SEWELL, Patrimonio Mundial de la Unesco
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Es la única provincia de la VI Región de O'Higgins que tiene salida al mar. Posee una población de 41.160 habitantes. Tiene una superficie de 3.295,07 km². Su capital es Pichilemu, principal ciudad turística y balneario de la región en los meses de verano. Anteriormente formaba parte de la Provincia de Colchagua.
PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED DE ALCONES Y MARCHIGÜE
El territorio que abarca hoy la parroquia de Alcones y Marchigue se denominaba Rapel en tiempos de la Colonia. Éste era un pequeño caserío, donde los estancieros del sector agruparon a sus indios y al que vino a establecerse un cura doctrinero.
La Doctrina de Rosario de los indios de Rapel, creada entre 1580-85, fue una de las primeras doctrinas de Chile, surgiendo de la Doctrina de Santa Cruz de Triana (Rancagua).
En un primer momento la Doctrina de Rapel estuvo a cargo de los religiosos agustinos y recién el 17 de marzo de 1668, ellos hicieron entrega del curato al clero secular en la persona del padre Juan Espina Verdugo.
Como Rapel no contaba con las instalaciones más adecuadas, la sede de la doctrina comenzó a trasladarse paulatinamente hacia la capilla de la cercana estancia Pucalán.
La nueva sede de la Doctrina del Rosario, que comenzó a llamarse parroquia, era más propicia y a su sombra fue surgiendo el pueblo que llevó su nombre: Rosario; más tarde Rosario de los Solís y hoy Litueche.
Abarcaba los sectores de Cáhuil, Navidad, Carrizal, La Trinidad , La Estrella , El Sauce (hoy Alcones ), Pailimo, El Chequén y San Miguel de los Llanos. Recibían la visita del cura una vez al año, oportunidad en que se realizaban los bautizos, matrimonios, confesiones y Primeras Comuniones.
El Obispo Manuel de Alday estimó necesario erigir una nueva parroquia en uno de los extremos más distantes del curato o Doctrina de Rosario, la que abarcó los territorios de La Trinidad , San Antonio y Cáhuil, el que se fijó como sede de la parroquia y a San Andrés como su patrono. En 1926 la parroquia comenzó a ser llamada Ciruelos.
La localidad de El Sauce, paulatinamente, fue tomando importancia y se hizo necesario crear otra parroquia. Ya en 1875 El Sauce era viceparroquia y el 5 de enero de 1889 el Arzobispo de Santiago inició los trámites para elevarla a la condición de parroquia.
Don Federico Scotto Hermoso, ofreció cuatro cuadras de terreno al lado de la capilla existente en El Sauce, más de mil pesos en dinero para refaccionar la casa de la viceparroquia y 300 pesos anuales para sostener una escuela parroquial.
El 24 de septiembre de 1894, el Arzobispo de Santiago, don Mariano Casanova, erigió la nueva parroquia de El Sauce: “ Nuestra Señora de la Merced de Alcones” , desmembrándola de las parroquias de Cáhuil, Pumanque y Rosario (Litueche).
El nuevo curato adoptó el nombre de “Alcones” de la hacienda de Federico Scotto y también porque el gobierno ya había denominado así la oficina de Correos, la oficina de Telégrafo y la estación del ferrocarril.
El primer párroco y fundador de la parroquia de Alcones fue don Fidel Rojas Bravo. Recorría, llevando los libros parroquiales, los sectores de Maitenes, Cóguil, La Quebrada , Rinconada, San Miguel de las Palmas, Tanumé, Peñablanca, Población y Pailimo.
Párrocos destacados: José Miguel Camilo Aguilar (1901- 1920), dio fuerza y esplendor a la fiesta de la Virgen de las Mercedes; Julio Palma (1939- 1974), era muy querido y realizó obras como capillas, una escuela y el cementerio; Andrés Rojas (1977-86), Enrique Catalán (1986-90), Enrique Leiva (1990-93).
Notas:
Hacia 1894 cuando nace la parroquia también llega el ferrocarril, el que si bien era utilizado por los habitantes de las haciendas y los pueblos de la zona, también comenzó a ser utilizado por los veraneantes que se dirigían a Pichilemu, el que comenzaba a adquirir importancia gracias a los arreglos que don Agustín Ross propiciaba. En la estación de Alcones había una serie de carruajes de posta esperando a los pasajeros que se dirigían al balneario, donde llegaban en tres o cuatro horas.
Con un Congreso Eucarístico regional la parroquia celebra sus Bodas de Oro en septiembre de 1944. Participaron las parroquias de Rosario (Litueche), La Estrella, Navidad, Pichilemu, Pumanque y Marchigüe.
PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE LITUECHE
La primera constancia documental de la existencia de la Doctrina de Rapel es un informe al Rey del Obispo de Santiago, Fray Diego de Medellín, con fecha 18 de febrero de 1585 . Su erección debió haberse producido entre 1580 y 1585.
Su asiento primitivo estuvo en el poblado de Rapel. Luego se asienta en la capilla de la Estancia de Pucalán, lugar de su actual ubicación, perteneciente al capitán Lorenzo Núñez de Silva, por lo que pasó a tener la advocación de San Lorenzo y a denominarse parroquia de San Lorenzo de Pucalán. Esto a mediados del siglo XVII (ya en 1667 se habla de Pucalán en el Libro de Fábrica).
Abarcaba los sectores de Cáhuil, Navidad, Carrizal, La Trinidad, La Estrella, El Sauce (hoy Alcones ), Pailimo, El Chequén y San Miguel de los Llanos. Recibían la visita del cura una vez al año, oportunidad en que se realizaban los bautizos, matrimonios, confesiones y Primeras Comuniones.
Un siglo más tarde, a mediados del siglo XVIII, ya se le denomina capilla del Rosario de Pucalán, por venerarse allí una imagen de Nuestra Señora del Rosario. Poco a poco se pierde el nombre autóctono de Pucalán, quedando sólo como parroquia de El Rosario "figura como tal por primera vez en noviembre de 1750), a cuyo alero se fue formando el pueblo de Rosario. Posteriormente, para distinguirlo del llamado Rosario ubicado en Rengo, se le agregó la denominación de “Lo Solís”. Finalmente se le cambió el nombre al de Litueche.
El asiento parroquial cambió varias veces al pueblo vecino de La Estrella, para volver luego a su antigua ubicación. El Obispo Mariano Casanova trasladó la sede de la parroquia a La Estrella el 23 de marzo de 1891 y años después, el mismo prelado la restituyó a su sede primitiva el 7 de mayo de 1904. La parroquia luego se llamó parroquia del Rosario de Lo Solís.
El 25 de junio de 1662 el Obispo Diego de Humansoro da cuenta detallada de las doctrinas al Rey, señalando que la de Rapel tiene de contorno más de 40 leguas y comprende los pueblos de Rapel y las Estancias de Chocalán y Mallermo.
En un primer momento la Doctrina de Rapel estuvo a cargo de los religiosos agustinos (de La Estrella) y recién el 17 de marzo de 1668 , fray Antonio Puelles, hizo entrega del curato al clero secular en la persona del padre Juan Espina Verdugo. En un principio, las doctrinas estuvieron a cargo de religiosos, que eran los encargados de misionar, pero ya en el siglo XVII pasaron todas a manos del clero secular a iniciativa de los obispos que consideraban sus rentas como propias del clero diocesano.
Por una constancia posterior, se sabe que se empezaron a llevar libros sólo desde 1660, extraviándose los de matrimonios, entierros y bautismos y quedando sólo fragmentos del libro de Fábrica. Existen libros parroquiales sólo desde 1774. El primer párroco que aparece firmando es don Antonio Cornelio de Quesada y Molina (1774 – 1783).
A causa de los temporales que hubo en el invierno de 1899, se desplomó una parte del templo parroquial de Rosario, lo que motivó su cierre, por orden de la municipalidad. El Pbro. Joaquín Marty, por resolución del Arzobispado (22 de julio de 1890), quedó autorizado para demoler ese templo. El mismo Pbro. Marty inició la construcción de un un nuevo templo, obra que continuó don Isaías Farías y completó el párroco Luis Cerón V.
El actual templo comenzó a ser construido en 1927 e inaugurado en 1938.
Fuentes: -“La Doctrina de Rapel en el Reino de Chile, Antecedentes para la historia de la parroquia de San Lorenzo de Pucalán, luego de El Rosario y hoy Nuestra Señora del Rosario de Litueche”, Regulo Valenzuela Matte, 1984.
Folleto de conmemoración de los cien años de la parroquia de Alcones.
“Parroquias de la Arquidiócesis de Santiago, 1840 – 1925”, P. Raymundo Arancibia .
“Patrimonio Arquitectónico de la Sexta Región”, Carmen del Río Pereira, Fernando Gutiérrez Marín. IV Parte.
CONVENTO AGUSTINO DE LA ESTRELLA
Otro convento rural que produjo lo que el arquitecto Gabriel Guarda, sacerdote benedictino, llama la «nuclearización» de las poblaciones dispersas en torno de ellos, fue el convento agustino de La Estrella llamado San Nicolás de Tolentino. Fue fundado en 1635, pero tuvo actividad recién en 1669. La orden mantuvo esta residencia hasta 1882, fecha en que cedieron a perpetuidad al Arzobispado de Santiago la iglesia, convento y propiedades anexas. En 1888 el ordinario de Santiago cedió a los agustinos la Iglesia de Guadalupe en la ciudad de San Fernando. La propiedad dejada por los agustinos en La Estrella se transformó en sede de la antigua Parroquia de Rapel o del Rosario, en 1891, por decreto del obispo Mariano Casanova, quien en 1904 la restituyó a su antigua sede erigiendo al mismo tiempo la nueva parroquia de San Nicolás de Tolentino de La Estrella, desmembrada de la de Rosario.Los Párrocos de La Estrella han sido:
Evaristo Cendegui de Vea (1904 - 1912)
Simón Balboa Taiba (1912)
Balbino Mateo y Alduán (1912 - 1914)
Wilibardo Garcés Rojas (1914 - 1918)
Enrique Rojas Martínez (19-18 - 1927)
Luis Cerón Villablanca (1927 - 1932)
Ramón Ibarra Alvarado (1932 - 1969)
Paul González López (1969)- 1983)
Juan Carlos Farías Poblete (1983 - actual.) (Cáceres, 1985).
Fue erigida por monseñor Mariano Casanova el 7 de mayo de 1904 , desmembrándola de la parroquia de Rosario (Litueche).
Su primer párroco fue don Evaristo Cendegui de Vea (1904 – 1912).
El origen del pueblo se debe al convento agustino, su nombre se debería a la estrella que tiene la imagen de San Nicolás de Tolentino, patrono del poblado en su pecho.
El año 1635 los padres agustinos emprendieron la construcción de su Convento de San Nicolás de Tolentino de La Estrella , bajo el gobierno de fray Andrés de Elosu. Pero sólo comenzó a tener vida propia como “nuevamente erigido”, en el año 1659, siendo superior fray Juan de Miranda. En 1882 se suprimió la vida conventual. Los religiosos, con fecha 26 de octubre del año 1888, cedieron a perpetuidad su convento de La Estrella al Ordinario de Santiago, comprendiendo esta cesión: “...la iglesia y convento que la comunidad posee en La Estrella , con las propiedades anexas, denominadas: EL CONVENTO Y EL MENGO, que comprenden más o menos cuarenta cuadras, con todos los edificios que les pertenezcan, ubicados en dichas propiedades y con todos los derechos que la misma comunidad tiene en La Estrella...”.
La autoridad eclesiástica juzgó que este lugar era el ideal para que en él estuviera la sede de la parroquia de Rapel (Rosario – Litueche). Monseñor Casanova ordenó el traslado por decreto del 23 de enero de 1891. Más viendo que no había sido de provecho tal cambio, dio un nuevo decreto el 7 de mayo de 1904, restituyendo la parroquia de Rapel a su antigua sede y erigiendo, conjuntamente, una nueva parroquia en La Estrella , desmembrándola de aquella, bajo la advocación de San Nicolás de Tolentino.
La presencia de los agustinosse mantuvo constante hasta 1882, año en que ceden a perpetuidad al Arzobispado de Santiago, la iglesia, convento y propiedades anexas, pasando la orden seis años más tarde a ocupar la Iglesia de Guadalupe en San Fernando.
El terremoto de 1985 destruyó el antiguo templo que databa del siglo XVII, manteniéndose hasta hoy sólo las ruinas de su fachada.
Fuente: - “Patrimonio Arquitectónico de la Sexta Región ”, Carmen del Río Pereira, Fernando Gutiérrez Marín. IV Parte.
“Parroquias de la Arquidiócesis de Santiago, 1840 – 1925” , P. Raymundo Arancibia.
El Cardenal José María Caro y el Convento Mercedario de Punta de Lob
osEl Convento de San Pedro de Alcántara, también perteneciente a la Orden Franciscana, nació como una hospedería en 1689, para atender a los propios misioneros que pasaban por ese lugar en tránsito a las casas y misiones que la Orden tenía más al sur. Esta hospedería se transformó luego en un convento, alrededor del cual en 1725 va surgiendo el actual poblado del mismo nombre. Del antiguo convento sólo permanecen algunos muros, un sello, numerosos documentos y libros de contabilidad donde consta el pago en especies como sal de Cáhuil, trigo de la zona, sebo, velas, que efectuaban los propietarios agrícolas por los servicios religiosos que estos sacerdotes les administraban. Quedan también de esta época, un conjunto de palmas chilenas cuya cosecha reúne a la comunidad y forma parte de su tradición (Ferrari, 1970). En 1905, los franciscanos abandonaron el convento y cedieron sus bienes al Arzobispado de Santiago, que lo transformó en parroquia en 1907. El antiguo convento sufrió con una gran crecida del estero que arrasó con el poblado y en 1906 cayó destruido por el terremoto de ese año.
Provincia Cachapoal
Fue erigida por monseñor Mariano Casanova el 6 de noviembre de 1901 , desmembrándola de la Parroquia de Rancagua.
Su primer párroco fue don José Manuel Hundían Sierralta (1901 – 1909).
Don Ramón Castro G., a nombre de su esposa doña María Jesús Baeza, donó el 12 de julio de 1899 a la Parroquia de Rancagua la iglesia de Machalí.
Se sabe que existió como viceparroquia entre 1881 y 1901.
El templo quedó muy dañado con el terremoto de 1906. El sismo de 1985 obligó a su clausura y demolición.
Un sacerdote recordado y destacado fue don Juan Tachoire (1972 – 1985).
El 23 de junio de 1991 fue dedicado y bendecido el nuevo templo, siempre bajo la advocación de San Juan Bautista.
Fuentes: -“Parroquias de la Arquidiócesis de Santiago, 1840 – 1925”, P. Raymundo Arancibia.
“Historia de Machalí”, Gustavo Cid Célis
BASILICA SANTA ANA DE RENGO
La primera presencia católica es de religiosos mercedarios y franciscanos, levantando los primeros templos, capillas, conventos y oratorios.
En los siglos XVIII y XIX se fueron erigiendo otras capillas en Chanqueahue, Apaltas, La Esmeralda, El Convento de la Recoleta Franciscana de la Isla (mercedarios), en Popeta, El Baluarte y algunos oratorios en casas patronales de fundos y hospitales.
En 1730 el Pbro. Diego José Marín (último cura doctrinero de Malloa y primer párroco de San Fernando) logra levantar una capilla en el sector de Rinconada de los Morales (Malambo) a la orilla del Camino Real o del Estado.
Tiempo después se hizo cargo en calidad de vicepárroco de Río Claro, el Pbro. Ignacio de Espejo, quien se aboca a la tarea de levantar un templo más definitivo en ese mismo lugar, llamándose la “Iglesia de Río Claro” y después de “Santa Ana”, porque don Ignacio era muy devoto de la madre de la Virgen María. Algunos historiadores criollos afirman que otra razón de darle este nombre pudo ser el hecho de que el primitivo asiento de Rengo, se conocía como los “Caseríos de Santa Ana”.
Fue erigida por el Obispo Blas Sobrino y Minayo el 4 de octubre de 1792 , con el nombre de Santa Ana de Río Claro, desmembrándola de Guacarhue.
El primer templo estuvo emplazado al costado sur del actual cementerio Católico en el Camino Real y se levantó en 1848 (existe aún y en su interior se construyeron nichos).
En 1856, cuando era párroco el P. Juan Rafael Brayer, un gran incendio redujo a cenizas la Iglesia de Santa Ana, de la Doctrina de Río Claro. Desaparecieron los pilares de pino trabajados por artesanos de Rengo, desaparecieron los altares dorados, imágenes de madera policromada, paños bordados con hilo dorado, candelabros de fierro forjado, un púlpito y un Cristo tallados en madera noble. Sólo se salvaron los muros, sobre los que se acondicionó un nuevo techo, para que continuara funcionando el templo.
En 1858 el párroco José Dolores Ginouvés comenzó la campaña para construir un templo más central, cerca del camino principal de la Villa de Río Claro (calle Prat y Condell), pues el anterior se encontraba “en un terreno inhóspito, sin agua, donde no presta la utilidad debida”.
En 1877 el Pbro. Tristán de Solís inició gestiones para levantar un templo definitivo en los terrenos actuales, que fueron donados por don Valentín Días de Valdés. El templo se levantó 20 metros hacia el poniente, desapareció su torre de madera, las campanas se descolgaron de unas palmeras de la plaza, se hizo nuevo campanario y se circundó el edificio con una hermosa reja de madera, cal y ladrillo, que duró muchos años.
La obra fue muy lenta por falta de fondos y los trabajos se iniciaron recién el año 1882 y la construcción fue concluída 12 años más tarde, en 1894 (“se habían empleado en la obra 550.404 ladrillos”). El templo fue alhajado con hermosos altares, decorados con una mezcla de estilo románico y barroco. Las imágenes procedían de Francia, como también algunos ornamentos litúrgicos.
El templo sufrió daños con el terremoto de 1906 y más tarde con el de 1985, sismo que lo dejó en muy mal pie.
En 1991 comienzan los trabajos de reconstrucción, que se hicieron en tres etapas. El 28 de septiembre de 1996 se consagra solemnemente el Templo Parroquial Santa Ana de Rengo. El nuevo templo mantiene el mismo espacio interior, con sus pilares, arcos, cielos, estructura del techo y cubierta de zinc. Los muros fueron reemplazados porque los anteriores carecían de resistencia. Los nuevos muros son asísmicos, aprovechándose la mayor parte delos ladrillos existentes. La superficie del templo es de 1.050 metros y tiene capacidad para dos mil personas, sentadas y de pie.
El 6 de mayo de 1997 el Papa Juan Pablo II le otorgó el título de Basílica Menor.
Notas:
En 1840 se fundó la Iglesia de San Francisco de los Recoletos de la Isla, en un terreno donado por Doña Victoria Morales En 1906 los franciscanos (por la Unificación de la Orden Franciscana) abandonan esta Iglesia y el terremoto de ese año lo deja sin torre y sus imágenes y ornamentos comienzan a ser llevados a otros templos.
El 29 de agosto de 1770 el Obispo de Santiago concedió permiso a don Gaspar de Ahumada y Mendoza, para construir una capilla pública. Algunos aseguran que allí estuvieron los jesuitas. La propiedad de la hacienda con los años cambió de propietarios y entre los años 1876 y 1892, las hermanas Valdivieso lo donaron al Arzobispado de Santiago con la condición de que “allí se instalara una Congregación religiosa de varones, se celebrara misa los domingos y festivos y se adoctrinara a los niños y diera una Misión anual”. Monseñor Mariano Casanova lo entregó a los Padres Agustinos de la Asunción o asuncionistas, que más tarde, en 1901 se hacen cargo de la parroquia. En el antiguo convento están hoy las Monjas Benedictinas.
Se ubica en la calle Estado esquina calle Cuevas. Fue fundada por la Orden Mercedaria en un solar que el Cabildo les concede a una cuadra al norte de la actual Plaza de los Héroes con el nombre de Convento de San Ramón Nonato de Santa Cruz de Triana.En los primeros años de su existencia tiene el carácter de Hospicio. En los años 1877, 1885 y 1889 la Iglesia y Convento fueron sometidos a reparaciones principalmente en revoques y en la cubierta de tejas. Pero la mayor intervención la constituye la decoración de la nave en estilo renacentista, realizada por el arquitecto don Ignacio Cremonesi.En su interior, la Iglesia, presenta muros lisos de color blanco. El cielo muestra un entablado en artesón que deja a la vista los nudillos y pares de la techumbre. Las ventanas están colocadas en la mitad superior de sus muros. La torre está adosada a la nave, en el mismo plano de la fachada principal. Su alto dado, de planta cuadrada, contiene a la escalera que conduce al coro y a la plataforma del tambor superior que aloja las campanas. Este tambor, de madera, es octagonal, techado por un chapitel curvo, de ocho faldones forrado en láminas de cobre.Durante el 1º y 2º de Octubre de 1814 ocupó un lugar destacado en la batalla librada entre patriotas y realistas, conocida como Sitio de Rancagua. La historia señala que desde su torre central, el General don Bernardo O'Higgins Riquelme, dirigió la heroica defensa del lugar. La Iglesia testigo de este hecho de armas, es la actual en sus rasgos externos, con excepción de una posible modificación efectuada en la forma de su torre, reconstruida en el año 1857.El entorno de la manzana donde se encuentra emplazada la iglesia no ha variado en formas y estilos lo cual le ha valido el título de ser declarada Zona Típica por el Ministerio de Educación, según Decreto Supremo Nº 8 del 07.01.74. La Iglesia fue declarada Monumento Nacional mediante Ley Nº 10.616 del 11.11.54. Su estado de conservación es bueno y puede ser visitada diariamente.
En Rancagua, la orden de los mercedarios funda el convento de San Ramón Nonato en 1758, en la manzana que el Cabildo de la recién fundada villa de Santa Cruz de Triana, les había conferido. «Los primeros años por tener menos de ocho religiosos profesos, sólo tiene carácter de hospicio; ocupa con el huerto toda la manzana» (MOP, C.M.N., 1998). La actual iglesia, de la cual se desconoce su fecha de construcción ya que no coinciden las medidas con la original de 1771, existía ya en 1814, jugando un papel preponderante en la Batalla de Rancagua. De su torre, O’Higgins veía el avance de las fuerzas realistas y fue refugio de heridos, mujeres y niños. Hay constancia de sucesivas refacciones de la iglesia en diferentes años del siglo XIX y XX, siendo la última la de 1975, que le cambió la decoración neorrenacentista que el arquitecto Cremonesi le había dado en 1893, devolviéndole la sencillez de sus muros encalados.
PARROQUIA EL SAGRARIO (CATEDRAL) DE RANCAGUA
Fue erigida por el Obispo de Santiago, fray Diego de Medellín, en 1550, desmembrándola de la Parroquia El Sagrario de Santiago.
El primer cura doctrinero del que se tiene información es don Hernando de Jesús (1578 – 1581).
El primer templo (44 varas de largo por 8 ½ de ancho y seis un tercio de alto; tres puertas, la principal daba a la plaza y dos torres. Inventario de 1799), fue deteriorándose con el tiempo y quedó en malas condiciones, a raíz de la Batalla de Rancagua, el 1 y 2 de octubre de 1814.
El 30 de agosto de 1854 se nombró una comisión para construir una nueva iglesia. Los trabajos se iniciaron en tiempos del párroco Francisco Troncoso (1861 – 1864), según los planos del arquitecto Juan Herbage (1861), el mismo que entregó estudios para la construcción de las catedrales de La Serena y Concepción. Completó el proyecto el gran diseñador don Eusebio Chelli, romano venido a Chile, quien proyectó los planos de las iglesias de San Ignacio y los Capuchinos entre otras. El hizo el trazado de las torres.
Mientras se ejecutaban los trabajos, la parroquia funcionó en la capilla de la Casa de Ejercicios “San Juan Nepomuceno” (Alameda, entre Zañartu y Almarza, donde hoy se encuentran las Torres de Freire).
Siendo párroco don Rafael Jofré (1864 – 1885) se bendijo la nueva iglesia parroquial, el 30 de enero de 1876. Le correspondió a su sucesor, don Martín Vergara (1885 – 1901) hacer las últimas terminaciones.
La parroquia fue consagrada como Catedral por monseñor Rafael Lira Infante el 21 de octubre de 1926, al cumplir este templo exactamente 50 años de existencia y servicio al culto.
Se trata de un edificio de cal y ladrillo, 59 varas de largo por 24 de ancho, tres naves y cinco puertas (Libro de Inventarios de 1885).
Las torres se construyeron en 1937.
Existen libros parroquiales de Bautismo desde 1600, Matrimonios desde 1723, y Defunciones desde 1769.
La cripta es de 1988.
Fuente: -“Parroquias de la Arquidiócesis de Santiago, 1840 – 1925”, P. Raymundo Arancibia.
Publicación, “50 años de la diócesis de Rancagua”, 1975.
IGLESIA CATEDRAL
Ubicada frente a la Plaza de los Héroes, fue escenario el 1º y 2 de Octubre de 1814 de sangrientas y conmovedoras luchas. El 29 de Noviembre de 1861, el Supremo Gobierno decretó la reedificación de esta iglesia, originalmente construida en 1775, aprobando planos y presupuestos del arquitecto Herbage, el mismo que proyectó las Iglesias de La Serena, Concepción y San Ignacio de Santiago. La obra fue terminada por el arquitecto italiano Eusebio Celli, quien rectificó la construcción sobre el estilo dórico, diseñando sus dos torres.