El legado de tres películas cruciales y un movimiento dudoso
FUENTE: LA TERCERA 27/03/2009
Valparaíso mi amor
Tres tristes tigres
El Chacal de Nahueltoro
¿Qué queda, a 40 años del estreno de Valparaíso mi amor, Tres tristes tigres y El Chacal de Nahueltoro? Aún sorprenden y emocionan, pero no es claro que hayan definido las bases del Nuevo Cine chileno y dejado una continuidad. por Pablo Marín
"El 69 aparecimos nosotros, los chilenos", comentaba orgulloso Miguel Littin a fines de 2005, en una conferencia para universitarios. "Ruiz, construyendo fantásticas torres de cristal en las noches inciertas de un Santiago incógnito, Aldo Francia recorriendo los cerros de una ciudad sin puerto en Valparaíso mi amor, y El Chacal de Nahueltoro, diminuto entre las grandes piedras del Río Ñuble, pisando la tierra, casi bailando una trágica cueca", agregaba.
El realizador de El Chacal de Nahueltoro recordaba el momento del cine chileno, cuando esas tres películas llegaron al VI Festival de Cine de Viña del Mar -y II Festival del Cine Nuevo Latinoamericano-, junto a la obra de unos 130 realizadores de 10 países. En Viña campeaba la idea del cine que se acomete con "una cámara en la mano y una idea en la cabeza". La muestra fue vitrina de películas esenciales, como La hora de los hornos, de los argentinos Fernando Solanas y Osvaldo Getino -"agitación y propaganda" en clave de peronismo zurdo-, y una cubana que hay que ver antes de morir: Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea.
Si, de un lado, había un nuevo cine latinoamericano, nobleza obliga, tendría que haber también un Nuevo Cine Chileno. La etiqueta no tardó en quedar bien impresa. Varias veces, antes y después, se han anunciado "nuevos cines" locales, pero la marca se asocia unívoca y automáticamente al señalado tríptico. Una suerte de "santísima trinidad".
MISERIA EN EL PUERTO La película inaugural fue Valparaíso…, ópera prima del pediatra Aldo Francia (1923-1996), fundador del Cine-club de Viña del Mar que organizó el festival. Su filme rescata una tragedia asordinada: el protagonista es un matarife desempleado, padre de seis hijos, al que llevan a la cárcel por carnear animales ajenos. La miseria, la delincuencia, el hacinamiento, estaban en la base del filme, así como lugares entrañables de la ciudad.
Azuzado en su vocación por Ladrón de bicicletas (1948), Francia sería blanco de otra etiqueta: neorrealista. Pero como toda etiqueta, esta no decía mucho. No hablaba del dolor, la culpa, la curiosidad y la provocación que envolvió meter el dedo en la llaga del problema social y optar por un realismo crudo y a veces redentor. Por lo mismo, la cinta recibió más de un pastelazo. El día en que la mostró en el cine Velarde del puerto, un tipo en el urinario, sin mirarlo, la calificó de "cagada". Pero también hubo quienes la defendieron y no fueron pocos. Se le crea o no a su director cuando decía que Valparaíso… tuvo en el mundo 60 millones de espectadores, la inmortalidad de la película es casi una certeza.
EL ANTIHEROE Para cuando Miguel Littin (1942) estrenó su primer largometraje, el protagonista era una figura más que recordada: el "Canaca", un afuerino que no recibió "educación de naiden", fusilado en Chillán, en abril de 1963, por la horrorosa muerte de su conviviente y de los cinco hijos de ella. Fue un caso policial de nota, sin duda, pero fue más que eso. El episodio habló de miseria, alcoholismo, brutalidad, abandono y exclusión. El proceso judicial, que terminó ejecutando a un rehabilitado, sólo hizo más paradójico el cuadro. Y más significativa la realización de una película con tamaño antihéroe.
Anclada en un realismo inquisitivo, la cinta fue también bendecida por una colusión de talentos del Cine Experimental de la U. de Chile. Porque convocó a Pedro Chaskel, el montajista chileno por antonomasia, Héctor Ríos y su fotografía urgente, la música de Sergio Ortega y la gráfica tan de su época de los hermanos Larrea. Los roles protagónicos fueron asignados a Shenda Román y Nelson Villagra. En su hora, la cinta cortó casi 215 mil boletos y fue auténtico taquillazo local.
VIA CHILENA AL REALISMO
Raúl Ruiz (1941) se asomó más oblicuamente, en su debut fílmico, a un país de rasgos poco amables. El suyo es un Santiago impreciso y etílico, capaz de mutar, cuando menos se lo piensa, en una ciudad de la furia. La película se llamó Tres tristes tigres, con Nelson Villagra (Tito), Shenda Román (Amanda) y Jaime Vadell (Rudy), y se valió de la obra teatral de Alejandro Sieveking. En dos actos que se desarrollan en un departamento, Sieveking mostraba a este trío compuesto por un descendiente de yugoslavos asimilado entre los "pitucos" (Rudy), y una pareja de hermanos de clase media empobrecida. Rudy trata de ascender en la escala social de forma algo turbia y Tito, que trabaja para él, llega a prostituir con él a su hermana. Ruiz conservó el incidente, pero amplió el teatro de operaciones.
Tras el estreno, Ruiz señaló que, de cara a los Tigres, le había parecido "fundamental realizar un cine que provoque una identificación o, mejor dicho, una autoafirmación nuestra a todos los niveles, incluso los más negativos".
Aunque el desafío de Ruiz pasó un poco de largo con el público -17 mil boletos-, generó gran disparidad y apasionamiento inéditos. "No hay cómo explicarla", señaló un comentarista en La Tercera. Yolanda Montecinos anotó que Ruiz hablaba "un idioma propio, elocuente y expresivo" y "consigue de sus actores matices y situaciones aún no logradas en nuestro medio".
Menos deshilvanada de lo que se creyó, la cinta reivindica la violencia y los sinsentidos del ser chileno: el mozo de una quinta de recreo esparciendo aserrín sobre la sangre de un acuchillado; el parroquiano entrometido en la mesa de Rudy -"Perdón, ¿molesto?"-; Tito, dando una pateadura a Rudy mientras un vecino curioso pregunta, a un metro de la situación, "¿hace rato que le están pegando?".
LO QUE QUEDA Tres tristes tigres cierra con Tito vagando por las calles santiaguinas al compás de Cuando te encuentro, bolero sangrante cantado por Ramón Aguilera que también se escucha en Valparaíso, mi amor. En la película de Francia, adicionalmente, se usó la misma cámara que en los Tigres. Pero esta accidental colaboración es sólo eso: una coincidencia accidental. El "Nuevo Cine chileno", acotado como está a tres películas, es una etiqueta particularmente equívoca. Es más bien el producto de un momentum feliz.
Si las tres películas fueron tan emblemáticas fue porque mostraron en 1969 una producción local en alza. Sobre todo por la entrada previa del cine a las universidades, la consolidación del documental, la emergencia de la TV y el propio certamen viñamarino, donde tanto realizador local se dio cita.
Con todo, esa "versión estándar" que Ascanio Cavallo denuncia en el libro Explotados y benditos respecto del Nuevo Cine, se afirma en una constante: la veneración de esa trinidad y la tendencia a ignorar al resto.
El asunto huele a injusticia respecto de títulos como Largo viaje (1967) de Patricio Kaulen (1921-1999), apenas dos años mayor que Francia y eternamente excluido. ¿Por representar a la "vieja guardia" del celuloide? ¿Por su proximidad al gobierno de Frei Montalva? El reduccionismo también lastimó a Helvio Soto (1930-2001), jefe de Littin en Canal 9, que en 1967 estrenó la exitosa comedia romántica Lunes 1, domingo 7 y Caliche sangriento, western marxista sobre la Guerra del Pacífico, inicialmente prohibido por presuntas ofensas al Ejército. Más perjudicado fue Luis Cornejo (1924-1992), a quien más se recuerda por sus cuentos de Barrio bravo que por su película El fin del juego (1970).
Así las cosas, parte del legado del Nuevo Cine es la controversia. Y además, "el descubrimiento de la realidad nacional en tipos, ambiente y lenguaje", como reportó para Ercilla Hans Ehrmann desde el mismo festival. En términos de herencia, el asunto es menos obvio.
Francia sólo hizo un largo más (Ya no basta con rezar, 1972). Ruiz dirigió en Chile películas que pocos vieron, con la excepción de Palomita blanca (1973). Su espíritu antropológico se siguió advirtiendo en la obra de Cristián Sánchez (El zapato chino, Los deseos concebidos) y en títulos como No tan lejos de Andrómeda, Y las vacas vuelan y El pejesapo. Littin, por su parte, pasó gran parte del gobierno de Allende trabajando en La tierra prometida (1973), que no alcanzó a llegar a salas.
Pasados 40 años, se diría que la hoy premiada y prolífica producción local, con 21 películas el año pasado, vive su propio buen momento y para qué andar con nostalgias. Pero darle una oportunidad a varias o a todas las películas de esa época ayuda a marcar distancias. Se recomienda hacerlo con ánimo de sorprenderse.
Poetas de San Fernando: Mario Dazán y Femando Colina
POETAS DE SAN FERNANDO
Por MARINO MUÑOZ LAGOS
Por allá por los primeros años de la década de! 50 aparecieron por la ciudad de San Fernando dos poetas jóvenes. Se trataba de Mario Dazán y Fernando Colina, autores de primeros libros augurantes de un porvenir diamantino que el tiempo se encargó de disipar. Ambos, atrapados por la magia del teatro, no demoraron mucho en abandonar la poesía por el encanto de las bambalinas. Empero, dejaron una pequeña herencia de figuras e imágenes en tomos de versos que todavía se guardan con aprecio en contadas bibliotecas, Mario Dazán y Femando Colina surgieron apadrinados por el grupo literario "Los Afines" y los dos son hijos de esas tierras nobles de la agricultura y el buen vino. Nacieron a la poesía chilena con el aliento vital de la provincia que no soporta el aplastamiento capitalino, ese poder central que todo lo absorbe y modifica. En sus primeros pasos por la literatura fueron los heroicos románticos de San Fernando, ciudad huasa por los cuatro costados, con el viento fragante de sus campos arreando por las calles coloridas de mantas y percalas. Porque hay que andar por estas calles es que, decimos las cosas como son. La ciudad de San Fernando jamás ha perdido su apostura agraria que le arrecia en las venas hinchadas por la clorofila. De nada hay que asustarse en San Fernando: junto al automóvil último modelo es pintoresco observar la carreta cargada con leña o el huaso que trata de dominar la marcha de su cabalgadura. Estampas que por ser nuestras le otorgan a la ciudad un aire que le diferencia de muchas de su misma estirpe y situación. El grupo literario "Los Afines" prologa los libros iniciales de estos dos poetas que se alejaron del mundo del verso, por la pluma del crítico literario Pedro Lastra Salazar se nos dice; "Mario Dazán puede exhibir ya una página muy limpia en cuanto toca a sus realizaciones artísticas. Desde e! grupo "Los Afines", de San Femando —que naciera gracias a su esfuerzo e interés— la provincia y el país le han conocido poeta, artista plástico, periodista y hombre de teatro, mas, por sobre toda otra aproximación, le seguirán sintiendo poeta en auténtica apostura". Una suave evocación del orioles Miguel Hernández corre por los versos de Mario Dazán, versos que saben del alfarero armado de paciencias. La plasticidad de las figuras hace de esta poesía un cautivante huerto para los ojos. En dos volúmenes de poesía —"Entre el olvido y el sueño" y "Herida de Canto"—, Mario Dazán supo encauzar sus inquietudes de espaciosa juventud, que aventaron los soplos de mediocridad que suelen estorbar la presencia del talento. En tercetos de melodiosa arma, dura, el poema "El soñador" se abre paso con su voz peninsular: "Hablo por ti. Por tu mirada triste me marco sueños de melancolía cuando el recuerdo del dolor persiste. Tengo acendrado en mi pastoría el rebaño de amor que tú cuidabas con la flauta de tu imaginería. De campiñas la voz se te hortelaba. ¡Qué mensaje de luz en sus cabellos al pasar de los silbos que peinabas!".
Primero fue el teatro. Y luego la muerte. Fernando Colina se fue por otras latitudes que no son de su tierra. Le recordamos en su libro "Del corazón a la flauta", cuando "Los Afines'' esperaban tanto de su hijo pródigo: "He aquí una voz nueva que se incorpora al panorama literario nacional con su primer libro. Fernando Colina, hijo de Colchagua, nacido en una pequeña aldea del interior, con los ojos empapados de verde vegetal y con la visión agraria de sus hombres, ha cultivado en silencio su pequeña parcela espiritual, consagrado a la poesía, la pintura y el teatro, con una tenacidad y vocación admirables, en un medio donde resulta difícil sustraerse a la prosaica existencia cotidiana". La poesía de Fernando Colina suele ser telúrica. Pero de pronto adquiere alturas insospechadas donde da a conocer la intimidad de su canto que aflora en su "Visión del adiós", entre silencios y emociones: "Porque en nada Te asumo y te comulgo. Porque la sola y única palabra se dolió de nacer. Porque la muerte es sólo un día y nunca ya sino entre el mar, el aire, la lejana canción y la esperanza, dejo que te separes rompiendo en esa gota que de dolor, es lágrima". Hemos rescatado de nuestra biblioteca y un poco del olvido a estos dos nombres que un dia, asomaron en nuestra poética con visos de un futuro promisor: Mario Dazán y Fernando Colina. Alejados ya de los versos, el uno por otras inquietudes y el otro por la muerte, ambos nos entregaron su cuota de ternura por la poesía en tiempos en que el sueño rondaba sus pasiones. M. M. L.
Publicado en El Magallanes
Punta Arenas, Domingo 1º de Julio de 1979.
“SIGNO”. - Revista literaria del grupo “LOS AFINES”. San Fernando, 1959. Con motivo de cumplir diez años de brava y mantenida lucha en bien de la cultura, “Los Afines” nos entregan ahora el primer número de esta revista que, aparte del escogido material literario, nos proporciona la alegre sorpresa de conocer cabalmente y valorar, en toda su grandeza, la hermosa l a b o r realizada desde 1949. Es s o r p r e s a y satisfacción comprobar cuánto ha realizado este grupo de artistas sanfernandinos que nos muestran sus conquistas y callan los sinsabores, las pequeñeces espirituales, las estrecheces económicas con que han tenido que lidiar año tras año. Para quienes conocen el ambiente provinciano el leer aquí esas páginas que dicen sencillamente: “Labor de diez años”, es algo que deslumbra, que asombra como algo increíble. Desde 1949 son “Los Afines” quienes han despertado las inquietudes artísticas en Colchagua: conferencias, exposiciones pictóricas, c h a r la s radiales, ferias de libros, etc., han sido patrocinadas por ellos. Escritores y artistas como Acevedo Hernández, Benjamín Subercaseaux, Pablo Neruda, Ricardo Latcham, González Vera, Nicomedes Guzmán, Manuel Rojas, Manuel Astica, Reynaldo Lomboy, Julio Barrenechea, A l e j a n d r o Magnet, Hugo Lindo, Mila Oyarzún, Baltazar Castro y tantos más que seria largo mencionar han llegado a San Fernando a entregar su mensaje de arte, a remover la tierra demasiado quieta que se encierra en esas pequeñas o grandes ciudades provincianas. Fernando Colina, Enrique Neiman, Gonzalo Drago, Pedro Lastra, Mario Dazán, Julio Silva Lazo, Heriberto Soto, Juan Jacobo Serrano y Juan Hidalgo han publicado sus libros de poemas, cuentos, novelas, ensayos, bajo el sello de “Los Afines”. Los fundadores de este grupo: Gonzalo Drago, Enrique Neiman, Heriberto Soto, José Vargas, etc., pueden sentir el orgullo legítimo de las realizaciones de estos fructíferos diez años de vida que entregan una labor de arte y cultura inolvidable para esa región. Y, al mirar hacia atrás, recordando las duras o gratas experiencias, sentirán mayores impulsos de seguir la obra ya trazada sobre cimientos tan vigorosos que nada destruirá. Saludamos con mucho afecto a “Signo”, signo y símbolo del espíritu de estos hermanos que, cada día encuentran, y conquistan más “afines” que se unen y admiran sus inquietudes.
O.A.
Publicado en la Revista EN VIAJE sección Libros a cargo de Olga Arratia.
FERNANDO COLINA
Colchagüino, nació en algún pueblo del ramal de San Fernando-Pichilemu, en los años 50's hacía clases de arte en el Inatituto de Hermanos Maristas de San Fernando. Perteneció al grupo literario "Los Afines", bajo su sello publicó un libro de poemas "Del corazón a la flauta". En la década de los 60´s se destacó en el teatro como actor, escenógrafo, también participó en la película de Raúl Ruiz "Tres tristes tigres" ,.
Representó a Pimpin Valenzuela, urbanista, hijo de Laura, en la primera versión de la comedia musical La Pérgola de las Flores de Isidora Aguirre y Francisco Flores del Campo.
Falleció en Dallas, Texas el 30 de enero de 1969.
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FALLECIÓ EN DALLAS, DIRECTOR Y DECORADOR FERNANDO COLINA
Dallas, Texas 31 (UPI) -Fernando Colina, director y decorador chileno, de 34 años, que trabajaba en un centro teatral en esta ciudad desde octubre pasado, falleció ayer en el hospital local donde se internó a raíz de sufrir una hemorragia cerebral hace una semana. La misa de réquiem se celebrará mañana (hoy) al mediodía en la Iglesia Católica de la Santísima Trinidad y el entierro se efectuará en Santiago de Chile. Colina estaba en uso de licencia de su puesto de director y decorador del Teatro de Ensayo de la Universidad Católica de Santiago. Su primera empresa en Texas fue el montaje del drama de protesta titulado en inglés "War and Muzeeka". Después dibujó los decorados para la nueva producción de la "Fierecilla Domada" como parte de la décima temporada del festival del centro teatral. La obra se estrenará el jueves próximo.
Colina trabajaba como actor, director y decorador en México, Francia, España, Perú, Argentina y Uruguay y en 1967 fue elegido como el mejor director de Chile. En Perú los cronistas teatrales lo consideraban, como uno de los mejores directores de Latinoamérica. Publicado en El Magallánico, Punta Arenas, 1º de febrero de 1969.
Elenco completo de LA PÉRGOLA DE LAS FLORES (1960)
Ficha Técnica Tres Tristes Tigres Titulo original: Tres Tristes Tigres Director y guión: Raúl Ruiz Formato:35mm Elenco: Nelson Villagra, Shenda Román, Jaime Vadell, Luis Alarcón, Fernando Colina, Delfina Guzmán Censura: Mayores de 18 años Duración: 100 minutos Año rodaje: 1968 Género: Crítica Social, Drama Origen: Latinoamericano
Fotografía: Blanco y negro.
Tres Tristes Tigres, 1968
Rodaje de Tres Tristes Tigres, 1968
Vista del rodaje de Tres Tristes Tigres, 1968
Jaime Vadell y Nelson Villagra en Tres Tristes Tigres, 1968
ARGUMENTO: En 1968 filmó “Tres Tristes Tigres”, el primer filme completo que realiza. Anteriormente deja sin terminar “El Tango Viudo” (1967) y “La Maleta” (1960). “Tres Tristes Tigres” ganó varios premios internacionales, entre ellos el Leopardo de Oro del Festival de Locarno (“el premio era un felino dorado, grande y muy bonito, que me lo traje en un canasto junto a un queso cuando volví de Europa”). La película es un viaje por los distintos bares santiaguinos que hace un grupo de amigotes que nunca dejan de conversar, seguidos cámara al hombro con una fotografía en blanco y negro que recuerda la Nouvelle Vague francesa, y Jaime Vadell, Shenda Román, Luis Alarcón y otros en el elenco.
HISTORIA: ""Tres Tristes Tigres"", la legendaria cinta del premio Nacional de Arte Raúl Ruiz, tiene una historia peculiar. Se estrenó en Chile en noviembre de 1968 con un éxito relativo de público (17.771 espectadores) y escasa repercusión crítica. Poco más se supo de ella, hasta que Ruiz salió al exilio y su obra devino en mito a pasos agigantados. Con el transcurso del tiempo, la película creció y comenzó a encabezar todas las listas de las mejores películas de la historia, pero nunca más se pudo ver en Chile, hasta 1993. En ese tiempo, sólo existían dos copias del largometraje en el mundo: una en Suiza (Ruiz ganó el Festival de Locarno con esta película) y otra en Montevideo. En 1993, el filme se exhibió en el Festival de Cine de Viña del Mar, con un éxito rotundo. Ese mismo año, un grupo de personas tomó contacto con las autoridades de la Cinemateca Uruguaya para intentar que Chile tuviera una copia de su película más aclamada. Después, la emergente Corporación Cultural Cinemateca Chilena postuló con éxito al Fondart para restaurar Tres Tristes Tigres. Con cerca de 12 millones de pesos de presupuesto, se obtuvo un negativo de la copia uruguaya y se trabajó en él, quedando un original en Chile. “La película devino mía, es decir, de repente se produjo la posibilidad de hacer un filme con un argumento como ése: que tuviera elementos comunes a cualquier película mexicana. La obra original había sido un melodrama de relativo éxito dentro del teatro chileno y contenía, desde el punto de vista de la actuación, una gran riqueza de matices, situaciones y actitudes que eran aportes directos de los actores. Mi trabajo consistió justamente en hacer la contrapartida de eso, dejar el melodramatismo en tercer plano y darle una posible escala de valores, subvirtiendo de alguna manera lo que veíamos a través del comportamiento de los personajes; por ejemplo, llevado al extremo, un personaje va a acuchillar a otro sin mirarlo a la cara, en lo opuesto a lo que en esos momentos haría un “guapo” normal. .. ¿Cómo has trabajado la recuperación de lo popular y visión social en este filme? En primer lugar estaría una preocupación previa, no sólo mía, sino de toda la gente que trabaja conmigo. Hay que agregar otra cosa: es imposible valorizar los elementos populares sin que a uno le gusten.Y allí ya intervienen razones como mi gusto por los boleros, etc...
Revista de Cine Cubano.
4to DIPLOMADO EN DRAMATURGIA CREATIVA Y GUIÓN 2008 Impartido por el Centro EAC/UAH, Adscrito a la Facultad de Psicología Universidad Alberto Hurtado
DATOS COMPLEMENTARIOS DEL PROFESOR DAVID BENAVENTE DAVID BENAVENTE RECIBE PREMIO DEL FONDO DEL LIBRO Y LA LECTURA, GÉNERO TEATRO.
Agosto 2006
David Benavente, Director de Centro EAC junto a María Eliana Arntz, Subsecretaria de Cultura
La Ministra de Cultura, Paulina Urrutia, dio a conocer el jueves 3 de agosto los resultados del Concurso Mejores Obras Literarias de Autores Nacionales, categoría obras editadas año 2005. En esta edición, David Benavente, director del Centro EAC de la UAH, obtuvo el premio la categoría teatro por su libro Teatro chileno: Pedro Juan y Diego - Tres Marías y una Rosa - Tejado de vidrio - Tengo ganas de dejarme barba . El premio que es otorgado anualmente por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura es después del Premio Nacional, la distinción anual más importante que se entrega en el país a obras de autores nacionales, en los cinco géneros literarios: novela, cuento, teatro, ensayo y poesía. El monto en dinero para cada premio es de $8.000.000. Sobre el premio, el destacado dramaturgo chileno reconoció que "me tomó por sorpresa. Creo que es un reconocimiento no sólo al autor sino a todos los que trabajaron es esas obras." David Benavente, afirmó que este premio le trajo a la memoria muchos profesionales con los que ha tenido la oportunidad de trabajar a lo largo de su vida.
"Recuerdo a algunas personas como Fernando Colina quien dirigió mi primera obra profesional Tengo ganas de dejarme barba , que fue estrenada el año 64 en el teatro de la Católica. Fernando fue un gran hombre de teatro. También me acordé de Jaime Vadell, otro gran hombre de teatro, director y actor. De Las Tres Marías y una Rosa hay que recordar a todas las actrices que fueron muy importantes en el desarrollo de la obra, a Raúl Osorio otro gran hombre de teatro. Teatro Chileno es un libro de 377 páginas que reúne las cuatro obras más reconocidas del autor, entre ellas "Tengo Ganas de Dejarme Barba" (1964), "Pedro, Juan y Diego" (1975), "Tres Marías y Una Rosa" (1979) y "Tejado de Vidrio" (1981).
UC y FEUC conmemoran los 40 años de la Reforma Universitaria Lectura dramatizada de la obra Nos Tomamos la Universidad (1969) 31 de julio 2007
En conmemoración de los 40 años de la reforma universitaria (1967), la Universidad Católica junto a diversos sectores políticos y sociales organizan una serie de actividades que recogen distintas visiones de ese movimiento. Entre ellas destaca la lectura dramatizada de la obra Nos Tomamos la Universidad, escrita por Sergio Vodanovic y estrenada en 1969 en el Teatro UC. Este montaje no sólo pertenece a la historia del teatro sino que también resulta emblemática para esa generación. La lectura dramatizada de la obra Nos tomamos la Universidad que se realizará el jueves 9 de agosto a las 19.30 h, en el Salón de Honor de la Casa Central UC, es una de las actividades de organiza la Universidad Católica, en el marco de la conmemoración de los 40 años de la reforma universitaria (1967). La actividad llamada “40 años de reforma universitaria: pasado, presente y futuro” se llevará a cabo los días 9 y 10 de agosto. Ella incluye la lectura dramatizada junto a tres coloquios que pretenden dar distintas visiones acerca de la reforma. Entre los expositores se encuentran autoridades como Fernando Castillo Velasco, rector de la UC entre 1967 y 1973; Jorge Andrés Richards, presidente del colegio de periodistas en el año 1990, y Miguel Ángel Solar, presidente de la FEUC en 1967. Nos Tomamos la Universidad, escrita por Sergio Vodanovic, es parte de la historia del TEUC. La obra, dirigida por Gustavo Meza en colaboración con Enrique Noisvander, se estrenó en 1969 y corresponde a la historia del Teatro Ensayo UC, que posteriormente conforma el taller de experimentación teatral. La lectura dramatizada contará con la participación del elenco original entre cuyos actores se encuentran figuras como Violeta Vidaurre, Silvia Santelices, Ramón Nuñez, Ana Reeves, Arnaldo Berrios, Francisco Morales, Raúl Osorio y Diego Noguera, quien irá en reemplazo de su padre Héctor Noguera.
Ramón Nuñez, actor de la obra original y actualmente director y docente de la Escuela de Teatro UC, recuerda la experiencia diciendo que “esto fue una fuente de inspiración para un grupo de jóvenes actores que ya habían iniciado una etapa de renovación al interior del antiguo Teatro de Ensayo, constituyéndose en el taller de experimentación teatral creado por los visionarios Fernando Colina y Enrique Noisvander”.
En la década de los años 60, algunas universidades chilenas experimentan el auge de diversos movimientos políticos y sociales que proponen cambios sustanciales para su constitución. Los cambios y tendencias de la época reúnen ciertas características que hacen que en 1967, la Pontificia Universidad Católica se sume a un proyecto que más tarde pasaría a la historia como la reforma universitaria. Esta reforma, no sólo modificó de manera sustancial el contenido y las orientaciones de las funciones universitarias, sino que además estableció una nueva estructura de autoridad más participativa, se esforzó por buscar una mejor inserción de la participación estudiantil, y pretendió lograr el desarrollo y la modernización del país.
Asociación de Periodistas de Espectáculos (APES)
La primera jornada de distinciones se realizó en diciembre de 1968, donde se otorgó una insignia de oro y un diploma en siete rubros. Los ganadores fueron: Maijope Show, en MÚSICA POPULAR ; Raúl Ruiz, en CINE ; Enrique Noisvander y Fernando Colina, en TEATRO ; Conjunto Aucamán, en FOLKLORE ; Hilda Riveros, en BALLET ; El Show de Ricardo García, en RADIO , y Enrique Sepúlveda, en TV . La revista Ecran Nº 1.976, del 7 de enero de 1969, consignó: “En una sencilla ceremonia realizada en la terraza del Hotel Foresta, la APES entregó una insignia de oro y un diploma a los designados como los mejores de cada especialidad. (...)” .
Desde esa época hasta nuestros días, son cientos los artistas y comunicadores premiados por su labor.
"TENGO GANAS DE DEJARME BARBA". Autor de la obra, estrenada por el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica de Chile y Canal 13 de TV, 1964. Dirección y Vestuario: Fernando Colina Escenografía e Iluminación: Ricardo Moreno Reparto: Ramón Núñez, Julia Pou, Lucy Salgado, Mario Montilles, Juan Francisco González, Silvia Santelices, Sara Astica. Ver folleto de presentación