sábado, 15 de agosto de 2009

Alfonso Calderón, poeta, novelista, ensayista y profesor




ELPAIS.com
Cultura
Fallece el escritor chileno Alfonso Calderón
Era poeta, novelista, ensayista y profesor.- En 1998 recibió el premio Nacional de Literatura de Chile
AGENCIAS/EL PAÍS.com - Madrid - 09/08/2009

El escritor y poeta Alfonso Calderón murió ayer a los 78 años de edad en su Chile natal. Su muerte se produjo por un infarto de miocardio ayer por la mañana-la tarde según la hora española-, justo después de que se quejara a su mujer de un poco de malestar y que descansaría un poco antes de revisar la prensa, informa el diario chileno El Mercurio.

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Sus restos serán velados en la Universidad Diego Portales. Tras una ceremonia no religiosa, su cadáver será incinerado, como era su deseo.

Su primera obra fue Primer consejo de los arcángeles del viento(1949). Entre sus obras más destacadas está Memorias de Memoria, 3.000 páginas divididas en siete tomos. Sus últimas creaciones fueron Memorial del viejo Santiago (1984) y Una bujía a pleno sol (1997). Escribió también numerosas antologías de poesía.

En 1998 recibió el Premio Nacional de la Literatura de Chile pese a enfrentarse con grandes nombres como Fernando Alegría, Guillermo Blanco y Enrique Lafourcade. El entonces ministro de educación chileno y parte del jurado del galardón afirmó que gano el premio por "la lucidez, profundidad y variedad del ensayista, crítico, novelista y poeta".

Calderón nació en San Fernando, VI región de Chile, el 21 de noviembre de 1930. Su niñez transcurrió en ciudades de provincias. Tras acabar sus estudios secundarios se traslado a Santiago de Chile para seguir su formación en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.

Trabajó como profesor de castellano y cultura literaria, investigador del Instituto de Literatura Chilena y llegó a ser director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica. En el 74 renuncia a la docencia universitaria por la intervención militar en las casas de estudios superiores. Era miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua desde 1981.

Su hija, Teresa Calderón, ha heredado la pasión por la poesía de su padre y tiene su propia carrera literaria.

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SANTIAGO, 10 de agosto.- El mundo literario nacional está de luto con la partida de este multifacético escritor. Sus restos fueron velados en la casa central de la Universidad Diego Portales y hoy, cumpliendo sus deseos, fueron incinerados en el cementerio Parque del Recuerdo de Santiago.

Calderón nació en la ciudad de San Fernando, Colchagua, Región de O’Higgins, el 21 de noviembre de 1930, pero la mayor parte de su vida residió en Santiago, desempeñándose como profesor de castellano y como académico en varias Universidades, entre ellas la Católica y la Diego Portales.

Fue un destacado Miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua, a la que ingresó en 1981. En 1998 recibió el Premio Nacional de Literatura “por su deslumbrante estilo y la continuidad de una vida entregada a su vocación, desde su juventud, y a la formación de nuevos autores”. Además, “por la lucidez, profundidad y variedad como ensayista, crítico, novelista, poeta y antólogo”.

Publicó un gran número de libros, entre ellos “Memorias de memorias”, en 7 volúmenes, en los que estampó gran parte de sus propias vivencias. Otras de sus obras son “Cuando Chile cumplió 100 años”, “Memorial del Viejo Santiago”, “El país jubiloso” y “El cuento chileno actual”. Sentía gran atracción por el tango y era un extraordinario conocedor de su historia, parte de la cual se reflejó en sus libros.

SU VIDA Y APORTE

Alfonso Calderón fue poeta, novelista, periodista, profesor, subdirector de la Biblioteca Nacional a mediados de los 90, director de la revista Mapocho y miembro de la Academia Chilena de la Lengua.

Nació en San Fernando en 1930. El 25 de enero de 1939 -un año después del terremoto de Chillán- mientras vive en la ciudad de Lautaro, inició un diario de vida. Ese fue su debut en la literatura. En 1997 vino a Los Ángeles a presentar esa obra, recién publicada: “El baúl de Rimbaud, diarios 1939-1951”. También fue un precoz lector de revistas como El Peneca y de los cómics de Tarzán, Dick Tracy y Mandrake. Aprendió a leer a los tres años gracias a su abuela y a los 10 años ya repasaba Crimen y castigo, de Dostoievski. Justo en esa edad fue cuando llegó a Los Ángeles, integrándose a la educación primaria en el Liceo de Hombres, frente a la plaza de Armas, donde completó su educación de Humanidades, emprendiendo luego vuelo a otras ciudades.

Se inició en la crítica literaria a los 20 años en los diarios El serenense y El día, de La Serena. Uno de sus primeros comentarios fue Narciso y Goldmundo, de Hesse, obra que lo deslumbró. Luego sería crítico de las revistas Ercilla, Hoy y Apsi.

La costumbre de escribir un diario la mantuvo durante toda su vida. En el libro “La valija de Rimbaud, diarios 1939-1951” abarcó el período comprendido entre su infancia y adolescencia. En “Cayó una estrella”, resumió sus experiencias entre 1952 y 1963. La serie continuó con “El vuelo de la mariposa Saturnina” (1964- 1981), “El olivo viejo que lloraba” (1981-1989), “El misionero involuntario” y “En el bosque de Macbeth” (1993-1996).
Fuente: Diario La Tribuna y Agencias

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El Mercurio

Santiago de Chile
domingo 9 de agosto de 2009


1930-2009
Foto:GONZALO LÓPEZ

El literato falleció ayer tras un infarto al miocardio.
Adiós al multifacético Alfonso Calderón

Premio Nacional de Literatura en 1998 , destacó como gran cronista, poeta, profesor y recopilador de la obra de los más importantes autores chilenos, entre ellos Joaquín Edwards Bello.

Maureen Lennon Zaninovic
"Yo no soy un autor muy conocido, pero sí soy un escritor que ha trabajado y tiene muchos libros", dijo el propio Alfonso Calderón (1930-2009) tras recibir el Premio Nacional de Literatura, en 1998.

Y es que si bien su nombre no fue tan mediático ni protagonista de sonoras guerrillas literarias, desde ese "bajo perfil" comenzó a forjarse un indiscutido prestigio, ampliamente reconocido por sus pares y los centenares de alumnos que formó.

Su muerte acaecida ayer, tras un infarto al miocardio, dejó atónitos a muchos no sólo por lo sorpresiva, sino también "porque estaba muy activo, contento, con miles de proyectos y un espíritu juvenil. Murió realmente en el peak de su carrera", cuenta el poeta y cronista Roberto Merino.


Escritor multifacético y académico de larga data, Alfonso Calderón Squadritto nació el 21 de noviembre de 1930, en San Fernando. En Santiago ingresó al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile (se tituló de profesor de castellano y periodista).

Inclasificable, este padre y abuelo de escritores (una de sus hijas es la premiada Teresa Calderón) cultivó los más diversos géneros: poesía, memoria, novela y ensayo. Su nieta, la poeta Lila Díaz, trabaja actualmente en la edición de sus columnas que publicó para el diario La Nación.

Integrante de la Generación de 1950, también desarrolló una labor clave en la orientación y sistematización de las letras nacionales. En esa senda rescató las crónicas de Augusto D'Halmar y Joaquín Edwards Bello, además de los ensayos de Martín Cerda, dispersos en los más variados diarios y revistas (este era uno de los proyectos en los que estaba trabajando últimamente, lo mismo que un libro de crónicas sobre el antiguo centro de Santiago).

"Si Joaquín Edwards Bello sigue vivo, se lo debemos a Alfonso Calderón", señala Armando Uribe, Premio Nacional de Literatura 2004, sobre su legado.

En sus últimos años, además de la investigación, estaba abocado a los talleres y a la docencia en la Universidad Diego Portales (UDP); por eso, sus restos están siendo velados en la casa central de ese plantel (Ejército 412). Sus funerales se realizarán mañana, a las 10:30 horas. A petición del propio autor no se efectuará una ceremonia religiosa, sino un acto en la propia UDP y en el cinerario del Parque del Recuerdo.

Raúl Zurita

Premio Nacional de Literatura

"Ha muerto uno de los escritores más dignos que me haya tocado conocer en la vida, alguien que, y repito lo que dije hace once años a propósito de su Premio Nacional, ejerció su oficio con dignidad y sencillez, sin estridencias en un mundo estridente. Siempre me impresionaron sus ojos, esa mirada que parecía reunir en un sólo guiño toda la bondad, sabiduría e inteligencia que él tan profundamente encarnaba".

Jorge Edwards

Escritor

"Chile ingrato. Yo le defendí mucho cuando se ganó el Premio Nacional y casi lo matan. Realizó un trabajo extraordinario en el rescate de la obra de Joaquín Edwards Bello y mostró un conocimiento fantástico de la literatura chilena. Un gran amigo". ---





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