domingo, 11 de abril de 2010

En la Ruta del Agua Restauran yacimiento arqueológico en la VI Región:

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Fecha: 11 de abril de 2010


En la Ruta del Agua Restauran yacimiento arqueológico en la VI Región:
Las azudas de Pichidegua impulsan nuevo museo


Un Museo de la Agricultura albergará la casona de Santa Amelia. Junto con atesorar y difundir las tradiciones que el hombre de esas tierras ha cultivado, el proyecto busca reunir la información histórica del sistema de irrigación del canal Larmahue.

Maite Armendáriz Azcárate



Ruedan y ruedan gracias al torrente del agua que cada verano corre por el canal Larmahue. Son las azudas de Pichidegua, de clara impronta andaluza, cuyas grandes vasijas de madera elevan las aguas hasta los terrenos de cultivo, pero también su fuerza logra mover molinos que trituran el trigo y hasta se ocupan en la elaboración de vinos. Por su belleza y utilidad, 17 de estas antiguas ruedas fueron declaradas en 1998 monumentos históricos. Si bien se pueden encontrar a lo largo de otros ríos de Chile, la mayor parte de ellas se concentra en esta comuna que baña el Cachapoal, ubicada a una hora de Rancagua.

Tras el terremoto, dos de las norias sufrieron serios daños, pero ya antes estaban en la mira del Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile, que en conjunto con la Universidad Autónoma de Madrid trabajan en un proyecto que busca devolverles su real valor.

"Lugar de ratones"

Pichidegua significa "lugar de pequeños ratones", pero en este valle abundan los boldos, quillayes, vides y maizales. Es verdad que el sismo sacudió varias de sus típicas casas de adobe; sin embargo, como un foco de esperanza hoy sobresale el caserío de Santa Amelia, propiedad de la municipalidad, y en cuyo interior funcionó por años un antiguo molino que para dar vueltas y desmenuzar el cereal se servía justamente de la fuerza del torrente que le enviaba una de las azudas aledañas.

Desde los primeros días de febrero la casona ha comenzado a revivir; partieron los trabajos para su rehabilitación y restauración. La idea es que en su interior se inaugure un Museo de la Agricultura, que pueda reunir y atesorar las tradiciones que el hombre de esas tierras ha cultivado. Su principal misión será patrocinar y albergar la documentación, estudio y difusión del sistema de irrigación del canal Larmahue.

El proyecto cuenta con la participación de la Municipalidad de Pichidegua, el Museo de Rancagua y "varios actores relevantes" del sector privado. "Vamos a hacer todo el esfuerzo para mantenerlo y conservarlo", asegura el alcalde, Rubén Adolfo Cerón. "Sabemos que es ambicioso y que tenemos que enfrentar muchas prioridades, pero desarrollar este centro cultural en nuestra comuna nos enriquecerá, porque recuperamos una forma de vida que se ha ido perdiendo".

Por su importancia histórica y a fin de conservar este patrimonio, en 1999 la Municipalidad de Pichidegua compró este terreno a don José Ismael Abarca Cornejo y otros, cuenta Eugenio Chaguán, profesor de la U. de Chile. Agrega que los trabajos de puesta en valor del inmueble se realizarán por etapas hasta 2012. Se busca contar con una georreferenciación del sistema de derivación del río Cachapoal, traslado del agua por medio de acequias, almacenamiento en presas y elevación del agua por medio de estas "ruedas".

De la tradición árabe

Chaguán recuerda que fueron los propios pichideguanos quienes, a punta de esfuerzo y tesón, crearon las norias hidráulicas o azudas de agua -palabra de origen árabe- que están inspiradas en las de Murcia, España, y éstas a su vez en la tradición árabe islámica. "Son un sistema de regadío ingenioso y único que llegó a Chile en el siglo XVIII. En la zona actualmente existen 35, de los cuales 17 son patrimonio de la nación ".

Hallazgos arqueológicos


CASONA SANTA AMELIA

En el proyecto trabajan profesionales del Centro de Estudios Árabes de la U. de Chile, del Museo Regional de Rancagua y de la U. Autónoma de Madrid.


Durante las excavaciones en la casona se encontraron antecedentes prehispánicos.

Por su parte, el profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la U. Autónoma de Madrid, Sergio Martínez Lillo, considera que el sistema hidráulico que se mantiene en el canal Larmahue es uno de los pocos ejemplos en los que se puede rastrear la tecnología del agua que llegó a Latinoamérica en época colonial, "tecnología que no hacía más que perpetuar en el Nuevo Continente algunas tradiciones del andaluz, la península ibérica en época árabe". Asimismo, este sistema de captación y distribución a las parcelas del agua procedente del río Cachapoal mantenía e implementaba las anteriores tradiciones y tecnología hidráulica de la época prehispánica. "Por lo demás, es una excelente oportunidad para llevar a cabo la restauración de un yacimiento arqueológico de considerable importancia, como es el caso del Molino Viejo de Santa Amelia".

El experto trabajó durante el verano en el sitio, y tras el terremoto por su experiencia y buena disposición se ganó el cariño de los vecinos, asegura el alcalde: "Martínez nos ayudó mucho para hacer el catastro de inmuebles dañados".
El arqueólogo -ya de regreso en España- califica de "aceptable" el estado en que se encuentra la casona de Santa Amelia, "a pesar de la falta de mantenimiento que ha tenido desde su rehabilitación en el año 1999 e inauguración en el 2000". Sin embargo, considera lamentable el estado de los restos del molino existente en la planta baja de la referida casa. "Tanto en las estructuras que hay en el interior como en la canalización por donde llegaba el agua del Larmahue es urgente intervenir para evitar su continuo deterioro".

Durante las primeras excavaciones en la casona se encontraron antecedentes prehispánicos de canalización, "los que nos indican que los españoles usaron elementos ya existentes", explica el profesor Chaguán. Agrega que los trabajos continuarán en septiembre. Volverá Martínez junto a otros arqueólogos españoles a seguir con la investigación. La idea es ubicar en ese mismo sitio locales que potencien el tema de la producción artesanal y agrícola de la zona, como también se contempla apoyar el recorrido por el canal y que el visitante logre ir descubriendo sus azudas con una señalética adecuada".

Proyecto museológico
Los contenidos temáticos que contempla el nuevo Museo Municipal Local de Agricultura abarcarán la historia agrícola de la Municipalidad de Pichidegua; se adentrarán en la cuestión del agua reparando en su sistema de captación, traslado, almacenamiento e irrigación, entre otros. Asimismo, el visitante podrá informarse sobre la elaboración de productos alimentarios como el pan en la zona y recordará de qué modo se obtenían las "materias primas", cereales, frutas y hortalizas.

Otros de los capítulos presentes serán la siembra, recolección, cosecha, consumo y distribución como los aperos de labranza (herramientas y utensilios) y las actividades mineras del entorno llamadas "trapiches" y "herrerías". La gráfica de textos y carteles así como la investigación científica y divulgación serán elaboradas por el personal técnico del Museo Regional de Rancagua.

Azudas, norias o chirriones: históricamente gimen
Las primeras referencias que existen sobre el uso de norias fluviales proceden de la época medieval y de los países islámicos del Próximo Oriente, asegura el profesor del Centro de Estudios Árabes de la U. de Chile Sergio Chaguan. " Su nombre, naura , deriva del verbo árabe na'ar , que significa gruñir o gemir, en clara alusión al característico sonido que producían cuando estaban en movimiento ". De hecho, en Palma estas norias han sido conocidas históricamente por el nombre de "chirriones".

Recuerda que el historiador persa al-Baladuri, fallecido en el año 892, narra cómo fueron instaladas varias de ellas en un canal cercano a Basra (Iraq) en la segunda mitad del siglo VII: "Del siglo XII data el famoso Tratado de Geografía de Yuqut, donde se citan las conocidas norias emplazadas sobre el río Orontes a su paso por la localidad de Hama (Siria)".

Desde Oriente, los musulmanes difundieron el uso de la noria fluvial por el Mediterráneo y, ya en la propia Edad Media, son numerosos los cronistas y geógrafos andaluzes que se refieren a las existentes en Al-Andalus . "Al-Idrisi habla de las ruedas de Toledo y de Talavera, ambas sobre el Tajo; al-Himyarí menciona las existentes en la ciudad de Murcia, y al-Maqqari varias situadas sobre el Guadalquivir".

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