sábado, 22 de noviembre de 2008

Codegua Casa de Huéspedes Viña Porta

V/D Sábado 22 de noviembre de 2008
EL MERCURIO

DE ALMA CHILENA

En Codegua, a poca distancia de su bodega de Requínoa, la Viña Porta recuperó una casona de 1875 para transformarla en su casa de huéspedes. Forjada por el empresario Pedro Ibáñez, la propiedad ofrece a sus visitantes muchas de las comodidades de hoy pero con el placer de disfrutarlas entre paredes que atesoran escenas de nuestra historia.
Texto, Jimena Silva Cubillos Producción, Paula Fernández T. Fotografías, Gonzalo López V.

Una verdadera operación rastrillo por el Valle de Cachapoal y sus alrededores fue la que realizó Jorge Goles, gerente general de VC Family Estates, para dar con esta señorial casona ubicada seis kilómetros al este de Graneros. La tarea encomendada por el empresario Pedro Ibáñez de buscar una propiedad auténticamente chilena, que pudiera convertirse en la Casa de Huéspedes de Viña Porta, no era fácil. Primero, porque quedan pocos exponentes de esta tipología de construcción, y segundo, porque la mayoría se encuentra en lamentable estado de conservación o registran notorios signos de intervención.

- Los grandes compradores internacionales de vinos sueñan con venir, conocer y quedarse en Chile. Cuando ven una botella de vino chileno intentan imaginarse cómo es el lugar de donde proviene, visualizan una forma larga y angosta e idealizan la cordillera, pero no perciben la totalidad del país. Por eso era importante encontrar una propiedad que a través de su arquitectura, su carácter, reflejara en parte nuestra historia y patrimonio- , dice Goles, representante del sello que agrupa a las viñas chilenas Porta, Agustinos, Veranda, Canata y Gracia, además de la argentina Universo Austral.

En el afán por mostrar la tradición nacional, recorrieron treinta casas de la región y al final escogieron ésta construida en 1875 por Carlos Correa y Toro, en Codegua. Conocida como la casona del fundo La Morera –nombre que debe a la gran cantidad de ejemplares de este árbol, cuyas hojas se cultivaban para alimentar al gusano de la seda y luego fabricar telas–, según sus nuevos dueños, es la que mejor refleja lo que fueron las casas de campo tradicional chileno. Ello pese a que también fue objeto de intervenciones, como el rebaje de los cielos, la incorporación de parches de cemento en algunos muros y el cierre parcial del corredor exterior.

Durante las últimas décadas la propiedad estuvo en manos de Pedro Pablo Larraín, productor de maíz, quien sólo habitaba la parte central de este inmueble de 1.500 m2, y que por fortuna conservaba prácticamente intacto su parque. Éste, ubicado en la parte frontal del terreno –hoy de 8,5 há–, luce añosos olmos, magnolios, eucaliptos, ciruelos, álamos, robles americanos, nogales, acacios, gran variedad de coníferas y, por supuesto, una que otra morera, además de ligustrinas, helechos, hortensias y vincas.

Junto al corredor perimetral de la casa –cuya planta abraza a un convencional patio central y dos de servicio–, flores como agapantos, rosas y lavandas generan una atmósfera encantadora. En la parte trasera, donde las vistas se abren hacia los campos vecinos, plantaron parras de petit verdot, merlot, cabernet franc, cabernet sauvignon y syrah, con las cuales elaboran una acotada producción de vinos tintos en la bodega subterránea que habilitaron en uno de los patios de servicio.

Antes de reacondicionar la casa, Pedro Ibáñez y Jorge Goles consiguieron los planos originales y se preo-cuparon de buscar maestros expertos en los sistemas constructivos de antaño. Con su ayuda reforzaron las estructuras de madera y los muros de adobe, procurando no alterar la estética ni el carácter de la propiedad. Entre las obras se cuenta la recuperación de la altura original de los cielos, la reposición de tejas –que en algunas zonas habían sido reemplazadas por planchas metálicas– y un acucioso trabajo de carpintería en puertas y marcos de ventanas, que pintaron de un color neutro pensando en quitarles importancia y disimular las imperfecciones dejadas por el paso de los años.

Para habilitar la Casa de Huéspedes de Viña Porta fue necesario reasignar el uso de ciertos espacios y dotarlos de todas las comodidades actuales, como calefacción y jacuzzi. Un salón principal, dos estares, un comedor, la cocina, salas de reuniones, seis suites y una capilla, además de una sala de cata, un wine bar y la sala de barricas complementan el nuevo programa. Las cuatro centenarias palmeras chilenas del patio central remarcan la simetría de la arquitectura, y a un costado de la casa, una tina de agua caliente, rodeada de vegetación, invita a prolongar el descanso entre parronales.



1.- El amarillo citrón fue escogido por Pedro Ibáñez, buscando que los visitantes siempre recuerden esta propiedad.
2.- Los almuerzos al aire libre, al igual que las reuniones corporativas y los matrimonios, son una constante en la Casa de Huéspedes de Viña Porta.



3.- En el corredor exterior se eliminaron los cierres que alteraban su fisonomía original. Los pilares de pino Oregón y roble se oscurecieron para contrastar.
4.- De una serie de obras de Claudio Bravo, cuya inspiración fueron los linos, surgió la paleta de colores. Los géneros que hoy visten estos ambientes son los mismos que fabricó Linos La Unión con motivo de la exposición del pintor



5.- La base de la ambientación es absolutamente neutra, pues la idea era no restarle protagonismo a la arquitectura ni competir con el paisaje.
6.- Al atardecer esta tina caliente al aire libre es punto de encuentro de los huéspedes.



7.- En vez de usar mobiliario de época, se optó por elementos sencillos, neutros y minimalistas que generan atmósferas serenas.
8.- Todos los muebles de mañío fueron diseñados especialmente para esta propiedad.



9.- Las salas de baño son totalmente nuevas, y con los revestimientos y el mobiliario se buscó darles carácter y calidez.
10.- En 560 barricas se guardan los 350 mil litros de vino tinto que se producen al año en la bodega subterránea de este campo.



11.- En el wine bar es posible encontrar todos los vinos del grupo VC Family Estates.

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jueves, 3 de mayo de 2007

Valle del Cachapoal

FUNDO LA PALMERÍA DE COCALÁN

145 Hectáreas (355 acres) Plantadas con Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Carmenère y Shiraz.

La Palmería es la joya que ostenta Viña La Rosa. Escondidos en uno de los valles del Cachapoal, los viñedos comparten un espacio donde se yerguen cientos de palmeras nativas chilenas, de la especie Jubaea chilensis. Esta especie produce pequeñas nueces o "cocos" que se utilizan para fabricar el especial jarabe denominado "miel de palma". Este tipo de palmera crece en lugares secos expuestos a pocas precipitaciones anuales.
En relación con Viña La Rosa, la historia de este lugar comenzó en 1914, cuando, a la edad de nueve años, Recaredo Ossa Undurraga (descendiente directo del fundador de Viña La Rosa, don Francisco Ossa y Mercado) se encontró con este insólito sector, durante un paseo a caballo.
Grabó su nombre en una de las palmas, con la esperanza de volver algún día a este parque natural de palmeras, un lugar virgen en la mitad de la nada, único.
Mientras transcurrían los años, uno de sus anhelos fue poseer esto para sí. Recién a la edad de 75 años logró hacer de su sueño una realidad. Gracias a él, visitadas apenas por muy pocas personas, acaso por algunas gráciles llamas que corren por ahí, hoy cientos de palmas Jubaea chilensis - muchas de ellas varias veces centenarias - crecen entre medio de viñedos y de plantaciones de árboles frutales.
En este fundo, los viñedos están principalmente dispuestos en los cerros y son relativamente nuevos, pues fueron plantados en los años 1990. Esta ubicación presenta rendimientos relativamente bajos - 6 a 8 toneladas por hectárea -, la mitad de lo que se encuentra en el resto del Valle del Cachapoal y, por lo general, en la zona de los distintos valles del río Rapel.

FUNDO LA ROSA (PEUMO)

449,6 Hectáreas (1.111acres) Plantadas con Merlot, Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Carmenère y Malbec.
El fundo de La Rosa - Peumo corresponde al fundo original de la familia Ossa. Su nombre deriva del pueblo situado cerca de la actual "Carretera de la Fruta". Es, asimismo, el lugar donde está emplazada la casona familiar, su capilla y algunas viviendas destinadas a sus trabajadores.
Las parras de Viña La Rosa fueron plantadas en este lugar por vez primera en 1824. En la actualidad, están ubicadas también aquí las parras más antiguas de Viña La Rosa, plantadas en 1961. Los viñedos localizados aquí están muy cerca del río Cachapoal.
En este lugar el clima es mediterráneo, muy poco árido, y la tierra es de tipo aluvial con una mezcla de arena y ripio. La primavera y el verano (desde septiembre a marzo) presentan climas secos y temperados, variando la temperatura fuertemente entre el día y la noche.


VALLE CACHAPOAL

Los Viñedos Viña La Rosa es dueña de 864,1 hectáreas (2.135,2 acres) de viñedos plantados en el Valle del Cachapoal. Los viñedos están distribuidos en tres fundos:
La Rosa — Peumo
La Palmería de Cocalán
Cornellana
El Valle del Cachapoal está ubicado en la cálida zona de Chile central, a dos horas y media al sur de Santiago, la capital del país.
Situado hacia el norte del Valle del Rapel, el Valle del Cachapoal es una de las tradicionales zonas vitivinícolas del país. En este lugar, Viña La Rosa goza de una posición única, pues parte de sus viñedos se extienden hasta bordear el río Cachapoal. El clima aquí es ideal para el crecimiento de uvas vitis vinifera de muy buena calidad. El Valle del Cachapoal está protegido por el cordón montañoso costero, lo que ayuda a reducir la influencia del frío y la de los vientos húmedos procedentes del océano Pacífico.
Debido a su particular ubicación en el Valle del Cachapoal, nuestros fundos Cornellana y La Palmería de Cocalán son protegidos por este verdadero escudo montañoso. Por otro lado, al estar ubicado en una meseta cerca del río Cachapoal, nuestro fundo La Rosa—Peumo se beneficia por una mayor exposición a la influencia del Pacífico, lo cual se traduce en un excelente clima para los vinos blancos.
Suelo Los suelos que se encuentran en el área del Cachapoal son de tipo alluvial-colluvial. Con moderado contenido de materia orgánica y un buen drenaje. Ello resulta en parras con un buen balance, una buena proporción de frutos, bajos rendimientos, uvas de intensos sabores, etc.
Clima El valle del Cachapoal tiene un clima templado - que frecuentemente se compara con los valles mas famosos del mundo. Está situado entre los paralelos 33 y 34, y sólo se encuentra a 30 kms. (19 millas) al interior, desde el océano Pacífico. Los cálidos y asoleados días de verano son temperados durante las noches por frescas brisas provenientes del oeste y los veranos medianamente calurosos son seguidos por frescos otoños y también inviernos relativamente templados.
Cachapoal tiene la reputación de poseer una de las temporadas más largas y parejas de maduración, lo cual permite conseguir el justo nivel de madurez y, a la vez, retener el buen nivel de acidez necesario para la frescura de la fruta. Esto provee un excelente carácter varietal, con taninos redondos, muy buenos sabores y un excelente balance de la acidez. (Para más información, ver el Informe de Cosecha 2006). Caracteres Varietales del Valle del Cachapoal
Cabernet Sauvignon Sabor a frutos rojos (cassis), eucaliptus y menta. Elegante en el paladar, tiene un final largo y de gran persistencia. Merlot Un vino de color intenso, con gran riqueza y concentración en boca. Shiraz Un color de gran riqueza e intensidad, de sabor generoso y con aromas dulces de frutas maduras. Carmenère Generoso en frutos rojos, con taninos muy presentes pero suaves, y mora madura. Chardonnay Sugiere sabores de manzana, higos, melón, pomelo y durazno. Sauvignon Blanc Profundidad y elegancia, frescura bien balanceada y un sabor donde predominan las grosellas frescas.




TELESERIE SABOR A TI

La teleserie “Sabor a ti, el vino del amor” que fue transmitida durante el año 2000 por las pantallas de Canal 13, vuelve para contar la entretenida historia que se vive en la viña "El Embrujo", hogar de Refugio Sarmiento donde se esconde un secreto que explica porque su vino es el más rico de la zona. Refugio Sarmiento está triste por la muerte de su mujer, Rosa, sin embargo la llegada de la nieta de ésta, Ángela, le traerá más de una alegría al fundo. Ángela es enóloga y una mujer de armas tomar que, poco a poco, comienza a interesarse por el misterioso ambiente que rodea al mundo del vino. En la casa de Sarmiento viven también la cocinera Filomena y su hijo Feliciano, quien es el brazo de derecho de Refugio. Feliciano, en tanto, está de novio con una joven ciega, Lucero. A su vez Tomás, nieto de Refugio e hijo de Max Sarmiento quien posee la viña "Casa Sarmiento", está empecinado en descubrir el secreto del vino de su abuelo y en esta difícil tarea contará con la ayuda de Ángela.
Las locaciones principales de esta historia corresponden a dos viñas tradicionales de la localidad de Peumo, en la Sexta Región y a 150 kilómetros de la capital: Santa Ema y La Rosa. Ambas, con más de cien años de tradición, facilitaron sus bodegas, casas patronales, una capilla e incluso un carruaje de 1894 para convertirse en las viñas ficticias de la teleserie.

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