viernes, 11 de enero de 2008

Jordi Castell, talentoso fotógrafo y personaje televisivo

El retrato íntimo de Jordi Castell



En sólo dos años el fotógrafo se convirtió en el nuevo rostro de ChileVisión. Su fama va en alza, dejando atrás los años que pasó en terapia para enfrentar el abandono de su padre. Hoy es reconocido. Y también criticado.
Jordi Castell sólo se demoró dos años en tener programa propio. Maldito Amor será su debut como conductor en ChileVisión. Desde ahí, a fines de mes, el fotógrafo abordará los amores de personajes famosos. Dicen que está feliz. Pero no todo lo que le ha tocado vivir en sus 37 años de vida ha sido éxito, porque el panelista que se declaró públicamente homosexual sin ningún problema, ha tenido que luchar, y bastante.
Jordi Andreé Castell Abusleme nació el 3 de noviembre del '66 en el hospital de San Fernando como hijo de una familia de clase media, mitad catalana y mitad palestina. Su padre, que trabajaba en una papelera y se llama igual que el opinólogo -como detesta que le digan- se separó de su madre cuando Jordi Castell sólo tenía 3 años. Se fue a Francia y cortó todo tipo de vínculo con su familia, y con su hijo. "Fue uno de los temas que más le han afectado en su vida, tener un padre ausente", confirma un amigo del ex integrante de Viva la Mañana y confirma que ese abandono se tradujo en tres años de terapia de psicoanálisis para superar la ausencia de su padre. Ya adulto, durante 2000, el fotógrafo partió a París a conocerlo. "Le dejé en claro que la relación comenzaba y terminaba ahí; me había criado sin padre y era absurdo crear un vínculo a esta altura. Fui a saldar una cuenta y se acabó", ha reconocido Castell.
A falta de una presencia paterna, fue su abuelo Salvador Abusleme quien se convirtió, hasta el día de hoy, en una de las personas más importantes e influyentes de su vida. "Puedo decir que soy todo gracias a él", aseguró Castell hace un tiempo.
A los ocho años y aún viviendo en San Fernando, donde se crió rodeado de perros, caballos y gallinas, su madre Viviana Abusleme se volvió a casar y tuvo dos hijos, Alfredo y María José: ellos son sus hermanos; con su padrastro no llegó a entenderse.
Toda su enseñanza básica la cursó en los hermanos Maristas de San Fernando, donde se caracterizó por tener muy buenas notas, pero pésima conducta. "Jordi aprendía muy rápido y se aburría en clases, por eso se portaba tan mal", recuerda un ex compañero. En esa época, el asma lo eximió de las clases de gimnasia, por lo que buscó entretenciones como la música y la fotografía. "Como a los 10 años se llevaba al colegio, escondida, una cámara Polaroid de su mamá y fotografiaba a sus compañeros en el camarín", recuerda un amigo cercano.
Cuando tenía 12 años, su familia decidió irse a vivir a Talca. Ahí entró a estudiar al colegio La Salle, pero a los dos años lo echaron por mala conducta. Se fue al Colegio Integrado San Pío X, donde se hace popular por ser un joven "que se hacía notar, muy taquilla, súper inquieto y gritón", recuerda un ex compañero de Castell en Talca. Y agrega: "Era rubio y usaba el pelo largo. Le gustaba vestirse al estilo Miguel Bosé, siempre con sus jeans y con la chaqueta arremangada. De repente se le notaba lo amanerado, tema que a él nunca le importó".
Aunque durante esos años Castell ya comenzaba a asumir su homosexualidad con mayor madurez, durante la enseñanza media comienza a rodearse de mujeres bonitas y conoce a su primera polola, Cecilia Olave.
Durante cuarto medio y con la decisión de estudiar Comunicación Audiovisual, Castell se enfrasca en una fuerte pelea con su madre, quien quería que su hijo estudiara alguna carrera universitaria. ¿Resultado?, repitió tres veces seguida cuatro medio: "El no dio el brazo a torcer y logró lo que quería", recuerda un familiar.
Tras ganarle la batalla a su madre, el '85 Castell parte a Santiago a estudiar Comunicación Audiovisual al IACC -actual Uniacc-. Fue en esta época que tuvo su primera experiencia homosexual con un amigo, según contó el mismo fotógrafo en una entrevista a su amiga María Gracia Subercaseaux.
Ya en Santiago, al principio y apoyado económicamente por su abuelo, vivió dos años en una pensión en Ñuñoa. Fue en esos años que se le ocurrió participar en un casting de modelos, le fue bien, y comenzó a ganar plata haciendo comerciales.
Durante su último año de carrera se le ocurrió tomar un curso de fotografía, lo que le permitirá trabajar durante 3 años como fotógrafo en el suplemento Zona de Contacto de El Mercurio. En marzo de 1994, Castell partió a Barcelona, a un postgrado en la Escuela de Fotografía Catalana. En España vivió nueve meses.
De vuelta en Chile, sigue con su trabajo tras la lente de la cámara y al poco tiempo se va como fotógrafo a revista Caras. A esas alturas ya era un personaje conocido en el medio artístico y entre sus amistades estaban Cecilia Amenábar y Pablo Illanes.
Pero si bien su personalidad le ha reportado muchos amigos, también ha despertado fuertes críticas. Entre sus conocidos hay quienes rechazan lo que califican como "un excesivo egocentrismo y un culto a la belleza que raya en el exceso". Además, entre sus pares fotógrafos, según confirma un cercano al gremio, "hay cierto grado de distancia, porque se dice que su fama la ha conseguido por su personalidad más que pos sus fotografías".
Claro que también están los que lo defienden: "El es súper amigo de sus amigos, de los pocos que tiene. Se preocupa de subirles el ánimo a los demás y se compromete en un 100 % con ellos".
Su primera aparición oficial en televisión fue en 2002, en SQP de ChileVisión, donde realizaba una sección llamada Portafolio. "Le conocía algunas fotos y me gustó su trabajo. Tenía buena pinta y nos pareció que tenía una personalidad perfecta para trabajar en la tele", recuerda Pablo Venegas, director del espacio.
Durante el 2003, Castell ingresa a TVN como asesor de imagen del departamento de prensa para luego comenzar su carrera de "opinólogo" en el Canal 13, al incorporarse durante el Festival de Viña del Mar a Viva la Mañana.
En Frases
Mi padre me abandonó y siempre me sentí bien huacho". Sobre el alejamiento de su padre.
"Fue guía, me cobijó y me dio cariño". Su abuelo materno.
"Siempre me gustaron las mujeres, hasta el día de hoy me gustan". Acerca de su sexualidad.
"Somos un país adolescente que se está abriendo". Chile y su tolerancia sexual.
"Lo que más valoro en un amigo es que no sea complaciente". La amistad.
"Soy bien morboso". Al Reconocer que es "mirón".

EX COMBATIENDE DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Fecha Miércoles, 20 abril a las 00:11:38
Tema Crónicas

Falleció a los 92 años en San Fernando
Pesar por Muerte de Eugenio Castell Belles

Hondo pesar causó en los habitantes de San Fernando, la muerte de Don Eugenio Castell Belles, el conocido español radicado en la capital provincial, que a la edad de 92 años dejó de existir de un coma diabético en el Hospital San Juan de Dios de esta ciudad. La partida del ex combatiente de la Guerra Civil de España, caló profundo en los vecinos de esta comuna, pues con su simpatía y buen humor se supo ganar el cariño y corazón de quienes le conocieron.
Los funerales se llevarán a efecto hoy miércoles en el Cementerio Municipal de San Fernando, luego de una Misa que se oficiará por el eterno descanso de su alma en la Parroquia San Agustín a las 11 horas.
Eugenio Castell Belles nació el 26 de mayo de 1912 en Cuya Castellón de la Plana en Valencia, España. Se embarcó a Chile en el Winnipeg en 1939. Tras llegar a Valparaíso de inmediato viajó a San Fernando. Laboralmente, se inició como albañil, luego se dedicó al comercio instalándose con el famoso salón de té Victoria en los años 60. Posteriormente, estudió construcción civil y fue así como al pasar los años construyó más de 40 casas en San Fernando, y participó de varias obras de adelanto para la capital de Colchagua.
Pero no todo quedó ahí ya que más tarde se instaló con una fábrica de tubos y baldosas de cemento y un taller mecánico, brindando trabajo a muchos sanfernandinos. Paralelamente, se trasformaba en columnista del Diario La Región y Diario VI Región, donde destacó con sus sabrosas crónicas. Le sobreviven su esposa Ana María Muñoz y sus tres hijos, Andrés, Jorge y Eugenia, seis nietos, siete bisniestos y un tataranieto. De su hijo Jorge, hoy residente en Francia, nació Jordi Castell Abusleme, el conocido opinólogo de televisión.
En su última entrevista con el Diario VI Región, dijo "seré chileno y sanfernandino hasta que Dios lo permita". Hoy junto al altísimo seguramente estará recordando todos aquellos momentos de alegría que vivió junto sus más queridos.-
NOTA de CARLOS SILVA HERNÁNDEZ.-
DIARIO VI REGIÓN


Los dos mil refugiados que menciona Neruda -número redondo, inferior al real- aparecen en la siguiente nómina que por vez primera se ha logrado conformar y publicar.
Es, con toda seguridad, incompleta. En ella figura don
EUGENIO CASTELL BELLES, abuelo de Jordi.

Eugenio Castell. La Región, San Fernando, 31 de Agosto de 1989. p. 5

En la ciudad de San Fernando se radicó y aportó su trabajo el catalán Eugenio Castell, padre de Andrés Martí, otro niño nacido durante la travesía del barco. Castell llegó a esa ciudad una semana después de haber desembarcado en Valparaíso. En ella vivió el resto de su vida y de ella guardó siempre buenos recuerdos. En 1989, con motivo de cumplirse los 50 años del arribo del Winnipeg, Eugenio Castell declaró: ...al recordar lo que viví en el curso de casi tres años de guerra entre hermanos, padres e hijos, de haber pasado 5 meses en un campo de concentración y ese largo viaje por mar en un barco en el que casi no cabíamos, al recordar las cosas buenas y también malas que tuvimos que afrontar, tomo conciencia de lo que me ha dado este pueblo de San Fernando y de la gran fraternidad y humanismo del pueblo chileno para ese grupo de refugiados que llegamos en busca de paz, trabajo y tranquilidad.

Intimidades:
"¡Bienvenidos los piropos de la mujeres!"

Gabriela Gayani Sch.
Fotos, Juan Ernesto Jaeger


Vivió en Talca toda su adolescencia, pero se declara colchagüino, porque nació en San Fernando. "Ahí pasé mis primeros once años de vida...provinciano ¡y a mucha honra!", dice serio.
-¿Eso es lo que te permite mirar todo este mundillo de farándula desde afuera?
"Sí, claro".
Esa ciudad sigue siendo su segunda casa, porque aunque su abuelo paterno murió el año antepasado, su abuela sigue viva y viviendo allá. "Mi pieza está intacta... mi mismo velador, mi misma cama, los mismos olores, ¡las mismas sábanas! que cuando yo vivía ahí".

-¡Las sábanas!
"Te lo juro por Dios... sábanas blancas listadas con verde. Mi abuela me regaló unos restos que quedaban; los hice fundas y me los traje p' acá".

Sin duda, la familia es lo más importante en la vida de Jordi, pues ellos han sido en todo momento su refugio y jamás han cuestionado su manera de vivir ni que sea homosexual.

-¿Te costó hacer pública tu condición?
"Nunca tuve conciencia, porque mi familia nunca me hizo sentir que yo fuera distinto por la vida que me había tocado –porque tampoco la elegí-. Mi madre se dio cuenta antes que yo... ¡las madres siempre saben!, me lo confesó tiempo después.
"Entonces, como me crié en un nicho de afecto y de protección, de estimularme todas las cosas que me interesaban, en el momento que se hizo público, tampoco me hice cargo de lo que iba a generar; por lo mismo, porque tengo una familia que jamás me cuestionó nada, y el día que empecé a llegar con mis parejas a mi casa, jamás vi un ceño fruncido.
"De la opinión de los demás no me puedo hacer cargo; tendrá problemas al que le moleste... que se dé vuelta y cambie de canal".

-Pero es curioso lo que sucede contigo, porque muchos son estigmatizados por ser homosexuales y a ti como que todo el mundo te lo permite, incluso las mujeres te piropean.
"¿Te imaginai lo que es para mí eso? ¡Es un halago!, qué fome sería que los hombres no más me tiraran los cagaos... si ya tengo uno que me seduce todos los días, ¿pa' qué quiero más? Te aseguro que no hay nada que me haga sentir más seguro y atractivo que cuando me piropean las mujeres. Obvio, si a las mujeres les gustan los hombres y, en la medida que les resulto atractivo, más hombre voy a ser... ¡obvio! ¡Bienvenidos los piropos de la mujeres!"

-Y, desde ti mismo, ¿te costó asumir la homosexualidad?
"Me acuerdo que desde chico, mi mamá –mi santa madre- me tuvo en sicólogos, en terapias, en trabajos que tenían que ver con que yo aprendiera a vivir libremente y, más allá de eso, yo creo que nunca sentí que nadie me cuestionara o me diera la espalda, así que nunca tuve problemas, nunca me cuestioné nada".

-¿Tampoco en el colegio?
"No, no, y cuando me molestaban, me sentaba en las molestias, qué iba a hacer. Cuando uno genera cosas – y yo sé que genero cosas en los hombres, principalmente en los que tienen rollo con su propia sexualidad y por eso discriminan tanto al resto- no se puede hacer cargo de lo que los otros sienten".

-¿Tienes amigos heterosexuales?
"Mis amigos hombres están todos casados, muchos con hijos y el nivel de intimidad que tengo con ellos, lo tengo también con sus mujeres y sus niños. Sus hijos saben que mi pareja y yo somos igual que su papá y su mamá. Entonces, me muevo en un Chile que no sé si sea el real, pero en el que me siento muy protegido, tanto por mi familia que es mi techo y por mi círculo de amigos que, para mí, es un lujo, un privilegio. Por eso lo cuido tanto".

-¿Alguna vez sentiste alguna atracción heterosexual?
"Sí, yo creo que sí. Tengo la suerte de pensar, actuar y moverme como hombre, de tomar decisiones como tal y de estar en un núcleo en que, mientras más varonil seas, voy a ser más atractivo para la persona que elegí como compañero. Entonces, creo que ese cromosoma rosado que anda por ahí, estuvo siempre".

Lleva cinco años con su actual pareja, un colombiano, y siempre ha sido de relaciones largas, porque "creo en el amor". Alguna vez dijo que su mayor deseo era tener un hijo, pero hoy ya no piensa así; atribuye esas declaraciones a la inmadurez mediática de entonces.

-¿Por qué?
"Por una cuestión social. Obvio que a cualquier hombre le gustaría ser padre, pero no puedo ser tan egoísta de pensar primero en mí y después en este niño o niña –hubiera preferido niña, sin lugar a dudas- que hubiera cargado con el ser 'el hijo de'... ¡no, poh!"

Tiene 40 años, nació el 3 de noviembre de 1966 a las 6:05 de la tarde, pesó 4 kilos 200 y midió 56 centímetros. "Era un gigante, me contó mi madre y, por lo que tengo entendido, tuvo un embarazo bien movido... ¡desde chiquitito jodiendo la pita!", dice muerto de la risa.

Es el hijo único del primer matrimonio de su madre; a su padre apenas lo conoce y no tienen ningún tipo de relación. Vivió en la casa de sus abuelos maternos hasta los 9 años, cuando su mamá volvió a casarse y se fueron a Talca. De esa nueva unión tiene tres hermanos, dos hombres y una mujer, que ya lo han hecho tío tres veces.

Su abuelo materno, Salvador Abusleme, cumplió siempre el rol de padre, hasta hoy, porque sigue vivo; el otro, Eugenio Castell era su "tata", a quien se unió mucho más después de volver de Barcelona, por una cuestión de sangre, de su origen catalán; él murió hace poco.

Abuelas tiene de sobra: la materna, Mildred, lo crió; al morir el '89 (cuando lo cuenta se le llenan los ojos de lágrimas), su abuelo volvió a casarse y ahora se lleva regio con Carmen, "que es una mujer maravillosa y la adoro". El tata Eugenio también enviudó y se casó con "la Anita, que es mi otra abuela, que me regalonea y me da el gusto cuando voy. Me gustan mis abuelas... ¡Algo tengo con la gente mayor! ¡me encantan los viejos!".

Se declara "generación Ritalín", pues tomó ese medicamento desde chico para controlar la hiperactividad que lo persigue hasta hoy. "Uno nunca logra manejar esa naturaleza de estar haciendo veinte cosas a la vez; hay que saber convivir con ella, no es fácil, hay que poner el freno constantemente".

Para botar ansiedad natural, come sano, hace ejercicio y va al gimnasio todos los días de ser posible, aunque en general son cuatro o cinco días a la semana. También se daba tiempo para cocinar, pero ahora ya no le queda; eso sí, le encanta salir a comer a restoranes, porque desde chico se acostumbró al buen paladar. Además le gusta leer y tiene una gran colección de música, desde clásicos a ochenteros; Madonna le encanta.

-¿Vicio privado?
"Si lo digo va a dejar de ser privado (carcajada). Bueno, mi casa es mi oasis; que mi casa esté preciosa, soy un poquitito víctima del diseño, de la decoración, de la estética; sobre todo a nivel de objetos. Estoy siempre muy preocupado del tema tapiz, alfombras, lámparas".

-¿Ondero o clásico?
"Eccléctico. Mi vicio es que mi casa sea preciosa, cálida y acogedora. Me carga el minimalismo y esas ondas... ¡qué frío!"

Opinólogo ahora es empresario
Jordi Castell inaugura tienda


Terra
El crédito de CHV acaba de regresar de Buenos Aires, donde viajó a buscar ideas y productos para su última iniciativa, que verá la luz en un par de semanas (Terra.cl)

SANTIAGO, agosto 19.- San Fernando es el lugar escogido por Jordi Castell para poner en marcha su negocio. Se trata de una tienda en la que comercializará sólo artículos exclusivos. Y el opinólogo deja claro que ese es el gran gancho de su local, "no habrá una cosa igual a la otra", sentencia Jordi al tiempo que cuenta que esta iniciativa surge luego que harta gente se lo pidiera.

Porque el rostro de CHV, que también ha trabajado como asesor de imagen, es reconocido por su buen gusto a la hora de vestirse, lo que le ha significado ser, en oportunidades, el consejero de quienes buscan configurar un estilo que los potencie.

Castell, entusiasmado con esta idea, ha viajado a Buenos Aires para escoger personalmente cada objeto que pondrá a la venta.

"Habrá accesorios de mujer, ropa y varias cosas más" comenta entusiasmado y adelanta que su tienda, que también tendrá diseños propios de su imaginario, será inaugurada con un evento muy "piola" en un par de semanas.

Castell de Fels es el nombre de la tienda de ropa que en dos semanas abrirá sus puertas en San Fernando, y que pertenece a Jordi Castell. El fotógrafo y rostro de Chilevisión se asoció a su madre para desarrollar esta faceta empresarial. "Está quedando preciosa la tienda y la razón por la que decidimos ponerla en esta ciudad es porque soy colchagüino y amo esta zona", dice el panelista de Primer Plano. Y agrega que la inversión inicial para su nuevo negocio es de aproximadamente $ 15 millones. ¿Por qué una tienda de ropa? Castell responde: "Es que llevo un par de años barajando la idea y tras asesorar incansablemente a mujeres y hogares, decidí tener un reducto sólo con ropa y accesorios de decoración. Unos diseñados por mí y el resto traído desde Buenos Aires".


CASTELL DE FELS
Carampangue 696, San Fernando, teléfono 715 577.

Nueva tienda Talentoso fotógrafo y todo un personaje televisivo, desde hace unos meses Jordi Castell también tiene una tienda: Castell de Fels. Ubicada en San Fernando, en ella hay todo tipo de ropa y accesorios para mujer –desde piezas de día hasta vestidos de fiesta–, una parte traída de Buenos Aires y otra diseñada por él mismo, además de objetos de decoración, como fundas, cojines e individuales. No deje de ir si está por la zona durante las vacaciones.

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4 comentarios:

A las 3 de abril de 2008, 14:26 , Anonymous Anónimo ha dicho...

me encanta iio tengo 21 años y es demaciado bellio e inteligente me encanta la cultura de el y la forma de vida que el tiene y como se relaciona con las demas personas es maravilloso...
tiene demaciada personalidad es uvicado y muy sencillo el mejor fotografo...

 
A las 11 de agosto de 2009, 14:15 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Lo encuentro total al Jordi, y muy atractivo...làstima que sea gay, creo que ocultamente eso pensamos tods las mujeres que lo vemos por television... ser gay es su ùnico defecto.. te kero Jordi!

 
A las 21 de septiembre de 2009, 17:28 , Anonymous Anónimo ha dicho...

es defecto ser gay????.....donde esta la tolerancia....con gente asi nunca se podra...defecto!!!! nada q ver

 
A las 27 de julio de 2010, 23:08 , Blogger Antiworld ha dicho...

Entonces, de dónde viene el apellido Castell? No creo que de España...

 

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