sábado, 22 de enero de 2011

PUERTECILLO: Paraíso surfer

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sábado 22 de enero de 2011
V/D



Belleza, tranquilidad y sobre todo "la calidad de la ola" hacen de Puertecillo, en la VI Región, un lugar ideal para los surfistas. Varios se han instalado en el lugar, entre ellos, la diseñadora Coco Marty y su familia, todos fanáticos del deporte que los impulsó a levantar ahí una acogedora y luminosa casa.

Texto, Claudia Pérez F. Producción, Paula Fernández T. Fotografías, Sebastián Sepúlveda V.


Al fondo del comedor un mueble que pertenece a una hermana de Coco. "Está en París y me lo dejó para que se lo cuide", dice.

Una recóndita y casi inexplorada playa ubicada en la VI Región a la que no llega ni la señal de los celulares es, hace quince años, el lugar favorito de la diseñadora de accesorios Coco Marty. Llegó allí acompañando a su marido, amante del surf, quien como todos los que se dedican a este deporte vive buscando buenas olas, las que a este pequeño balneario le sobran. "Puertecillo es considerado uno de los mejores lugares del mundo para practicarlo", afirma Coco.


El paisajismo estuvo a cargo del marido de Coco, quien incorporó especies nativas.


La dueña de casa junto a sus coloridas creaciones.


Los muebles en obra que integran el quincho continúan con la funcionalidad que guió todo el proyecto.


Este espacio fue construido después de la casa. "Era importante para recibir a los amigos", comenta.


"Los niños se pasean por la casas sin problemas", dice Coco sobre el ambiente que hay entre los surfistas de Puertecillo.

Sus primeras estadas fueron en un camping del poblado que por esa época casi no tenía casas. Sin mayores comodidades, pero encantados con la tranquilidad y calidad de la playa, se fueron haciendo visitantes cada vez más frecuentes hasta que llegaron los hijos -dos niños de 9 y 7 años y una niña de dos meses- y con ellos la necesidad de más confort. Decidieron, entonces, construir algo definitivo y de paso concretar una idea que siempre tuvieron en mente: "tener una casa que nos permitiera disfrutar la pasión por el surf y el gusto de compartir en familia".

Además de la ola, influyó en la decisión de instalarse en Puertecillo la cercanía con Santiago. A sólo 175 kilómetros, se trasladan cualquier fin de semana del año y la pueden aprovechar al máximo.

Las vistas hacia los cerros y el mar que tienen desde el sitio que compraron hace seis años es una de las condiciones a las que sacó partido la arquitecta Paola Durruty, a quien le encargaron un proyecto que en líneas generales tenían bastante claro. Se trata de la unión de dos rectángulos que se abren a las vistas y recogen de manera simple y funcional los distintos programas. En uno se ubican los espacios comunes y en el otro los privados.

"Queríamos ambientes relajados en los que nos pudiéramos reunir y descansar. Es un lugar de escape, un refugio absoluto", dice quien además, en esta atmósfera, da rienda suelta a su creatividad. "Aquí se me ocurren cosas", comenta Coco mostrando algunas de sus coloridos diseños.


A la derecha, el cuerpo de madera que alberga la cocina integrada al comedor

La cocina integrada al comedor y el quincho junto a la piscina son los puntos de encuentro indiscutidos. La primera acoge las reuniones más íntimas, sobre todo en invierno cuando se enciende la cocina a leña que otorga un ambiente "más hogareño"; el segundo es ideal "para juntarse con el grupo de amigos y aprovechar el exterior". En este espacio, tan funcional como el resto de la construcción, se distinguen los materiales que dan forma al proyecto, esencialmente madera y piedra de la zona.

Con las piedras Coco dio carácter a la decoración de la casa. Por un acuerdo con su marido dejó de lado su estilo y gusto por la abundancia de elementos y se acercó al minimalismo. "Él me pidió colores claros, simpleza y nada recargado", reconoce. Así, a partir de las tonalidades de las rocas de algunos muros, una especial mezcla entre gris, celeste y verde agua, colores que se replican en algunos objetos y que se unen al blanco, creó ambientes fáciles de manejar, con espacios amplios, ambientados con muebles de diversos orígenes, la mayoría de madera, e incluso algunos fabricados por su marido, el surfista que la llevó a descubrir este rincón de buenas olas.

Texto, Claudia Pérez F. Producción, Paula Fernández T. Fotografías, Sebastián Sepúlveda V..
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