viernes, 15 de abril de 2011

Isidora Aguirre Los reestrenos de La Pérgola de las Flores ya no me emocionan

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Martes 8 de Marzo de 2011


Isidora Aguirre murió un mes antes de cumplir 92 años. Se fue sin su merecido Premio Nacional.
Foto:EFE

A los 91 años, con su salud quebrantada pero su intelecto incólume, murió una de las principales dramaturgas chilenas del siglo veinte.
Por MARIA CRISTINA JURADO

Más de un millón de chilenos han gozado y sufrido con La Pérgola de las Flores, que Ana González y Silvia Piñeiro, dos íconos del teatro, elevaron con su actuación a la categoría de estreno indispensable en 1960. Tanto logro se apoyó en la música del compositor Francisco Flores del Campo, autor de las canciones que hasta hoy, después de cincuenta años, resuenan en el inconsciente colectivo.



22 diálogos con íconos de la cultura contiene "Creadores contra viento y marea".




3La dramaturgia de Isidora Aguirre marcó la escena teatral del siglo veinte en Chile. "La pérgola de las flores" congregó a más de un millón de espectadores.









Foto:RENÉ COMBEAU

Pero el fenómeno de una comedia musical transformada en bien nacional -como lo llama su autora- se debe fundamentalmente al talento y visión de una aguerrida mujer que hace rato debió haber recibido el Premio Nacional de Arte en su categoría. Isidora Aguirre Tupper acaba de cumplir 91 años y, aunque ya no puede dar vueltas por su departamento del barrio Salvador con la agilidad de hace unos años, conserva su lucidez y su memoria:

-Para mi cumpleaños, el 22 de marzo, me hicieron una fiesta fantástica en el Mesón Nerudiano. Se juntaron cien personas y habló mucha gente. Me emocionó que estuvieran mis cuatro hijos, Trinidad y Pilar Carmona y Peter y Carol Sinclair. Con ellos y con mis ocho nietos y doce bisnietos son con quienes yo más convivo, ahora están de vacaciones en Cozumel. Por mi cumpleaños también hubo un homenaje en la Universidad de Santiago. Pero ¿sabes? Yo he recibido ya demasiados honores en mi vida. Tengo una cómoda llena de galvanos y de premios por La Pérgola de las Flores. A mí lo que me hace falta es plata. Claro que por este musical me entra el 5% de los ingresos que genera. Los herederos de Francisco Flores del Campo cobran el otro 5%. Pero ha opacado el resto de mi producción, más de treinta obras. Todos piensan que soy la autora de La Pérgola y punto. Eso sí, cuando estrenamos en 1960, a nadie le importaba un pucho la escritora: ¡todas las alabanzas se las llevaban la Silvia Piñeiro y Pancho Flores!

-¿Le duele no haber recibido el Premio Nacional de Arte?

-Me gustaría, porque es harta plata, además hay una pensión. No tanto por el honor, ya acumulo muchos. Mira, en el 2005 se lo dieron a Fernando González, que es profesor, a pesar de que tocaba autor. Con unos amigos hicimos una fiesta para celebrar mi No Premio Nacional. Me lo tomo con humor. Ahora lo que me importa más es recuperar la movilidad de mis piernas, porque por estos días tengo que andar con otra persona si quiero salir. ¡Y tengo harto que hacer! He escrito cuatro novelas y tengo una quinta postulando al Fondo del Libro. Tengo cuentos, novelas para niños. Creo que ya hice mi tarea, no tengo ganas de seguir escribiendo obras de teatro.

Tataranieta de Isidora Zegers y de sangre rangosa, Isidora Aguirre tenía 41 recién cumplidos cuando conoció la fama, a la que la lanzó, de un día para otro, La Pérgola, que se transformó en el musical más famoso de Chile. Tan célebre que, en este año del Bicentenario, ha sido la obra teatral más difundida a toda escala.

El éxito la tomó por sorpresa. La había escrito casi a contrapelo, porque el género no podía interesarle menos. "Me tuvieron que rogar, convencer. Yo estaba embarazada de mi cuarta hija, Carol, y los musicales no me atraían, era un género que no conocía. ¡Qué me podían importar a mí unas floristas! Era una época en que el teatro se hacía al alero de las universidades y Eugenio Dittborn, director del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, me tentó al poner como director a mi amigo Eugenio Guzmán. Ahí tuve que aceptar".

El éxito le llegó a pesar de ella misma.

Hoy, nonagenaria, acumula medio siglo de escritura y más de treinta obras en todos los géneros, sin jamás apartarse de su veta social.

Y es que esta dramaturga de voluntad de hierro siguió, disciplinadamente, la senda que se impuso al partir, en 1955, cuando debutó con Carolina: "En los diarios antiguos que guardo, siempre salgo diciendo que lo importante es escribir y construir una obra que algún día me respalde. Bueno, ahora ya la tengo".

No se siente célebre ni especial. Isidora Aguirre está enfocada en el presente:

-Este 2010 ha habido varios reestrenos de mi obra. Hicieron "La Pérgola de las Flores" y "Los que van quedando en el camino", una obra de 1969, que siempre he juzgado más interesante y de mayor peso. De nuevo encontré increíble el revuelo que arman por un musical de unas floristas, en comparación con una obra larga y documentada, como ha sido mi dramaturgia social. Un teatro de contenido, que tiene peso y mensaje. Y que se conoce mucho menos. Mi obra y yo hemos sido más difundidas en Argentina, Europa y Estados Unidos, que aquí.

-¿Qué sensación le dejan, medio siglo después, sus reestrenos?

-"La Pérgola de las Flores", ninguna, no me emociona en lo más mínimo. Pero la siguen reestrenando. Para escribir "Los que van quedando en el camino", sobre la represión de Ranquil en los años '30, fui dos veces a Lonquimay. Es una historia muy bien contada, la escuché de los hermanos Sagredo Uribe. Ahora la montaron en el antiguo Congreso de Santiago. Me pareció un lugar simbólico. Estos remontajes me producen mucho placer, pero no emoción.

-"La Pérgola de las Flores" es como la gran obra de Chile.

-Es lo que llevo cincuenta años escuchando. Ya te dije que el país se la apropió. Eso, claro, es un orgullo para cualquier dramaturgo. Pero no me quita el sueño, porque yo estoy enfocada en mirar hacia delante. ¡Tantas cosas nuevas que se pueden hacer!

Mirando hacia atrás, a Isidora Aguirre -cuya madre, María Tupper Huneeus, era pintora y discípula de Juan Francisco González- le afloran anécdotas que presagiaban un futuro éxito con sus floristas en Santiago:

-Son cosas chicas, pero no se me han olvidado. Yo tenía catorce años cuando vivíamos en una casa en Bilbao y Seminario, y tomé la costumbre de ir a la pérgola de la Alameda, a comprar ramitos de violetas. Eran los años 30. Ahí conocí a las pergoleras.

-Para sus personajes, usted se inspiró en gente que conocía...

-En algunos casos. Por ejemplo, a la Silvia Piñeiro le puse el carácter de una tía mía llamada Sofía Izquierdo Huneeus, una dama muy simpática, pero muy alocada. Siempre estaba en primera fila cuando se reponía La Pérgola. Las huasitas las saqué de campesinas que conocía, aunque nunca había estado en San Rosendo, sólo en su estación de trenes. En los años 60, me hicieron un video y me llevaron a Yumbel, Lota y San Rosendo. Dicen que lo que más se conoce de Chile es San Rosendo.

-A usted le habían prometido mucha plata si hacía este musical.

-Eso me influyó mucho en la decisión de aceptar escribir la obra. Era un momento económico bien difícil, yo ya tenía tres hijos -dos niñitas de mi primer matrimonio con el español Gerardo Carmona, un tercer niño con Peter Sinclair- y esperaba a la cuarta. Pancho Flores me dijo que con La Señorita Trini había ganado dos millones de pesos. ¡Me pareció una fortuna! ¡Y pensar que después sacamos más de cuarenta! Yo necesita ganar dinero porque Sinclair era dibujante y ningún potentado. Y mi primer marido se había ido, no me ayudaba con nada para sus dos hijas. Cuando Carmona se fue, me lo tomé muy bien, me despedí con simpatía. Él era encantador.

-¿No lloró o se enfureció?

-¡Para nada! Es que ninguno de mis maridos me dio nunca una chaucha. Me tocó vivir momentos muy duros -como pedir leche para mis niñitas- porque el teatro jamás ha dejado plata. Ni hoy.

-Peter, entonces, se hizo cargo de los cuatro niños.

-Yo también trabajaba mucho, hacía clases de francés y de acordeón. Tocaba bien, aunque ya no me acuerdo mucho. Es que me crié en un ambiente muy artístico, mi madre era pintora, recibía los sábados y nosotros siempre estábamos ahí. Ella tomaba clases con Boris Grigoriev, era amiga de la Anita Cortés, de Enriqueta Petit. Había muchas pintoras en Chile en ese tiempo. Nosotros éramos cinco y, cuando yo era niña, vivíamos en casas pegadas con los abuelos en la calle Rosas. Estuvimos ahí hasta mis catorce años, después nos cambiamos a Seminario. Era una vida bonita, cumplí los 15 en París, porque mi papá nos llevó a Europa en barco. En ese tiempo yo ya componía canciones, tocaba piano. Crecí rodeada de arte.

-¿Esa de Rosas es la que usted llama La Casa de los Espíritus?

-(se ríe). En la calle Rosas se hacían unas sesiones de espiritismo y a ellas iba la abuela de la Isabel Allende, la Chabela Barros, y también las dos hermanas Morla. Mi mamá también participaba y a mí me llevaban de paje. Yo nunca creí que los muertos volvieran, pero mi mamá sí. He visto las mesas bailar por las piezas. En todas mis obras aparecen los muertos vivos. Isidora Aguirre, incansable investigadora teatral, estudió arduamente en terreno para escribir su Pérgola:

-Fui a la del Mapocho y hablé con gente como Eugenio Pereira, gente que formó la pérgola. Me iba a pasear todos los días al mercado y a La Vega, a conversar con las vendedoras de apio, de cilantro, de ají. Rescataba sus modismos populares. La veracidad de los diálogos y el lenguaje es muy importante en el teatro. Se me ocurrió también leerme los diarios y la revista Zig-Zag de los años 20 y 30, para investigar los giros en el habla y las costumbres de la época.

-Hay una anécdota famosa con el actor Fernando Colina.

-Ah sí, eso fue muy divertido. Fernando era un buen actor y un flaco muy cómico, igualito en lo pálido y larguirucho a Buster Keaton. Hacía del Urbanista Valenzuela. Una noche, el director Eugenio Guzmán fue a una fiesta de disfraces y aparece Colina vestido de angelito, con alas blancas. Se mató de la risa y al otro día me pidió que me las arreglara como pudiera para disfrazarlo de angelito en la obra. Yo no sabía cómo. Hasta que se me ocurrió inventar en que, por distraído, el Urbanista Valenzuela llega disfrazado de ángel a una kermesse. Es que ahí todos daban ideas, era genial. Para qué te digo los ataques de risa en el teatro.

Fue su íntimo amigo Pedro de la Barra, pionero del teatro chileno y Premio Nacional de Arte 1952, quien la hizo conocer y entender los postulados del dramaturgo alemán Bertolt Brecht. A los postulados de Brecht se sumaron las enseñanzas del padre de la actuación, Constantin Stanislavsky: Isidora Aguirre trazó en la realidad pura su camino en la dramaturgia. Una escritura teatral descarnada, de acentuada mirada social. El quehacer político de los años 70 en Chile y la instauración de la dictadura militar marcaron su pensamiento ideológico y la hicieron convertirse en militante comunista. No le duró mucho. "Mi lucha la he dado desde una independencia total, pero con pensamiento de izquierda", dice la nonagenaria dramaturga que, a pesar de su edad, se maneja a la perfección con el correo electrónico.

A fines de los años 50 coescribió Población Esperanza con el novelista Manuel Rojas, centrada en la desigualdad social:

-Manuel era un hombre muy agradable, muy cariñoso, un gran novelista. Justo cuando terminamos de escribir Población Esperanza, al director Pedro de la Barra, que era mi compadre, le baja una crisis: decidió irse a criar chanchos al campo y dejar el teatro. Nosotros queríamos que él dirigiera la obra, pero Pedro odiaba que le leyeran dramaturgia. Yo organicé una comida y los convidé a los dos. A los postres, Manuel se atrevió a decirle: "Mira, con la Isidora escribimos esta obra". No te digo la cara que puso, pero tuvo que escucharla. Termina Manuel y Pedro se la quita de las manos y se va a Concepción. Allá la dirigió en el Teatro Universitario, que él reorganizó. Así, aceptó volver al teatro por Población Esperanza y abandonó a los chanchos.

Durante los 60 y 70, Isidora ahondó la veta realista en su escritura. Brecht la llamaba. Con el éxito aún fulgurante de su Pérgola, la dramaturga visualizó una oportunidad creativa en los pobres que trabajaban en los basurales que rodeaban Santiago. Para escribir Los Papeleros, en 1962, pasó cuatro semanas entre la miseria:

-Esa fue una obra casi documental. Yo iba a Guanacos Alto, un basural donde vivían los que separaban la basura y el papel. Yo no tenía auto, me iba en micro y después en camión basurero. Yo les preguntaba cuánto les pagaban por el kilo de papel. Y ellos se abrían, comenzaban a contar sus vidas, sin necesidad de entrevista y sin usar grabadora. Nos decían cosas como somos la última carta del naipe. Isidora recuerda que cuando estrenó Los Papeleros sufrió mucha incomprensión de la crítica y de sus pares. Era la huella de Brecht.

Veinticuatro años después, El retablo de Yumbel le costó lágrimas durante la dictadura de Augusto Pinochet:

-Me la pidió la compañía El Rostro de Concepción y fue estrenada en 1986, ganó el premio Casa de las Américas de Cuba. En lo emocional me costó mucho hacerla, era sobre un episodio de detenidos desaparecidos en el Laja. Me fui a Yumbel a investigar. Una vez en terreno, logré entrevistar al mismo sepulturero de 1973. Lo busqué días y días. Llevaba un tiempo en la zona y estalla la tragedia de los degollados. Me avisaron porque yo era amiga de los Parada y quería mucho a su hijo. El profesor Guerrero les hacía clases a varias de mis nietas, era gente muy conocida por mi familia, esa tragedia nos llegó al alma. Cuando supe la noticia, estaba comenzando la escritura y decidí dedicarles la obra a sus tres víctimas. Escribí El retablo llorando. De tristeza y de impotencia. Yo en verdad sentía que Chile ya no daba para más.

Baja los ojos al recordar.

El sol pálido de invierno se filtra por la ventana que da a este antiguo barrio. Si ella pudiera correr, seguro bajaría las escaleras e iría a buscar más historias para transformarlas en obras. Pero hoy, Isidora Aguirre está sentada en su dormitorio, con la espalda apoyada. Jamás se queda en cama: toma su té frente al computador, que es la extensión de su mano de escritora. A los 91, dramaturga esencial de su país, sabe que los plazos se acortan, pero para ella, la tarea aún no finaliza.


La escritura fue la gran vocación de la dramaturga, que también destacó por obras como Lautaro, con Andrés Pérez.
Foto:ARCHIVO ZIG ZAG / EL MERCURIO

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jueves, 19 de agosto de 2010

La Carmela y La Negra: las más queridas del teatro chileno están de vuelta

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domingo 15 de agosto de 2010


Basado en sus experiencias personales, el autor Roberto Parra creó "La negra Ester" como una obra poética. Con la ayuda del director Andrés Pérez sus personajes subieron al escenario por primera vez a fines de 1988.



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La obra de la dramaturga Isidora Aguirre se popularizó en 1960, con el montaje del Teatro Ensayo UC. La Carmela nació de la mente de la autora mientras realizaba un viaje en tren que pasó por la estación de San Rosendo.


Fecha: 15 de agosto de 2010

"La pérgola de las flores" cumple 50 años y "La negra Ester" está festejando su aniversario 21. Ambas obras regresan en septiembre.

Eduardo Miranda
La dramaturga Isidora Aguirre estaba buscando una heroína para su nueva obra "La pérgola de las flores", cuando, en un viaje en tren, pasó por la estación de San Rosendo. Así creó a la Carmela. Distinto fue para el autor Roberto Parra, quien se inspiró en su propia vida para llevar el escenario a la mítica "Negra Ester", una popular prostituta de San Antonio.

Las protagonistas más queridas del teatro chileno regresan a los escenarios en septiembre para festejar el Bicentenario y sus propios aniversarios. Mientras "La pérgola de las flores" cumple 50 años con un elenco de lujo que subirá a escena el 1 de septiembre, "La negra Ester" sigue festejando dos décadas de vida y se prepara para su primer cambio de rostro, que se hará visible el 17 de septiembre.

"Son obras que están dentro del corazón de Chile", reconoce Carmen Barros, la primera Carmela que tuvo la pieza musicalizada por Francisco Flores del Campo. Para Claudia Pérez, la nueva "Negra" representa un desafío: "Es una obra que contiene todo nuestro espíritu nacional y se transformó en un referente de nuestra cultura".

Desde San Rosendo a la ciudad
Fecha de estreno: 9 de abril de 1960.

Dramaturgia: Isidora Aguirre, con música de Francisco Flores del Campo.

Primer director: Eugenio Guzmán.

Lugar donde debutó: Teatro Camilo Henríquez.

Compañía a cargo de la primera producción: Teatro de Ensayo de la Universidad Católica.

Elenco original: Carmen Barros (Carmela), Ana González (Rosaura San Martín), Elena Moreno (Ramona), Maruja Cifuentes (Charo), Justo Ugarte (alcalde Alcibíades), Silvia Piñeiro (Laura Larraín), Charles Beecher (Tomasito), Héctor Noguera (Carlucho), Fernando Colina (urbanista Valenzuela), Mario Montilles (Rufino), Hernán Letelier (Pierre). También Violeta Vidaurre, Ana Klesky, Nelly Meruane y Mirella Velis.

Estimado total de espectadores: "Es difícil estimar, porque ha sido montada por diferentes grupos. Podría llegar a un millón", según la investigadora UC, María de la Luz Hurtado.

Primera temporada: Alcanzó 979 funciones y 548 mil espectadores.

Países que recorrió: En una primera etapa realizó 98 giras por América y Europa.

Otros formatos: En 1960, Phillips editó un LP con las canciones y en 1962 fue emitida en TV. En 1965 fue llevada al cine por Román Viñoly.

Nuevas funciones: Desde el 1 de septiembre en Plaza de la Constitución y luego rotará gratis en diferentes escenarios capitalinos.

Integrantes del nuevo elenco: Lorena Capetillo, Gloria Münchmeyer, Tomás Vidiella, Catalina Saavedra y Roxana Campos, entre otros.

Dirige: Felipe Ríos.

De fiesta en el Luces del Puerto
Fecha de estreno: 9 de diciembre de 1988.

Dramaturgia: Andrés Pérez, basado en las décimas de Roberto Parra.

Primer director: Andrés Pérez.

Debut: Puente Alto (Plaza O'Higgins).

Compañía a cargo de la primera producción: Gran Circo Teatro.

Elenco original: Rosa Ramírez (Ester), Boris Quercia (Roberto Parra), María Izquierdo (Margarita, la japonesita y Doña Rosa), Ximena Rivas (Zulema, Lili y Violeta), Pachi Torreblanca (doña Berta, Hilda y Carmela), María José Núñez (María y doña Clara Sandoval), Willy Semler (Esperanza y Pablo Puntilla), Aldo Parodi (Barahona, Lautaro y el chino). También Alejandro Ramos y Horacio Videla.

Última versión profesional: Enero de 2010, a cargo de Gran Circo Teatro.

Estimado total de espectadores: 6 millones, según Fundación Fitam.

Primera temporada: En sólo seis semanas de funciones fue vista por 10 mil espectadores.

Países que recorrió: En 1991 comenzó la primera gira en el extranjero: Suecia, Suiza, Alemania, Francia e Inglaterra. También hizo varias giras por Latinoamérica.

Otros formatos: La banda La Regia Orquesta lanzó un disco con las canciones del montaje en 1989. Canal 13 realizó un registro audiovisual de la obra que se emitió en 1996.

Nuevas funciones: El 17 de septiembre tendráuna función en el Teatro Escuela Carabineros. Luego realizará giras.

Integrantes del nuevo elenco: Mariana Muñoz, Iván Álvarez de Araya y Claudia Pérez, quien por primera vez reemplaza a Rosa Ramírez.

Dirige: Rosa Ramírez y Gran Circo Teatro.
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CHILE ACTÚA

La niña en la palomera

(Fernando Cuadra, chileno, 1927). Teatro de Ensayo UC. 1967. Dirección: Fernando Colina. Escenografía e iluminación: Bernardo Trumper. Vestuario: Fernando Colina. En escena, en primer plano: Eugenia Cavieres (Ana María) y Ramón Núñez (Daniel). Atrás, de izquierda a derecha: Alberto Chacón, Raúl Osorio, Luis Arenas (La Patota) y Francisco Morales (Alberto).


Los que van quedando en el camino

(Fragmento de la fotografía original)
(Isidora Aguirre, chilena, 1919). DETUCH. 1969. Dirección: Eugenio Guzmán. Escenografía e iluminación: Víctor Segura. Vestuario: Amaya Clunes. En escena, en primer plano: Carmen Bunster (Lorenza).

Exposición fotográfica “Chile Actúa: maestros en escena (1949-1969) fotografía de René Combeau.”

La memoria de un arte fugaz

Como parte del proyecto bicentenario “Chile Actúa” de la Escuela de Teatro de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Caja Los Andes y la Corporación Cultural de la Cámara Chilena de la Construcción, la exposición “Chile Actúa: Maestros en escena (1949-1969) Fotografía de René Combeau”, propone una revisión histórica del llamado “Tiempo de Gloria” del teatro chileno a través de 61 imágenes en blanco y negro del fotógrafo René Combeau, reveladas en un proceso de fina artesanía.

En el trabajo del maestro Combeau irrumpen los rostros de dramaturgos, dramaturgas, directores, actores y actrices de los teatros de la Universidad de Chile, de la Pontificia Universidad Católica de Chile y de los teatros independientes que deleitaron con su oficio a miles de chilenos, permitiéndoles recorrer junto a ellos los dolores, esperanzas y sueños implicadas en vivir nuestro tiempo.

Bajo la asesoría del connotado fotógrafo Luis Poirot, las imágenes de las puestas en escena creadas por los maestros de nuestro teatro permiten vislumbrar los temas, estéticas y visión de país que éstas movilizaron. De los cuatro mil negativos del legado Combeau contenidos en el Programa de Investigación y Archivo de la Escena Teatral UC, la curatoría destacó aquellas obras de dramaturgia chilena que dejaron huella en nuestra cultura y que nos permiten evocar la memoria patrimonial de las tablas nacionales y reflexionar como país.
Despertando el sentido lúdico y festivo que el quehacer teatral nos ha entregado a lo largo de la historia, esta exposición ofrece un recorrido en forma de hélice, creada del reconocido diseñador teatral Ramón López, la cual permitirá una experiencia de contacto directo con el devenir y la historia de nuestro teatro chileno.
Esta exposición abrirá sus puertas este 1 de junio hasta el 25 de julio en el Hall Central del Museo Nacional de Bellas Artes de 10.00 a 18.00 hrs.

Exposición fotográfica: "Chile Actúa: Maestros en Escena (1949-1969). Fotografía de René Combeau."

Dirección General: María de la Luz Hurtado

Curatoría e Investigación: María de la Luz Hurtado y Angélica Martínez.

Diseño Integral: Ramón López

Diseño y Gráfica: Francisca Montes y Jorge Schultz.

Asesoría Fotográfica: Luis Poirot.

Ampliación y Retoque de Fotografía: Fernanda Larraín.

Coordinación General: Angélica Martínez.

Producción General: Rodrigo Canales.

Producción Ejecutiva: Carla Valles.

Realización y Montaje: P.O.P Diseño y Producción.

Colaboraciones Especiales: Gabriel Contreras, Patricia Hernández y Catalina Yazigi.

Fecha: 1 de junio al 25 de julio de 2010.

Horario: 10.00 a 18.50 hrs.

Lugar: Hall Central Museo Nacional de Bellas Artes.

Dirección: Parque Forestal s/n. Estación Metro Bellas Artes. Santiago.

Teléfono: 499 16 00.
Entrada Adultos: $600
Estudiantes y 3ra edad: $300

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www.pichilemunews.cl
20 de agosto de 2010


Como hace 50 años, éxito “aquí y en la quebrada del ají”
“LA PÉRGOLA DE LAS FLORES” UN NUEVO MONTAJE EN EL BICENTENARIO




- Obra musical a través de su historia ha contado con elencos de primer orden.

- Fue replicada hasta hoy en colegios y clubes deportivos de todo Chile. Y, por supuesto, también en Pichilemu.

20/08/2010. La comedia musical “La Pérgola de las flores” –entrenada en 1960 por el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica- a cincuenta años de su estreno será puesta nuevamente en escena como una de las actividades teatrales conmemorativas del Bicentenario de nuestro país.

La obra de Isidora Aguirre -con música de Francisco Flores del Campo- que se transformó en todo un suceso musical a poco de entrenarse y que ha tenido a lo largo del tiempo una serie de montajes y elencos, tuvo la amalgama que logró capturar la simpatía de moros y cristianos, por su temática social y que lograba presentar una historia que tenía –a través de sus personajes- “deseos de salir adelante, de esfuerzo, de reconocimiento, de lucha social, de sudor, de risa, llanto, …” y donde finalmente retrataba a gran parte de nuestra sociedad.

Todo ello, con diálogos musicalizados de los diferentes personajes que dan vida a esta historia y que va matizada con diferentes ritmos: es así como están ahí el Charleston, vals (“Yo vengo de San Rosendo”, que interpreta el personaje de Carmela, y “Campo Lindo”, que interpreta el personaje de Tomasito), cuecas como “La revuelta”, un tango-habanera “Je suis Pierre” que interpreta el personaje que interpreta un Peluquero, y tonada, como “Tonada de medianoche”.

“La Pérgola de las flores” tuvo un resonado éxito en todos los escenarios de Chile donde se presentó. E incluso en el extranjero. Incluso fue llevada al cine en donde uno de los personajes lo interpretó el cantante chileno Antonio Prieto.

El primer elenco tuvo como actrices y actores a Anita González, Silvia Piñeiro, Carmen Barros, Justo Ugarte, Charles Beecher (galán de historias de amor en revistas como Cine Amor), Elena Moreno, Yoya Martínez, Héctor Noguera.

También otros montajes tuvieron a Emilio Gaete, a Nelly Meruane, Violeta Vidaurre, Alicia Quiroga, Fresia Soto, Pedro Messone, Marcela Medel. Igualmente, Ramón Nuñez, Silvia Santelices, Jorge Gajardo, Mónica Carrasco, Anita Klesky, Mario Montilles, entre muchos otros.

Fue tal su éxito y revuelo que en las ciudades y pueblos más pequeños, surgieron muchas “compañías amateur” que la replicaron. Colegios y clubes deportivos se animaron a ponerla en escena, transformándose en éxitos que –en algunos casos- salían fuera de las “fronteras comunales”.

AÑO 1962

Tal fue el caso, por ejemplo, el montaje que realizó el Liceo Particular “José Miguel Camilo” de Pichilemu, nacido al alero de la Parroquia que estaba a cargo del Cura Párroco Orozimbo Fuenzalida por esos años.

En efecto, el establecimiento educacional que dirigía la religiosa oblata Lidia Molina junto al profesorado, alumnado, más reconocidos “actores y actrices” amateur locales que solían ser los artistas de las Veladas Artísticas que anualmente cada Club Deportivo presentaba a la comunidad en cada aniversario institucional, dieron vida a “La Pérgola de las flores” con tal éxito en el Cine “Royal” que las funciones programadas fueron a tablero vuelto. E incluso, semanas después se hizo el mismo montaje de la obra en el teatro de la comuna de Peralillo, donde toda la trouppe hizo su “primera gira fuera de la comuna”.

Los artistas destacados de aquella obra musical fueron los hermanos Ismael y Teresa Carrasco, donde el primero se desdoblaba e interpretaba dos o tres papeles: el de Alcalde y peluquero según nos acordamos. En tanto Teresa era Doña Rosaura.

Actuaban también, Rosa Leiva como la esposa del alcalde, Leonel “Moncho” Jara que hacía de Tomasito. Y la Carmela era interpretada por Isabel Lizana.

En aquellos años estábamos en 1er. Año de Humanidades y junto a muchos de mis compañeros –hombres y mujeres, ya que era Liceo Mixto- “actuamos”. Mi papel fue el de uno de los estudiantes que defendían la permanencia de la “Pérgola” ante la decisión del alcalde de erradicarla.

Recordamos que el montaje nada dejó al azar. Se contó con la colaboración del recordado profesor primario Mario Leyton, quien era un notable artista del pincel y a cuyo cargo estuvo la escenografía, en que ambientó la pérgola e Iglesia de San Francisco entre otras construcciones.

También la música original y un pianista en vivo para la Tonada de Medianoche, interpretada magistralmente por la voz de Zulema Becerra.

Con tan solo trece años de edad el hobby de la fotografía ni lo conocíamos. Así que no conservamos ningún testimonio fotográfico de aquello. No es que no existan, sino que no tuvimos el interés –en ese tiempo- de conservar un testimonio semejante. ¡Cuánto nos hace falta hoy!

No hace mucho tiempo atrás, hemos tenido la ocasión de conocer testimonios fotográficos del montaje de “La Pérgola de las flores” cuando el Club Deportivo “Unión Pichilemu” la logró montar con mucho acierto en un par de aniversarios. El año 1971, primero, y posteriormente en los años ‘80. Nuevamente ahí se lucen los hermanos Ismael y Teresa Carrasco junto a artistas de esa institución deportiva.

Y los recordamos –como aquellos del año ’62- y testimoniamos nuestra admiración, como a aquellos dirigentes deportivos que hicieron un gran esfuerzo en esos montajes; tratando de mantener vivas esas tradicionales veladas artísticas que eran tan esperadas por la comunidad. Una tradición que lamentablemente es hace ya harto rato parte del recuerdo de las generaciones que estamos viviendo nuestros últimos años.

El Bicentenario hace revivir este montaje teatral y para ello se prepara y ensaya para debutar en los próximos días.

Sin duda que –tal como antaño- concitará el interés del público y la familia, en un espectáculo de gran atractivo.



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viernes, 2 de julio de 2010

Fernando González Ríos

VIVIENDA Y DECORACIÓN
Sábado 12 de Octubre de 2002

Texto, Juan Domingo Marinello K.

Hace casi cincuenta años yo fui uno, de entre más de cien niños, que hacíamos cola para nuestros retratos de Primera Comunión en la calle Chacabuco de San Fernando. Participábamos de un rito cuyo oficiante era "el fotógrafo" don Fernando González.

Fernando, hoy día es un joven de setenta años, lleno de vitalidad y de sueños. Fue por cuatro décadas el retratista de personas, de la cultura, de la arquitectura, de las riquezas y pobrezas de San Fernando.

Fiestas religiosas, poetas, andantes, organilleros, centrodelanteros del Colchagua, puertas centenarias, andenes y pasajeros forman parte de sus casi 300.000 fotogramas que, en su conjunto, constituyen un formidable retrato colectivo de una ciudad.

González tiene una rareza de la cual se privilegió una región. Más que un operador de cámara, es un humanista, un soñador y un apasionado apóstol de la cultura. Hombre múltiple, pertenece al teatro y al periodismo cultural casi tanto como a la fotografía. La cámara es y ha sido una extensión de su corazón, que trasmutó sus imágenes en un fascinante registro colectivo del patrimonio y la identidad colchagüina.

Aprendió la seriedad del oficio con ese eximio de la fotografía nacional que es René Combeau. Él lo acogió en su estudio cuando González era un indeciso estudiante de ingeniería en el Santiago de los cincuenta.

Al regresar a su ciudad, durante décadas, junto con retratar matrimonios, ­que preservaron modas­, comidas y personajes, se trasladaba, a dejar testimonio de ramales, fiestas, en un imaginario ya ido pero presente por la magia de la fotografía

Participó activamente en la intensa vida cultural de San Fernando y Rancagua. Realizó teatro junto a Fernando Colina, participó del trabajo de literatos y poetas, entre otros Juan Danús, Mariano Diaz, Regina Royo, Óscar Castro, Gonzalo Drago y otros. Culmina su labor como presidente de la Casa de la Cultura sanfernandina en 1985. Luchó por el reconocimiento de monumentos nacionales de la región y logró, entre otros, que el sitio de Lircunlauta, la casa matriz fundadora de la ciudad, en peligro de desaparecer, fuera conservada.





Mi primera infancia transcurrió en San Fernando, por eso viendo las fotografías de González, vuelvo a entrar a comprar confites a la pastelería de la plaza, esa esquina que pensé vivía sólo en mi memoria y la de otros... pero no, ahí está esa puerta bicentenaria, gracias a la sensibilidad de este autor... Allí también está vivo este tren del Ramal del Carmen (Pelequén a Las Cabras), tomada en 1956, dispuesto a partir rodeado del ritual de la despedida.

FOTODATO

"Reminiscencias Montreal" se titula la muestra fotográfica que Cristóbal Román presenta hasta el 31 de octubre en la Sala El Túnel del Instituto Chileno Norteamericano de Cultura (Moneda 1467).p

http://buscador.emol.com/emol/Fernando+Colina

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jueves, 1 de julio de 2010

TEATRO/ En ese tiempo: Democratización del escenario



ARTES Y LETRAS Domingo 7 de Septiembre de 2003

Más que un movimiento teatral caracterizador, durante los años de la Unidad Popular hubo señales de cambio que conformaron un panorama nuevo respecto de la década precedente.
JUAN ANDRÉS PIÑA

Mirado a la distancia, hoy nos resulta evidente que, a pesar de los deseos y de las intenciones de algunas de las personas asociadas al teatro durante el gobierno de la Unidad Popular por conformar un movimiento nuevo y diferente, ello no fue posible en toda su magnitud. Al menos en algo que en propiedad se pudiera llamar "teatro de la revolución" o "teatro socialista". Esto, aunque muchos discursos culturales de la época ligados a la escena están empapados de una retórica de cambio, donde "lo nuevo" y "lo joven" tienen una singular significación.

Varias transformaciones se venían observando desde finales de la década del 60 en el teatro
chileno. Uno de los aspectos más significativos era el propósito de superar los grandes y a veces solemnes espectáculos universitarios, donde la mano determinante de la dirección de la obra y la voz casi sagrada del dramaturgo daban poca participación al actor así como al resto del grupo. Entonces, los tradicionales autores de la década del 50 ya no tienen la importancia de comienzos de la década de 60. Los directores son renovados y enfocan los montajes desde otras perspectivas. Aquí, las palabras "democratización" y "participación" se vuelven claves.

La creación colectiva

La Universidad Católica ya lo había iniciado en 1968, con el taller teatral que funcionaba a su amparo, con la dirección de Fernando Colina, Gustavo Meza y Eugenio Dittborn, a través de obras como Nos tomamos la universidad, Peligro a 50 metros, Todas las colorinas tienen pecas y Paraíso para uno. Aunque esta universidad no continuó en esta línea, ya que en los años 72 y 73 retornó al montaje de clásicos chilenos y obras de autores latinoamericanos contemporáneos, su programa constituyó un gesto renovador y experimental en relación con las prácticas de la década anterior. Además, con sus nuevos espectáculos dejó sembrada una semilla cuyos frutos se verían posteriormente, a partir de 1976: muchos de sus integrantes formaron parte de los grupos revitalizadores del teatro chileno durante el gobierno militar.

Las obras aludidas anteriormente se escaparon de los márgenes tradicionales del período precedente. Ante todo, no existía un dramaturgo en el sentido convencional del término, sino que se tomaban textos provenientes de otras artes - poesía, narrativa- y se convertían en obra teatral. Enseguida, se tendía hacia una democratización en la producción, estimulándose una mayor participación del elenco en la generación del espectáculo. Finalmente, se elegían obras que tuvieran mayor relación con situaciones históricas concretas, una búsqueda de conectarse con los fenómenos que ocu-rrían en la sociedad chilena.

Estas nuevas modalidades se ven enriquecidas parelelamente con el "método" de Creación Colectiva, donde los propios actores generaban textos, sobre la base de sus inquietudes tanto escénicas como ideológicas. El paradigma de ello fue Cuestionemos la cuestión, de Ictus (1969), tomado como ejemplo por otros teatristas durante la Unidad Popular. Estos montajes conformaron espectáculos más "teatrales" que "literarios": el lenguaje verbal era el cotidiano, las referencias contingentes, las preocupaciones aterrizadas en el núcleo que interesaba a los espectadores, la estética cercana al cine y televisión, a través de escenas breves y de mucha imaginería visual. La política, los medios de comunicación masivos, la intervención norteamericana en América Latina, las desigualdades sociales, todos estos temas caían bajo la mirada acusadora y satírica de los personajes. Aunque al repasarla hoy día nos puede parecer artificiosa, en su época fue al revés: una propuesta plena de libertad temática y de experimentación en sus modos expresivos.

Producto de todos estos intereses y líneas de producción es Tres noches de un sábado, estructurada sobre la base de textos de tres autores chilenos (Alcalde, Contreras y Cornejo), quienes dan el material básico para que los actores de Ictus y el director (Claudio di Girólamo) plasmen en escena una obra que precisamente apunta a develar ciertos rasgos nacionales, en un lenguaje actual y directo y donde la realización de la puesta más que el texto (actuación, relación con al espectador, iluminación) tenía radical importancia. El trabajo sobre el escenario, la participación de los actores para moldear su personaje y sobre todo el carácter escénico de los parlamentos, fue una forma de producción antes desconocida. Esta obra es señera de cómo se podía conformar un espectáculo entretenido, indagador y de gran recepción: estuvo más de dos años en cartelera con afluencia permanente de público.

El café concert

El mismo grupo semiprofesional Aleph, formado por jóvenes universitarios y cuyas puestas en escena se dieron a conocer a fines de la década del 60, era otro que reforzaba la línea de Creación Colectiva. Sus obras durante los años de la Unidad Popular ("Viva in mundo de Fanta y Cía", "¿Cuántas ruedas tiene un trineo?", "Vida pasión y muerte de Casimiro Peñafleta", entre otras) eran un punto de referencia de cómo se podía hacer un nuevo teatro, juvenil y político sin caer en el panfleto más evidente, y que apelaba a otras formas de lenguaje teatral. Sus obras fueron inspiradoras para muchos otros grupos aficionados.

La Universidad de Chile (Ituch), por su parte, sí tuvo un programa artístico más relacionado con las propuestas de la Unidad Popular. De alguna manera sus espectáculos se vincularon con la pugna ideológica y social del momento. Se hizo, por ejemplo, teatro antiimperialista ("Viet-Rock"); antinazi ("La gran prescripción"); antibélico ("Las troyanas"); antiburgués (El señor Puntila y su criado Matti" y "Los que van quedando en el camino"), y rupturista respecto de la visión religiosa y costumbrista de los chilenos ("El evangelio según San Jaime" y "El degenéresis"). Una obra fuertemente influida por la ideología de izquierda fue "Los desterrados", de Víctor Torres. En los balances se consigna que durante este período el Ituch no ganó al nuevo público al que se aspiraba y, al revés, comenzó a perder al que ya existía.

Los síntomas renovadores tienen otro aporte significativo y de gran repercusión en aquellos años: la aparición del Café Concert, en 1971, a través de la obra Agamos el amor, de Edmundo Villarroel, escenificada por la compañía El Túnel. Se trataba de un espectáculo divertido, humorístico y musical, de gran destape sexual, provocativo, de lenguaje a veces chocante. Su modalidad se emparentaba con los teatros que hacían Creación Colectiva y desarrollaban una línea experimental en esos años y los anteriores. Se presentaba en una sala pequeña donde se podían consumir bebidas, y su diseño circular permitía que los espectadores quedaran muy cerca de los actores. Atacado por quienes hacían un teatro más ideológico y "serio", el montaje, sin embargo, fue visto por el público masivo y diverso.

Esta modalidad teatral fue otra manera de enfrentar la solemnidad y el academicismo de las décadas anteriores. Incluso sus integrantes (Tomás Vidiella, Alejandro Cohen y Pina Brandt) provenían precisamente de la Universidad de Chile, de la cual se habían separado un tiempo antes. Su éxito ha sido poco estudiado, pero Agamos el amor reunió en sí varios aspectos "transgresores" y vendedores: temática desinhibida - su título no sólo habla de algo del ámbito de lo privado, sino que se permite una errata ortográfica desafiante- , lenguaje cotidiano, modalidad escénica desenvuelta y novedosa, presencia del humor, y, por otra parte, ausencia de discursos ideológicos o posturas políticas y sociales, que por aquellos años inundaban la vida nacional. Su éxito intentó ser reeditado largamente en el transcurso de la década.

Otro tipo de teatro que sí había logrado un desarrollo ascendente era el aficionado (en aquel tiempo se hacía la distinción). Se agrupaban en torno a la Antach (Asociación Nacional de Teatro Aficionado Chileno) que hacia 1973 contaba ya con 300 grupos a través de todo el país. Muchos de éstos trabajaban en la línea de dar a conocer los problemas poblacionales, sindicales y políticos a través de sus obras, sobre todo en la línea de Creación Colectiva, aunque monitoreados por personas con conocimiento de lo dramático. En este sentido, el recurso del teatro - a veces mera herramienta para dar a conocer problemas ideológicos o políticos- era una modalidad bastante extendida.

REPORTAJES Domingo 27 de Febrero de 2000

Algo Más sobre Juana de Arco
La Doncella de Orleans en las Tablas Chilenas

La última película de Luc Besson, "Juana de Arco", producida por Gaumont e interpretada por actores franceses e internacionales, ha tenido una distribución mundial y despierta en Chile la evocación de la obra que presentó el Teatro de Ensayo de la Católica en la década de los 50.
Por GERMÁN BECKER URETA *

CON motivo de anunciarse una nueva película sobre Santa Juana de Arco, la vida de esta heroína francesa ha vuelto a ser tema de estudios y comentarios, ya que la última cinta sobre este personaje histórico era la recordada producción que protagonizó Ingrid Bergman en la década del 50. En esa misma época, Fernando Debesa, presidente del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, me ofreció dirigir el primer estreno de la temporada: la obra "Juana de Lorena", del dramaturgo y periodista norteamericano Maxwell Anderson.

Como se estilaba en esos entonces, la pieza traducida por el propio Debesa fue entregada a la rectoría de la universidad, para vigilar su contenido moral. "Juana de Lorena" fue rechazada por serios reparos. Este era un tropiezo prácticamente insalvable; sin duda, la persona que leyó la obra no lo hizo con la debida atención y no captó el meollo de la pieza; no caló en su contenido profundo. Este juicio ligero del "censor" motivó la reacción del rector monseñor Carlos Casanueva.

En esos días, el Padre Alberto Hurtado, para hacerse algunos exámenes, fue hospitalizado en la clínica de la Universidad. Fernando tuvo la excelente idea de irlo a ver y pedirle su opinión sobre el texto de "Juana de Lorena".

Debesa era amigo del sacerdote; yo también, incluso fui su alumno en el ramo de apologética en el colegio de San Ignacio. Resumiendo: al Padre Hurtado le encantó la obra; su opinión y entusiasmo se los expresó por escrito a don Carlos. El camino se despejó, el rector dio el pase y comenzamos a hacer el reparto y se iniciaron los ensayos.

Teatro en el teatro

"Juana de Lorena" es el teatro dentro del teatro; la trama nos muestra a una compañía de actores que está ensayando una pieza sobre Juana de Arco; los actores deben ser miembros del elenco, y al mismo tiempo encarnar los personajes históricos. Los comediantes del equipo del Teatro de Ensayo tenían, por lo tanto, que asumir y representar diversos papeles. La representación se dividía en interludios y escenas. Los interludios eran los momentos en que la compañía recibía instrucciones del director, discutían sus problemas, se probaban el vestuario, se corregían las luces, etc. Las escenas, en cambio, eran episodios concretos de la historia de Juana de Arco. Todo esto permitía un juego escénico fascinante de verdad y convención. Los decorados, la utilería y los trajes iban transformándose gradualmente, acentuando la magia teatral del espectáculo.

Hasta aquí la parte formal de "Juana de Lorena". El contenido está marcado por el conflicto entre Mary Grey, la primera actriz del elenco, y luego Juana de Arco, y Jimmy Moster, director de la compañía e inquisidor. La actriz amenaza con renunciar, por no estar de acuerdo con el giro que le ha dado el autor al drama que ensaya. Ella, Mery Grey, sostiene que cuando Juana se dio cuenta de que el Delfín de Francia era un inmoral, debía abandonarlo de inmediato, alejándose de la corte. Jimmy Master, el director, sostenía, en cambio, que es fácil ser santo encerrado entre cuatro murallas. Lo valioso es mantener la conducta intachable en medio del fragor del mundo. Cuando Juana se da cuenta de las debilidades y renuncias del Delfín de Francia, no debe huir, sino quedarse junto a él para inclinarlo al bien.

Juana podía salvar a Francia y al Delfín, desde adentro de la corte y no desde afuera. Esta tesis de Jimmy Master, el director, es lo que en círculos políticos llamaban "la colaboración con malos". Tal vez este aspecto de la obra fue lo que causó la reticencia de monseñor Casanueva.

En el reparto de "Juana de Lorena" participaron los más importantes actores del teatro de la Universidad Católica: Inés Moreno, Lucila Durán, Miriam Thorud, Silvia Piñeiro, Gabriela Montes, Judith Hackim, Teresa Piñana, Justo Ugarte, Jorge Alvarez, Mario Montilles, Jaime Celedón, Carlos Lazo, Sergio Urriola, Alberto Rodríguez, Hipólito Villegas, Aliro Vega, Raúl Montenegro, Mario Rodríguez y Hernán Letelier.

La obra se estrenó en el teatro Municipal de Santiago y después de una lucida temporada se viajó en gira a Concepción, Talca y Viña del Mar.

En la primera gira internacional del Teatro de Ensayo, "Juana de Lorena" se presentó en Lima, Perú. No pudiendo viajar Inés Moreno (Juana) y Jorge Alvarez (el Delfín), estos papeles los desempeñaron Miriam Thorud y Fernando Colina.

La crítica y el público limeño recibieron con entusiasmo nuestro trabajo, al igual como había sido el resultado en Chile. La Asociación de Periodistas de Espec-táculos, que otorgaba anualmente el premio "Caupolicán", distinguió a nuestra representación con tres galardones: la mejor actriz, Inés Moreno (Juana); el mejor actor, Jorge Alvarez (el Delfín) y al mejor director.

Algunas personas que asistieron a nuestras funciones en provincias, por ser la pieza un ensayo sobre otra obra y llamarse nuestra institución Teatro de Ensayo, pensaron que todas las presentaciones las hacían así, ensayando.

El clásico del '54

Con el fin de ampliar la recepción pública de nuestra "Juana de Lorena", la adaptamos para presentarla en el Estadio Nacional, la noche del Clásico Universitario Nocturno de 1954. Los mismos actores que participaron en el Teatro Municipal, más importantes refuerzos, vieron la hermosa experiencia de actuar ante una multitud de 70 mil espectadores. Estos nuevos actores y comparsa que se agregaron al elenco original fueron para interpretar nuevos personajes, que se incorporaron al texto, como para engrosar los grupos de guerreros, labradores, cortesanos, juglares y monjes. Por las grandes dimensiones del escenario, con visión en 360 grados y con más de siete mil metros cuadrados de superficie, fue necesario que cinco diferentes actrices encarnaran a Juana de Arco, en los diversos pasajes y escenas de la representación. Era imposible que cuando Juana hiciera mutis por la puerta de la Maratón, vestida de pastora, pudiera aparecer, a los pocos segundos, por uno de los túneles que llevaban a los camarines, vestida con su armadura de acero.

La responsabilidad de ser Juana de Arco, en el Estadio Nacional, la compartieron Inés Moreno, Miriam Thorud, Silvia Piñeiro, Paz Irarrázabal y Teresa Molina.

Esta versión masiva en la noche del Clásico Universitario contó con la música compuesta especialmente por el maestro Tito Lederman y vestuario de María Cluczynska, al igual que en su estreno en el Teatro Municipal. La dirección y la escenografía de las dos versiones ya citadas estuvieron a mi cargo.

Para el estreno de "Juana de Lorena", en Santiago, Maxwell Anderson, el autor, tuvo la fineza de enviarnos una carta: "Nueva York, 1 de mayo de 1951. Mis agradecimientos y buenos deseos para los actores y directores del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica, que han demostrado un interés especial por mis obras, y de manera principal, a aquellos que están preparando actualmente la presentación de 'Juana de Lorena'.

"En la situación actual del mundo, los amantes de la libertad deben estrechar sus manos a través de todos los océanos y por sobre las fronteras.

"¡Qué todos los pueblos de América aprendan a ser amigos y vecinos!".

No todos los que hemos recordado en estas líneas están con nosotros; muchos han muerto. Si bien en vida el aplauso les dio más vida, ahora al nombrarlos es un nuevo aplauso que se oye aquí y más allá.

* Ex director del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica de Chile.

LOS ACTORES DEL CLASICO

EL 24 de Noviembre de 1954 se les repartieron a los asistentes al Estadio Nacional 70 mil folletos con antecedentes de la historia de Juana de Arco, cuya presentación sería esa noche por la barra de la Católica dirigida por Germán Becker y con la actuación especial del Teatro de Ensayo de la Universidad.

En el texto se incluía la lista de los actores de cada escena.

1.- Juana en la aldea: Juana, Paz Irarrázaval; Santa Catalina, Judith Hackim; San Miguel, Sergio Urriola; Santa Margarita, Nelly Meruane. Heraldo, campesinos y gente del lugar.

2.- Juana en la corte del Delfín: Juana, Miriam Thorud; Delfín, Jorge Alvarez; Inés Sorel, Marina González; Tremoille, Alberto Rodríguez; un noble, Julio Retamal Faverau; Bouchard, un ujier, Alejandro Arias. Damas, cortesanos,juglares, bufones, músicos. 3.- Juana corona al Delfín en Reims: Juana, Silvia Piñeiro; Delfín, Jorge Alvarez; Tremoille, Alberto Rodríguez; Ines Sorel, Marina González; Obispo de Reims, Enrique Heine. Damas, caballeros, monjes, soldados, campesinos, acólitos.

4.- Juana ante los jueces: Juana, Miriam Thorud; Cauchon, Mario Montilles; Inquisidor, Justo Ugarte; Courcelle, Julio Rublo; D'Estivet, Guillermo Larlos; Juez, Enrique Silva. Voces: Santa Catalina, Judith Hackim; San Miguel, Sergio Urriola; Santa Margarita, Nelly Meruane.

5.- Juana en la Hoguera: Juana, Teresa Molinari. Verdugos, sacerdotes, soldados, nobles y pueblo.

6.- Juana en la Eternidad: Juana, Teresa Molinari.

Entre los muchos asesores de dirección y técnicos, destacamos en Supervisión de construcciones, Ernesto Alliende; Grabación y compaginación, Adolfo Rasmussen y Manuel Cortez; Iluminación, Carlos Gorigoitía; sastrería, Teresa Urzúa y Clara Flores; Efectos especiales, Roberto Báez; Ayudante de dirección, Rodolfo Soto; Ingeniero de sonido, Adolfo Rasmussen; Jefe de Producción, Ricardo Miranda; Dirección, escenografía, vestuario e iluminación, Germán Becker.

TODAS SUS FUNCIONES
La obra se presenta desde hoy y hasta el domingo a las 21:00 horas en la Sala Agustín Siré. Las funciones se retomarán desde el 12 al 19 de enero, con una interrupción del 17 de enero por las elecciones presidenciales. Ver más información. Delfina Guzmán y balance de Santiago a Mil: "Ha sido un verdadero delirio" (1/2/2010)

Alexis Moreno desnuda la marginalidad chilena en Santiago a MilEl director de la compañía Teatro La María hoy estrena "Topografía de un desnudo" en la Sala Agustín Siré. Éste es un remontaje de la obra escrita por el reconocido dramaturgo Jorge Díaz en 1965.Por Ignacio Palma, Emol Viernes 8 de Enero de 2010 14:28 Hoy comienza a exhibirse la obra ''Topografía de un desnudo'' en la Sala Agustín Siré.
Foto: Teatro La María

SANTIAGO.- Una matanza de mendigos ocurrida en 1963 en el estado brasileño de Guanabara, llamó la atención de Jorge Díaz, el connotado dramaturgo argentino que residió en Chile, para que a partir de ese hecho real escribiera la obra "Topografía de un desnudo" dos años más tarde, siendo estrenada por el director Fernando Colina junto al Teatro Ensayo de la Universidad Católica en 1967.

La pieza trata acerca del fallecimiento de un vagabundo en un basural, quien en realidad es un dirigente político, cuyo caso es investigado por un incisivo periodista. La razón de esta muerte sucede en medio del anhelo de construir un barrio residencial por parte del dueño de la propiedad. Esta fue una obra con una marcada crítica social en medio de la represión que existía en diversos países latinoamericanos.

Tuvieron que pasar más de cuatro décadas para que este trabajo volviera a montarse sobre las tablas nacionales, pero esta vez bajo el mando del director de la compañía Teatro La María, Alexis Moreno, como una de las Obras Bicentenario del Festival Santiago a Mil.

Con escenas que se traspasan drásticamente desde la tragedia al humor negro y viceversa, los personajes –tanto vivos como fallecidos- utilizan un diálogo dinámico y áspero, bajo una desestructurada cronología realizada por el autor, haciendo viajes al pasado y también al futuro, para determinar finalmente la causa del crimen en medio de un escenario ambiguo que demuestra la marginalidad social de una manera mucho más descarnada a lo que se acostumbraba en ese entonces.

"Lo bonito es que no hay mucho heroísmo en la obra, sino que es realidad pura, porque la obra parte con ese miedo, y termina con el asesinato", explica el director del colectivo que tiene más de 10 años de trayectoria.

Moreno admite que no conocía la obra antes de que la producción de Santiago a Mil se la hubiese propuesto. Sin embargo, al momento de leerla, halló que tenía ciertas similitudes con los 17 trabajos que el colectivo ha montado. "Siempre tratamos de demostrar algo distinto, somos bien eclécticos en ese sentido (...). Es una de las pocas obras que nosotros montamos y que no ha sido escrita por mí. Creo que está íntegra y hemos modificado muy poco la original", manifiesta.

El cambio del que habla es "acentuar mucho la actuación, radicalizarla y envolver todo en una especie de lugar ambiguo, lugar pesadillezco. El poder que generaba antiguamente la imagen proyectada, aquí se transforma en corporalidad, en el encarne", dice acerca de un remontaje que, para el siglo XXI, decidió una escenografía que simulara el condominio ya construido, como si la retroexcavadora de la burguesía actual no hubiese dado tiempo para nada.

Según el director de "Caín", los diálogos que se producen entre los actores son muy contemporáneos, pese a que haya sido escrita hace 43 años. "A pesar de que el texto tiene mucha indicación, al mismo tiempo es muy libre y le exige al actor hacerse cargo de la historia que pretende contar el dramaturgo", señala.

Precisamente, la obra le obliga a tener una cantidad importante de actores en el elenco, estando compuesto por ocho intérpretes, entre los cuales destacan Alexandra Von Hummel, Tamara Acosta y Marcelo Alonso.

Este último, quien interpreta al personaje central (Rufo, el vagabundo), declara que para los asistentes que no conocen las piezas de la compañía Teatro La María, éste es un montaje interesante en el que se trabaja con un lenguaje distinto, con un sentido político importante, pero que es una obra que se logra comprender fácilmente.

"En el '63, me parece, mirar el futuro con la lucidez que sólo Jorge Díaz puede hacerlo, es ver exactamente lo que iba a pasar (...). El surgimiento del libre mercado, no como un sistema económico sino como una filosofía política. Eso es lo fuerte", menciona.

ESPECTÁCULOS Lunes 3 de Febrero de 2003

Teatro:
Los activos días de Fernando Cuadra, autor de La niña en la Palomera

El director y académico dirigirá a Paz Bascuñán en su clásica obra. Además, abrirá dos nuevas salas en La Casa, su escuela teatral.
VERÓNICA MARINAO

Fernando Cuadra, director, académico, y autor de "La niña en la Palomera", sonríe cuando recuerda esta anécdota: caminaba por la calle cuando vio que un hombre de edad avanzada se le acercaba. Sabía que conocía ese rostro, pero el hombre era un "viejiiito" y entonces le costó recordar dónde lo había visto antes. El "viejiiito" rompió el misterio de Cuadra con un abrazo y con un cálido "¿y cómo ha estado profesor?".

"En esos momentos tuve conciencia de todos los años que tengo", dice Cuadra. "Yo estoy orgulloso de mi edad, porque la guardo como secreto, pero a veces parece que es un hecho público, así que déjeme con la ilusión de que sí tengo este secreto", pide el activo director de La Casa, escuela de teatro que fundó el 20 de noviembre de 1979 en el barrio Brasil; y dueño del Teatro La Palomera, inaugurado en 2002.

Cuadra, que ha vivido de cerca la explosión de escuelas de teatro de los últimos años, está preocupado por este fenómeno y distingue tres tipos: las que responden "a una filosofía de la actuación, a una estética y a una metodología"; las que "obedecen sólo a una metodología y alrededor de esa metodología se estructura una malla curricular"; y "las que simplemente reúnen asignaturas que piensan sus directivos son las que responden a las necesidades del actor".

La Casa, especifica Cuadra, está en la primera categoría ¿Y cuál es la filosofía detrás de esta escuela? El director explica: "el actor que queremos formar está comprometido con el proceso social de un país. Un actor que sirva para mejorar este proyecto y estimular elementos tales como defender nuestras raíces, nuestra autenticidad, nuestra idiosincrasia. Por eso, el objetivo no es formar primeros actores, como estrellas, sino individuos comprometidos con el proceso social del país".

Claro que a Cuadra no sólo le preocupa la oferta, sino también la demanda: "Me parece preocupante la cantidad de alumnos porque habría que preguntarse si esa cantidad obedece a la vocación o a otros intereses, porque hay gente que llega por terapia, por moda, por esnobismo, porque es choro estar en una escuela de teatro".

El teatro La Palomera se inauguró con "Titus Andronicus", dirigida por Aldo Droguett. Luego vino el debut de "El polaco"', que dirigió el mismo Cuadra. Para la temporada 2003 ya están programadas las obras "El carbón," "La niña en la palomera" (ver recuadro) y "Otello". Y no sólo habrá teatro: para marzo están programados dos ciclos de cine: uno dedicado a Raúl Ruiz y otro a Marilyn Monroe.

Pero habrá más estrenos, porque en la remodelada escuela La Casa (a dos cuadras de La Palomera), Cuadra habilitará dos nuevas salas de teatro para compañías jóvenes. Una de ellas está especialmente pensada para los más vanguardistas. "Yo no quiero formar cesantes teatrales, y estos espacios pretenden ayudar un poco", explica.

Su hija
querida

En 1966, bajo la dirección de Fernando Colina, fue el estreno de "La niña en la Palomera" en el Teatro Ensayo de la UC. La versión fílmica de esta obra, dirigida por Alfredo Rates y protagonizada por Marcela Osorio, ganó en 1984 el Coral Negro del Festival de La Habana. Cuadra dice que ya perdió la cuenta de todas las versiones que se han hecho de esta obra basada en un caso real: un hombre que encerró en el ático de su casa a una colegiala. En la versión 2003 actuarán Paz Bascuñán, Pedro Vicuña y Carmen Disa Gutiérrez.

ESPECTÁCULOS Viernes 25 de Noviembre de 2005

Muere la actriz Matilde Broders

VERÓNICA MARINAO



Matilde Broders ya era cantante lírica (soprano), cuando en 1956 entró a estudiar actuación a la Escuela de Teatro Ensayo de la Universidad Católica, donde fue compañera de Héctor Noguera, Violeta Vidaurre y Víctor Meiggs, entre otros.

Desde entonces actuó tanto en obras de la Universidad Católica como de la Universidad de Chile. Su rol más popular fue el de la mujer de rojo, en "La pérgola de las flores" (1960), donde cantaba el famoso tema "Tonada de medianoche". Fueron tres años de éxito: 979 funciones y 548 mil espectadores. También actuó en "Versos de ciego" (1961), dirigida por Eugenio Dittborn; "Las Travesuras del Ordenanza Ortega", dirigida por Fernando Colina (1962), y "Arbol viejo", también dirigida por Colina (1963). Una de sus últimas actuaciones sobre las tablas, recuerda el actor y director Ramón Núñez, fue interpretando a Eufrasia en "Su lado flaco", una obra con la que Anita González celebró sus 50 años de carrera.

En televisión, Broders también hizo algunos papeles. La última telenovela en que actuó fue "Matrimonio de papel"(1985), donde interpretó a Laura González, la madre del personaje que encarnaba Héctor Noguera.

La actriz y cantante lírica, quien falleció el miércoles 23, estaba retirada desde hacía años de las tablas y la TV. Sus restos fueron sepultados ayer, en el Cementerio General.

Sábado 3 de Diciembre de 2005

Matilde Broders, actriz y soprano con talento

Uno de sus papeles destacados fue la "mujer de rojo", en "La Pérgola de las Flores".

Matilde Broders era actriz, pero por sobre todas las cosas era cantante. Una soprano con talento hasta para sorprender a sus compañeros de escena. Según recuerda el director Fernando González mientras viajaban en tren al sur - y con todo el vaivén que eso representaba-, ella se atrevió a interpretar "María la O" para unos compañeros de elenco. "Le salió maravilloso", dice González, una de las pocas personas del mundo teatral que mantuvo el contacto con Matilde Broders después de que ella se retirara de los escenarios en los '80.

Broders falleció el pasado 23 de noviembre y la noticia sigue sorprendiendo a algunos ex colegas de escena. Como a Héctor Noguera, quien compartió con ella en el primer montaje de "La pérgola de las flores". "Era mayor que nosotros, sus compañeros de la escuela de la Católica, pero era un encanto, muy alegre", comenta Noguera. En "La pérgola....", Broders interpretaba a la "mujer de rojo", la que representaba al mundo de la noche. Noguera agrega chispa al recuerdo: "Nos daba un poco de risa cuando ella cantaba 'Tonada de medianoche', porque era muy operática".

Matilde Broders nació en Talca el 27 de mayo de 1911. Y lo de "operática" tiene razón pues antes de ser actriz, Broders tuvo una destacada carrera como artista lírica: en los años 30 participó en el Teatro Municipal interpretando los papeles centrales de óperas como "Hansel y Gretel". En 1939 cantó "Madame Butterfly" junto a Óscar Ilabaca, quien se convirtió en su marido.

Además de esposo, su voz le consiguió contratos en Argentina y Brasil, aunque prefirió regresar a Chile en 1948. Después de ese período se dedicó al teatro e ingresó a la Escuela de Teatro Ensayo de la Universidad Católica. Ahí participó en la gira de "La pérgola..." a Europa, con presentaciones en Madrid y París.

En 1963, una casualidad la hizo pasar a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Virginia Fischer, una de las protagonistas de "El círculo de tiza caucasiano", estaba afónica y se necesitaba una cantante con urgencia: Matilde Broders la reemplazó. "Siempre hizo de cantante en las obras. Es que ella era de un tipo especial, de actriz con cantante. Por eso le iba bien en las operetas, una especie de comedias musicales que se representaban entonces", comenta Fernando González.

Broders tuvo la suerte de estar en dos éxitos del teatro local: "La pérgola" y en "Su lado flaco", la obra con que el Teatro UC celebró en 1986 los 50 años de actuación de Ana González. Nelly Meruane, compañera de tablas, rescata otra de sus características: la coquetería. "Era muy preocupada de su aspecto físico y llamaba la atención porque eso lo mezclaba con un buen sentido del humor".

La actriz y cantante fue sepultada el 24 de noviembre pasado en el Cementerio General.
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Raul Delongaro Paredes el 20 de Octubre, 2009 a las 19:30
Maravillas y atracciones turisticas de San Fernando VI – Region – Chile;
Sierras de Bellavista
Las Huellas de Dinosaurios
Hacienda Los Lingues
Puente Negro
La Rufina
Termas del Flaco
Roma
POETAS DESTACADOS DE SAN FERNANDO-CHILE

JOSE VARGAS BADILLA autor : Himno de San Fernando
Moza del Rio Poema
Romance de San Fernando ”
San Fernando ”
Apologia de Lircunlauta ”
La calle Argomedo ”

LAUTARO GARCIA
La Lloica Poema
JORGE ULLOA
Pasion Otoñal Poema
ALFONSO CALDERON
Gaviota Poema
PEDRO SIENNA
Mi pueblo Poema
MERCEDES FUENZALIDA
La Casa de Los Abuelos Poema
GONZALO DRAGO
He de volver algun dia Poema
El Aromo Poema
FERNANDO COLINA
El Recuerdo Poema
MARIA SILVA OSSA
Cancion Poema
LUIS GAONA ACUÑA
Niña de los quince juncos Poema
LUCIA AGUIRRE DEL REAL
Ingenuidad Poema
LUIS OYARZUN
Bosque del Sur Poema
JOSE FERRARI GONZALEZ
Faro Poema

Vaya para todos ellos, un calido homenaje por su valioso aporte a la Cultura y las Artes de la Capital Colchagua, San Fernando – Chile.

RAUL DELONGARO PAREDES
San Fernando – Chile

Raul Delongaro Paredes el 20 de Octubre, 2009 a las 19:38
Estimados amigos de Radio Galeones; Reciban un afectuoso saludo desde aca abajo de nuestro mundo…desde Chile aca les escuchamos perfectamente…son realmente fantasticos …muy buena vuestra programacion…aqui son las 14.40 saludos afectuosos a nuestros hermanos Españoles.

Raul Delongaro Paredes San Fernando -VI-Region – Chile

Hoy comienza a exhibirse la obra ''Topografía de un desnudo'' en la Sala Agustín Siré. Foto: Teatro La María

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sábado, 17 de mayo de 2008

Fernando Cuadra, dramaturgo

EL RANCAHUASO, Jueves, 08 mayo 2008

“Soy un francotirador del teatro”

El destacado autor de clásicos como “Las murallas de Jericó” y “La Familia de Marta Mardones”, ofreció una clase magistral en el Consejo Regional de la Cultura y las Artes con motivo del Día Nacional del teatro.

Fernando Cuadra es una de las figuras míticas del teatro chileno. Es autor de clásicos como “Las Murallas de Jericó” y “La Familia de Marta Mardones”, montajes adaptados por decenas de compañías en todo Chile. Por ello su presencia en Rancagua, en el marco de las celebraciones por el Día del Teatro, concitó la atención de gran parte del medio teatral local. A través de una clase magistral, desarrollada la mañana del jueves en el Consejo Regional de la Cultura y las Artes, el dramaturgo abordó diversos aspectos del proceso creativo que implica el desarrollo de un texto teatral.

De origen rancagüino, Cuadra asumió no tener una relación tan fluida con su ciudad natal, principalmente porque desde muy joven “fue Santiago, bella pero envenenada ciudad, la que me consumió”. Sin embargo señaló estar “muy complacido de poder estar celebrando el Día del teatro en Rancagua”. La Directora del Consejo Regional de la Cultura y las Artes, le dio la bienvenida destacando no sólo su aporte en la dramaturgia, sino que también en la formación de nuevos talentos teatrales, muchos de los cuales estuvieron presentes en el encuentro.

El dramaturgo es conocido por ser un prolífico autor de teatro, cuya creación ofrece diversas facetas temáticas que van desde lo más lírico a la crítica social más punzante. Entre los premios que ha obtenido a lo largo de su dilatada trayectoria, se encuentran los premios Carlos Cariola, de la Sociedad de Autores Teatrales; Cincuentenario de la Sociedad de Autores Teatrales de Chile; Pedro de Oña, de la Municipalidad de Ñuñoa; de la Universidad de Concepción y de CRAV (Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar).

Cuadra se ha desempeñado como profesor universitario, es miembro de número de la Academia Chilena de Bellas Artes, además de fundador y director del Instituto Profesional de Teatro La Casa en Santiago.

La pasión y la responsabilidad

Durante su presentación, Cuadra desarrolló algunos aspectos fundamentales de su proceso creativo, con los ingredientes que el considera necesarios para generar una buena obra de teatro.

Desde su particular visión, y con el riesgo de ser “auto referente”, el autor se definió como “un guerrillero, un francotirador, un rebelde del teatro”. Incluso desde el comienzo, “cuando tuve la opción de estudiar medicina, pero decidí que en vez de curar los cuerpos, me dedicaría a sanar el alma. Esto ante la incredulidad de una tía que me dijo que eso era una carrera para los pobres. Por ello, cada villana de mis obras lleva el nombre de ella”.

Sus influencias vienen de la tragedia griega, la que le enseño, al igual que uno de los personajes de la obra “Antígona”, que “no he nacido para entregar odio, sino que para entregar amor. Pues bien, yo amo profundamente lo que hago”. De los antiguos escritores griegos también destacó su interés por abordar la “relación del hombre con el hombre”.

Según Cuadra, es la pasión el principal motor de sus obras, ya que “una vida sin pasión es un ejercicio muy triste. Sin embargo, una vida sin responsabilidad es un ejercicio totalmente equivocado. Esa es la base de mi trabajo. Es lo que les digo a los alumnos que entran a mi instituto, si usted no tiene pasión, no sirve para este reino”.

La charla, que se extendió hasta cerca de las 13 horas, nació de la mesa de gestión teatral coordinada por el Consejo Regional de la Cultura y las Artes, ente organizador del encuentro.

Almuerzo de camaradería

Finalmente, los invitados a la charla disfrutaron de un almuerzo de camaradería como una forma de celebrar de forma íntima el Día del Teatro. En la oportunidad, la Directora del Consejo Regional de la Cultura y las Artes, Ximena Nogueira Serrano, hizo un llamado a la unidad del gremio.

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DON FERNANDO CUADRA PINTO

ACADEMIA CHILENA DE BELLAS ARTES
Vicepresidente
Sillón Nº 17
Fecha de incorporación: 11-08-1977

Nace en Rancagua , estudia sus Preparatorias y Humanidades en el Instituto O’Higgins de los H.H. Maristas. Ingresa al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile y en 1944 se titula como Profesor de Castellano y Filosofía. Paralelamente ha desarrollado su carrera de dramaturgo, en la cual obtiene la mayoría de los premios establecidos: Premio Teatro Experimental, 1948 y 1950; Premio Cincuentenario de la SATCH, 1965; Premio Gabriela Mistral, 1965: Premio Municipal de Teatro, 1968; Premio Apes, 1975; Premio Pedro de Oña, 1976; Premio Coral Negro, La Habana, 1991; Premio Novela "Pen-Club", 1991 y otros.

- Ha viajado por España, Francia, Italia, Estados Unidos, El Caribe y Japón, dictando Conferencias sobre Cultura Nacional.
- Ha dirigido numerosas obras teatrales y publicado ensayos sobre teatro, novela y poesía.
- Entre sus estrenos destacan: "Las Murallas de Jericó", "Los Avestruces", "El Oso en la Trampa", "Doña Tierra", "La Niña en la palomera", "La Familia de Marta Mardones" y "Aniversario".
- Fue Decano de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y ahora es Rector del INSTITUTO PROFESIONAL "TEATRO LA CASA".
- Profesor de su especialidad en las Universidades de Chile y Católica de Santiago y Valparaíso.
- Director de Departamentos de Teatro en las Universidades señaladas.
- Nominado en 1988 a Premio Nacional de Arte.
- Presidente del Comité de Adelanto del Barrio Yungay.
- "Por el jardín caminan los extraños". Publicado por Editorial Universitaria, 1991.
- "Héctor en el Horno", 1998
- "Los Ocelotes" Teatro de Cámara "La Casa", "El Galpón de la Casa", en abril de 1997.
- "Los Monologantes o las cuatro patas de la mesa", Teatro de Cámara La Casa en "El Galpón de la Casa", Mayo de 1997.
- "Malte", 1998.
- "Los Cabellos de Absalón", 1999 - 2000
- Ciclos de Cine, 1995 - 1999.


La niña en la palomera
Fernando Cuadra

Ana es una liceana que vive con sus padres en precarias condiciones materiales. Ella aspira a un mundo de riqueza y lujos. La modestia del barrio, las borracheras del padre, el sacrificio de la madre, ahogan su existencia y sus anhelos de un mejor mundo personal.
Pehuén, , 160 págs., ISBN 9561601532

Fernando Cuadra vuelve con La Niña en la Palomera (2003)



En 1990, Marcelo Osorio encarnó a Anita la pequeña adolescente de La Niña en la Palomera. En la ocasión, la cinta despertó más de una crítica no sólo por las escenas que protagonizó la actriz, sino por la cruda realidad que mostraba.
Hoy, cuarenta años después de que Fernando Cuadra escribiera esta obra insiste en que "aún existen miles de niñas en la palomera", sin expectativas de progresar, sumidas en la pobreza y la incomunicación. Quiero que esta niña sea un llamado a la conciencia de las autoridades políticas y educacionales", comenta el autor y director.
Ésta es una de las razones por las que Cuadra decidió montar la obra, aunque advierte que dejará la década de los '60 como contexto de la puesta.
La Niña en la Palomera retrata a Anita, una adolescente de 15 años que vive en calles cercanas a la Plaza Brasil. Ella sueña con las estrellas de cine y lee revistas, mientras su mamá soporta la borracheras de su padre.

Su vida cambia cuando al barrio llega Manuel, un chofer de micro de 37 años. Él está casado con Elsa (Kathy Kowaleckzco), una mujer cargosa y absolutamente dedicada a él. De hecho, sus cinco hijos viven en otra parte.

Manuel seduce a Anita y, después de ocho meses de relación, la adolescente es expulsada del liceo por inasistencias. A estas alturas, Anita se ha convertido en una tirana que domina al hombre. El chofer tiene la idea de encerrar a la chica en la palomera de su casa, a la espera de que él obtenga el desahucio y puedan huir juntos. En este punto llega del hospital Elsa, quien ha perdido al hijo que esperaba.
Manuel le confiesa a Elsa que está enamorado de otra y ella no lo puede creer. Le suplica y le llora, pero él dice que ni siquiera ama a sus hijos. Entonces, Anita baja de la palomera y encara a los esposos.
Los deseos de Anita se convierten en órdenes para Manuel. Esta obediencia sumisa cambiará para siempre la vida de todos.
Una obra de la literatura chilena que es usada como lectura obligatoria en Enseñanza Media y que está inspirada en un hecho real. Al respecto, Cuadra recuerda que para escribirla se motivó en una historia de 1962, en Santiago, cuando un fotógrafo sedujo y escondió a una liceana en el entretecho de su casa. "Sólo cambié al protagonista por un chofer de micro", dice el dramaturgo.

La Niña en La Palomera, fue estrenada en 1966 por el Teatro de Ensayo de la U.C, con un elenco que contaba con Ramón Núñez, Raúl Osorio, Pedro Villagra y Lucy Salgado. Esta versión, dirigida por Fernando Colina, tuvo gran éxito de crítica y público. El elenco 2003 es encabezado por Dayana Orrego, como la Niña; Otilio Castro como Manuel, el chofer; y Kathy Kowaleckzco como Elsa, su esposa. La obra se estrena este viernes 14 en el Teatro La Palomera.


LA NIÑA EN LA PALOMERA

Año Producción: 1990
Director: Alfredo Rates
Guión: Fernando Cuadra y Alfredo Rates
Productores: Arauco Films / Abdullah Ommidvar
Intérpretes: Marcela Osorio, Carlos Valenzuela, Myriam Palacios, Mario Montilles
Distribuidor: Arauco Films
Fecha estreno: 24 agosto de 1990
Sinopsis: Adaptación de la obra teatral de Fernando Cuadra, basada en un hecho real: en 1962 en Santiago, un chofer de micro seduce y esconde a una liceana enamorada en el entretecho de su casa.
Formato: 35mm- color
Duración: 97’

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jueves, 14 de febrero de 2008

Poetas de San Fernando: Mario Dazán y Femando Colina

POETAS DE SAN FERNANDO
Por MARINO MUÑOZ LAGOS
Por allá por los primeros años de la década de! 50 aparecieron por la ciudad de San Fernando dos poetas jóvenes. Se trataba de Mario Dazán y Fernando Colina, autores de primeros libros augurantes de un porvenir diamantino que el tiempo se encargó de disipar. Ambos, atrapados por la magia del teatro, no demoraron mucho en abandonar la poesía por el encanto de las bambalinas. Empero, dejaron una pequeña herencia de figuras e imágenes en tomos de versos que todavía se guardan con aprecio en contadas bibliotecas, Mario Dazán y Femando Colina surgieron apadrinados por el grupo literario "Los Afines" y los dos son hijos de esas tierras nobles de la agricultura y el buen vino. Nacieron a la poesía chilena con el aliento vital de la provincia que no soporta el aplastamiento capitalino, ese poder central que todo lo absorbe y modifica. En sus primeros pasos por la literatura fueron los heroicos románticos de San Fernando, ciudad huasa por los cuatro costados, con el viento fragante de sus campos arreando por las calles coloridas de mantas y percalas.
Porque hay que andar por estas calles es que, decimos las cosas como son. La ciudad de San Fernando jamás ha perdido su apostura agraria que le arrecia en las venas hinchadas por la clorofila. De nada hay que asustarse en San Fernando: junto al automóvil último modelo es pintoresco observar la carreta cargada con leña o el huaso que trata de dominar la marcha de su cabalgadura. Estampas que por ser nuestras le otorgan a la ciudad un aire que le diferencia de muchas de su misma estirpe y situación.
El grupo literario "Los Afines" prologa los libros iniciales de estos dos poetas que se alejaron del mundo del verso, por la pluma del crítico literario Pedro Lastra Salazar se nos dice; "Mario Dazán puede exhibir ya una página muy limpia en cuanto toca a sus realizaciones artísticas. Desde e! grupo "Los Afines", de San Femando —que naciera gracias a su esfuerzo e interés— la provincia y el país le han conocido poeta, artista plástico, periodista y hombre de teatro, mas, por sobre toda otra aproximación, le seguirán sintiendo poeta en auténtica apostura".
Una suave evocación del orioles Miguel Hernández corre por los versos de Mario Dazán, versos que saben del alfarero armado de paciencias. La plasticidad de las figuras hace de esta poesía un cautivante huerto para los ojos. En dos volúmenes de poesía —"Entre el olvido y el sueño" y "Herida de Canto"—, Mario Dazán supo encauzar sus inquietudes de espaciosa juventud, que aventaron los soplos de mediocridad que suelen estorbar la presencia del talento. En tercetos de melodiosa arma, dura, el poema "El soñador" se abre paso con su voz peninsular:
"Hablo por ti. Por tu mirada triste
me marco sueños de melancolía
cuando el recuerdo del dolor persiste.
Tengo acendrado en mi pastoría
el rebaño de amor que tú cuidabas
con la flauta de tu imaginería.
De campiñas la voz se te hortelaba.
¡Qué mensaje de luz en sus cabellos
al pasar de los silbos que peinabas!".
Primero fue el teatro. Y luego la muerte. Fernando Colina se fue por otras latitudes que no son de su tierra. Le recordamos en su libro "Del corazón a la flauta", cuando "Los Afines'' esperaban tanto de su hijo pródigo: "He aquí una voz nueva que se incorpora al panorama literario nacional con su primer libro. Fernando Colina, hijo de Colchagua, nacido en una pequeña aldea del interior, con los ojos empapados de verde vegetal y con la visión agraria de sus hombres, ha cultivado en silencio su pequeña parcela espiritual, consagrado a la poesía, la pintura y el teatro, con una tenacidad y vocación admirables, en un medio donde resulta difícil sustraerse a la prosaica existencia cotidiana".
La poesía de Fernando Colina suele ser telúrica. Pero de pronto adquiere alturas insospechadas donde da a conocer la intimidad de su canto que aflora en su "Visión del adiós", entre silencios y emociones:
"Porque en nada Te asumo y te comulgo.
Porque la sola y única palabra
se dolió de nacer.
Porque la muerte es sólo un día
y nunca ya sino entre el mar, el aire,
la lejana canción y la esperanza, dejo que te separes rompiendo
en esa gota que de dolor,
es lágrima".
Hemos rescatado de nuestra biblioteca y un poco del olvido a estos dos nombres que un dia, asomaron en nuestra poética con visos de un futuro promisor: Mario Dazán y Fernando Colina. Alejados ya de los versos, el uno por otras inquietudes y el otro por la muerte, ambos nos entregaron su cuota de ternura por la poesía en tiempos en que el sueño rondaba sus pasiones.
M. M. L.
Publicado en El Magallanes
Punta Arenas, Domingo 1º de Julio de 1979.

“SIGNO”. - Revista literaria del grupo “LOS AFINES”. San Fernando, 1959.
Con motivo de cumplir diez años de brava y mantenida lucha en bien de la cultura, “Los Afines” nos entregan ahora el primer número de esta revista que, aparte del escogido material literario, nos proporciona la alegre sorpresa de conocer cabalmente y valorar, en toda su grandeza, la hermosa l a b o r realizada desde 1949.
Es s o r p r e s a y satisfacción comprobar cuánto ha realizado este grupo de artistas sanfernandinos que nos muestran sus conquistas y callan los sinsabores, las pequeñeces espirituales, las estrecheces económicas con que han tenido que lidiar año tras año.
Para quienes conocen el ambiente provinciano el leer aquí esas páginas que dicen sencillamente: “Labor de diez años”, es algo que deslumbra, que asombra como algo increíble.
Desde 1949 son “Los Afines” quienes han despertado las inquietudes artísticas en Colchagua: conferencias, exposiciones pictóricas, c h a r la s radiales, ferias de libros, etc., han sido patrocinadas por ellos. Escritores y artistas como Acevedo Hernández, Benjamín Subercaseaux, Pablo Neruda, Ricardo Latcham, González Vera, Nicomedes Guzmán, Manuel Rojas, Manuel Astica, Reynaldo Lomboy, Julio Barrenechea, A l e j a n d r o Magnet, Hugo Lindo, Mila Oyarzún, Baltazar Castro y tantos más que seria largo mencionar han llegado a San Fernando a entregar su mensaje de arte, a remover la tierra demasiado quieta que se encierra en esas pequeñas o grandes ciudades provincianas.
Fernando Colina, Enrique Neiman, Gonzalo Drago, Pedro Lastra, Mario Dazán, Julio Silva Lazo, Heriberto Soto, Juan Jacobo Serrano y Juan Hidalgo han publicado sus libros de poemas, cuentos, novelas, ensayos, bajo el sello de “Los Afines”.
Los fundadores de este grupo: Gonzalo Drago, Enrique Neiman, Heriberto Soto, José Vargas, etc., pueden sentir el orgullo legítimo de las realizaciones de estos fructíferos diez años de vida que entregan una labor de arte y cultura inolvidable para esa región. Y, al mirar hacia atrás, recordando las duras o gratas experiencias, sentirán mayores impulsos de seguir la obra ya trazada sobre cimientos tan vigorosos que nada destruirá.
Saludamos con mucho afecto a “Signo”, signo y símbolo del espíritu de estos hermanos que, cada día encuentran, y conquistan más “afines” que se unen y admiran sus inquietudes.
O.A.
Publicado en la Revista EN VIAJE sección Libros a cargo de Olga Arratia.

FERNANDO COLINA
Colchagüino, nació en algún pueblo del ramal de San Fernando-Pichilemu, en los años 50's hacía clases de arte en el Inatituto de Hermanos Maristas de San Fernando. Perteneció al grupo literario "Los Afines", bajo su sello publicó un libro de poemas "Del corazón a la flauta". En la década de los 60´s se destacó en el teatro como actor, escenógrafo, también participó en la película de Raúl Ruiz "Tres tristes tigres" ,.
Representó a Pimpin Valenzuela, urbanista, hijo de Laura, en la primera versión de la comedia musical La Pérgola de las Flores de Isidora Aguirre y Francisco Flores del Campo.
Falleció en Dallas, Texas el 30 de enero de 1969.
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FALLECIÓ EN DALLAS, DIRECTOR Y DECORADOR FERNANDO COLINA

Dallas, Texas 31 (UPI) -Fernando Colina, director y decorador chileno, de 34 años, que trabajaba en un centro teatral en esta ciudad desde octubre pasado, falleció ayer en el hospital local donde se internó a raíz de sufrir una hemorragia cerebral hace una semana.
La misa de réquiem se celebrará mañana (hoy) al mediodía en la Iglesia Católica de la Santísima Trinidad y el entierro se efectuará en Santiago de Chile.
Colina estaba en uso de licencia de su puesto de director y decorador del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica de Santiago.
Su primera empresa en Texas fue el montaje del drama de protesta titulado en inglés "War and Muzeeka". Después dibujó los decorados para la nueva producción de la "Fierecilla Domada" como parte de la décima temporada del festival del centro teatral. La obra se estrenará el jueves próximo.

Colina trabajaba como actor, director y decorador en México, Francia, España, Perú, Argentina y Uruguay y en 1967 fue elegido como el mejor director de Chile. En Perú los cronistas teatrales lo consideraban, como uno de los mejores directores de Latinoamérica.
Publicado en El Magallánico, Punta Arenas, 1º de febrero de 1969.

Elenco completo de LA PÉRGOLA DE LAS FLORES (1960)




Ficha Técnica
Tres Tristes Tigres
Titulo original:
Tres Tristes Tigres
Director y guión: Raúl Ruiz
Formato:35mm
Elenco: Nelson Villagra, Shenda Román, Jaime Vadell, Luis Alarcón, Fernando Colina, Delfina Guzmán
Censura: Mayores de 18 años
Duración: 100 minutos
Año rodaje: 1968
Género: Crítica Social, Drama
Origen: Latinoamericano
Fotografía: Blanco y negro.

Tres Tristes Tigres, 1968

Rodaje de Tres Tristes Tigres, 1968

Vista del rodaje de Tres Tristes Tigres, 1968

Jaime Vadell y Nelson Villagra en Tres Tristes Tigres, 1968


ARGUMENTO: En 1968 filmó “Tres Tristes Tigres”, el primer filme completo que realiza. Anteriormente deja sin terminar “El Tango Viudo” (1967) y “La Maleta” (1960). “Tres Tristes Tigres” ganó varios premios internacionales, entre ellos el Leopardo de Oro del Festival de Locarno (“el premio era un felino dorado, grande y muy bonito, que me lo traje en un canasto junto a un queso cuando volví de Europa”). La película es un viaje por los distintos bares santiaguinos que hace un grupo de amigotes que nunca dejan de conversar, seguidos cámara al hombro con una fotografía en blanco y negro que recuerda la Nouvelle Vague francesa, y Jaime Vadell, Shenda Román, Luis Alarcón y otros en el elenco.
HISTORIA: ""Tres Tristes Tigres"", la legendaria cinta del premio Nacional de Arte Raúl Ruiz, tiene una historia peculiar. Se estrenó en Chile en noviembre de 1968 con un éxito relativo de público (17.771 espectadores) y escasa repercusión crítica. Poco más se supo de ella, hasta que Ruiz salió al exilio y su obra devino en mito a pasos agigantados. Con el transcurso del tiempo, la película creció y comenzó a encabezar todas las listas de las mejores películas de la historia, pero nunca más se pudo ver en Chile, hasta 1993. En ese tiempo, sólo existían dos copias del largometraje en el mundo: una en Suiza (Ruiz ganó el Festival de Locarno con esta película) y otra en Montevideo. En 1993, el filme se exhibió en el Festival de Cine de Viña del Mar, con un éxito rotundo. Ese mismo año, un grupo de personas tomó contacto con las autoridades de la Cinemateca Uruguaya para intentar que Chile tuviera una copia de su película más aclamada. Después, la emergente Corporación Cultural Cinemateca Chilena postuló con éxito al Fondart para restaurar Tres Tristes Tigres. Con cerca de 12 millones de pesos de presupuesto, se obtuvo un negativo de la copia uruguaya y se trabajó en él, quedando un original en Chile. “La película devino mía, es decir, de repente se produjo la posibilidad de hacer un filme con un argumento como ése: que tuviera elementos comunes a cualquier película mexicana. La obra original había sido un melodrama de relativo éxito dentro del teatro chileno y contenía, desde el punto de vista de la actuación, una gran riqueza de matices, situaciones y actitudes que eran aportes directos de los actores. Mi trabajo consistió justamente en hacer la contrapartida de eso, dejar el melodramatismo en tercer plano y darle una posible escala de valores, subvirtiendo de alguna manera lo que veíamos a través del comportamiento de los personajes; por ejemplo, llevado al extremo, un personaje va a acuchillar a otro sin mirarlo a la cara, en lo opuesto a lo que en esos momentos haría un “guapo” normal. .. ¿Cómo has trabajado la recuperación de lo popular y visión social en este filme? En primer lugar estaría una preocupación previa, no sólo mía, sino de toda la gente que trabaja conmigo. Hay que agregar otra cosa: es imposible valorizar los elementos populares sin que a uno le gusten.Y allí ya intervienen razones como mi gusto por los boleros, etc...

Revista de Cine Cubano.

4to DIPLOMADO EN DRAMATURGIA CREATIVA Y GUIÓN 2008
Impartido por el Centro EAC/UAH, Adscrito a la Facultad de Psicología
Universidad Alberto Hurtado

DATOS COMPLEMENTARIOS DEL PROFESOR DAVID BENAVENTE
DAVID BENAVENTE RECIBE PREMIO DEL FONDO DEL LIBRO Y LA LECTURA, GÉNERO TEATRO.

Agosto 2006

David Benavente, Director de Centro EAC junto a María Eliana Arntz, Subsecretaria de Cultura

La Ministra de Cultura, Paulina Urrutia, dio a conocer el jueves 3 de agosto los resultados del Concurso Mejores Obras Literarias de Autores Nacionales, categoría obras editadas año 2005. En esta edición, David Benavente, director del Centro EAC de la UAH, obtuvo el premio la categoría teatro por su libro Teatro chileno: Pedro Juan y Diego - Tres Marías y una Rosa - Tejado de vidrio - Tengo ganas de dejarme barba . El premio que es otorgado anualmente por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura es después del Premio Nacional, la distinción anual más importante que se entrega en el país a obras de autores nacionales, en los cinco géneros literarios: novela, cuento, teatro, ensayo y poesía. El monto en dinero para cada premio es de $8.000.000. Sobre el premio, el destacado dramaturgo chileno reconoció que "me tomó por sorpresa. Creo que es un reconocimiento no sólo al autor sino a todos los que trabajaron es esas obras." David Benavente, afirmó que este premio le trajo a la memoria muchos profesionales con los que ha tenido la oportunidad de trabajar a lo largo de su vida.

"Recuerdo a algunas personas como Fernando Colina quien dirigió mi primera obra profesional Tengo ganas de dejarme barba , que fue estrenada el año 64 en el teatro de la Católica. Fernando fue un gran hombre de teatro. También me acordé de Jaime Vadell, otro gran hombre de teatro, director y actor. De Las Tres Marías y una Rosa hay que recordar a todas las actrices que fueron muy importantes en el desarrollo de la obra, a Raúl Osorio otro gran hombre de teatro. Teatro Chileno es un libro de 377 páginas que reúne las cuatro obras más reconocidas del autor, entre ellas "Tengo Ganas de Dejarme Barba" (1964), "Pedro, Juan y Diego" (1975), "Tres Marías y Una Rosa" (1979) y "Tejado de Vidrio" (1981).

UC y FEUC conmemoran los 40 años de la Reforma Universitaria Lectura dramatizada de la obra Nos Tomamos la Universidad (1969)
31 de julio 2007

En conmemoración de los 40 años de la reforma universitaria (1967), la Universidad Católica junto a diversos sectores políticos y sociales organizan una serie de actividades que recogen distintas visiones de ese movimiento. Entre ellas destaca la lectura dramatizada de la obra Nos Tomamos la Universidad, escrita por Sergio Vodanovic y estrenada en 1969 en el Teatro UC. Este montaje no sólo pertenece a la historia del teatro sino que también resulta emblemática para esa generación.
La lectura dramatizada de la obra Nos tomamos la Universidad que se realizará el jueves 9 de agosto a las 19.30 h, en el Salón de Honor de la Casa Central UC, es una de las actividades de organiza la Universidad Católica, en el marco de la conmemoración de los 40 años de la reforma universitaria (1967).
L
a actividad llamada “40 años de reforma universitaria: pasado, presente y futuro” se llevará a cabo los días 9 y 10 de agosto. Ella incluye la lectura dramatizada junto a tres coloquios que pretenden dar distintas visiones acerca de la reforma. Entre los expositores se encuentran autoridades como Fernando Castillo Velasco, rector de la UC entre 1967 y 1973; Jorge Andrés Richards, presidente del colegio de periodistas en el año 1990, y Miguel Ángel Solar, presidente de la FEUC en 1967.
Nos Tomamos la Universidad, escrita por Sergio Vodanovic, es parte de la historia del TEUC. La obra, dirigida por Gustavo Meza en colaboración con Enrique Noisvander, se estrenó en 1969 y corresponde a la historia del Teatro Ensayo UC, que posteriormente conforma el taller de experimentación teatral. La lectura dramatizada contará con la participación del elenco original entre cuyos actores se encuentran figuras como Violeta Vidaurre, Silvia Santelices, Ramón Nuñez, Ana Reeves, Arnaldo Berrios, Francisco Morales, Raúl Osorio y Diego Noguera, quien irá en reemplazo de su padre Héctor Noguera.

Ramón Nuñez, actor de la obra original y actualmente director y docente de la Escuela de Teatro UC, recuerda la experiencia diciendo que “esto fue una fuente de inspiración para un grupo de jóvenes actores que ya habían iniciado una etapa de renovación al interior del antiguo Teatro de Ensayo, constituyéndose en el taller de experimentación teatral creado por los visionarios Fernando Colina y Enrique Noisvander”.

En la década de los años 60, algunas universidades chilenas experimentan el auge de diversos movimientos políticos y sociales que proponen cambios sustanciales para su constitución. Los cambios y tendencias de la época reúnen ciertas características que hacen que en 1967, la Pontificia Universidad Católica se sume a un proyecto que más tarde pasaría a la historia como la reforma universitaria.
Esta reforma, no sólo modificó de manera sustancial el contenido y las orientaciones de las funciones universitarias, sino que además estableció una nueva estructura de autoridad más participativa, se esforzó por buscar una mejor inserción de la participación estudiantil, y pretendió lograr el desarrollo y la modernización del país.

Asociación de Periodistas de Espectáculos (APES)

La primera jornada de distinciones se realizó en diciembre de 1968, donde se otorgó una insignia de oro y un diploma en siete rubros.
Los ganadores fueron: Maijope Show, en MÚSICA POPULAR ; Raúl Ruiz, en CINE ; Enrique Noisvander y Fernando Colina, en TEATRO ; Conjunto Aucamán, en FOLKLORE ; Hilda Riveros, en BALLET ; El Show de Ricardo García, en RADIO , y Enrique Sepúlveda, en TV .
La revista Ecran Nº 1.976, del 7 de enero de 1969, consignó:
“En una sencilla ceremonia realizada en la terraza del Hotel Foresta, la APES entregó una insignia de oro y un diploma a los designados como los mejores de cada especialidad. (...)” .

Desde esa época hasta nuestros días, son cientos los artistas y comunicadores premiados por su labor.

"TENGO GANAS DE DEJARME BARBA".
Autor de la obra, estrenada por el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica de Chile y Canal 13 de TV, 1964.
Dirección y Vestuario: Fernando Colina
Escenografía e Iluminación: Ricardo Moreno
Reparto: Ramón Núñez, Julia Pou, Lucy Salgado, Mario Montilles, Juan Francisco González, Silvia Santelices, Sara Astica.
Ver folleto de presentación

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