Escuela de Ciruelos enterró su propia Cápsula del Tiempo

http://www.elrancahuaso.cl/
4 de octubre de 2010

En su interior contiene más de 50 artículos, entre llaveros, un mate con su bombilla, botellas de vino, cerveza y pisco, fotografías, una carta del Alcalde, una ampolleta y una fotografía que fue tomada con todos los presentes y se imprimió rápidamen

Escrito por Corresponsales El Rancahuaso



Una hermosa actividad se llevó a cabo la jornada del jueves 30 de septiembre y que sin duda alguna pasará a la historia de la comuna de Pichilemu. Con la presencia del Alcalde Roberto Córdova Carreño, el Concejal Aldo Polanco, el Director del Colegio de Ciruelos Carlos Leyton Labarca, invitados especiales así como también los alumnos y sus orgullosos padres se realizó el entierro de una cápsula del tiempo la cual en su interior contiene más de 50 artículos, entre llaveros, un mate con su bombilla, botellas de vino, cerveza y pisco, fotografías, una carta del Alcalde, una ampolleta y una fotografía que fue tomada con todos los presentes y se imprimió rápidamente para introducirla en la cápsula del tiempo.

Esta iniciativa nació de una idea del Profesor Carlos Leyton Labarca quien se encargó de motivar a sus alumnos quienes luego junto a sus padres y las autoridades invitadas procedieron a guardar todos los elementos dentro de la cápsula la cual fue depositada, cerrada y tapada con cemento para luego colocar una placa recordatoria y protegerla de las inclemencias del clima y con la esperanza de que en 100 años más pueda ser abierta y descubrir estos verdaderos tesoros que podrán apreciar nuestros descendientes en el futuro.

Esta cápsula del tiempo está enterrada en las dependencias del Museo del Niño Rural de Ciruelos en Pichilemu.
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domingo, 26 de septiembre de 2010

LOS MITOS Y LEYENDAS DE PICHILEMU: EL NOTABLE CARLOS LEYTON



CARLOS LEYTON LABARCA

Nace en la Casa del Perpetuo Socorro de Pichilemu el 02 de febrero de 1954, ocupa el cuarto lugar entre siete hermanos. Hijo de Augusto Leyton Caro y Guillermina labarca Labarca.
Sus primeros años los pasa en Ciruelos junto a sus padres hasta el año 1960 en que la familia, por razones de estudio, se traslada a San Fernando cada año de Marzo a Diciembre.
Sus estudios básicos los realiza en la Escuela de Hombres N°1 de San Fernando, el Séptimo Año en ...



Foto en el Museo del Niño Rural

Museo "Del niño rural" - Ciruelos



Fue creado por iniciativa del profesor don Carlos Leyton, sobrino nieto del Cardenal Caro. Él mismo fue quien comenzó la recopilación del material del museo, hace ya más de 20 años. La recopilación la realizó con ayuda de las familias de sus alumnos en la escuela. Poco a poco aumentaba el material, y el espacio se hacía cada vez más pequeño. Es así como en 1998 se postula y gana un proyecto del FONDART para construir el lugar. En la actualidad, el museo se autofinancia.
El museo se inaguruó el 4 de febrero de 1999.
Entre el material más característico del museo se encuentra una escultura de yeso\cemento que representa a los indígenas de la región, una tortuga Laúd adulta que varó en la playa principal de Pichilemu en 1996, entre otros.

El nombre del museo surge en honor a los niños y a la ayuda que le han entregado al profesor.

Funciona durante todo el verano aproximadamente desde las 10.30 hasta las 20.30, pero sin un horario definido. Si se desea visitar el museo antes del horario de apertura o durante el invierno, basta con tocar la campana de la escuela y será abierto para la visita de los turistas.

Valor: Adultos $700
Niños $300 (hasta 12 años)

Contácto: María Lizana. 97262565
62664759
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LOS MITOS Y LEYENDAS DE PICHILEMU: EL NOTABLE CARLOS LEYTON
Enviado por Esteban Valenzuela el 29/02/2008 a las 20:28
Etiquetas: regionalismo Cultura



Como un niño anduve mirando de reojo a medianoche en el trayecto entre Pichilemu y Cahuil, por temor a que se cruzara un Tué-Tué, surgiera el culebrón, nos asaltara el Chupacabra, saliera el "cuero" de la Laguna del Perro", nos desviáramos hacia el "Paso Malo", nos sedujera la "Mujer Desnuda", se atravesara la Mula Blanca y finalmente, el "Hombre Chancho" nos llevara a buscar "guacas" donde la "Bruja del Quillay", lugar donde al amanecer nos atacaría el "Peuco Colorado".

Notable. Es la pluma de Carlos Leyton, oriundo de Ciruelos, el pueblito que fue dinámico antes de que el tren potenciara a Pichilemu y donde se crió el Cardenal Caro. Carlos Leyton ha sido un hijo agradecido de su tierra y sus antepasados, que le contaron historias y leyendas para educarlos contra la soberbia, los riesgos naturales, la avaricia. El profesor volvió a su pueblo, creó el espléndido Museo del Niño Rural, allí junto la Iglesia de San Andrés (procesión el 30 de nov), y ahora saca este maravilloso libro titulado "ARTESANOS DE LA PALABRA: HISTORIAS, MITOS Y LEYENDAS DE LA COSTA CARDENALINA".

Leyton da vitalidad a su aldea. Como los ingleses que hacen universal sus leyendas- de Narnia al nuevo Potter-, el profesor retoma lo que escuchó, más lo que descubrieron alumnos de la escuela en las cabalgatas por los rincones de la costa a buscar "leyendas", para conformar un universo propio. Además, se cuenta la historia de Pichilemu, Ciruelos, Cahuil y las otras localidades donde los Promaucaes gozaban su libertad, como ese señor que deambula por las salinas aborreciendo cercos (eso nos dijo).

El libro se encuentra en el Museo de Ciruelos o llamen al editor, un incansable promotor de Pichilemu y comunicador, Washington Saldías al 8-3909922.

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7 Sep 2010 ... 483, 2652,
ESCUELA CIRUELOS, CIRUELOS, PICHILEMU, 6, 0,
cleyton109@hotmail.com
CARLOS EDMUNDO LEYTON LABARCA,
Carlos Leyton Labarca ...

Francisco Caro Rodríguez Hijo de José María y Rita
Carlos Edmundo Leyton Labarca Hijo de Augusto Leyton Caro y Guillermina Labarca Labarca.
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www.pichilemunews.cl

Mañana 30, a las 12 horas en la localidad rural de Ciruelos

ALUMNOS JUNTO AL PROFESOR CARLOS LEYTON ENTERRARÁN UNA “CÁPSULA”

29/09/2010. Al lado del “Caballo de Agua” en los patios del Museo del “Niño Rural” en la localidad rural de Ciruelos, en la comuna de Pichilemu, será enterrada la Cápsula pichilemina por iniciativa del director de la escuela municipal de la localidad, el profesor Carlos Leyton Labarca y sus alumnos.

Así nos lo señala el propio profesor Carlos Leyton quien se contactó con “pichilemunews” hace unos momentos.

Hace unos días, “pichilemunews” le consultó por detalles de esta actividad anunciada hace algunas semanas en un programa radial –en Radio “Entre Olas” FM- y nos avisó que vendría a reunirse y conversar sobre ese tema y de su segundo libro que está por enviar a las prensas y cuya labor de coordinación y edición realizaremos próximamente. Sin embargo, nos avisa que –si bien viajó a Santiago- tuvo que darle prioridad a trámites de salud de su esposa, los que afortunadamente resultaron un éxito.

Al tiempo nos informa que la “cápsula” será enterrada mañana jueves 30, a las 12 horas, en una ceremonia pública en el patio del Museo del ”Niño Rural”. Y aunque no nos adelanta qué tipo de objetos serán dejados para la celebración del Tricentenario, con no poco humor nos señala que le regalaron una botella de vino 2010 y que será enterrada con mucha “unción” y cuidado para que esté buena para el año 2110 y podamos brindar con ella.

Sin duda que estaremos haciendo fila para probar un sorbo, pero –quizás- a infinitos kilómetros de distancia y en las brazas de la gran parrilla de aquel ser que atormenta, en lugar de los brazos de nuestra eterna amada.

Habrá que esperar con santa resignación que sea lo mejor...

Volviendo a lo terreno, en cuanto nos envíe el material gráfico que nos promete, se lo mostraremos y –ojalá- con detalles de los principales objetos que se les ocurrió enterrar para el Tricentenario.
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martes, 31 de agosto de 2010

HOMENAJE EN MEMORIA DE MONSEÑOR ALFREDO SALAS GALARCE

http://www.senado.cl/
Sesión 15ª, ordinaria, en miércoles 4 de agosto de 1993

VER ACTA

El señor URENDA (Vicepresidente).— En Incidentes, en el tiempo del Comité Demócrata Cristiano, el Honorable señor Díaz anunció que rendirá homenaje en memoria de Monseñor Alfredo Salas Galarce.
Tiene la palabra Su Señoría.

HOMENAJE EN MEMORIA DE MONSEÑOR ALFREDO SALAS GALARCE

El señor DÍAZ.— Señor Presidente, Honorables colegas:
En un caserío escondido entre lomajes y quebradas de la Cordillera de la Costa nació, en el año de la patria centenaria, Alfredo Salas Galarce.



El pueblo llamado "Ciruelos", de la comuna de Pichilemu, es parte de la antigua provincia de Colchagua, hoy Cardenal Caro, en homenaje a su coterráneo, el primer Cardenal de la Iglesia Católica chilena, José María Caro Rodríguez. Este pueblo está habitado por modestos agricultores y vecino a pescadores del mar Pacífico.

El relato bíblico en corro de diez hermanos se asemeja al paisaje que el niño Alfredo ve a diario en su comuna. La mies abundante en los campos de Judea se espiga en los rulos vecinos y clama por más segadores: las redes echadas en el mar de Tiberíades hace dos milenios repiten la pesca milagrosa en las playas de Cahuil o de Bucalemu.



El paisaje penetra por los ojos, la voz le toca la conciencia. Y el adolescente idealista se decide a ser segador de abundante mies y pescador de hombres.

El "Ven y sígueme" encuentra eco en su decisión madurada. Abandona la provincia para estudiar en el seminario de Santiago. Lo de la Capital será en él siempre un viaje, nunca una permanencia. Es hijo de provincia, y allí ejercerá su ministerio por siempre. Ordenado sacerdote, vuelve al
Seminario Cristo Rey como vicerrector, formador de seminaristas, siendo, años más tarde, su rector.

Esta relación con la juventud fue en él una constante a lo largo de su ejercicio sacerdotal: capellán del Sagrado Corazón, del Regimiento Membrillar (hoy, Lautaro) y de los Exploradores del Instituto O'Higgins, y fundador y profesor del liceo gratuito José Sarto, actividades todas de su Ministerio desarrolladas en Rancagua.
Cuando es trasladado a otras parroquias, el vínculo se mantiene: en San Fernando es rector y profesor de la Universidad Cardenal Caro y asesor de grupos juveniles.

Sus alumnos y sus ex alumnos lamentan su partida y esperan su regreso. Así lo hacen las ex alumnas del Sagrado Corazón, quienes lo esperaron 15 años, mientras permaneció en la
parroquia de San Fernando, gesto que él recuerda y agradece en el homenaje de su despedida.

Las instituciones de la Región y los enfermos del alma y también los del cuerpo son testigos de su inagotable actividad: teólogo en la Academia de Profesionales y Técnicos Católicos; buen samaritano; fundador de posadas para peregrinos y enfermos; guía y amigo scout.


Luis Ibáñez de la Rosa

En los campamentos elegía, junto con el religioso marista Luis Ibáñez de la Rosa, el lugar de privilegio para erigir el altar pequeño y rústico, en el marco del gran altar techado por el azul sin límites y amurallado por los macizos andinos. Allí oficiaba don Alfredo las misas del amanecer y rezaba los rosarios del crepúsculo. Allí creció la fe firme, cordillerana y rocosa de sus discípulos.

Era virtuoso en el concepto profundo de Gabriela Mistral. Nos dice la excelsa poetisa: "Yo no llamo "virtudes" a la mera pujanza económica, ni a la avidez que llaman ahorro, ni a la higiene pública, ni varias cosas más en que se resuelve la era moderna. Las nombradas no alcanzan la categoría de virtudes; apenas sí son cualidades o condiciones prácticas de vida.".


Las virtudes son para la Nobel chilena las que aprecia en nuestro mundo rural. Y así las señala: "En el campesino distingo unas partículas de señorío conservadas en la miseria más rasa, una generosidad que no se entiende cómo puede perdurar en medio de la hambruna; una ternura que es rebase del amor al prójimo y, en general, un sentir cristiano de la vida, idéntico al que subsiste en toda América indo-española y que forma la honra efectiva de nuestros pueblos".



Hoy han mejorado las condiciones de nuestro mundo rural, y se mantienen —a Dios gracias— sus rasgos característicos: prestancia sin melindres, generosidad sin alardes, ternura que reconforta y no abruma, fe sin beatería.




Don Alfredo pertenecía a una familia numerosa, que vivía en la dignidad del quehacer campesino. Tenía el señorío que se hereda y cultiva; la bonhomía del que nace y crece en nuestros hogares costinos; el humor sano que ahuyenta penas y contagia alegrías.

La comunidad lo conoció, lo amó, y hoy lo recuerda. La iglesia de la cual fue Ministro lo distinguió: el 13 dé octubre de 1989 el Santo Padre, Juan Pablo II, lo nombra Protonotario Apostólico Supernumerario, título que se ha concebido a sólo seis sacerdotes chilenos: monseñor Alejo Eyzaguirre, electo obispo de Santiago, quien renunció antes de consagrarse, y monseñores Luis Campino, José Horacio Campillo, Juan Francisco Fresno, Luis Enrique Baeza Guzmán, Alejandro Huneus Cox, todos los cuales, a excepción de monseñor Salas, fueron nominados en Santiago.
En la antigüedad, los protonotarios fueron un colegio romano encargado de recoger las actas del martirio de los cristianos muertos por la fe. Este oficio existía en Roma ya en el siglo III, y es anterior, por lo tanto, al Colegio de Cardenales, que lo continuó.

La dignidad de Protonotario Apostólico es la más alta que el Santo Padre concede a un sacerdote, y lo hace en virtud de excepcionales merecimientos del agraciado para con la Iglesia.
A los 56 años de haber ejercido su ministerio sacerdotal activo, y obedeciendo a razones de salud, monseñor Salas presenta su renuncia al cargo de párroco.

Sus restos mortales hoy yacen en la cripta de la catedral de Rancagua, junto a los de los héroes caídos en la batalla del 1° y 2 de octubre de 1814. En la morada del Padre estará su alma premiada. Y, como Pedro en el monte Tabor, dirá extasiado: "¡Qué bien estamos aquí!", y levantará carpas para compartir con sus amigos que le precedieron.
Señor Presidente, rindo en este Honorable Senado un homenaje al humilde hijo de Ciruelos, coterráneo del primer cardenal de este país, émulo del santo cura de Ars y alto dignatario de la Iglesia Católica chilena, monseñor Alfredo Salas Galarce.
He dicho.



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MONSEÑOR ALFREDO SALAS GALARCE EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO 1910 - 2010
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martes, 3 de agosto de 2010

Ciruelos, recuerdos de mi pueblo natal

Joaquín Lagos Arraño

De su libro Ciruelos, recuerdos de mi pueblo natal.
Los felices e inolvidables días de mi infancia

1º DE NOVIEMBRE, DÍA DE LOS MUERTOS
Publicado en la sección Cartas/Tribuna de LAS ULTIMAS NOTICIAS del día Domingo 1 de noviembre de 1992




En mi pueblo natal, Ciruelos, ubicado a unos pocos kilómetros de Pichilemu, existe una iglesia de adobes más que centenaria, que tiene la forma de una T y cuya nave principal está destinada a las mujeres y niños, debiendo los varones ocupar las dos naves laterales.



En uno de sus corredores, pues posee en su contorno una especie de claustro, existen dos campanas que cuando en aquellos años llamaban a los feligreses, repicaban alegremente en un acompasado y característico ritmo, mezcla curiosa de cueca y de zamba, que nunca más he tenido la oportunidad de oír en ninguna parte en Chile o en el extranjero.



De los párrocos de mi pueblo, guardo un especial recuerdo de don Jaime Planells, quien allá por la década del 20 fue famoso por sus sermones y por la realización de hermosas fiestas religiosas que atraían gran cantidad de lugareños de todos los alrededores y a las cuales asistían mujeres cubiertas de manto, generalmente oscuros, como era la costumbre de aquellos años.
La conmemoración del Día de los Muertos, el primero de noviembre, se celebraba a las 10 de la mañana con una misa solemne y en esa oportunidad la iglesia se adornaba con crespones negros, se tapaban las ventanas con cortinas oscuras y se colgaba detrás del altar un enorme lienzo negro con una cruz blanca al medio; por lo que el recinto debía ser iluminado con candelabros y velas que daban al ambiente un aspecto imponente y sobrecogedor.

En el momento del sermón don Jaime Planell adquiría destellos inolvidables que se quedaron grabados en mi mente infantil, pues en vibrantes palabras dirigidas a la concurrencia que esos días colmaba las tres naves de la iglesia, instaba a todos a ser buenos cristianos para alcanzar después, en la otra vida, la gloria eterna. Y como para llegar a ello se requiere necesariamente pasar por la muerte, empezaba a referirse a los seres que ya habían fallecido, utilizando frases emotivas que electrizaban a los presentes, en especial a las mujeres.

Los efectos de los sermones eran impactantes, pues cuando en su exaltada oratoria don Jaime comenzaba a referirse a quienes ya se habían presentado ante Dios, se iniciaba un murmullo mezcla de lamentos y sollozos mal contenidos de las mujeres, emocionadas con las palabras llenas de sentimiento de nuestro buen párroco; murmullo que iba “in crescendo” como marea en un temporal, con gran angustia y desesperación de mi parte que sólo atinaba a aferrarme al vestido de mi madre.

Este ruido de fondo parecía incentivar a don Jaime, quien con renovado entusiasmo proseguía su sermón impactando cada vez más a los presentes; éstos, a su vez, se sentían más y más arrastrados por las fogosas palabras del orador y las mujeres empezaban a descontrolarse a causa del ambiente contagioso ya generalizado, aumentando cada instante el tono de sus manifestaciones de dolor. Y el murmullo que se inició temeroso, mesurado, se convertía en un llanto general que sólo era sobrepasado por las palabras fuertemente pronunciadas por don Jaime en un desesperado afán de conseguir que lo oyeran.
Esos momentos, en que sufría abrumado por el espectáculo sobrecogedor que presenciaba, se mantenían por un rato en el que era posible observar una especie de lucha entre dos ardorosos contrincantes; el párroco que necesitaba ser oído por la concurrencia y el llanto que estallaba en toda su intensidad, disputándose ambos la primacía.
Hasta que una frase del orador, cual gota de agua que colma el vaso, producía el clímax de este frenesí y en ese momento todos, hipnotizados, literalmente nos tirábamos al suelo para arrodillarnos y pedir misericordia, a medida que nos golpeábamos el pecho con mucha unción.
Sólo a partir de este instante don Jaime Planell, agotado, daba término al sermón con algunas frases adecuadas y la señal de la cruz, y a medias restablecida la calma y la normalidad proseguía la misa interrumpida de vez en cuando por un sollozo entrecortado, la que todos seguíamos extenuados por el desgaste emocional experimentado.
Cuando suelo evocar estos recuerdos me he preguntado con curiosidad cómo reaccionarían los hombres durante estas misas, puesto que por mi corta edad debía estar al lado de mi madre; pero es razonable suponer que más de alguno debió derramar sus lagrimones en la imposibilidad de sustraerse al ambiente de dolor que pesaba como una lápida.
En algunas ocasiones he contado a mis hijos y amigos estas escenas singulares de mi vida, quienes las escuchan con estupor e incredulidad, lo que hace que me asalte la duda si habré soñado que viví estas experiencias realmente dignas de Ripley. Pero no, ésta y otras situaciones típicas y únicas que viví en los primeros años de mi vida son reales y forman parte de la rica historia de mi recordado y querido pueblo natal.


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Estado de la Iglesia de Ciruelos después del terremoto 8.8 grados richter del 27 de febrero de 2010



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viernes, 30 de julio de 2010

Emeterio Arratia Cáceres, cura de la Parroquia San Andrés de Cáhuil (Ciruelos) 1884-1888


EMETERIO ARRATIA CÁCERES
1859-1924

Presbítero del Arzobispado de Santiago, nació en La Estrella el 22-3-1859 y fue hijo de D. Eustaquio Arratia y de Da. Matea Cáceres. Fue alumno de los Seminarios de San Pedro Damiano y de los SS. Angeles y recibió la Ordenación sacerdotal el 24-9-1881. Fue Prefecto general del Seminario de Valparaíso; Cura de Cáhuil (Ciruelos) (1884-88); Cura de Cartagena (Lo Abarca) en los años 1889-1891; Capellán de Ejército durante varios años y Capellán de la Casa de Ejercicios de S. Juan Bautista. La Santa Sede le nombró Monseñor. Murió el 2 de Julio de 1924.
Diccionario Biográfico del Clero Secular Chileno 1918-1969 de Raymundo Arancibia Salcedo. (Pág.20-21).

Emeterio del Carmen Arratia Cáceres
Libro VII de Bautismos (Pág.215). En la Iglesia Conventual de La Estrella a veintidos días de marzo de mil ochocientos cincuenta y nueve, yo el cura puse óleo y crisma a Emeterio del Carmen de un año nacido, hijo legítimo de Eustaquio Arratia y de doña Matea Cáceres, fueron padrinos José Hidalgo y Francisco Hidalgo y del óleo Cipriano Cáceres y Josefa Cáceres.
Fué Párroco en Ciruelos (1884-1888) como lo indican las siguientes actas:
Actas de entrega inscritas en Pág.247 y 352 del Libro de Matrimonios de la Parroquia San Andrés de Cáhuil. Ciruelos, agosto 2 de 1884. Con esta fecha hice entrega del presente Libro al S.Presbítero D. Emeterio Arratia. Para constancia firmamos ambos. (Firmado) Juan C. Ramón Cañán y Emeterio Arratia
San Andrés de Cáhuil, noviembre 27 de 1888.
En esta fecha hice entrega del presente Libro al presbítero Don Agustín Figueroa; para constancia firmamos ambos.
(Firmado) Emeterio Arratia C. y Juan A. Figueroa C. Administrador

También fue párroco de Cartagena. (Lo Abarca)

POBLAMIENTO DE CARTAGENA
La Iglesia era la propietaria por herencia de Fundo la Capellanía, siendo su administrador directo el sacerdote de Lo Abarca. Por decreto del Arzobispado de Santiago, los terrenos de la actual Cartagena pasaron a depender de la parroquia de Cartagena (Lo Abarca), el 19 de Julio de 1872 . Hacia el año 1870 ya habían comenzado los problemas entre el párroco, Pbro. Ricardo Mesa, y los pescadores por los terrenos que pertenecían a la Iglesia. El Padre Mesa se hizo cargo de la situación comunicando al Arzobispado la situación en que se encontraba con los ocupantes ilegales que habían tratado con los pescadores el arriendo o la venta de los terrenos. La situación forzaba a la Iglesia a comenzar a parcelar y vender el Fundo la Capellanía, ya que con la llegada del tren a Malvilla la población crecería y por tanto se verían involucrados en más procesos por reclamos de terrenos ilegales.

Monseñor Mariano Casanova, Arzobispo de Santiago en ese entonces se negó en primera instancia a vender pero con el paso del tiempo dio el permiso al sucesor del párroco Ricardo Mesa, el Pbro. Emeterio Arratia.

Gran parte de las ventas de las tierras del lugar de las Playas de Cartagena fueron efectuadas por los Curas Arratia y Cruzat, en sus respectivos periodos. Éste último, hacia 1897 , se preocupó que se destinara un lugar para la construcción de una capilla. El terreno destinado, como se ha escrito anteriormente, fue el ubicado frente a la Plaza de Armas. Se puede evidenciar entonces que el nacimiento de la comuna- balneario tuvo como gestora a la Iglesia, no por el solo hecho de que los terrenos le pertenecieran a dicha institución, sino que también porque en torno a la pequeña capilla del lugar se distribuye el espacio de las viviendas y establecimientos públicos. Los existentes habitantes y los veraneantes contribuyen a la obra del cura párroco para establecer la presencia de un lugar en donde los fieles pueden ser atendidos en sus necesidades religiosas.

La consolidación de Cartagena como comuna se consigue el 10 de Agosto de 1903, al firmarse el decreto gobierno correspondiente que la independiza de la comuna de San Antonio, de la que dependía civilmente.
Última actualización el Martes, 08 de Septiembre de 2009 17:28

"Los curas de Melipilla sentían propio el lugar, así lo arrendaban, muchas veces, a los descendientes de los primeros Cartagena. Pero hacia 1870, los chilenos que iban a Biarritz, Deaville y Cannes llegaron con una nueva moda, la costa no sólo era para comer mariscos sino tambien para "veranear". Los pescadores empezaron vender terrenos. A los curas de Cartagena esto no les gustó. Hubo varios juicios, el ferrocarril estaba próximo a llegar, los veraneantes estaban por aumentar. Escrituras en mano, el párroco Emeterio Arratia inició las ventas en 1890, año que se considera, se originó el balneario".
Cartagena propia y ajena Revista del Domingo de El Mercurio 12 de febrero de 1989 (Pág.15) .

ARRATIA EMETERIO. Presbítero del Arzobispado de Santiago, nació en La Estrella el 22-3-1859 y fue hijo de D. Eustaquio Arratia y de Da. Matea Cáceres. Fue alumno de los Seminarios de San Pedro Damiano y de los SS. Angeles y recibió la Ordenación sacerdotal el 24-9-1881. Fue Prefecto general del Seminario de Valparaíso; Cura de Cáhuil (1884-88); Cura de Cartagena (Lo Abarca) en los años 1889-1891; Capellán de Ejército durante varios años y Capellán de la Casa de Ejercicios de S. Juan Bautista. La Santa Sede le nombró Monseñor. Murió el 2 de Julio de 1924.
Diccionario Biográfico del Clero Secular Chileno 1918-1969 de Raymundo Arancibia Salcedo. (Pág.20-21).

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Monumento a los vencedores de Maipu

Este monumento ubicado en la avenida de los pajaritos Ordóñez y Maipú, fue inaugurado el 13 de septiembre de 1910, asistieron autoridades de santiago y numerosas delegaciones extrajeras.
Al respecto dice “El Mercurio” del 14 de septiembre de ese año: “El recinto del Monumento, cedido generosamente por sus propietarios, cierra al camino público con una sólida muralla y al resto del campo con una verja de alambre”.
“artísticamente engalanado como el resto del trayecto, presentaba un admirable golpe de vista. Desde la entrada hasta el pie del pedestal, se escalonaban en la acentuada pendiente, en admirable conjunto, los estandartes de todas las unidades del Ejército que actualmente acantonan en esta capital, rodeados, cada uno de ellos de un pelotón de sus respectivos regimientos.
“A la derecha el de la Escuela Militar abría la línea de los estandartes de los 12 regimientos de infantería y a la izquierda, iniciaba la línea formada por los 9 regimientos de caballería y artillería, por la Escuela de suboficiales y por el Batallón de ferrocarrileros y la elegante delegación del Colegio Argentino.
“La comitiva oficial descendió de los carruajes y avanzó hacia el monumento con las cabezas descubiertas entre la doble hilera de las sagradas insignias que flameaban al viento.
“Apoyado en el pedestal se alzó una altar improvisado adornado de plantas verdes y banderas Argentinas y Chilenas.
“Hacia el poniente se había construido un amplio tablado en forma de gradería destinado a los invitados oficiales y cuya cima ocupaba la mesa de honor y la tribuna. Formaba guardia a ambos lados, un pelotón del Regimiento de Ganaderos del General don José de San Martín, llevando un facsímil de la gloriosa bandera de los Andes y un pelotón del regimiento Cazadores del General Baquedano que escoltaba el venerable estandarte de los Cazadores a Caballo.
“En las graderías dio una conferencia el capitán Merino. Segundo comandante de la Escuela Militar”.
“Dijo la misa del Capellán Mayor Castrense Pbro. Sr. Silva, ofició de Ayudante el Capellán de la II División don Emeterio Arratia. Esta solemne misa de campaña fue solemnizada por la banda del regimiento Chacabuco”.
Después de la misa pronunció un vibrante discurso el general de división don Roberto Goñi, por el Colegio Militar Argentino hablo el Coronel Gutiérrez.
A continuación se firmo la siguiente Acta;
“Republica de Chile: Vicepresidencia del Excmo., señor don Emiliano Figueroa y Larraín. Festividades del Centenario 1810-1910.
“Acta de inauguración del Monumento de la Batalla de Maipú”.
“En el Campo de Maipú, a 13 días del mes de septiembre de 1910 se procedió a la inauguración del Monumento a los Guerreros de Maipú. Fueron padrinos: el Excmo. Sr. Presidente de la República Argentina don J. Figueroa Alcorta y señora; el Excmo. Sr. Vicepresidente de la República, don Emiliano Figueroa, y Señora; don Luis Izquierdo Ministro del Interior y de Relaciones Exteriores, Culto y Colonización; don Carlos Balmaceda, ministro de Justicia e Instrucción Pública y Hacienda, y señora; don Carlos Larraín Claro Ministro de Guerra y Marina; don Fidel Muñoz Rodríguez, Ministro de Industria y Obras Públicas, y señora; don Luis Antonio Vergara, Presidente del senado, y señora; don Ascanio Bascuñan Santa María, Presidente de la Cámara de Diputados , y señora; don Enrique Mac Iver, Vicepresidente del consejo de estado y señora; don Gabriel Palma; el Vicealmirante don Jorge Montt y señora; Los generales de la división don Estanislao el Canto y señora; don Adolfo Halley y señora; don Salvador Vergara y señora; don Vicente Palacios y señora; don Roberto Goñi y Señora, el General de brigada don Arístides Pinto Concha y señora ; don pedro A. Urzúa, intendente de la provincia de Santiago, don Gonzalo Bulnes y señora y don José María Pinto Cruz y señora.
“Para constancia firman al presente Acta, los padrinos y los asistentes a la inauguración, que reviste carácter oficial.”
Queda pues resuelta la incógnita de tantos años, el Monumento a los “Vencedores de los vencedores de Baylen, cuenta pues con 70 años.



Como dato ilustrativo podemos agregar que la fama que corona este monumento corresponde a un dibujo de don Ignacio Yuchaustegui, dibujante del Ejército. La escultura fue ejecutada por el conocido artista don Francisco Fayo y la obra de la fundición por el artista fundidor don Guillermo Dillí, el mismo que hizo las medallas conmemorativas de Maipú.
Publicado por Biblioteca de Maipu en 13:52
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ARRATIA EMETERIO. Con el título Después de la partida, publicó en el Diario Ilustrado del 6 de julio de 1924, el obispo castrense monseñor Rafael Edwards un artículo necrológico en homenaje al presbítero don Emeterio Arratia, que había pagado su tributo a la muerte el día 2 de ese mismo mes y año. Decía que como párroco, como director de almas, como educacionista y como capellán de ejército, dio las más relevantes muestras de sus virtudes sacerdotales, de su abnegación, de su espíritu de disciplina, de su carácter y de su talento y preparación.
El señor Arratia se enroló el 91 en el ejército revolucionario y sirvió de ayudante al capellán de ejército don Francisco Lisboa. Terminada la contienda fraticida sirvió de capellán militar y al mismo tiempo se dedicó al profesorado religioso.
En su carácter de capellán de ejército presidió en 1919 las fiestas conmemorativas que se celebraron en el pueblo de Maipú en celebración del 101 aniversario de la batalla de Maipo. A él le tocó oficiar la misa de campaña y pronunciar el discurso en homenaje a los héroes. En junio de 1922, con motivo de haber obtenido su jubilación como profesor de religión del liceo Antonia Salas de Errázuriz (Nð.2 de Santiago), el alumnado de este establecimiento celebró un acto literario musical en homenaje al profesor que se retiraba de las aulas.
Su muerte dejó honda huella de pesar entre los que pudieron apreciar sus virtudes.
Bibl.- Revista Católica, I, Pág. 75.- Mercurio, 23 de marzo y 7 de abril de 1919, 10 de junio de 1922 y 5 de julio de 1924.- Ilustrado, 6 de julio de 1924.
Diccionario Histórico y Biográfico de Chile de Virgilio Figueroa. 1800-1931 (Tomo IV y V, Pág.602).

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jueves 4 de septiembre de 2008

LEYENDAS

Lo Abarca - Guerra Civil 1891

La Guerra Civil de 1891 fue un conflicto armado en Chile entre partidarios del Congreso Nacional contra los del Presidente de la República José Manuel Balmaceda. Terminó con la derrota de las fuerzas leales al presidente, y el suicidio de éste.

En el Pueblo de lo Abarca sucede un hecho religioso, extraordinario. Cuando el comandante Latapiat, asignado para reclutar gente en el sector rural de cartagena, pretende tomar detenidos a los habitantes de Lo Abarca. Estos, se encontraban en la iglesia un día domingo justo en el momento en que el sacerdote don Emeterio Arratia se disponia a ofrecer la misa.Aprovechando esta situación, quiso entrar con su caballo dentro de la iglesia y asi lograr su misión. Pero el caballo junto al comandante cayó de rodillas frente al altar. Hasta el día de hoy, los pobladores de Lo Abarca dicen que fué la Purísima de Lo Abarca que no dejó entrar al comandante.

La guerra civil de 1891 en Lo Abarca
Jorge Venegas Santos



jorgevenegassantos September 05, 2008
La historia religiosa de un pueblo durante la guerra civil de 1891
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Cartagena de Chile Plaza Iglesia Virgen Lo Abarca
Enviado por alejandro rene correa ortiz Jue, 21/01/2010 - 17:28



El mayor atractivo actual en Lo Abarca es sin duda su iglesia en la que se encuentra la figura de la Purísima de la Inmaculada Concepción de Lo Abarca, una pieza de madera policromada hecha en España hacia el año 1640 que hasta ahora se conserva íntegramente con su pintura original. La importancia de esta imagen en la historia religiosa de Chile no es menor, ya que en este pueblo se originó la costumbre de peregrinar el día 8 de diciembre a la Virgen. Hoy esa actividad se realizará hacia el santuario de Lo Vasquez,ubicado a 85 km de Santiago por la ruta que une este con Valparaiso, en lo que es la peregrinación más concurrida e importante del país. Desfortunamente, la iglesia de Lo Abarca ha debido ser restaurada dos veces: la primera en 1978 tras el terremoto del 1970 que la destruyó completamente a excepción del campanario.

Cartagena de Chile Plaza Iglesia Virgen Lo Abarca

PINCHA ESTE LINK PARA VER VIDEO

Declarado en esa ocasión Santuario de la Zona Rural Costa, el templo fue derribado nuevamente por el terremoto de 1985. Una vez más resistio del campanario, cuyas campanas destacan por su bello sonido, producto de la combinación de oro, plata, bronce y cobre con que fueron fabricadas, además de ser una de las más grandes existentes en Chile. En la mañana, al mediodía y por la tarde, las religiosas de Lo Abarca tañen las campanas, invitando a la oracion del Angelus e indicando también la hora. Todas las fiestas religiosas son celebradas con gran entusiasmo y fe en Lo Abarca. La más importante es la Fiesta de la Inmaculada Concepción con una masiva peregrinación el día 8 de diciembre. El templo es centro de varias otras celebraciones en la que se conjuga la fe con la cultura popular campesina. Entre marzo y diciembre se realiza el último sábado en cada mes una misa la chilena, interpretada por el grupo folclórico local, con guitarras, arpas y violínes. Muy tradicional también es la festividad de Cuasimodo, que tiene lugar el Domingo de Gloria. El recorrido de Cuasimodo se inicia temprano en la mañana en el pueblo de Lo Zárate. El sacerdote, acompañado por 150 huasos aproximadamente, se encamina en un austero coche hacia San Sebastián. A su paso entrega la comunión a los enfermos para luego retornar a Lo Abarca. Allí se realiza una eucaristia de resurreccion en la entrada del Santuario, frente a la plaza, con la comunidad aberquina y los fieles visitantes, alrededor del mediodía. También se conmemora el Via Crucis con las diversas estaciones en casas de los vecinos; la Asunción de la Virgen, Fiestas Patrias y la Fiesta de Todos Santos
Edicion @ Video
Alejandro Correa Ortiz
http://www.cartagenadechile.cl/
http://cartagenino.blogspot.com/
21/12/2009
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melisa: Según mi pariente domiciliada en Pichilemu, Adriana Arratia Vidal, las campanas de este templo de Lo Abarca tienen grabado ARRATIA, apellido de mi tío abuelo, el sacerdote Emeterio Arratia.

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PLAYA HERMOSA

"En seguida, Playa Hermosa, con su nombre que lo dice todo, donde se ubica la valiosa residencia del antiguo capellán castrense, monseñor Emeterio Arratia. La casa campesina verdadero mirador que enfrenta al mar, es visitada constantemente por los turistas que recorren tal sector."
Pichilemu y sus alrededores turísticos (Pág.31) de José Arraño Acevedo 1999.

"Playa Brava, con olas capaces de voltear un potro. Olas inmensas que asustan. Así serían las murallas de agua que alzó Moisés con su bastón para que pasara su pueblo a pie enjuto. Playa de mareas tremendas aún en verano. Playa solitaria en la que apenas si se atreven las gaviotas.
Yo conozco, he vivido cada vericueto de la rocosa y abrupta Punta de Lobos. He bajado a sus infiernillos, he cogido la sal en sus rocas de basalto. ¡Cuántas puestas de sol en Punta de Lobos! Cuando todavía no era sino un agreste paraje y ni había caminos ni vehículos que se atrevieran por los cerros de tierra bermeja. He vivido en cada rincón, enredado entre huiros y cochayuyos, trepando entre las rocas, clavándome con las espinas de los copaos y los sandillones, descendiendo hasta las pozas para coger estrellas de mar, caballitos, soles, jaibas y caracoles... Requeríos que saben de naufragios, puerto de gaviotas y cormoranes... Rocas que vieron solazarse a los lobos en los estivales días, relucientes, sedosos, con sus trajes que les regaló el Buen Dios... Punta de Lobos, con su playa acogedora y tibia, donde las olas pierden su fuerza y su coraje...




Playa Hermosa en primer plano casa de los Vidal, 2001


Casa de los Vidal actualmente (2010)

Conozco, he recorrido toda la Playa Hermosa. ¡Qué bien puesto el nombre! Más allá de las arenas nos saludan los cipreses y eucaliptos. El viento que viene a nuestras espaldas, desde Punta de Lobos, desde mucho más al sur, ese viento que tuerce los troncos de los árboles y hace gemir a las gaviotas, nos lleva a paso firme por la extensa playa...



Por la Playa Hermosa, donde antes no había más casa que la de los Arratia, escondida entre los arbustos y rodeada de azucenas en Febrero... Y la casa de los Vidal, con su noria en el antejardín, y sus flores y ese corredor inmenso... Hoy ya está todo poblado. Todos se han venido a vivir a Playa Hermosa. Se encaraman las casas por las colinas, rugen los vehículos levantando nubes de polvo rojizo y entre tierrales y casas y pinos, al mirar hacia atrás, las rocas de Punta de Lobos como diciéndonos adiós...


Y la casa de los Vidal, con su noria en el antejardín

Del libro PINCELADAS PICHILEMINAS de Mario Noceti Z.


En Playa Hermosa febrero 1922, Luis y Emeterio Vidal Arratia (con sombrero), hermanos Larraín Bunster (con jockey), atrás Emeterio y su hermana Epigmenia Arratia Cáceres, Sara Vidal Arratia, Mariana González Arratia y María Vidal Arratia y padres mercedarios en Playa Hermosa.

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melisa: En Pichilemu. Antes que construyeran la actual iglesia al costado de la antigua, en medio de las plantas estaba instalado un busto de nuestro tío abuelo, el cura Emeterio Arratia. Cuando mi pariente Adriana Arratia Vidal quiso recuperarlo, había desaparecido.

Hay una calle en Pichilemu llamada Monseñor Arratia.

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Arratia en Facebook

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jueves, 29 de julio de 2010

JOSÉ DEL CARMEN LAGOS TOBAR, cura en la Parroquia San Andrés de Cáhuil (Ciruelos) durante los años 1898 -1900



José del Carmen Lagos Tobar
1870-1937

Presbítero perteneciente al Obispado de Rancagua, nació en Pumanque el 12-4-1870 y fue hijo de D. Francisco Lagos y de Da. Norberta Tobar. Después de finalizar sus estudios en el Seminario Conciliar de Santiago, fue ordenado sacerdote el 30-5-1896. Al año siguiente fue Notario y Teniente Cura de Maipo, siendo Párroco D. Clemente Díaz R; con idéntico ministerio pasó a Curicó en 1903.

Al fallecer D. Clemente Díaz (1905), regresó a Maipo con el nombramiento de Cura Administrador y en seguida fue Vice Párroco de Champa (1906) y de Huenchullamí, Teniente Cura en las Parroquias de Buín, Chimbarongo, Rancagua y Curepto; Párroco de Rosario de Lo Solís y Vice Párroco de Linderos.

Se distinguió por su caridad para con los pobres y fue entusiasta colaborador del Apostolado de la Buena Prensa.
Escribió una Novena en honor de San Andrés , patrono de la Parroquia de Cáhuil en la que fue Cura durante los años 1898 -1900 . Murió el 20 de Junio de 1937.
Historia del Clero (Pág.114-115).
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Ciruelos Junio 4 de 1898. Con esta fecha hice entrega del presente Libro de Matrimonios a mi sucesor Presbítero Don José del Carmen Lagos; para constancia firmamos ambos.
(Firmado) José del Carmen Lagos (Cura Entrante) y José Luis Allende (Cura Saliente). Libro de Matrimonios Parroquia de San Andrés de Cáhuil (Pág. 601).

Ciruelos 19 de Febrero de 1901. Con esta fecha hice entrega del presente Libro de Matrimonios a mi sucesor Presbítero Don José Manuel Gundián; y para constancia firmamos. (Firmado) José del Carmen Lagos (Cura Saliente) y José Manuel Gundián (Cura Entrante). Libro de Matrimonios Parroquia de San Andrés de Cáhuil (Pág.650).
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En la foto: Primera misa de su sobrino Juan Bautista celebrada en Ciruelos, asistieron Jaime Planells, cura de Ciruelos, Rufino Echavarría que hizo el sermón, José Miguel Camilo, Juan Bautista Lagos Arraño y José del Carmen Lagos Tobar.
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melisa: Genealogía familia Lagos Arraño (2002)

En PUMANQUE, ubicado en la actual Sexta Región, encuentro la primera referencia de mi familia LAGOS. Aproximadamente en 1830, se celebró el matrimonio de mi tatarabuelo Don Pascual Lagos, nacido en 1805 y fallecido en 1859 a los 54 años de edad, con mi tatarabuela Doña María del Tránsito Herrera. Tuvieron a Pedro, José Agustín, Cipriano, José Luis, y mi bisabuelo Juan Francisco Lagos, natural de Malloa, quien se casó el 18 de febrero de 1860 en primeras nupcias con Doña Dolores Basaure, hija legítima de Don José Basaure y Doña Josefa Herrera, con quien tuvo un hijo, Juan de Dios bautizado el 11 de noviembre de 1860 y fallecido el 14 de enero de 1861 a los once meses de edad. Quedó viudo el 11 de octubre 1861 al fallecer su esposa a los 22 años de edad.

Juan Francisco Lagos contrajo segundo matrimonio con mi bisabuela Juana Norberta Tobar, hija legítima de Ilario Tobar y de Magdalena Pérez el 10 de enero de 1863.

De esta unión nacieron: Vicenta, bautizada el 26 de junio de 1865, Liberata de las Mercedes, bautizada el 23 de enero de 1864 y fallecida el 27 de agosto de 1865, Luis Antonio, bautizado el 15 de agosto de 1867, José del Carmen, bautizado el 14 de enero de 1870, Liberata de los Dolores, bautizada el 06 de noviembre de 1870, y mi abuelo Juan Bautista Lagos Tobar, bautizado el 17 de junio de 1875.
Hasta aquí tengo referencias de la familia Lagos en Pumanque. A fines del siglo XIX llegaron a Ciruelos.

Liberata de los Dolores ingresó a la Congregación de las monjas salesianas, ejerciendo como docente en el Colegio María Auxiliadora de Santiago hasta que pidiendo las dispensas al Vaticano, se retiró para cuidar a su madre enferma y luego a su hermano sacerdote.

José del Carmen Lagos, recibido de sacerdote, ejerció como párroco en la parroquia de San Andrés de Cáhuil en Ciruelos, desde el 04 de junio de 1898 hasta 19 de febrero de 1901, después se fue a Buin y hasta el fin de sus días en Rosario lo Solís (Litueche). Llegó a este pueblo a los 28 años, acompañado de su madre que había quedado viuda.

Establecidos acá, Doña Norberta recibió la visita de sus hijos que probablemente residían en Santiago.
Luis Antonio conoció en este lugar a María Jesús Pavez Pavez, hija legítima de Nepomuceno Pavez y Bárbara Pavez, con quien se casó en la parroquia de Ciruelos y tuvo a José del Carmen, Luis Antonio, María Clementina, Manuel Francisco y Liberata de los Dolores.


Juan Bautista, en uno de sus viajes conoció y se prendó de Elisa Margarita, una joven muy trabajadora, mano derecha de su padre Don José Santos.
Como era profesor primario, se quedó ejerciendo su ministerio como Director en la Escuela Pública de este lugar y el 08 de octubre de 1906, contrajo matrimonio con mi abuela Elisa Margarita.




...se Del C. Lagos Alcones

melisa: Facsímil de El Diario Ilustrado del 23 diciembre 1934 encontrado como parte del empaste del libro de Bautismos de la Iglesia Parroquial del Rosario, microfilmado por los mormones y que perteneció a mi tío abuelo José del Carmen Lagos, cura párroco en esos tiempos, como se puede observar en un pedazo de papel pegado con su nombre y dirección para el despacho por ferrocarril hasta la estacion de Alcones, el medio más rápido.
Los diarios y revistas se compraban en la estación. Recuerdo haber ido a la Estación de Peralillo a comprar “El Peneca” todos los días sábados.
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jueves, 12 de marzo de 2009

IMPORTANTE DONACIÓN PARA EL MUSEO DEL NIÑO RURAL DE CIRUELOS

FUENTE: www.pichilemunews.cl

10/03/09. Una valiosa donación de diversos objetos y reliquias de incalculable valor donó el Cardenal Jorge Medina Estévez, tras cumplir con su promesa luego de visitar el Museo del Niño Rural de Ciruelos, en diciembre del año pasado.

Así lo dio a conocer a “pichilemunews” el director de la escuela de lugar y, a la vez, del Museo, el profesor Carlos Leyton Labarca.

Al proporcionar más detalles de las donaciones, Leyton señaló que el Cardenal Medina estuvo visitando la localidad de Ciruelos en el mes de diciembre del año pasado con motivo del cincuentenario del fallecimiento del Cardenal Caro. En la ocasión –precisó Carlos Leyton- aprovechó de visitar el Museo y de bendecir objetos donados por la familia del Cardenal Caro.

“Asimismo –agregó Leyton- en el mismo acto ofreció realizar alguna donación para el museo y antes que terminara el mes de diciembre de 2008 hizo llegar como donación un yatagán del Ejercito de Chile utilizado en la Guerra del Pacífico fechado en 1879 y una réplica de la espada del General Bernardo O”Higgins”.

“Pero aquello no es todo –manifiesta el profesor- recientemente a fines de febrero nos ha vuelto a sorprender obsequiando un cáliz de plata trabajado a buril, hecho en Francia en la segunda mitad del siglo XIX”.

“Estas piezas tienen un doble valor, por una parte lo que son en sí y por la otra el haber sido donadas por la más alta jerarquía que ha tenido la Iglesia Católica de Chile en Roma”, indicó.

Finalmente, el director del museo Carlos Leyton Labarca expresó: “Aprovecho la ocasión para hacer públicos los agradecimientos por el gesto de desprendimiento del Cardenal Medina; como asimismo agradecer a las numerosas personas y familias que han realizado donaciones de objetos a este museo, constituyéndose a la fecha en el más importante de la provincia de Cardenal Caro”.
MUSEO EN CIERNES

Así se iniciaba el titular principal que le destinamos en la edición del 7 de Noviembre de 1986, en el periódico “PICHILEMU” –padre de “pichilemunews”- al destacar la serie de piezas y elementos reunidos. Una página completa le destinamos en la ocasión, con parte del material gráfico que tomamos a la importante cantidad de objetos de diversa índole.

“Un verdadero mini “museo” –que crece día a día, desde tres años a la fecha- mantiene en una de las salas de la escuela que dirige en Los Ciruelos el profesor Carlos Leyton Labarca, secundado en su labor extraescolar por un grupo de doce alumnos –recolectores, tanto o más entusiastas que él, denominados “Nuestras Raíces”.

En la misma edición nos referimos en crónica aparte, al descubrimiento de los que podría ser el hallazgo de un cementerio indígena, en la que encontraron valiosos objetos cerámicos entre ellos un cántaro pequeño e intacto en un 98%, entre otros elementos.

Y sucesivamente, en otras ediciones seguimos destacando cada progreso, al tiempo que apoyábamos la necesidad de que los organismos pertinentes apoyaran esa labor de rescate y de construir un inmueble ex profeso; aunque el profesor se contentaba con la posibilidad de que en la Parroquia de Ciruelos se habilitara una nave, de tal manera de exhibir también elementos religiosos de indudable interés y valor.

Posteriormente cambió de parecer, y el profesor expresaba en la edición del 17 de Enero de 1987: “Si no me ayudan ni apoyan, me daré un plazo no mayor a tres años para construir yo mismo un museo”.

Todo ello después de manifestar a las autoridades de la época la posibilidad de apoyo de construir o habilitar algún recinto para exponer en algún recinto en forma segura el valioso material reunido a la fecha.

El profesor Leyton –sin expresarlo explícitamente- dejaba entrever que, aparte de las felicitaciones para él y los niños del grupo “Nuestras raíces”, no había nada que permitiera suponer, siquiera, un apoyo lejano.

Pero por incierto que se presentaba un eventual apoyo, ello no lo amilana, sino por el contrario, su decisión de salir adelante tarde o temprano, al punto que expresaba: “Felizmente dispongo de un terreno donde puedo construir. Puedo conseguir madera, tal vez pizarreño y junto a algunos colaboradores, levantarlo”.

Nuestro periódico terminaba así el artículo: “A nosotros no nos cabe duda que él tendrá que hacerlo. Y nos atrevemos (a decir) que será antes que surja el museo pichilemino (que planteábamos) que sigue esperando el funcionario que se proponga sacarlo adelante. Desde ya, profesor, cuente con el “Pichilemu”. Nosotros le regalaremos las tarjetas de invitación para que usted las curse y vayan a inaugurar su museo”.

Eso es un botón de muestra de la forma en que hemos apoyado en el tiempo al museo de Ciruelos.

No obstante, a todo lo anterior –como se lo hemos dicho al director y profesor Carlos Leyton- si bien es un mérito que haya salido adelante con su Museo; el recinto definitivo –que el anunciaba construir si no lo apoyaban- salió definitivamente muchos años después como un proyecto FONDART que se postuló a través del municipio pichilemino, luego de varios intentos, y pese a que él mismo –siendo concejal- ya no quería persistir con esa instancia.

Así y todo se volvió a repostular y, finalmente, fue aprobado. ¿No te recuerda, ex colega concejal? ¿Tampoco se recuerda cuando usted era de la idea en dinamitar el edificio del ex Casino y construir un edificio moderno, o lo dijo en broma?

Es posible que hoy –si lo recuerda- diga que fue una broma. Si fue así, aunque a mí no me pareció para nada una broma pues lo dijo muy en serio, es la única forma de comprender que el día de la “apertura o entrega del edificio restaurado y remodelado, el 23 de enero recién pasado, haya sido uno de los oradores”. La verdad que –cuando me lo contaron- no lo quería creer, aun cuando en sus palabras reconocía todo lo que –en representación de muchas personas del ámbito cultural y artístico- habíamos luchado para que esa instancia se haya concretado, materializado.
Durante el ejercicio del cargo de concejal, asistí a un Seminario sobre Turismo en la ciudad de Vicuña. Un largo informe –que no le agradaba a muchos- informé detalladamente sobre él y de lo sorprendido que quedé porque solo en la ciudad habían tres o cuatro museos temáticos.

Es por ello que seguí impulsando la creación de un Museo para Pichilemu. Lo que no significa que porque exista uno en la cabecera comunal, no puedan existir otros, como el de Ciruelos.

Bien pueden existir dos, tres o cuatro museos en Pichilemu. Material para ello –como lo hemos repetido en más de alguna ocasión- hay de más. ¿Por qué no puede existir el Museo de la Sal?, ¿Por qué no el Museo del Surf, idea que nos dio la destacada gestora cultural curicana, Gloria Valdés, en una visita que nos hizo ya hace ocho años? Acaso hay que esperar que otra ciudad lo tenga, ¿cómo es eso de la capital del surf y no somos capaces de implementarlo?

Y perfectamente podría haber uno multitemático, pero falta –obviamente- que las autoridades no solo pronuncien la palabra cultura, sino que la construyan con hechos.

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