sábado, 8 de mayo de 2010

El adobe como desafío

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VD
sábado 8 de mayo de 2010

Un tremendo plan de recuperación para la arquitectura construida en tierra echó a andar la Fundación Altiplano en la Sexta Región. La propuesta es en sí un reto. "Si somos tan capos en antisísmica, prestémosle un poco de esa fantástica ciencia a la conservación de nuestro patrimonio", plantea Cristián Heinsen su director ejecutivo.

Texto, Paula Donoso Barros Fotografías, Viviana Morales


El domingo pasado en Pumanque, 100 km al suroeste de San Fernando, se juntó más gente que lo habitual. Había habitantes del pueblo, dueños de antiguas casa patronales, representantes de corporaciones culturales; alcaldes, la seremi del Minvu, el gobernador de la sexta región, gente que viajó desde Santiago, todos participando del Taller Adobe de restauración patrimonial, a cargo de la Fundación Altiplano, que dieron en terreno expertos adoberos venidos de Perú y Estados Unidos.

Es la primera etapa de un ambicioso plan que busca apoyar la restauración y la conservación de construcciones patrimoniales de tierra en el secano Costero de la Región de O´Higgins, apoyando a los vecinos y municipios que las tengan a su cargo y a dueños de casas patronales que estén dispuestos a abrir parte de ellas al uso público.

La iniciativa es de la Fundación Altiplano, organización experta en el tema de arquitectura en tierra, que hace diez años crearon en Arica Cristián Heinsen y Magdalena Pereira, marido y mujer, para restaurar las iglesias del desierto.

Poco después del terremoto viajaron desde Arica a la zona donde Magdalena tiene familia para ver hasta dónde llegaba el desastre.

Un buen desastre. "Este pueblo, Pumanque, era una maravilla. Manzanas completas con corredores, y cercano a un circuito turístico de primer nivel como es la Ruta del Vino en Colchagua, la que incluso se estaba proyectando que pasara por acá. Pero ahora está en el suelo", resume Cristián.

Sintieron como un deber moral su presencia. "Aunque nos digan hippies, somos de los pocos en Chile que se dedican en forma rigurosa a conservar Patrimonio arquitectónico en tierra. Teníamos que ayudar".



Los trabajos empezaron en la casa parroquial de Pumanque, que reunía distintos tipos de construcción.


"Lo más fácil parece ser deshacerse de todo, pero hay que evaluar caso por caso", plantea Cristián Heisen.




Lo primero fue que al encontrarse con la parroquia totalmente destruida y la casa parroquial a medio caer, definieron que ésta sería algo así como una escuela abierta, donde los especialistas que viajaron con ellos trabajarían en conjunto con gente del pueblo, para ponerla en pie. En paralelo, con financiamiento de la Compañía General de Electricidad, echaron a andar el primer paso de lo que llamaron Plan de Recuperación de Arquitectura Tradicional Chilena ofreciendo talleres en localidades vecinas a Pumanque, como Chépica, Paredones, Lolol, Peralillo, La Estrella y Pichidegüa para capacitar maestros, constructores y arquitectos para que puedan evaluar daños, restaurar y reforzar estructuralmente construcciones de adobe sumando técnicas de conservación a los conocimientos tradicionales.


¿Cuando lo viejo se transforma en patrimonial? No tengo idea. Hay textos muy elegantes para explicarlo, pero yo creo que es cuestión de cariño...", dice Heinsen.



Mariano Cutipa especialista en adobe, junto a Magdalena Pereira, Cristián Heinsen (de Fundación Altiplano), y su hijo Cristián.

Los fundadores de Altiplano no se niegan a la evidencia: "No hay que ser genio para saber que el adobe es malo para la sismo resistencia. Pero es nuestro patrimonio y si somos tan capos en antisísmica hagamos lo mismo que han hecho en otros países: prestémosle un poco de esa ciencia a la conservación de estas "cositas" que para mucha gente son relevantes", plantea Cristián.




Maderas y puertas esperan ser reutilizadas en los trabajos del taller.

El plan no es la conservación de museo. Tal como lo han venido haciendo en el norte, trabajan directamente con la gente del pueblo. "Nosotros fortalecemos comunidades que están a cargo de patrimonio. Una cosa es restaurar pero son ellos los que se van a quedar viviendo acá; hay que hacer programas en conjunto. Ver si lo valoran, sobre todo si les interesa..."

Los talleres son la primera etapa. Vienen dos más; una de ellas para establecer un centro de catastro, definición y diseño de proyectos de restauración en conjunto con municipalidades y casas patronales asociadas; y una tercera, de ejecución. "La idea es llevar a cabo los proyectos que constituirían el circuito del plan y eso subvencionaría la instalación de un súper "centro del adobe" en esta zona".

Ya concretar la primera etapa, para Cristián es un logro importante. "Sería bonito que algún día, la gente que quiera arreglar su casa no encuentre tantos problemas como ahora, que tenga subsidios... que puedan respetar el sistema constructivo original. Porque aparecen muchas soluciones que implican madera, donde el adobe va a quedar como un relleno no más. Y aquí, el sistema constructivo en sí, la forma y el proceso, es patrimonial".

Texto, Paula Donoso Barros
Fotografías, Viviana Morales


FUNDACIÓN ALTIPLANO

http://www.fundacionaltiplano.cl/plan_recuperacion.pdf

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viernes, 6 de febrero de 2009

Peor es Nada: Pueblito pintoresco, con gente de esfuerzo

FUENTE: EL RANCAHUASO
2009-02-05


De extraño nombre, esta localidad perteneciente a la comuna de Chimbarongo invita por su calma y vida de campo.



Escrito por Silvia Angélica Miranda



¿Quién no se ha encontrado, yendo hacia el sur o norte, con un gran letrero al costado de la carretera -precisamente a los pies del paso nivel- que invita a ingresar al pueblo PEOR ES NADA? Si no lo ha hecho, le contamos que este curioso poblado pertenece a la Región del Libertador B. OHiggins, entre San Fernando y Chimbarongo.

Cómo llegar

La autopista con dirección al sur y norte es modernísima. Quienes viajan en automóvil o bus se encuentran, de improviso con un cartel que señala la existencia de un pueblo cuyo nombre les hace preguntarse, tal vez, si: ¿vale la pena vivir ahí?... ¿Realmente la cosa es tan peor?... ¿Será mucha la soledad?... ¿Serán extremadamente pobres?... Vivirá muy poca gente?... en fin, cualquier cosa se podrán imaginar, tomando como base el nombre casi irrisorio. Es como para pensar que esas tierras quedaron ahí… y es como que se conservó de “lo que dejó la ola”.

Muchos de nosotros deseamos conocer este lugar. Cuando nos encontramos de San Fernando hacia el sur o Chimbarongo hacia el norte, ya hay que estar muy atentos; de pronto aparecerá el cartel señalizador. Sólo ingrese por su extensa calle principal. A ambos costados de la vía, los caminos laterales carecen de preocupación. Por allí van los caminantes, avanzan los caballos, dirigidos por sus solitarios jinetes y, hasta ahora, no se conoce alguna norma que indique que esos alargados caminos pudieran modernizarse un poco. Son pedregosos, con malezas y algo de descuido humano.

Su gente

Son poseedores de una simpleza innata. Están acostumbrados a la tranquilidad, a escuchar el sonido del silencio. Son amables y trabajan por su pueblo. Acostumbran a movilizarse a pie, en bicicleta y a caballo. La soledad que les acompaña las 24 horas, no es buscada; más bien podría llamársele un premio… premio que ya quisieran algunos habitantes de las ciudades que soportan –si bien poseyendo muchas comodidades- ruidos ambientales de nunca acabar.

No son de muchas palabras cuando se trata de hablar con algunos “turistas”; más bien son reservados en su sentir. Saben que muchos de ellos entran solamente porque quieren investigar sobre Peor es Nada, y se cuidan en sus respuestas. Defienden demasiado su tierra natal.

Casi independientes

Parecieran pertenecer a una localidad independiente, pero, actualmente están dispuestos a surgir al máximo, aprovechando las posibilidades que les brindan las ciudades cercanas. La Municipalidad de Chimbarongo, por ejemplo, es una Entidad que les ayuda de distintas formas, para darles la importancia que se merecen y, por supuesto, para ayudarles a ser un lugar positivo y pujante.

No a los Malls

No es que ellos estén en contra del progreso, pero Peor es Nada fue, es y será siempre un sitio natural 100%. No hay grandes tiendas, algún Mall o inmensos supermercados. Máximo encontramos negocios de pueblo, donde acuden los habitantes a realizar sus compras. El fiado es normal, porque hay conocimiento y confianza.

Sus trabajos

Son muy pocas las personas que pueden acceder a un trabajo en esta localidad. Su máxima aspiración, podría decirse, la constituye el Fundo San Ignacio, dedicado –exclusivamente- a la producción de peras y manzanas. Es más, en la temporada más alta, donde el tema pareciera dar más posibilidades, hay un porcentaje mínimo de personas que pueden acceder a un trabajo. Debido a eso, los jóvenes optan por estudiar y perfeccionarse más, para salir, incluso, de ese lugar; al menos para desarrollarse más que sus padres. .

Inundación y cesantía

Se escuchan muchos comentarios de que el terreno que alberga a los trabajadores, será inundado. Esa preocupación pasa por la mente de los operarios quienes dependen, exclusivamente, de este beneficio.

Se habla de oleoducto, de máquinas retroexcavadoras, del embalse de Convento Viejo, donde la gente que vive en ese lugar, a 27 km de Peor es Nada, está luchando por tener otras casas… seguramente para abandonar el lugar. Todas estas situaciones molestan y preocupan a los pueblerinos, que visualizan torres de alta tensión, movimiento de retroexcavadoras, comentarios de progresos. ¿Y del progreso sencillo en sus vidas, quién se preocupa?

Invitación y Desafío

Cuando tengan un tiempo les recomiendo visitar Peor es Nada, con la sana intención de hacer turismo. Invierta en los negocios del pueblo, colabore con su presencia para que este solitario pueblo se sienta partícipe del desarrollo. Todos los chilenos deberíamos compartir nuestras vivencias, conocimientos y avances. Con la ayuda de Dios (muy valiosa, por lo demás), me he planteado un desafío futuro. Con el apoyo de los rancahuasos me gustaría visitar para navidad ese lugar. ¿Qué les parece llevar un poquito de alegría a los niños del pueblo? El Rancahuaso estará presente, con la ayuda de ustedes, por supuesto. Esta idea nació en un segundo. Y las horas, días y tiempo no cesan.

No a las lamentaciones

Del lamento al consuelo, el trecho es corto, lo bueno, generalmente dura poco, y todo lo que comienza, termina… por lo que ellos –con la tranquilidad de la gente del campo- se preparan para buscar trabajo en otras localidades de la Sexta Región. De alguna forma se debe subsistir; y el nombre de su pueblo Peor es Nada no es el culpable… son las personas, el progreso y las determinaciones que, en este caso, son más fuertes y poderosas que las lamentaciones, necesidades y sueños de un lugar que –en nada- es peor que cualquier cosa.
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