viernes, 6 de febrero de 2009

Región de OHiggins en los ojos de Carlos Aceituno

FUENTE: DIARIO VI REGIÓN
Por Valeria Barahona








Una casa de apariencia normal.
Un barrio tradicional.
Una ciudad fundada en 1742, poblado de construcciones de adobe, teja y corredores.
Un pintor: Carlos Aceituno Cantillana.

Ingresar a su hogar se torna ya en sí una aventura: abriéndose la reja, una enredadera enorme junto a un limón saludan, para dar paso a un espectáculo de seres colgantes vestidos de manera muy refinada, acompañados de paisajes que invitan a recorrerlos desde las paredes, y mirando hacia el suelo, estaciones de ferrocarril perdidas en el tiempo que alguna vez estuvieron en el valle colchagüino.
En su amplio currículum destacan la exposición "Imágenes provincianas" (1983) en el Hotel Sheraton de Santiago, "Geografía poética de Valparaíso" (1992), "Entre Graneros y las Salinas de Cáhuil" (1995) financiada por el Fondo de las Artes (FONDART), una muestra itinerante en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción (2000), "Cielos azules para Santiago Antiguo" (2000) en el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura capitalino, y el conjunto pictórico "San Fernando Patrimonial" (2007) en el Hospital San Juan de Dios de la misma ciudad.
De sus muestras, Aceituno destaca la "Buena conexión con los espectadores, por una suerte de identificación con los paisajes, la gente se reconoce en los lugares, eso es lo que ocurrió en el hospital, al principio sorprendió, porque la Parroquia San Fernando Rey era distinta antes del terremoto y está pintada como en aquel tiempo, entonces la gente empieza a asociar: era otro tipo de vida, aparecen unas niñitas cuando están haciendo la primera comunión y están vestidas a la usanza de la época, y ahí, te das cuenta cómo hemos cambiado, lo distintos que somos hoy día, y que a fin de cuentas, éramos mucho mejores como personas antes".
Lo primero que se ve al ingresar al taller es un cuadro enorme con un gran paisaje "Esto es la Patagonia, Tierra del Fuego, entonces la idea es todo este espacio, toda esta tierra, un cielo, y aquí va a emerger una construcción (explica con las manos), que es la presencia humana, así, chiquitita. Entonces, el contraste de la naturaleza enorme con el ser humano que en el fondo es mínimo" concluye el pintor.

Recuerdos ferroviarios

Hace dos años, Carlos Aceituno obtuvo nuevamente, un FONDART para financiar su obra, esta vez con un "Recorrido por la historia del tren. Y es una historia trágica, porque de cuatro ramales que existían acá, más la red central, prácticamente todo ha desaparecido. Queda algo, muy poco, de aquí a Santa Cruz, lo que hoy es el Tren del Vino. Inclusive algunas estaciones fueron declaradas Monumento Nacional, y esas se mantienen relativamente en pie. El ramal Rancagua-Coltauco fue el primero que desapareció, luego el de Las Cabras, posteriormente, el ramal San Fernando-Pichilemu, y también el de Peralillo. E incluso, a la estación de Pichilemu, que es Monumento Nacional, hace poco le sacaron los rieles, y con ello le quitas la condición ferroviaria y pasa a ser una casa. Y había otro ramal, pero éste era privado, el de Rancagua-Sewell que pertenecía al mineral y también desapareció.
Se reunió una muy buena cantidad de fotografías patrimoniales, hicimos un recorrido por toda esta zona y era súper interesante como la gente todavía tiene la presencia del tren. Y era tan significativo que cuando el tren no estuvo, varios lugares desaparecieron del mapa. La vida del pueblo y de la gente estaba condicionada por el tren: lo iban a esperar, a ver pasar, oír el pitazo, ver a los personajes que allí habitaban: el que vendía el diario, las bebidas... Era toda una vida en torno al tren".
El destacado crítico de arte de El Mercurio, Waldemar Sommer, se refiere a la obra de Carlos Aceituno a lo largo de dos páginas en el Catálogo de la Colección de Arte de Nestlé, de lo que destacamos "La exactitud de los detalles, que llegan a congelarse en construcciones, calles, cerros, árboles, y cielos de luz dosificada con intuitiva sabiduría, trae el recuerdo remoto de los escenarios de Mantegna, el renacentista italiano del siglo XV".

Colchagua en la mirada
"Nací en San Fernando. El tiempo que estuve afuera, fue cuando estudié en la Universidad de Chile sede Talca, pero siempre he vivido acá. Son los paisajes que siempre he visto, la gente, los oficios populares, entonces eso es lo que va surgiendo naturalmente en la pintura, el paisaje tanto rural como urbano, junto a la presencia del ser humano por medio de las casas, que son los espacios que el hombre construye para vivir. Entonces, lo que aquí pinto son casas de teja, de adobe, de corredores, es la arquitectura que nació aquí y se integró al paisaje.
Por ejemplo, si vas a Pumanque, este pueblo tiene las veredas cubiertas por los corredores de las casas y son cuadras y cuadras de corredores, entonces en este tiempo es súper agradable, la gente saca sus sillas, se instalan a conversar ahí, el que va pasando se detiene, entonces el corredor se convierte en un espacio de sociabilización. En invierno te protege de la lluvia, son lugares muy agradables y las casas son muy frescas, y ocuparon para su construcción los materiales de ahí: el adobe, la mano de obra. Todos se conocen, en cambio en las ciudades grandes ya nadie sabe quién vive al lado. Aquí, me pasa que los ubico de cara, pero no sé sus nombres, qué es lo que hacen, aquí ya cada cual vive en su propio mundo" afirma el pintor Aceituno.
El techo de la casa está poblado por personajes voladores: "Estos son inamibles, la palabra no existe, es un cuento de Baldomero Lillo. Comencé haciendo personajes de circo, pero de un circo italiano de la edad media, y son personajes que ya no están en la plenitud física, bastante mayores, gorditos, flacos, arrugados, el tiempo ya ha pasado por ellos. Pero ¿qué es lo que pasa?. Ellos siguen siendo artistas, el espectáculo que muestran tiene que ser lo mejor, porque lo están haciendo para otros. Y la verdades que todos deberíamos hacer lo mismo. Por eso están muy bien presentados siempre. Y son cinéticos, entonces junto con el movimiento traen luces y sombras. Todo esto es hecho con material reciclado: papel de diario, cartón de caja, y fierros de construcción. Transformar lo que ya no sirve, darle otra utilidad. Todo sirve, todo es útil" concluye.

"El tiempo lo dirá"

El sanfernandino Carlos Aceituno ha recibido varios premios, entre los que destacan el primer lugar en "La ecología en el Arte" (1990) otorgado por el Museo Nacional de Bellas Artes, el "Prix Suisse et Prix Europe de Peinture Primitive Moderne" (1997) en la Galerie Pro Arte Kasper de Suiza, y un premio especial en el concurso "Palestina vista por Chile, Belén 2000" del Club Palestino de Santiago.
Muchas veces nos encontramos con personas que se quieren dedicar al arte, y Aceituno opina al respecto "Voy a ser muy pesado, pero hay que serlo. Por alguna razón, no sé si es a nivel de Chile, aunque tengo la impresión de que sí, aquí alguien toma un pincel y ya es artista; alguien toma una guitarra y ya está en condiciones de interpretar el concierto de Allan Weiss; alguien toma un lápiz, y escribe dos tonteras y es poeta, y las cosas no son así. Si tú calculas la cantidad de millones de chilenos que han existido desde la Independencia del país, en esa cantidad de millones de personas existe una sola Gabriela Mistral, una sola, y nunca más a volver a haber otra como ella. Lo que quiero decir, es que ése es un talento único. Pablo Neruda, Nicanor Parra, son seres únicos. Y aquí no existe la posibilidad de visualizar eso, la autenticidad del talento, de entender que hay personas que Dios, o una energía superior, los dotó de un talento especial, que ellos tuvieron la capacidad, a pesar de toda la adversidad, porque Gabriela Mistral tenía todo en contra: una mujer pobre, que no tuvo la posibilidad de estudiar, después lo pudo hacer, pero fue mera motivación. Neruda lo mismo, ocultó muchos años eso de querer ser poeta, hasta cuando se vino a estudiar a Santiago, porque el padre no estaba de acuerdo.
Si hay alguien por ahí que lo único que quiere en su vida es pintar, cantar o escribir, eso lo va a ir apartando de la gente, es un asunto que hace la diferencia, pero la persona tiene que tener claro que el camino es muy, muy difícil. Los artistas muestran, tienen una función distinta, y a veces lo que mostramos la sociedad no está en condición de verlo. Los artistas somos muy críticos de lo que vemos, entonces tratamos de ser personas de repente un poco desagradables, porque tenemos una mirada, y en general le achuntamos, si el mundo fuera dirigido por artistas sería mucho mejor: no son los artistas los que arman las guerras, los negociados, son otros", concluye con una sonrisa de complicidad.
¿Y Carlos Aceituno, es un artista?. "El tiempo lo dirá"./

Enviado el Jueves, 05 febrero a las 03:21:08 por admin

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