miércoles, 21 de diciembre de 2011

Reconstrucción: millonaria inversión para recuperar patrimonio regional

Por Corresponsal El Rancahuaso
21 de Diciembre, 2011 01:12

Alrededor de US$15.000.000, casi siete mil millones de pesos, son destinados para la reparación de la Hacienda Huique en Palmilla.

Hasta la comuna de Palmilla se trasladó la Ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot y el Intendente de la Región de O’Higgins, Patricio Rey, para realizar el lanzamiento oficial del proyecto de Reconstrucción y Recuperación del Conjunto Arquitectónico Hacienda San José del Carmen del Huique.



En la ocasión, junto con destacarse que esta iniciativa es un proyecto emblemático del Consejo Regional de la Cultura y las Artes, y un compromiso del Presidente Sebastián Piñera, se realizó la firma simbólica del acta de notificación de compra de bienes comunes, por parte del Ministerio de Bienes Nacionales a los comuneros del sector, pasando con ello a propiedad del Estado, y permitiendo que en un futuro próximo, se implementen nuevas dependencias del Museo El Huique.

Durante la ceremonia, junto con leer poéticas estrofas alusivas a El Huique, la Ministra de Bienes Nacionales señaló que el proyecto consta de dos etapas. La primera es la reconstrucción y restauración del Museo y la Iglesia, edificaciones que previas al terremoto se usaban con regularidad y donde se desarrollaban diversas actividades culturales. La segunda etapa será la reconstrucción y puesta en valor de las edificaciones que componen el conjunto arquitectónico de la Hacienda, testimoniando el principal vestigio histórico del funcionamiento y realidad de una hacienda autárquica del valle central de Chile.

Cabe señalar que el costo estimado del proyecto asciende a US$15.000.000, casi siete mil millones de pesos, los cuales se obtendrán de diversos fondos públicos y privados. En esta iniciativa se han unido distintos servicios del Estado de Chile, que en su trabajo en conjunto avanzan en pro de la comunidad.

A través de la Subsecretaría de Desarrollo Regional, Subdere, fueron traspasados mil 894 millones de pesos al Ejército para ejecutar la reparación y reconstrucción de la iglesia y el Museo de la Hacienda El Huique, que implica reparar la estructura, considerando la restauración de la nave central del templo y la restauración y consolidación estructural del museo, además de la reconstrucción de la torre campanario. Las obras tienen un período de ejecución de 18 meses aproximadamente y estarán a cargo de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas.

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El Rancagüino Online
Diciembre 20, 2011
por alejandra sepulveda

Reconstrucción, Reparación y Puesta en Valor
Proyecto pretende darle nueva vida al histórico

- La iniciativa, que está considerada entre las “simbólicas” del gobierno, permitirá no sólo reconstruir y reparar el lugar, sino que también darle vida recuperando espacios que estaban perdidos.

- La casona y la iglesia del lugar comenzaron a ser construidas poco después de la Independencia nacional, y en sus edificaciones habitó el ex Presidente Federico Errázuriz Echaurren.



Los impresionantes salones aun decorados con el estilo de los siglo XVIII y XIX.Por: Felipe Alvear Silva
Fotos: Marco Lara

En 1971, la casona patronal de la Hacienda San José del Carmen de El Huique fue declarada Patrimonio Nacional por el gobierno de la época, tal como lo había deseado antiguo dueño, el ex Presidente de la República Federico Errázuriz Echaurren. Sin embargo, debido al alto costo de la mantención del palacio, la familia que estaba a cargo de la casa -la hija del ex mandatario Elena Errázuriz y su esposo Renato Sánchez-, decidieron donar la propiedad al Ejército de Chile, institución que se ha hecho cargo de su mantenimiento por los últimos años.
Pero el devastador gran terremoto ocurrido el 27 de febrero del 2010, destruyó gran parte de las obras de reparación y mantenimiento que había hecho la institución militar; y lo que es peor, botó gran parte de la edificación de la majestuosa Iglesia San José, que lucía un campanario de cerca de 23 metros de altura. Meses más tarde, en una de sus visitas a la región, el Presidente Sebastián Piñera le solicitó al entonces Intendente de la época, Rodrigo Pérez, que la reconstrucción y recuperación del museo y conjunto arquitectónico Hacienda San José del Carmen de El Huique, tenía que ser prioridad.
Para esto, durante la jornada de ayer, autoridades nacionales y regionales encabezadas por la Ministra de Bienes Nacionales, Catalina Parot; el Intendente de O’Higgins, Patricio Rey; parlamentarios; seremis; y el alcalde de Palmilla, Nelson Cabrera; se reunieron en la localidad para firmar el acta que inicia el proyecto de Reconstrucción, Reparación y Puesta en Valor del Museo Hacienda San José del Carmen de El Huique. La actividad también contó con la presencia de una compañía del Regimiento Colchagua, y diferentes instituciones sociales y vecinos de El Huique.

Proyecto simbólico

El proyecto catalogado como “simbólico” por parte del gobierno, tendrá un costo cercano a los 8 mil millones de pesos y se divide en dos etapas. La primera es la reconstrucción y restauración de la iglesia y del museo de la Hacienda El Huique, que implica reparar la estructura, la nave central del templo y la estructura del museo, además de la reconstrucción de la torre campanario; las obras tienen un período de ejecución de 18 meses aproximadamente y estarán a cargo de la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas.

La otra parte será la reconstrucción y puesta en valor de las edificaciones que componen el conjunto arquitectónico de la hacienda, tan cercana a la vida campestre. Y para ello, durante la ceremonia, la Ministra de Bienes Nacionales firmó un acta simbólica de la compra de terrenos para llevar a cabo esta parte del proyecto.

“Se ha comprado una parte a comuneros del sector que asciende a más de 100 millones de pesos, pero recuperar toda la hacienda bordearía los 8 mil millones. Para nosotros es importante que el Fisco ya tenga estas propiedades y que el Gobierno ya pueda invertir en ellas, por lo tanto el paso siguiente es comenzar las obras de reconstrucción, que están a cargo del Gobierno Regional y de un equipo del Ministerio de Cultura. Estamos a disposición para seguir conversando por otras áreas que hay que comprar, nuestra misión es incorporar éstas”, indicó la ministra Catalina Parot.

Huicanos agradecidos

El alcalde de Palmilla, Nelson Cabrera, no ocultó su satisfacción y agradeció el proyecto del gobierno, señalando que “uno de los tantos lugares que fueron golpeados por el terremoto, fueron sin duda, los históricos adobes de la Hacienda del Huique, y lo que fue su escuela, que desde 1998 albergaba al cuartel de la Segunda Compañía de Bomberos, el cual fue reconstruido y entregado a la comunidad con una millonaria inversión, la cual también nos llena de orgullo y de agradecimientos. Por ello, hoy sólo tengo palabras de gratitud, que comparten todos en Placilla, y especialmente la comunidad huicana”.

“Esta casa relata la historia”

Para el experto en historia del Ejército de Chile, coronel Leonardo Pérez, este museo “narra la historia de Chile en la Zona Central desde el año 1829, por lo tanto podemos ver en cada una de sus habitaciones, dependencias y patios, cómo nuestra cultura chilena fue incorporando diferentes elementos al desarrollo de la vida diaria. Cuando comenzó la vida en esta casa, no existía la luz eléctrica; hoy hay instalaciones eléctricas porque hubo familias posteriores que incluyeron este adelanto tecnológico, de la misma forma se trajeron elemento para adornar sus habitaciones. Esta casa relata la historia desde 1929 hasta 1975, y cómo la sociedad incorporó diferentes tecnologías y aspectos artísticos”.

Hacienda San José de El HuiqueLa casona comenzó a ser construida el año 1829 por don Juan José Echeñique Bascuñán, que había heredado las tierras de su padre Miguel Echeñique Lecaros. Años más tarde, en 1852, terminó la construcción de la iglesia, y posteriormente la torre del campanil de 23 metros de altura, que se cayó con el terremoto. El lugar posee 16 patios interiores y más de 6 mil objetos de valor en su interior.

Una casona devenida a museo

Antes del devastador terremoto fue sometida a una serie de restauraciones, lo que permitió que durante el año 1996 se abriera un museo tipo costumbrista y agrícola, que mantiene su arquitectura original de los Siglos XVIII y XIX. El lugar recuerda gran parte de la historia independiente de nuestro país, ya que abarca distintos capítulos de la tradición de la Zona Central de Chile. Además, al interior de su propiedad se encuentra erguida uno de los más imponentes templos católicos de la región: la Iglesia San José del Carmen de El Huique.

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jueves, 27 de octubre de 2011

Más de 50 poetas participarán en VI Encuentro Internacional Poesía Valle de Colchagua

http://www.puranoticia.cl/
Sábado 22 de octubre de 2011 a las 09:26 horas

La actividad comienza el 28 de octubre.


Foto: archivo

Más de 50 poetas procedentes de nueve países se reunirán entre el 28 de octubre y el 2 de noviembre, en el VI Encuentro Internacional de Poesía del Valle de Colchagua.

Vates de Argentina, Canadá, Croacia, Cuba, España, México, Perú, Portugal y Chile estarán presentes en Santiago, Nancagua, Santa Cruz, Lolol, Palmilla, Placilla, Chépica y otras localidades de la zona huasa.

Raúl Zurita, Omar Lara, Teresa Calderón, Alejandro Lavquén son sólo algunos de los más de 40 autores nacionales que participarán en esta edición de la cita colchagüina.

A ellos se suman invitados internacionales de la talla de los españoles Jaime Siles y Luis García Montero, además de Vinko Kalinic (Croacia), Eduardo Espina (Uruguay), Hugo Mujica (Argentina), Luis Guillermo León (México), entre otros.

El VI Encuentro Internacional de Poesía del Valle de Colchagua, iniciativa ganadora del Fondo del Libro y La Lectura 2011, del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, comenzará sus actividades el 27 de octubre en el Centro Cultural Amanda, donde tendrá lugar la primera lectura poética. Por su parte, el 28 se dará inicio a la inauguración oficial en la sala Ercilla de la Biblioteca Nacional.

A partir del 29 de octubre comenzarán las actividades en el Valle de Colchagua, donde destacan lecturas en las comunas de la zona, además de actividades en colegios, centros de adultos mayores y distintas poblaciones. Para finalizar, el 2 de noviembre a las 19.30 horas en la Ceremonia de Clausura en el Teatro Municipal de Nancagua que contará con la participación especial de la pianista rusa Victoria Foust.

upi/so

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domingo, 23 de diciembre de 2007

Cineasta Miguel Littin


MIGUEL LITTIN


Descendiente de inmigrantes árabes y griegos, Miguel Littin nació en Palmilla en 1942. Estudió teatro en la
Universidad de Chile y trabajó como director de televisión en el canal de la misma universidad. Su carrera cinematográfica comenzó de la mejor manera, en 1969, con El chacal de Nahueltoro, película que impactó al medio chileno, no sólo en términos de taquilla, sino también en términos sociales y políticos. En la obra, Littin denuncia crudamente la marginalidad del campesinado y el absurdo accionar de la justicia. Elevado a la notoriedad pública a raíz del film, Salvador Allende lo designó a la cabeza de Chile Films en 1971. Durante la Unidad Popular, junto con sus labores ejecutivas, realizó algunos documentales y el largometraje La Tierra Prometida, que sería terminada y estrenada en el exilio. Littin fue por mucho tiempo el clásico ejemplo del cineasta comprometido y militante, aún cuando nunca perteneció a partido político alguno, buscando narrar las aventuras y sufrimientos del pueblo chileno y latinoamericano. Luego del golpe de Estado, Littin se radicó en México. Allí dirigió en 1975 la monumental obra Actas de Marusia basada en la novela homónima de Patricio Manns. La cinta narra una rebelión de trabajadores salitreros en el norte chileno y su brutal represión. La obra se entiende como parte del debate sobre el fracaso de la Unidad Popular y en general es una interpretación del movimiento obrero y popular del siglo XX chileno. Filmada en el desierto en Chihuahua, la obra contó con un enorme presupuesto, grandes actores como Gian María Volonté, y la música de Mikis Theodorakis y Angel Parra. La cinta fue un éxito de taquilla, recibió muchos premios e incluso estuvo nominada entre las cinco mejores películas extranjeras en los premios Oscar. A partir de allí, Littin adquirió un status de cineasta latinoamericano. Adaptó obras de Alejo Carpentier (El recurso del método, 1978), de Gabriel García Márquez (La viuda de Montiel, 1979) y de Pedro Prado (Alsino y el cóndor, 1982, también finalista en los Oscar), todas con gran presupuesto. En 1985 Miguel Littin regresó a Chile para filmar clandestinamente una crónica de la dictadura. Su osadía inspiró el libro de Gabriel García Márquez Aventura de Miguel Littin clandestino en Chile, que se transformó rápidamente en un best seller en el mundo. Las imágenes tomadas por Littin en Chile son la base del documental Acta general de Chile, de 1986. Posteriormente Littin retornó a la temática latinoamericana con Sandino de 1990. Con la vuelta de la democracia en Chile, Littin dejó el exilio y retornó definitivamente al país. En 1994 dirigió Los náufragos, sobre el complejo proceso de retorno a Chile desde el exilio. En 2000 retomó el estilo de epopeya popular con Tierra del Fuego.


HOMENAJE A MIGUEL LITTIN
Este es un video homenaje para Miguel Littin. Estuvo en Río Gallegos desde el 17 al 19 de septiembre en la tercera muestra de cine chileno contemporaneo en el complejo cultural.Contiene imágenes de sus películas "El chacal de nahueltoro", "La última luna" y "los naufragos"
sergioadrianalvarez

EL MERCURIO VALPARAÍSO
Año 174 - Nro. 59480 - Jueves 26 de octubre de 2000

Las películas que fueron seleccionadas por la Corfo

Un total de 26 largometrajes argumentales y dos documentales recibieron fondos estatales para su realización. Entre los elegidos figuran los nuevos proyectos de Cristián Galaz, Miguel Littin, Ricardo Larraín, Silvio Caiozzi y Tatiana Gaviola
Por segundo año consecutivo, una variada gama de historias resultaron favorecidas en el Concurso Nacional para el Desarrollo de Proyectos de Largometrajes para Cine y Televisión, convocado por Corfo, y cuyos resultados fueron dados a conocer ayer por el vicepresidente ejecutivo de la corporación, Gonzalo Rivas, y la coordinadora de Fondart, Nivia Palma. En esta ocasión, se presentaron 85 proyectos de largometrajes, de los cuales finalmente fueron 28 los escogidos para recibir fondos por un total de $188,5 millones.

El 50 por ciento de los seleccionados corresponde a trabajos de realizadores consagrados como Miguel Littin, Silvio Caiozzi, Cristián Galaz y Ricardo Larraín, entre otros, y el resto a los primeros largometrajes de otros directores. De los 28 favorecidos, dos corresponden a telefilmes, otros dos a documentales fílmicos, dos más a largometrajes que emplean animación y otros dos a coproducciones con países del Mercosur. Todos estos fondos se distribuirán entre diseño de presupuestos, planes de financiamiento, marketing, publicidad, elaboración de guiones y asistencia para coproducciones, entre otras áreas.

La mayoría de los cineastas favorecidos por el concurso se manifestaron contentos y sorprendidos. Miguel Littin, cuyo "El viajero de las cuatro estaciones", basado en su novela homónima, fue una de las cintas seleccionadas, confirmó que no se repostuló como alcalde de Palmilla para poder dedicarse exclusivamente al proyecto, una historia de carácter autobiográfico inspirada en la vida de su abuelo, el inmigrante griego Kristo Cucumides, que llegó a vivir a Palmilla y se enamoró de una niña de 15 años, María de Argos. "Se filmará en Palmilla, Grecia y en el sur de España", adelantó Littin, interesado en destacar la figura de su abuelo: "Es el ser más mágico que he conocido en mi vida, tenía una visión lúdica de la existencia, en constante carnaval".

Publicación "El Mercurio", 19 de Abril de 2000

"Tierra del Fuego" de Miguel Littin Participará en Cannes

La película del director chileno se exhibirá en la muestra "Una cierta mirada", paralela a la competencia oficial del festival de cine francés.Miguel Littin ya lo sabía desde enero. Pero una de las condiciones impuestas por la organización del Festival de Cannes era que la información no se podía divulgar antes del anuncio oficial, realizado ayer. Por eso, hoy la noticia es que "Tierra del Fuego", la última película del realizador chileno, fue seleccionada para la muestra paralela llamada "Una cierta mirada".La exhibición, cuya fecha exacta aún no está fijada, servirá como estreno mundial de "Tierra del Fuego", que según confirmó el propio Littin será estrenada simultáneamente en España, Italia y Francia. El debut de la producción en Chile está programado para los primeros días de junio, probablemente el jueves 8. "Eso depende de las actividades que tengamos que realizar en Cannes. No hay que olvidar que además de en 'Una cierta mirada' estaremos en el mercado, negociando con productores, y en las actividades relacionadas", comentó Cristina Littín, productora del filme.Otros seleccionados para "Una cierta mirada" son Rodrigo García - el hijo de Gabriel García Márquez- , con su película "Things you can tell just by looking at her"; el mexicano Arturo Ripstein, con "Así es la vida"; la actriz y directora de origen protugués María de Medeiros, con el filme "Capitaes de Abril" y el realizador cubano Juan Carlos Tabío, con "Lista de Espera", entre los 22 títulos participantes.Esta participación en la sección "Una Cierta Mirada" - que entrega la Cámara de Oro como reconocimiento a la mejor película de esta selección- marcará el retorno del cineasta chileno a ese certamen, después de que en 1994 estrenara mundialmente su película "Los Náufragos", también en el marco de la mencionada sección.Miguel Littin descartó que las actividades promocionales de "Tierra del Fuego" que él mismo realizó en Cannes el año pasado - en las que estuvo acompañado por el escritor chileno Luis Sepúlveda, guionista de la película- hayan tenido alguna influencia en la decisión de la comisión seleccionadora. "Eso nos sirvió para ponernos en contacto con gente importante que nos ayudó a terminar la película, pero la comisión del Festival supo de 'Tierra del Fuego' sólo en enero, cuando postulamos", argumentó.Littin agregó que aprovechará su visita a Cannes para comenzar a producir su próximo proyecto, "El viajero de las cuatro estaciones", que cuenta la historia de su abuelo, un inmigrante griego que, escapando de la Segunda Guerra Mundial, llegó hasta la localidad chilena de Palmilla acompañando a 39 mujeres. "Como la novela ya ha sido publicada en Europa, no estaré partiendo de cero", concluyó el cineasta.


Películas [editar]
El Chacal de Nahueltoro 1969
La tierra prometida 1972
Actas de Marusia 1975
El Recurso del método 1978
La Viuda de Montiel 1979
Alsino y el cóndor 1982
Acta general de Chile 1985
Sandino 1991
Los náufragos 1994
Tierra del fuego 2000
La Última luna 2005

Documentales [editar]
Compañero Presidente 1970


Cinelandia, No. 415, 23 de agosto de 1975. P. 33
LITTIN Kukumides, Miguel


ENFOQUE, Nº 4,REVISTA DE CINE
Verano Otoño 1985


Miguel Littin
“La vida es más importante aun que el cine”

Por supuesto no es el típico galán de esta época, ni tendría por qué serlo, pero es el más conocido de los cineastas chilenos en el extranjero y tiene a su haber varios premios por sus películas. Además es un hombre sumamente instruido, al que le apasiona la música, la literatura y la estética en general. Mucho más conservador de lo que se podría esperar, se declara eternamente enamorado de su mujer y los ojos le brillan al hablar de sus hijos y nietos.

Gabriela Gayani Sch.

Dos veces nominado al Oscar por “Alsino y el Cóndor”, de 1982 y “El chacal de Nahueltoro”, de 1975, a Miguel Littin no es el reconocimiento de la Academia lo que lo guía en su búsqueda cinematográfica; al contrario, pone su creación al servicio de grandes causas o temas que le apasionan.

Nacido en Palmilla, una localidad de Colchagua, en 1942, su creación intelectual abarca muchos temas. Ha escrito varios libros y obras teatrales, tiene varios en carpeta, y ha sido el guionista y director de una veintena de películas.

Estudió arte dramático y escenografía en la Universidad de Chile. En 1963 fue director del canal 9 (el canal que acaba de comprar Piñera, Chilevisión), y el 68, siendo profesor de esa misma casa de estudios, realizó su primer largometraje –“El chacal de Nahueltoro”-, basado en la historia de un campesino analfabeto que mata a hachazos a su mujer e hijos. La crítica lo destrozó y lo acusó de “morboso y violento” por el contenido del film; no obstante, hoy es reconocido como uno de los hitos de la cinematografía latinoamericana.

En 1971, el Presidente Allende lo nombró presidente de Chile Films, una de las razones por las que debió partir al exilio en 1973, primero a México y luego a España. En 1986 viajó clandestino a Chile y filmó “Acta general de Chile”. El 90 regresó definitivamente al país.

Amigo personal de Gabriel García Márquez, el colombiano escribió un libro titulado “La aventura de Miguel Littin, clandestino en Chile”; pero hubo un problema, el novelista redactó en primera persona, y la confusión fue tremenda para ambos.

El cariño por su ciudad natal, lo convirtió en alcalde de Palmilla por dos períodos consecutivos, pero el desgaste entre la labor edilicia y su constante creación, hizo que, finalmente, se dedicara sólo al cine y estrenara, hace poco tiempo, “La última luna”, una película en la que él reconoce haber vuelto al “cine de autor”, donde no importa la taquilla, sino el contenido del film.

-¿Siempre tus películas generan debate?
“Los temas que yo enfrento siempre generan debate. Recuerdo que cuando hice “El chacal de Nahueltoro”, me trataron poco menos que de antipatriota. La polémica se creó desde antes de que apareciera, lo que me sirvió de propaganda. Lo mismo pasó cuando filmé en Nicaragua en la guerra o cuando vine clandestino el 82 a filmar a Chile. Cartas iban y venían.
“Si te dedicas a contestar no filmas, pero la razón que me lleva a hacer mis films es decir las verdades que se tienen que expresar también en el cine. Hay que entender mi postura a partir del compromiso sartriano, el de la responsabilidad de los intelectuales frente al fluir del mundo; Sartre es un filósofo y un escritor que marcó a toda mi generación”.

-¿No crees que esas polémicas pueden alejar a la gente de las salas?
“Es posible, pero qué puede hacer uno. Me lo pregunto todos los días, uno hace una película y hay críticos que la interpretan como quieren e incluso ponen notas, de una manera absolutamente irresponsable, porque no estamos en la escuela. Mi deber es con el hombre y con su destino y creo que el público es mucho más educado y mejor informado que la gente que se expresa de esa forma. Yo debiera contestarle a esos señores que son unos ignorantes y debieran estudiar de nuevo, pero ni siquiera vale la pena, porque se creen la voz del público y, finalmente, no son nada; salvo algunas excepciones”.

-¿Nunca te ha picado el bichito de hacer algo comercial?
“Desde lo más profundo, nunca me he planteado el problema comercial en relación al cine. Algunas películas de pronto han sido muy vistas, por ejemplo, “Actas de Marusia” llegó a un millón de personas en una semana en Ciudad de México y fue vista por cientos y miles en el mundo; “La viuda de Montiel” se estrenó simultáneamente en 8 salas, “El recurso del método”, que fue un enorme éxito en Europa.
“No lo he buscado, no me he propuesto jamás los cánones del producto comercial”.

-¿De quién te sientes heredero?
“Tengo toda la herencia de lo que es el neorealismo italiano –Visconti, De Sica, Antonioni-, estoy formado por ese cine, el de Fellini. Adoré “Los murmullos de la luna” y me costó mucho verla, porque había tan pocos espectadores que no querían pasarla”.

A pesar de que su cine no puede se catalogado de comercial, es uno de los realizadores latinoamericanos que cuenta con más presupuesto para sus películas; “Recurso del método” costó 26 millones de dólares; “Tierra del Fuego”, seis. Cifras desconocidas para los cineastas nacionales. “He pasado de la artesanía a la gran parafernalia industrial, he vuelto a la artesanía y así, porque son medios que ayudan, pero no que determinan”.

-¿Tu desarrollo hubiera sido el mismo si te hubieras quedado en Chile?
“Sí, supongo. Nunca consideré que para hablar del mundo fuera necesario irme de Chile, pero las circunstancias políticas se dieron de tal forma que tuve que salir.
“Claro, enfrentarme a circunstancias distintas, como en México, hizo que me sumara a un momento único y especial del cine de ese país. Tenían leyes e iniciativas que me fueron muy favorables, también mis coproducciones con España, Italia, Alemania y Francia, pero nunca me pregunté si hubiera hecho esas películas de haber estado en Chile.
“Tal vez estuve ahí justo en el momento en que había que plantear esos temas y había un oído receptivo a mi propuesta”.

-¿Qué significa Chile para ti?
“En realidad, Chile es un rincón que a uno lo acaricia y le da calor, en que la gente me conoce y me saluda en la calle, promete ir a ver mi última película; eso en otras partes del mundo no lo tienes.Significa la patria, en definitiva.
“Si vas a mi pueblo, Palmilla, todo el mundo sabe donde vivo. Esa familiaridad, que es la vida, es muy difícil tenerla en otro lugar que no sea donde se ha nacido. De allí que me sienta chileno universal y por eso regresé a Chile, después de 20 años de exilio”.

-¿A pesar de lo incipiente del cine chileno?
“Venirme era como iniciar de nuevo mi carrera cinematográfica, en un país donde esta industria no existe, pero mi decisión fue regresar y quedarme, porque la vida es más importante aun que el cine”.

-¿Tuvo costos?
“Mi regreso fue por mi propia voluntad, tanto que usé todos los recursos y posibilidades que tenía para volver clandestino en 1982, porque se negaban a que entrara legalmente al país”.

-¿Qué peligro representabas que sólo pudiste entrar en la última lista, la que se entregó antes del Plebiscito?
“Nunca supe por qué, pero hasta ahora hay gente que me persigue en forma inmisericorde; parece que soy muy peligroso. Evidentemente fui un adversario irreconciliable de la dictadura y además fui allendista desde muy joven; ésas pueden ser las razones”.

-¿Ese amor por Chile te llevó a ser alcalde de Palmilla?
“Si no hubiese sido cineasta, hubiera sido alcalde toda mi vida. Fue una experiencia maravillosa, porque la gente tenía y tiene la confianza total y absoluta conmigo, como para buscarme para ayudarla a solucionar sus problemas. Fueron muchas las cosas que se lograron, también gracias a convenios que hicimos con municipios del país y del exterior. La aldea que estaba entrampada en el subdesarrollo entró en el desarrollo del Chile contemporáneo”.

-¿Cumpliste el ciclo?
“Llegó el momento en que tuve que tomar en cuenta el tiempo y decidir. Para mí es imposible siquiera pensar la posibilidad de dejar el cine; entonces, cuando el martes viajaba a Europa, miércoles y jueves filmaba en París, el viernes estaba de vuelta en reunión de Concejo Municipal o en alguna inauguración y luego volver. Era de loco, pero además la gente necesita dedicación exclusiva y el cine, para mí, es mi pasión y mi vida”.

“Uno queda atrapado por el rigor de esas realidades”

“Uno no puede estar en la cama con la productora ejecutiva de su película”

José Valenzuela es detenido por carabineros.

El Chacal de Nahueltoro

Una y otra vez dejó caer su arma sobre su primera víctima. Estando en el suelo, completamente inmóvil, pero con los ojos aún girándole en las órbitas, recibió un guadañazo en el cuello. No conforme con ello, José Valenzuela alzó una piedra de aproximadamente 10 kilos de peso y la dejó caer con furia en el abdomen de Rosa Elena...

IMPACTANTE imagen (en la película) del fusilamiento de Jorge del Carmen Valenzuela Torres, representado por el actor NELSON VILLAGRA.
REVISTA PUNTO FINAL - Nelson Villagra se despide de su personaje.



EL CHACAL DE NAHUELTORO 1969

Ficha Técnica :
Título Original: El Chacal de Nahueltoro
Director : Miguel Littin
Actores : Nelson Villagra, Shenda Román, Héctor Noguera, Marcelo Romo
Región : Multizona
Duración : 90 min
Video : Fullscreen - Blanco y Negro
Audio : Español - Dolby Digital
Subtítulos: Inglés
Resumen : Este filme narra la historia de la infancia, el andar, el crimen, la prisión, la regeneración y la muerte de Jorge del Carmen Valenzuela Torres, alias el El Chacal de Nahueltoro. Es la dramática historia del horrendo crimen cometido por Jorge Valenzuela Torres, venido de un mundo campesino lleno de miseria, de alcohol y de esa subcultura popular que domina a grandes sectores de los países subdesarrollados. Sin embargo, este criminal es rehabilitado al interior de la cárcel y logra insertarse en el mundo social... pero llega la sentencia que hará cumplir su fusilamiento.

Crítica de Cine
"La última Luna"
POR ALVARO INOSTROZA BIDART.

Interesante cinta autobiográfica del realizador chileno Miguel Littin, que bucea en sus orígenes familiares, lo que lo llevó a filmar a Palestina, retratando de paso la compleja realidad de esa zona, de gran heterogeneidad religiosa, racial y cultural; lo que ha significado en diversos períodos de la historia una serie de conflictos bélicos y etapas de dominación, combinadas con épocas de frágil armonía, todo lo cual se trasunta en este filme.
Littin nos cuenta la historia de su padre y su tío, cuando ambos eran niños; y especialmente la de sus abuelos, Soliman (un excelente Ayman Abu Alzulof) y May (una acertada Tamara Acosta), palestinos católicos en una zona cercana a Jerusalén, en esa época dominada por los turcos, hasta que fueron expulsados por los árabes, con la ayuda de los ingleses, con los iniciales brotes de conflicto con los judíos, con los que convivían hasta ese entonces, con relativo respeto mutuo.
De hecho Soliman tenía un gran amigo judío, Jacob (un impecable Alejandro Goic), con el cual hizo negocios y a quien le vendió un terreno y le ayudó a construir su casa de piedra; amistad que por cierto le trajo inevitables problemas a los dos, debido a la intolerancia y fanatismo, que se comenzaba a manifestar por esos días en todos los grupos étnicos y religiosos.
"La Ultima Luna" (2004) es la más reciente película del también novelista Miguel Littin, de 62 años, que nación en Palmilla y que comenzó su carrera como director teatral; y que supo del éxito ya con su primer largometraje, "El Chacal de Nahueltoro" (1969), aplaudida cinta realista que contó con la espléndida actuación de Nelson Villagra. Luego vinieron "Compañero Presidente" (1971), "La Tierra Prometida" (1972), "Actas de Marusia" (1976), "El Recurso del Método" (1978), "La Viuda de Montiel" (1980), "Alsino y el Cóndor" (1982), "Acta General de Chile" (1986), "Sandino" (1989), "Los Náufragos" (1994), "Tierra del Fuego" (1999) y "El Abanderado" (2002), en una trayectoria marcada por el compromiso político y social, que ha dado sus mejores resultados, cuando ha evitado la demagogia y los excesos emocionales, cuando ha logrado un distanciamiento de los hechos mostrados y ha permitido que las imágenes y los acontecimientos hablen con su propia fuerza y convicción.
Esto se logra plenamente en "La Ultima Luna", en la que Littin nos muestra, con sensibilidad y acierto, no sólo los diferentes tipos culturales y religiosos que pueblan Palestina, sino también la grandiosidad y la fuerza del paisaje, semejante al del Norte Grande chileno. A los personajes ya reseñados, debemos agregar, entre los emblemáticos, al primo de Soliman, el árabe rico y patriarcal Gorbacha (un destacado Mahmoud Awad), el Aga turco (Ahmad Abu-Saloum), el cura griego ortodoxo Janos (Nicola Zreineh) y la judía Alinne (Francisca Merino), quizás el personaje menos creíble y lo más débil de la cinta, con un contradictorio rol, entre mágico y nacionalista.
En cuanto al paisaje, queda clara la importancia de las piedras y rocas, no sólo como elemento configurativo de la identidad del lugar, sino también en la construcción de sus viviendas, calles, ciudades, plazas y templos; de la escasa y valiosa agua; de los escasos animales domésticos, como cabras y vacas; y de los pocos árboles que dan sombra, en un lugar donde el sol es fuente de vida, pero también despiadado y temible elemento.
La otra dimensión que está muy bien desarrollada es la cultural, principalmente en lo que corresponde a la familia de Soliman y May. El casamiento entre parientes casi niños, como un modo de asegurar la raza y el patrimonio; el importante rol de la mujer en la familia ("el hombre decide y la mujer actúa" dice el narrador en un momento), la importancia de la música, de las fiestas y de los ritos, le dan a esta película una atractiva impronta documental, muy bien incorporada a la narración. El título de la cinta proviene precisamente de una fiesta que se realiza durante la luna llena, una rogativa por la vida, para que haya otra oportunidad de encuentro, para la familia, los amigos y la tribu.
En fin, una cinta que equilibra inteligentemente los aspectos sociológicos, con los históricos, con los familiares y con esa particular poética que tienen los pueblos milenarios, que viven profundamente los afectos, cerca de la tierra, del sol, de las piedras y las estrellas.

FUENTE: EL RANCAHUASO

Cine italiano premiará a Miguel Littin
categorias: Cultura - Local
El director chileno Miguel Littín recibirá el premio Salvador Allende, que le fue asignado en el 23er Festival de Cine Latinoamericano que se efectúa en Trieste, al norte de Italia.

Escrito por Eduardo Palacios


El director de cine, Miguel Littín, recibirá el premio Salvador Allende, que le fue asignado en el 23er Festival de Cine Latinoamericano que se efectúa en Trieste, al norte de Italia.

Este galardón se otorga a los artistas que se han empeñado en rescatar la memoria y la historia de los pueblos latinoamericanos. Littín, presidente del jurado del festival, recibirá el galardón durante la ceremonia de clausura.

Dos de sus películas fueron postuladas al Oscar a la mejor cinta de lengua extranjera: Actas de Marusia en 1976 y Alsino y el cóndor en 1983. Además ha sido premiado en los festivales de Cannes, Berlín, Venecia y muchos de Latinoamérica.
Littín señaló que "recibir el premio Salvador Allende es una de las grandes emociones de mi vida como cineasta y de ciudadano, como hombre empeñado con las causas populares de Chile y con los principios humanistas de América Latina y del mundo".

Entre sus películas también figuran El Chacal de Nahueltoro (1969) y La tierra prometida (1973).Tras el golpe de Estado de 1973 en su país, vivió en Cuba y México y regresó a Chile en 1995, donde filmó clandestinamente Acta General de Chile, documental sobre la realidad del país bajo el régimen de Augusto Pinochet.
2007-11-13

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El director chileno Miguel Littin cree que los nuevos cineastas latinoamericanos son menos ideólogos
Trieste (Italia), 10 nov (EFE).- El cineasta chileno Miguel Littin cree que la última generación de directores latinoamericanos "es más impresionista y menos ideológica", aunque continúa reflejando los problemas sin resolver del continente, como la pobreza y la opresión, según dijo en una entrevista con EFE.

Littin, de 55 años, se encuentra estos días en la norteña ciudad italiana de Trieste, donde ha recibido el premio Salvador Allende del Festival de Cine Latino Americano, que hoy cierra sus puertas.

Preguntado por su experiencia en el festival, del que también es presidente del jurado, dijo que ha sido muy interesante porque le ha permitido conocer "los nuevos autores y cómo narran y cuentan los aspectos de la vida cotidiana".

Littin, que tuvo que exiliarse en México cuando triunfó en Chile el golpe de Estado de Augusto Pinochet, observa una diferencia entre los directores de su generación y los de ahora: "Su punto de vista es mucho más impresionista que ideológico".

El autor de "Tierra Prometida", rodada en 1972, opina que "detrás de toda esa impresión hay un reflejo de la desarticulación del ser humano en la época de la globalización".

Se trata, en definitiva, del reflejo de "sociedades que están a caballo y aún no han resuelto el problema de la sociedad agraria pastoril con la sociedad industrial".

Pero para Littin, que ha recorrido toda América Latina dando clases en talleres de cine, esa desarticulación provocada por la globalización no ha roto la estructura de la común identidad latinoamericana.

"La globalización no quiere decir universalidad; la primera es un concepto económico, la segunda un concepto humano y existencial", apreció el cineasta chileno, aún en activo, porque "el cine es lo que más me gusta en la vida".

"Hay señas en los filmes del festival de una identidad común. Los personajes están dominados por el poder. El poder siempre está presente. Hay una lucha de los oprimidos contra los opresores y eso está en todos los filmes", comenta.

A su juicio, "los nuevos directores latinoamericanos tienen una necesidad de rebeldía casi inconsciente contra el poder opresor".

Es una identidad no resuelta, asunto que diferencia "el cine de la región del asiático, más centrado éste en las relaciones con la naturaleza, mientras el estadounidense busca más la excelencia en la producción", comentó Littin sin citar el cine europeo, continente del que aseguró hoy "no tiene opinión en el mundo".

Littin, que en estos momentos rueda un documental sobre "Isla Dowson 10", un campo de concentración de la dictadura pinochetista, rechaza que el cine latinoamericano esté anclado en el pasado, como sostienen ciertos críticos.

"¿Cuál sería el futuro?", se preguntó un Littin molesto por esa apreciación: "lo único diferente en el cine latinoamericano
(...) es la realidad de América Latina, que todavía vive un proceso del medievo porque no ha logrado desarrollarse ni industrial ni tecnológicamente".

Siguió con su defensa del cine latinoamericano cuando dijo: ¿Qué esperan? ¿Qué el cine vaya por delante del desarrollo mismo de la sociedad?".

Para Littin, "el principio fundamental del neorrealismo está vigente: el cine es un espejo de la realidad y no es más que la realidad".

"El ciudadano común, el de la calle, sigue teniendo angustias y necesidades que no son diferentes a las de hace treinta, cuarenta o cincuenta años", resaltó.

© EFE 2007 7-11-10

La última luna
Convertirse en forastero
10 de abril de 2005
Christian Ramírez
Artes y Letras, El Mercurio

Dirección: Miguel Littin
Guión: Miguel Littin

Elenco: Ayman Abu Alzuloff, Tamara Acosta, Alejandro Goic, Francisca Merino

Aparte de contribuir al rescate de queridas memorias familiares, los aciertos y desaciertos de la nueva película de Miguel Littin, podrían desempeñar una función extra: devolverlo de una vez por todas a un papel activo dentro de la cinematografía nacional.

Dependiendo de las circunstancias, hay dos tipos de narradores: los que quieren (y pueden) retornar a casa y los que no desean mirar atrás, hacia el origen. El cuasi centenario realizador portugués Manoel de Oliveira ilustra muy bien esa dicotomía en Viaje al principio del mundo (1997), donde vestía a Marcello Mastroianni con sus propias ropas y lo llevaba durante una tarde a un viaje por los caminos de su infancia: los paisajes lo hacían retroceder casi hasta el principio, pero la camioneta que lo llevaba iba siempre hacia delante, en fuga, devorándose la carretera, en ruta hacia el pasado y –al mismo tiempo- dejándolo atrás.

De modo que los recuerdos se pueden conjurar, pero sólo hasta un cierto límite: a partir de ahí, la historia en cuestión debe desenvolverse con los valores del presente. Tal vez sea por eso que Elia Kazan esperó hasta bien entrada la madurez para atreverse con insuperable América América (1963), la historia de la migración de su tío griego hasta Nueva York, y que Martín Scorsese aún esté esperando el momento adecuado para embarcarse en la filmación de The neighborhood, un guión de 1997 sobre tres generaciones dentro de su familia (desde la vida en Sicilia hasta el traslado a Nueva York). Hacer memoria, entonces, es cosa seria; básicamente porque se juega con una posesión de la que la gente no tiende a deshacerse: los recuerdos. Los propios y los heredados.

EL CHILE MISTIFICADO

Esa parece ser la intención inicial de La última luna, filme en el que Miguel Littin escenifica las memorias infantiles de Mihail, su abuelo materno, nacido en Palestina, casado en la infancia y despachado en barco hacia Quillota a fines de la Primera Guerra Mundial.

Conociendo el pasado del cineasta (Sandino, Tierra del fuego), el proyecto tenía escrito la palabra “épico”en letras de molde y -quién sabe– puede que en el papel lo haya sido, pero en la versión que se exhibe en salas fue filmada con presupuesto ínfimo para los antiguos estándares del director, en medio de los territorios ocupados, con minoría de actores chilenos y hablada en árabe.

Valga la advertencia, para que nadie se siente confundido una vez que haya empezado la proyección: se trata de un filme nacional, hablado en árabe y con subtítulos en español. Y no podría haber sido de otra forma. La sola idea de pensar en los antepasados de Littin pululando en los alrededores de una Belén dominada por los turcos y hablando en español es casi tan ridícula como esos viejos filmes de guerra donde los nazis hablaban un inglés repleto de erres.

De algún modo toda esa austeridad y la barrera idiomática obran le hacen un favor a la película, quitan a la audiencia unas cuantas preconcepciones acerca de la temática y su director, y le obligan a concentrarse en el corazón de la anécdota: agobiado por las deudas, Solimán (padre de Mihail) decide vender la parte más seca de sus tierras a Jacob, un judío que ha vivido buen tiempo en diversos países de Latinoamérica. Más todavía: contra la opinión de sus vecinos y parientes, llega a un acuerdo para ayudar a este extranjero a construir una casa y luego la afrenta se vuelve mayor cuando queda claro que ambos se están haciendo amigos.

No podrían haber tenido peor timing: el dominio de los turcos está en pleno retroceso, los ingleses no tardarán en aparecer y los asentamientos hebreos en aumentar. Solimán podrá sentirse en su hogar, pero por algo está enviando a su hijo a ese lugar llamado “América-Chile; América-Quillota”. Al otro lado del mundo, literalmente.

Ahí, en la transformación brusca de un forastero en dueño y viceversa (un tema que también hacía su aparición en medio de la desmesura y delirio de la infausta Tierra del fuego), es donde el director y su equipo gastan la mayor parte de su energía: consiguen que el relato discurra de la forma más sencilla posible, convierten a las nebulosas y mistificadoras referencias a Chile en evocaciones que parecen sacadas de un cuento árabe y logran que la comunicación entre los dos protagonistas –el palestino Ayman Abu Alzulof (Solimán) y el chileno Alejandro Goic (Jacob)- fluya en forma natural.

No puede decirse lo mismo del telón de fondo -los inicios del conflicto árabe israelí, las evidentemente complejas relaciones familiares al interior del clan de Solimán o el veloz y descuidado paso de la narrativa por los kibbutz hebreos-: como si los realizadores sólo se hubieran molestado en bosquejarlos con rapidez para poder concentrarse de una vez en el creciente dilema entre los protagonistas y que inevitablemente acabará por ponerlos en bandos contrarios.

Es interesante que Littin haya tenido que alejarse tantos kilómetros para sacudirse los vestigios de proyectos fallidos, viejas polémicas, la perenne sombra de su debut (El chacal de Nahueltoro) y por sobre todo hacer suyo de una vez un tema que se ha vuelto central en el cine chileno de los últimos años: el descubrimiento de la identidad a partir de la traición y la confrontación. Pero ese proceso -que una cinta como La fiebre del loco articula con precisión- en La última luna se siente incompleto y aún en tránsito, ante todo por que su narración está conducida por la voz y las memorias de Mihail, testigo parcial y muy lateral de la mayoría de los hechos. Es como si la clave para descifrar la película radicara en lo que ésta no cuenta: su propia mirada acerca de la tragedia de su padre, no una reconstrucción prefabricada de esa misma historia.

En alguna parte, Littin ha mencionado su deseo de continuar la historia de su abuelo y su vida en Chile. Si consigue salirse con la suya, una ventaja obvia es que manejará recuerdos de primera mano. La desventaja es que serán más recientes y -por lo tanto- convulsos, urgentes, desgarrados.

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Cine chileno en el exilio (1973-1983)

Presentación

Me fascina la fidelidad del cineasta chileno con la historia de nuestro pueblo,y el entusiasmo y la convicción con que ha alertadoe informado a pueblos lejanos de nuestros problemas y nuestro modo de ser
Antonio Skármeta
El cine no era una actividad cualquiera. El mismo 11 de septiembre de 1973 tropas militares llegaron a los estudios de Chile Films y quemaron miles de metros de película. De las disciplinas artísticas, quizás el cine fue el más perjudicado a partir del
golpe de Estado. Al allanamiento de Chile Films se sumó el cierre de los departamentos y escuelas de cine universitarios. Ocurría que gran parte del gremio cinematográfico era partidario del gobierno de la Unidad Popular, llegando a firmar un “Manifiesto de los cineastas de la Unidad Popular”. Así, de manera forzada o voluntaria, se produjo el exilio de cineastas y actores, que vino a engrosar las filas del exilio chileno. Se radicaron en Francia, Alemania Occidental, Suecia, Finlandia, Canadá, Alemania Oriental, Unión Soviética o Cuba, donde recibieron el apoyo de diversos organismos públicos y privados, interesados por la excepcional situación de chile. Estimulados por contarle al mundo lo que había sucedido en Chile, los cineastas en el exilio desarrollaron una obra monumental en términos cuantitativos. Nunca antes se había hecho tanto cine chileno. De hecho, la filmografía en el exilio constituye todo un récord: entre 1973 y 1983 se realizaron 178 obras, cifra muy superior a cualquier decenio anterior. La gran mayoría fueron obras de denuncia al régimen militar, que abordan el sufrimiento del pueblo chileno, la prisión, la tortura y la vida en el exilio. Algunos títulos son elocuentes, como Hitler-Pinochet o Pinochet: fascista, asesino, traidor, agente del imperialismo. La mayoría de estas películas no tuvo mucha repercusión y actualmente es muy difícil encontrarlas. Sin embargo, algunas tuvieron gran éxito de público, como Llueve sobre Santiago de Helvio Soto, Actas de Marusia de Miguel Littin, La noche sobre Chile de Sebastián Alarcón o Ardiente paciencia de Antonio Skármeta. Hacer cine era una manera de comprender, sistematizar y purgar lo que los realizadores exiliados estaban viviendo. Para el público europeo de esos años, las películas chilenas debían ser comprometidas y de denuncia. Pero ya a fines de la década de 1970, la temática del cine en el exilio comenzó a diversificarse: la revolución sandinista, inmigración laboral, documentales antropológicos, etc. Ya hacia 1983 el ciclo del “cine de exilio” se estaba agotando. Habían pasado 10 años, en Chile se estaban relajando los controles del régimen, retornaron muchos exiliados y resurgió la prensa disidente. Se abría una nueva etapa en Chile, aquella de las protestas y la lucha abierta contra la dictadura. La generación de cineastas marcada por el golpe y el exilio encontraba así una nueva fuerza temática: las protestas, la lucha opositora y el nuevo Chile que iba a nacer.


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lunes, 14 de mayo de 2007

Castillos medievales en tierra huasa

Hermosas vistas del Castillo del Agua Clara en Santa Cruz (Fotos gentileza de Marisol Mena)


(Otras Fotos)

Castillo del Agua Clara en Santa Cruz

Nos fuimos al pasado medieval!!...fieles a nuestros sueños los designios del destino nos llevaron como por arte de magia al mundo de la fantasía y la edad de las brujas, señores feudales, comilonas opíparas, musica, fuego y un ambiente de miedo!! Estuvimos en el Castillo del Agua Clara, en Santa Cruz, disfrutamos de un ambiente de sueño, ...mmmmh no les cuento como estaba el ciervo y las brochetitas de jabalí!!!, Volaron las espadas ante un atónito grupo que veía al Dragon y el Triskell estrellarse en la entrada del castillo a la luz del fuego majestuoso de una gran pira, se nos unió luego el mismísimo Mac Lean, con su gaita escocesa...ya mas íntimos nos dimos al festejo y a hacer música junto a la guitarra de Sebastián, el acordeón de Hugo y el violín maravillosos de Cristina, Como para no salir del sueño y seguir en ese mundo mágico....
Ric del Clan Celta's Blog
Actividades Celticas en Chile, Danzas Irlandesas (Soft y Hard shoes), Esgrima Medieval, Gaiteros Escoceses y Gallegos
(ver blog)

ANDES HIGHLANDERS PIPE BAND (ver web) Un verdadero mar humano acompañó a los más de 150 gaiteros, tambores y bailarinas que formaron parte del “Mass Band” realizado el sábado 28 de abril en el Parque Forestal, en el marco del Tercer Encuentro Sudamericano de Bandas de Gaita Escocesa organizado por nuestra banda Andes Highlanders Pipe Band (AHPB).

G3 Riverside Pipe band & Andes Highlanders (ver video)
Riverside y Andes Highlanders saliendo de la arena

IRISH DANCE CHILE (ver video)

Castillo del Agua Clara en la VI Región

Una completa muestra de los principales atractivos, productos y servicios turísticos existentes en la Región de O’Higgins, realizaron los empresarios de la zona para dar a conocer su oferta para la próxima temporada a los operadores turísticos y agentes de viaje, en el marco de la 10ª Caravana Achmart. (05 de Abril de 2005).
Las empresas participantes calificaron la Feria como una excelente oportunidad para establecer contactos y dar a conocer a los visitantes, unos 400 agentes de viaje, descubrir los distintos productos y servicios turísticos existentes
en la Región de O'Higgins.
Uno de estas empresas: Alejandro Caerols
- Castillo Medieval.

Alejandro Caerols, tecladista y fundador de la banda “Cofradía”

(Copiado de Revista Scualo)

Neo Clásico Medieval - La música vista desde un plano místico
Desde hace más de dos décadas, ha surgido de manera subterránea en nuestro país un estilo musical que tiene sus raíces en el medioevo y que año a año ha ido ganando adeptos, principalmente en la V y VI Regiones.
La historia de la música medieval en Chile surge en el año 84’, año en que Alejandro Caerols, junto a Jaime Acuña deciden formar un dueto dedicado a la música con raíces medievales surgidas en la Irlanda del siglo XV.
Tuvieron que pasar diez años, para que en el año 1994, esta idea de rescatar un gusto surgido a raíz de los viajes de ambos al viejo continente se transformara en algo viable: había nacido “Cofradía”.
Por otra parte, en la capital de Chile comenzaba a surgir un número importante de gente dedicada a compatibilizar la música medieval y celta con el baile.
Es así como poco a poco, la música medieval experimenta una mixtura por la que fluyen distintas áreas del arte, y, hoy en día, la música medieval ha llegado a ocupar un lugar en el que convergen principalmente las capas más acomodadas dentro del escalafón social.
Ejemplo de aquello es el hecho de que se realicen eventos dedicados a este tipo de música en un genuino castillo medieval ubicado a las afueras de la ciudad de San Fernando en la VI Región de nuestro país llamado “Castillo del Agua Clara”. Según Alejandro Caerols, tecladista y fundador de la banda “Cofradía”, y además propietario del castillo: “música medieval es un reflejo del verdadero espíritu, en donde mediante la creación fluyen imágenes y sentimientos.”. A diferencia de la música popular, la música de raíces medievales tiene la cualidad de permitir un máximo de improvisación, debido a que todo lo que se toca en vivo es una consecuencia del estado mental en el que todos los músicos ejecutantes nos encontramos. Es una onda súper mística, que difícilmente puede ser valorada por un público popular, simplemente debido a que no pretende ser una música vendible”. Según Ignacio Valdez, músico celta viñamarino, “la idea de formar agrupaciones en las que se ejecutan estilos alternativos, está profundamente relacionada con las vivencias personales de quienes nos dedicamos a este cuento, a diferencia de lo que comúnmente pueda señalarse al decir que lo que hacemos es sólo el acto de recoger algo foráneo”. Asimismo, hay quienes salen de los márgenes de la normalidad, dedicando parte importante de su tiempo para hacer que el cuento de la música medieval se convierta de alguna manera en una suerte de folklore a pequeña escala.
Según Gonzalo Herreros, bailarín de la agrupación de baile celta “Danzante”, “el hecho de dedicarse a algo distinto y que de alguna manera sale de lo común es producto de las distintas motivaciones artísticas que muchos tenemos. Quizás la única diferencia está dada porque en la música celta con frecuencia las cosas son vistas como ridículas y por ello quizás la música y en definitiva la cultura celta obligadamente tiene que ir dirigida a sectores sociales específicos música medieval es un reflejo del verdadero espíritu, en donde mediante la creación fluyen imágenes y sentimientos”.

Castillo Medieval en Lihueimo comuna de Palmilla

En los tiempos el rey Arturo, se vivía en castillos, donde los caballeros de la mesa redonda, debatían sus proyectos y planes para combatir a los enemigos de la corona. Así nació el castillo de Camelot.
Los castillos, eran fortalezas inexpugnables donde se batallaba por días y a veces por meses Hoy en día, los castillos forman parte de la historia y como centros turísticos de los países nórdicos y anglos.
Sin embargo, y aunque parezca irrisorio, en Chile, también existen algunos de estos castillos, y uno en especial, llamado el castillo de Tocámelot, que esta ubicado en pleno corazón del valle de Colchagua en la sexta región. Si bien es cierto que no se reúnen los caballeros de la mesa redonda, si lo hacen las hacendados de la mesa cuadrada, lugar en que se suelen hacer valiosos negocios latifundistas, ganaderos y de mostos.
Ubicado en el sector Lihueimo, en la comuna de Palmilla, el pedacito de Castillo, es un manjar para los turistas, ya que data de más de cien años, y según lugareños, fue construido sólo por un trabajador que se demoró nada menos que 19 años en terminar sus mas de 400 metros cuadrados.
Consta de 20 habitaciones, de propiedad de doña Carmen Errázuriz Eyzaguirre (bis nieta del presidente Errázuriz) y de su esposo Miguel Irarrázabal Echenique que lo usan sólo para pasar algunos días lejos del mundanal ruido de la ciudad y respirar el aire puro del campo.


Castillo medieval en Lihueimo

Se trata de una edificación levantada hace algún tiempo por la familia Errázuriz (parientes del ex Presidente de Chile), y que está hecha a imagen y semejanza de un castillo europeo. La construcción está ubicada en la localidad de Palmilla, a 20 Kms de Santa Cruz, sector Lihueimo, muy cerca de la carretera I-50 hacia Pichilemu. Actualmente se encuentra habitada, mostrando sus encantos a los turistas, que con asombro tienen la oportunidad de visitar un auténtico castillo europeo enclavado en el corazón de la provincia de Colchagua.


Castillo de San José de Peñuelas (Foto: José Pinto)

Leyenda de noches de luna llena, donde se alternan la lujuria y los pactos demoníacos, aterra a huasos colchagüinos
Juran que cola de flecha baila cueca en castillo embrujado
Miguel Díaz, ex propietario de la imponente estructura, relata encuentro con el cachudo.
Pasado a azufre.- El castillo de estilo medieval se mantiene firme porque está hecho de piedra, aunque la falta de un techo ha facilitado la acción erosionadora de la lluvia.
Desde los tiempos en que las culebras andaban con chaleco, los huasos que viven cerca de la Ruta I-50 que corre entre San Fernando y Pichilemu juran de guata que los terrenos y el castillo de San José de Peñuelas están embrujados.
La leyenda dice que en noches de luna llena, bajo sus viejos arcones y tras sus ventanas huecas como las órbitas de una calavera, se reúne el cachudo con sus ángeles negros en pelotas a bailar la Cueca Larga del Condenado, amenizada por cantoras de tres pechos y patas de cabra que tocan guitarras de 13 cuerdas y arpas encordadas con tripas de niños sin bautizar y cristianos renegados.

El castillo comenzó a construirlo a principios del siglo XX una viuda de apellido Rojas, que tenía intención de reincidir en el matrimonio.

"La Sucesión Rojas les pagaba a los peones 20 centavos por cada carga de piedras que llevaran hasta el sitio, pero a medio camino el pretendiente se arrancó con la plata a Viña del Mar y se la farreó. Y hasta allí nomás llegó el proyecto. Nunca tuvo tijerales ni techo. Los fantasmas se cagan de frío", dijo a La Cuarta, la sin miedo, Miguel Díaz Lorca (70), penúltimo dueño del cascarón.
¡Buaahh!
Antes de venderlo a don Ariel Droguett Muñoz, Díaz tuvo escalofriantes experiencias en el lugar. Como cuando, envalentonado por el chacolí, una noche se paró frente al portón de la torre y comenzó a llamar al diablo para proponerle un pacto.
"De repente comenzó a correr un chiflón helado que me levantó del suelo. El primero en salir arrancando fue mi perro leonero. No paramos de correr hasta que llegamos a la casa y nos metimos dentro de un ropero", confesó.
¡Glup!
Fuente : LA CUARTA

Hace varios años, una amiga me envió un mail con la foto y la historia de un castillo medieval ubicado en Ligüeimo, construido por la familia Errázuriz, lo hizo porque sabía que mis orígenes estaban en esta región. Nunca había oído que existiera este castillo, guardé la foto y de vez en cuando buscaba en la red para verificar su existencia. No fue fácil encontrar fotos, sí, encontré en el sitio del Gobierno Regional de O´Higgins, menciones del Castillo de Lihueimo entre las atracciones turísticas de Palmilla y en Placilla, un castillo Medieval en el Fundo San Luis. Afortunadamente en el sitio de la Municipalidad de PALMILLA encontré lo que buscaba hacía tanto tiempo, la confirmación que ese castillo era real y una foto más actualizada de él. Y en cuanto al Castillo del Agua Clara, lo encontré por el nombre de su dueño Alejandro Caerols y su actividad como cultor de música medieval.

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jueves, 22 de febrero de 2007

El Huique, una hacienda con historia


Presidente Federico Errázuriz Echaurren 1896-1901

Federico Errázuriz Echaurren, n. Santiago 16 noviembre 1850, + Valparaíso 12 julio 1901; estudios en Padres Franceses; Instituto Nacional; Universidad de Chile; Abogado; agricultor; administrador de la hacienda El Huique en Colchagua; Diputado por Constitución 1876-1879, 1879-1882; por Rancagua 1882-1885; por Constitución 1885-1888; por Cauquenes y Constitución 1881-1894; Senador por Maule 1895-1900, no completó su período por ser electo Presidente de la República; Presidente de la República de Chile 1896-1901; c. 1875 c. Jertrudis (Gertrudis) Josefa del Carmen Echenique Mujica. 2 hijos.

Elena Errázuriz Echenique c.c. Luis Renato Sánchez García de la Huerta, n. Washington, D.C., EE.UU., 1869, + Santiago 13 enero 1935; estudios en Instituto Nacional; Facultad de Derecho, Universidad de Chile; Bachiller en Humanidades 1884; Bachiller en Leyes 1896; Diplomático; agricultor; Diputado por Temuco e Imperial 1900-1903, 1903-1906; Ministro de Relaciones Exteriores 1912; Ministro en Bélgica 1915; miembro del Partido Liberal; [ h. Mariano Elías Sánchez Fontecilla y Tránsito García de la Huerta Pérez]. Con sucesión.

EL HUIQUE, UNA HACIENDA CON HISTORIA.
por Manuel Peña Muñoz


Dicen que soy una de las más hermosas casas patronales de Chile, que por mis corredores olorosos a flor de la pluma y a jazmín de España, han caminado importantes figuras de la historia; que en mis salones deteriorados por el tiempo, se reunía el presidente Federico Errázuriz Echaurren con sus ministros y que después del almuerzo en el comedor de gala, salían a discutir de política bajo la sombra fresca del magnolio. Todo eso cuentan y yo sé bien que es cierto porque aún hoy, en las noches, cuando mis aposentos quedan vacíos y nadie duerme en las grandes camas con dosel, yo siento deambular en las sombras de los cuartos, a mis queridos fantasmas...
Son ellos que vienen otra vez, delicadamente, atravesando esferas impalpables, a susurrarme historias de tiempos viejos, cuentos verídicos que saben a penas y a días tristes. Pero también siento el crujido de las sedas en la tertulia musical o las carcajadas de los muchachos en los patios de la servidumbre. Entonces parece que todo vuelve a revivir y percibo risas en las habitaciones, escucho que alguien toca el arpa y después siento a la madre de misiá Elena Errázuriz, a doña Gertrudis Echeñique, conversar con doña Isidora Goyenechea...
Recuerdo que esa tarde estuvieron juntas bajo el parrón hablando de las minas de Lota, de aquel viejo palacio a orillas del mar, rodeado de araucarias, avellanos y hortensias azules...Casi al atardecer, antes de irse en el birlocho, doña Isidora le dejó de recuerdo a misiá Gertrudis su propio bastón de madera de cocobolo, cuyo mango tiene forma de pie...
Son tantos los recuerdos que ahora, al tratar de reconstruir mi pasado, sólo veo imágenes dispersas y sonidos aterciopelados por el tiempo. A misiá Elenita la distingo más, tal vez porque se dedicó tanto a cuidar personalmente de mis cicatrices. Ella misma restauraba con engrudo y papel mural de arabesco diseño, cada uno de los rasguños de las paredes. Ella mandaba reparar las balaustradas de cristal del comulgatorio de la capilla o bordaba en uno de los escaños del parque, los corderos pascuales de los manteles del altar...La querían tanto, tanto, que cuando llegaba desde la capital a pasar en mis habitaciones una temporada, la iban a buscar a la estación de trenes de Colchagua con banda de música...
Desde el campanario puedo ver la antigua estación de madera más allá del puente techado sobre el río Tinguiririca. En esos años pasaban las viejas locomotoras a carbón y de tarde en tarde, los hermosos vagones de pasajeros forrados en madera, con lamparillas de cobre y asientos de felpa roja. Los campesinos acudían a caballo a buscar a los familiares que venían de Santiago. Luego se venían en carretelas por el camino polvoriento bordeado de zarzamoras. Cuando venía misiá Elena, hacían una caravana de coches entoldados para escoltar a las visitas. Abajo se formaba una constelación de carruajes ante la verja del parque. Bajaban apresuradamente las maletas. Los muchachos entraban los baúles y todo este amplio atrio de tierra era un escenario donde bullían los inquilinos, los capataces, los administradores, los huasos con sus aperos, los talladores de estribos y los campesinos con sus ponchos y sus bonetes huicanos confeccionados en fieltro y bordados por las mujeres con los motivos del campo.
¿No era hermosa esa época? Ahora que la revivo, me parece que en ese tiempo no la valoraba. Me parecía tan natural aquella vida, que no me imaginaba siquiera un final así. Me daba la sensación que aquello iba a durar para siempre. Por eso hoy, al ver los cuartos vacíos, me acomete una impresión de desamparo...Pensar que misiá Elena viajó especialmente a España para averiguar el origen de mi estirpe. Porque de allá vinieron los Errázuriz que habitaron mis aposentos, de una generación a la otra...
Aunque mis verdaderas raíces son anteriores. Aún mucho antes de que pusieran mi primera piedra, estas praderas sembradas de espinos, pertenecían a los indios picunches. Eran hombres pacíficos y pacientes alfareros. Confeccionaban una delicada cerámica en tonos ahumados. Sabían cultivar el maíz y cantar himnos religiosos en castellano. Los sacerdotes mercedarios que venían de Trujillo, de Cáceres y de Alba de Tormes no tuvieron dificultades para enseñarles la señal de la cruz a esos indígenas que hablaban en mapudungún y que ayudaron a levantar la pequeña capillita de la hacienda fundada por doña Inés de Suárez y por su esposo, don Rodrigo de Quiroga. Nadie lo sabe, pero de esa sencilla ermita a la vera del camino, construida en adobe, teja y madera, con santos coloniales de pelo natural, queda solamente la llave de fierro de la puerta de entrada que ha resistido tres siglos y que yo guardo celosamente en una cajuela con incrustaciones de nácar en una gaveta de la sacristía.
El tiempo destruyó la capilla de la hacienda Colchagua, pero no la fe de las familias criollas que habitaron el valle en los tiempos de las procesiones con Cristos de túnicas moradas y coronas de espinas. Eran otros tiempos...Se creía fervientemente en Dios, se ayunaba y se acudía a las misiones. Diferentes españoles comenzaron a llegar de Castilla y de León. Eran los años de las familias vizcaínas, la época de los Echaurren, de los Eyzaguirre, de los Larraín y de los Ossa. Eran hombres de temple que sucedieron a la vieja aristocracia de los conquistadores...
A estas tierras de maitenes y pataguas, llegó un día don Pedro de Gregorio de Echeñique, Caballero de la Orden de Santiago, que comenzó la construcción de mis dependencias a mediados del siglo XVIII.
Desde entonces, los Echeñique perfeccionaron mi estilo. Fui desde esa época, un modelo de arquitectura rural chilena. Desde diversos pueblos campesinos, desde Manantiales y Cunaco, desde Peralillo y San Fernando, venían a contemplar mis estancias embaldosadas y mi parque con estatuas, glorietas con madreselvas y aljibes. Ahora mis dependencias se iban ampliando. Contaba con bodegas, con establos, con cocheras...con una llavería, con huertos, gallineros y corrales. Todos querían verme y acudían a visitar a los Echeñique para así poder observar bien los detalles de mis rejas de estilo andaluz y de mis sueños de ladrillo con figuras de azulejos.
En 1875, doña Gertrudis Echenique que vivía aquí - y que fue la madre de misiá Elenita - se casó con su vecino de la hacienda Los Maquis, don Federico Errázuriz Echaurren - hijo del presidente Errázuriz Zañartu - que también sería presidente de Chile en 1896. Fue entonces que, al venirse a vivir aquí don Federico, me empezaron a llamar "la hacienda de los Errázuriz". Alguien me puso "El Huique" porque entre mi arboleda, revoloteaba un pájaro nativo con ese nombre y que hoy, junto con el huemul. el pudú, el lince o el choroy, parece encontrarse menos...¡El Huique! ¡El Huique!...Así cantaba el pájaro entre las ramas de los boldos centenarios...
Dueños de toda la explanada, los Errázuriz dieron vida a los campos...y dieron lujo a las habitaciones unidas por puertas de doble hoja. A la sobriedad espartana de los cuartos severamente decorados con nazarenos y escapularios, se agregaba ahora cierto refinamiento aristocrático traído de París. Los dormitorios que antes olían a espliego, a membrillo guardado en cómodas, a incienso y a zahumerio, se embellecían con lámparas de opalina turquesa con colgantes de uvas doradas. Las cujas de fierro tenían ahora colgaduras de brocato damasquinado. El dormitorio del presidente era - y sigue siendo -magnífico con su espejo Trumeaux de luna perfectas, sus lamparitas votivas, el salivero floreado, las bomboneras, los jarrones isabelinos, las cajuelas de piel de España y el álbum de tapas de madreperla con paisajes antiguos europeos: Cannes, Montecarlo, el Hotel Negresco...Paris...
En el salón, alguien está tocando el piano. Puedo escuchar las notas claramente revolotear por mis corredores. Es la esposa de un diplomático belga que interpreta el famoso vals "Mignonette". Ahora alguien la releva. Una dama antigua de polisón y sonrisa estoica, se sienta en el taburete y ataca unas cuadrillas de don Guillermo Wetzer...Luego vienen pasacalles, mazurcas y lanceros...Varias parejas han salido a bailar sobre alfombras mullidas a la luz de los candelabros. Es de noche y al salón llega por las puertas abiertas de par en par, el perfume de los Don Diego de la Noche que se abren en el jardín. Ahora viene "El Temporal en el Cabo de Hornos", el vals brillante que más agradaba a don Federico y a misiá Elenita...
En ese tiempo ¿qué edad tenía?...sí...unos diecisiete años apenas...Está en edad de bailar "El Angel de la Caridad", el vals de Rodolfo Lucero que de dedicado a la filantrópica señora doña Juana Ross, casada con don Agustín Edwards Ossandón, que era la dueña de la hacienda Nantagua y fundadora del balneario de Pichilemu...Allí veo a misiá Elenita en el salón encristalado, haciendo figuras en medio de las parejas, frente al cuadro de la "Dama con Palmatoria"...Baila bien misiá Elena...Tiene estilo. ¿Será que le viene de cuna? Al fin y al cabo, fue bautizada en la capilla de La Moneda, siendo presidente de Chile su abuelo...Hoy, lo es su padre, don Federico...Ahí está él, en la poltrona de cuero capitoné, junto al piano alemán Herz. Es que ahora, en el momento en que las damas cierran los abanicos o los mueven sigilosamente en la penumbra del salón, Antonia de Wallerstein, amiga de misiá Gertrudis, que viene de Iquique de visita, se ha sentado a tocar "Idilio de Luciérnagas"...
Noche de mazurcas en el gran salón de El Huique....Partituras de música representando a la emperatriz Eugenia, de perfil, con moño trenzado y collar de perlas...Don Federico ha mirado a los ojos a su querida hija Elenita...¿Sabrá ella capturar esos instantes? Don Federico intuye que sí. Sabe que la niña, años más tarde, se preocupará de alhajar personalmente las salas con muebles de época y de viajar a España para investigar la historia de mis moradores... ¿No es acaso bello indagar acerca del origen de nuestras familias? ¿Pensar en nuestros antepasados?...Doña Elenita viajó al País vasco en 1918 y compró el escudo de armas de la familia Errázuriz que representa dos aves que sostienen una guirnalda... ¡y dos corazones flechados! ¿No es un símbolo de una escuela familiar en la que el amor preside cada uno de los actos desde muy antiguo?
Allí, en el valle de Batzan, en el barrio de Pertalaz del villorrio de Arizcun, estaba la vieja casa de piedra donde estableció su solar hijosdalgo don Miguel de Errázuriz, el primer antepasado varón que en 1602 casóse con doña Graciana de Orgaycena...
A misiá Elenita se le caen las lágrimas. Está emocionada ante ese descubrimiento familiar. No sólo traen a Chile el escudo de piedra que hace sacar de la casa solariega y que ahora adorna uno de mis patios, sino que también averigua la historia de los descendientes de don Miguel de Errázuriz, para ver en qué momento esa línea familiar desemboca en Chile.
Sí. Don Francisco Javier de Errázuriz y Larraín, nacido en Aranaz y pariente en línea directa de don Miguel de Errázuriz, vino a Chile en 1733 y se radicó en Santiago. Una vez aquí, se casó en la Catedral con doña María Loreto de Madariaga Lecuona y Jáuregui, rica dama santiaguina también de origen vasco. Esas son las raíces, en Chile, de la familia que por tantos años habitó mis aposentos...
Un bisnieto de este matrimonio, dijo misa en mi capilla...Fue don Crescente Errázuriz y Valdivieso, que había estudiado en el Seminario Conciliar de los Santos Angeles Custodios...Yo lo quise mucho y aún hoy, conservo colgado en uno de mis muros, un retrato al óleo del querido arzobispo dominico, cuyo padre, don Francisco Javier Errázuriz y Aldunate fue Guardia de Corps de Fernando VII.
Fue entonces que misiá Elenita, empapada de esas historias heráldicas familiares, al volver, dio a la casa todo el sabor español de mi rancia estirpe. Arregló uno de mis comedores en estilo vasco, con lámparas de pantallas de género a cuadros rojos y estampas de costumbres vizcaínas.
Una de las salas decoradas con mejor gusto es la de billar. Eran los años 20 y España estaba de moda. Era la época del pintor Julio Romero de Torres. Por todas partes se colgaron cuadros andaluces con serranas vendiendo alfajores y majos en un día de romería. Las paredes de la sala de billar, la primera al entrar a mi primer patio, está prácticamente tapizada de carteles de corridas de toros. Pocos lo notan...Sólo el visitante observador y curioso advierte que junto a la ventana, en medio de castañuelas y panderetas, tengo colgado un cartel histórico: el que se pegó en las paredes de las casas de Bayona el 23 de agosto de 1925, el día de la muerte en la arena del torero Ignacio Sánchez Mejía:
"¡Que no quiero verla!
Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena"...
En el sillón de cuero cordobés, alguien lee un libro de poemas de Federico García Lorca. En el dormitorio, una prima de misiá Elenita, ordena su colección de "santitos" antiguos con reborde de encaje...Las empleadas bruñen los candelabros y limpian con esmero el cristal de los fanales de Niños Dios sobre las cómodas. Don Tomás Contreras, el mayordomo, revisa las pesebreras. Los muchachos dejan como espejos los faroles de bronce de los birlochos. Otros barren mi capilla o reparan el púlpito con pintura dorada...
Pero... ¿qué pasa?...El tiempo es un torbellino que desordena mis pensamientos. Ahora que sobreviene la vejez, los recuerdos se tornan confusos. ¿Será que no quiero acercarme a este tiempo presente? Evado mi época desesperadamente y temo enfrentarla. No me gusta. No quiero aceptar que el río una vez se desbordó y llenó de lodo mis alfombras turcas...que carcomió de humedad mis muros de adobe y que me envejeció sin remedio...No quiero aceptar que... ¡No! Prefiero retroceder en el tiempo y volver a esa época en que el niño Federico pintó mi frontis en una bandeja y se la regaló a misiá Elenita el 18 de agosto de 1948: "A mamá, con todo el cariño de su hijo"... ¿Dónde está hoy el niño? ¿Por qué no ha venido a verme? ¿No se acuerda acaso de cuando jugaba en el patio de la ramada o cuando en las tardes de febrero se sentaba aquí, en el corredor, a mirar los animalitos de loza? Un día se fue el niño Federico y no regresó más. Al cruzar en el automóvil el puente tapado, ni siquiera se volvió para despedirse... ¡Y sin embargo, aquí fue tan feliz! Yo me quedé inmóvil, con el viento en las palmeras, hasta que lo perdí de vista. ¿Volverá el niño a verme? Dicen que hoy vive en la calle Ismael Valdés Vergara, en la capital, rodeado de objetos bellos... ¿Y cuántos años tendrá? ¿Cuántos recuerdos de sus viajes a Europa?...
Ahora vuelve una tromba por mis patios sembrados de azucenas. Misiá Elenita ha regresado de Santiago...Me parece verla más acabada, con el pelo más blanco... ¿Qué está haciendo? Se ha sentado en la cómoda-escritorio y con una impecable caligrafía se ha puesto a escribir unas diminutas cartulinas indicando la pequeña historia de cada objeto de la casa. "Este botiquín perteneció a don Diego Portales"..."En esta cama con incrustaciones de marfil durmió el Presidente José Manuel Balmaceda"..."Esta campana se salvó del incendio de la Iglesia de la Compañía el 8 de diciembre de 1863"...
Su pasión por la historia de Chile es tan grande que en un viaje a Mendoza compró la puerta por donde cruzaron por última vez los hermanos Carrera antes de ser fusilados...Hermosamente labrada en fierro, hoy se encuentra en uno de mis patios del fondo, junto a la acequia...
Misiá Elenita va y viene...Organiza la actividad en la hacienda, recibe la visita de la revista National Geographic que quiere realizar un documental filmado acerca de la vida campesina en una hacienda patronal chilena. ¡Hasta un cine instalaron en una de las bodegas! El 6 de marzo de 1949 exhibieron "Joven, viuda y estanciera" con Meche Ortiz y en la matinée femenina, "El hombre que habló demasiado" con Virginia Bruce...Aún conservo los carteles pegados en una de mis paredes...
¡Ah, sí! ¡Y las propagandas de las paqueterías de Santa Cruz! "La Femme Chic": desde el calcetín hasta el sombrero para hombres".
Pero... ¿por qué misiá Elenita viene cada vez menos? ¿Es que ha oído murmuraciones? Algunos campesinos no están conformes...Dicen que van a cambiar la manera de vivir aquí en el campo... ¿Será posible? Pensar que ella traía piezas de género desde la capital a precio de costo para enseñarles a las mujeres a confeccionar su propia ropa...Y son ellas y sus maridos los que hablan de revolución. Yo algo oí por la radio. Unas empleadas estaban en la cocina sentadas junto a una R.C.A. Víctor con expresión temerosa. En 1966 murió misiá Elenita Errázuriz de Sánchez, escuchando los rumores de una Reforma Agraria...
Ese mismo año, la hacienda fue expropiada. Quedó la reserva y algunas hectáreas. Esa noche, estaban sacando las cosas personales don Renato Sánchez, hijo de misiá Elenita, con la señora Bebé, cuando tocaron la campanilla. La portera fue a abrir y dijeron que eran unos dirigentes políticos que venían aquí a pasar el fin de semana. Por suerte no les abrieron. Pasaron a ver la capilla y se fueron en sus automóviles.
Después de eso, ha sido el abandono aquí en el campo. Vinieron las inundaciones y los terremotos y mis paredes se fueron agrietando cada vez más...Ya casi nadie viene a verme...
En 1976, los últimos herederos de El Huique, don Renatito, don Federico y doña Teresa, los tres hermanos Sánchez Errázuriz, decidieron donarlo todo al Ejército...Ya no deseaban seguir viniendo en tales circunstancias...Hoy, los fieles inquilinos custodian las habitaciones vacías ¡vestidos de soldados! ...Añoran, yo creo, el estilo de vida que se llevaba antes aquí y por eso tienen nostalgia por un viejo tiempo ido. No quieren irse...Las bodegas están vacías...En algunas, han puesto a secar semillas se girasol...No hay nadie en el patio de los hornos, no en el patio de los naranjos. Ya nadie usa la vajilla de Limoges, ni los ventiladores a hélice ni los espanta moscas a cuerda que se ponían en las mesas de los banquetes.
La mantelería de encaje de Bruselas está guardada. Hay un candado en la gran despensa donde sólo entraba misiá Elenita. La iglesia también está cerrada. A veces, viene el párroco de Palmilla a decir misa y entonces, los mismos criados de antes, ayudan. Hay uno, incluso, que hasta sabe tocar el viejo armonio...Es el que enciende una a una las velas de cera de abeja de la gran lámpara de lágrimas. Hoy, al descenderla sobre el altar para prender los cirios, ha encontrado un picaflor que ha caído muerto, enceguecido con el brillo de las cuentas de vidrio multicolor...
Sí. Me gusta detenerme en la capilla. Aquí yacen los restos de los niños Luis y José Errázuriz Vial; los de don Renato, que amó entrañablemente esta casa y que conservó las virtudes de sus antepasados; los de su hermana Teresa; y los de mamá Elenita, la última dueña de esta hacienda, que fue una mujer bondadosa y recta, humilde y fuerte, y que como sus antecesores, amó estas tierras y este palacio campestre con gran cariño, dejando el ejemplo de una vida consagrada al servicio de todos sus habitantes...
Tal vez en otros ámbitos más puros, mis queridos moradores me vean y protejan. Por eso, a pesar del olvido - y de un anacrónico televisor que alguien insensible ha encendido a todo volumen en una consola estilo Imperio - a pesar de ello y de la lluvia, a pesar del tiempo y la tristeza, yo pienso que un día voy a volver a mis raíces y que alguien, como ocurre en España con los castillos históricos, va a decidir restaurarme. Tal vez sea hermoso que en el futuro me convierta en un auténtico museo de costumbres campesinas como quería misiá Elenita, y que al pasear por mis habitaciones empapeladas como en aquellos tiempos, los chilenos sepan cómo se vivía antes en el campo.
Comprendo que se viven otros años y que hay que saber aceptar las nuevas formas de vida. Y yo, prefiero adaptarme antes que morir abandonada...No quiero el olvido. Quiero que se abran otra vez mis rejas como antes y que se reparen mis viejas heridas... ¿No hay alguien que pueda hacer algo? ¿Alguien que comprenda mi historia y ame mis secretos? ¿Alguien que se pasee con agrado entre las estatuas del parque y que desee conservarme como testimonio de tres siglos de historia de Chile? Si ese alguien existe... ¡que consiga ayuda! ¡ que venga!...Aquí, en medio de la llanura, al otro lado del río, bajo las palmas despeinadas, yo estaré aguardando...

Es una casa de grandes dimensiones, en cuya fachada existe una hermosa decoración rica en colorido y que está llena de objetos, reliquias y obras de arte que recrean a la perfección el ambiente del siglo XVIII.Entre otras cosas, allí se encuentra la campana que perteneciera a la iglesia de la Compañía de Jesús, obras de destacados pintores chilenos como Luis Strozzi y Carlos Alegría, así como una importante colección de fanales, opalinas y objetos religiosos. Finalmente, también se pueden observar fotografías y objetos personales de doña Gertrudez Echenique Mujica, hija del Presidente Federico Errázuriz Echaurren.

Museo de El Huique
En la comuna de Palmilla –camino a Pichilemu, pasado Santa Cruz- está el museo San José del Carmen de “El Huique” de propiedad del Ejército de Chile y que actualmente es un Monumento Histórico Nacional.



Nombre CASAS DE LA HACIENDA SAN JOSÉ DEL CARMEN EL HUIQUE
Ubicación Palmilla: 34º 27’ S 71º 28’ W
Las casas de la Hacienda San José del Carmen El Huique se ubican 9 kilómetros al norponiente del pueblo de Palmilla, en la provincia de Colchagua, en la Zona Central de Chile.

La zona de Colchagua, de excepcional productividad agrícola, no fue habitada ni explotada mayormente por los españoles sino hasta el siglo XVII. Ello a raíz de la escasa población indígena que albergaba, y en razón de que las tierras, si bien de gran potencial, o carecían de riego o estaban por el contrario inundadas. En 1598, el gran alzamiento indígena provocó una concentración de la población hispana en el centro del país, lo que a su vez condujo al poblamiento de la zona, y a la aplicación en ella de técnicas de riego y de cultivo que la constituyeron en la región agrícola por excelencia. Colchagua se desarrolló en base a un sistema económico cuya unidad era la hacienda, centro productivo autosuficiente en torno al cual se forjó la sociedad y la cultura de la zona central de Chile.

La Hacienda San José del Carmen El Huique tiene su origen en la de Larmague, que constituyera a comienzos del siglo XVII el conquistador Juan de Quiroga, en base a mercedes de tierra y concesiones. A mediados del siglo XVIII, el predio pasó a manos de la familia Echenique, y a fines de la misma centuria, ocurrió la primera división de la propiedad, entre dos de los integrantes del mencionado clan. En 1828, el dueño de la porción denominada “El Huique” era don Juan José Echenique y Bascuñán, quien comenzó a edificar las casas, a la par que a acrecentar la superficie de la hacienda. En 1852 edificó la bella iglesia.

La única hija de don Juan José, doña Gertrudis Echenique, heredó “El Huique” a título individual, y continuó la labor de su padre. Ella y su marido, -don Federico Errázuriz Echaurren, quien ocupó la Presidencia de la República entre 1896 y 1901-, invirtieron energías y recursos en la construcción, aumentando el número de habitaciones y mejorando su alhajamiento y comodidad. Lo propio hizo doña Elena, hija de ambos y heredera también única.

Como sucedió en general en las casas patronales chilenas, las de San José del Carmen experimentaron un crecimiento gradual, el cual respondía a las necesidades que se iban presentando. Las dependencias, con corredores, se distribuyen en torno a patios -catorce en total-. El que corresponde al sector residencial, y que sirve de acceso al conjunto, exhibe un cuidado jardín de tipo francés, y centenarias palmeras. Originalmente, los patios contaban con empedrado de huevillo, el cual se conserva hoy en el sector de acceso. Los patios interiores fueron recubiertos con pastelones de cerámica.

Domina el conjunto la magnífica iglesia de estilo neoclásico, emplazada en el lado sur, cuyo pórtico, con tres arcos de medio punto, sostiene una torre de madera de 23 metros de altura e influencias neoclásicas, que contrasta con la horizontalidad general de los recintos. Su única nave es de proporción alargada, a la cual se ha anexado un cuerpo perpendicular al presbiterio, correspondiente a la capilla de la familia. La iglesia es de una simpleza general que sólo rompe el altar, profusamente ornamentado.

Hacia el surponiente se distribuyen dependencias de servicio, en torno a patios con frutales, donde se dispusieron hornos, pozos de agua, y otros elementos de uso doméstico, que hoy es posible apreciar. Hacia el norte del recinto se yerguen hoy construcciones destinadas originalmente al bodegaje y a la realización de faenas agrícolas, las cuales son hoy propiedad de comuneros agrícolas.

En general, el conjunto está estructurado por muros de adobe en sobrecimiento de albañilería de ladrillo. Los envigados, entramados y pilares son de madera de roble, ciprés y espino; la cubierta es de teja de arcilla y los pisos de pastelón de arcilla, donde no subsiste el huevillo original.

Las casas de la hacienda El Huique reflejan con gran fidelidad la forma de vida tradicional del agro chileno, en base a la hacienda. Son, también, una extraordinaria muestra de la arquitectura rural de los albores de la República. Gracias a la preocupación de sus propietarios, cuya familia conservó por dos siglos la propiedad, a la gestión del Ejército, -que desde 1976 ha velado por la conservación y puesta en valor de los inmuebles-, y a la de los comuneros agrícolas que laboran estas tierras, este bien patrimonial puede ser apreciado por todos, en la forma de un museo de sitio.

JUSTIFICACIÓN DEL VALOR UNIVERSAL EXCEPCIONAL:
Criterios cumplidos:

Las Casas de la Hacienda San José del Carmen El Huique cumplen cabalmente con el criterio ii, iii y v para la inclusión de bienes culturales en la Lista del Patrimonio Mundial, tal como éstos son definidos en la Guía Operativa para la Implementación de la Convención del Patrimonio Mundial.

Criterio II

Los edificios que conforman este gran conjunto son la muestra más relevante que se conserva de la tipología “casas patronales” de arquitectura rural chilena. En ella se funde el aporte indígena, el ancestro musulmán y el sello hispano, para dar por resultado soluciones formales y constructivas de gran calidad, no obstante lo discreto de sus medios. Se trata de una tradición que se remonta a los inicios de la Colonia.

Criterio V

Esta forma arquitectónica, presente con variantes entre Copiapó y Concepción, se identifica fuertemente con el medio, la cultura y el tipo de habitante propio de la zona agrícola central de Chile. Se trata de una arquitectura sencilla y exenta de artificios, que se caracteriza por el aprovechamiento al máximo de los recursos naturales y por la solidez, solidez que ha sido puesta a prueba en numerosos terremotos. Es una arquitectura que es el marco de un sistema social y económico determinado, y de una cultura que tiene su origen en el mestizaje indígena-español.

Esta arquitectura, en los poblados, se tradujo en construcciones en fachada continua con corredores y patios interiores. En las haciendas, esta arquitectura dio lugar a una tipología cuyo mejor exponente es el conjunto de El Huique. Los núcleos originales de esta tipología se centran en un patio, cuadrado o rectangular, abierto generalmente hacia el frente principal; las dependencias se distribuyen en forma de U. A medida que aumentan las necesidades y los recursos, se van agregando nuevas construcciones, siempre en torno a patios. Es infaltable la capilla o iglesia, que es el edificio más alhajado y elaborado del conjunto. El material predominante es el adobe y la madera.

Criterio III

Las Casas de El Huique son un testimonio excepcional de la forma de vida propia de la hacienda chilena, y como tal, de la cultura agrícola tradicional de la zona central de Chile.

Garantías de autenticidad e integridad:
Las casas de El Huique se han conservado adecuadamente gracias a los cuidados de sus propietarios tradicionales, y a los de los actuales dueños, el Ejército de Chile -casa patronal- y los comuneros agrícolas. Por otra parte, la autoridad local ha otorgado un gran apoyo a la puesta en valor de este bien.

Las casas fueron declaradas monumento nacional en la categoría de monumento histórico por el Decreto Supremo Nº2412 del 6 de octubre de 1971. Recientemente, por Decreto Exento Nº488, del 29 de agosto de 1996, se estableció una Zona Típica para resguardar el entorno del monumento. En el área protegida no se pueden realizar intervenciones sin la autorización del Consejo.

Comparación con otras propiedades similares:
En Chile Central existen otras casas patronales que caracterizan la vida de la hacienda, pero la del Huique es la que conserva la mayor proporción de dependencias, en el mejor estado de conservación. Por otra parte, las casas conservan su alhajamiento y enseres.





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