domingo, 18 de julio de 2010

Chamanteras intentan salvar tradición de Doñihue tras daños por el terremoto

LA TERCERA EDICIÓN
domingo 18 de julio de 2010 PAG: 20

La mitad de los talleres de adobe resultaron destruidos tras el sismo y la mayoría de las artesanas debió instalar sus telares en pequeños espacios y en precarias condiciones. Ahora, apoyadas por el Consejo de la Cultura, las mujeres están postulando a fondos de emergencia de la Unesco para reconstruir y salir al mercado internacional.

por Angela Neira

Hace seis años, un grupo de tejedoras de la pequeña localidad de Doñihue, al interior de la Región de O'Higgins, se hizo conocido a nivel mundial. Ellas fueron las encargadas de tejer las mantas huasas que 21 jefes de Estado de América y Asia lucieron para la reunión del Apec que se realizó en Chile.

Ese oficio, toda una tradición que por años ha hecho conocidas a las chamanteras, vive hoy uno de sus peores momentos. El terremoto hizo que la mayoría de las casas de adobe de esa pequeña localidad se cayeran, destruyendo los talleres en los que las artesanas realizaban sus trabajos y dejándolas en precarias condiciones.



Desde hace 50 años y luego que una tía le enseñara el oficio, Armandina Vidal (74) nunca dejó su telar. En su casa, que se ubica en una ladera del Barrio de las Chamanteras, tenía su taller lleno de telares e hilos. Pero con el terremoto parte del techo se derrumbó y junto a su marido tuvieron que dejarla. "Me quedé sin taller. Era mi espacio para tejer, una pieza chiquitita, pero ahí tenía mi espacio", cuenta.

Sólo meses después, cuando logró construir una nueva casa, pudo instalar su lugar de trabajo. "A veces tejo, pero no es como antes. Me falta luz y me canso", dice. Agrega que compró parte de sus instrumentos sólo una vez que pudo vender un poncho. El resto de sus telares permanece a la intemperie.

El terremoto no sólo causó que sus casas y talleres se cayeran. La época donde más mercadería comercializan las chamanteras es para el Champion de Rancagua, pero esta vez no fue así. "No vinieron. Siempre se llena, pero ahora no. No hubo ni publicidad y nos quedamos con algunas cosas", dice. Y no vender es grave. Se estima que cada manta puede llegar a costar hasta un millón 600 mil pesos y en cada prensa invierten cinco meses, en promedio.

Apoyo internacional

A raíz de la difícil situación de las chamanteras, el Consejo de la Cultura postulará en las próximas semanas a los fondos de emergencia para situaciones de crisis de la Unesco. Esto consiste en entregar un monto de 100 mil dólares para preservar el oficio. Karen Contreras, vocera de la Asociación de Chamanteras, cuenta que cerca de 20 artesanas perdieron sus talleres, hogares o presentan daños mayores en sus casas. "El proyecto postula la reconstrucción de los talleres, mediante espacios de 16 metros cuadrados, térmicos, con mucha iluminación y estilo colonial para no perder el sentido de lo que es la tradición", cuenta. Además, se pretende llevar la artesanía a mercados foráneos.

Nelly Beltrán (66) aprendió el oficio viendo a su madre. "Ni nos acordamos cómo empezó. Fue mi abuela, mi mamá, y lo primero que tejí fueron cinturones y huinchas", cuenta. Con el terremoto, parte del techo colapsó y las paredes de la vivienda se agrietaron, por lo que tuvo que trasladar sus enseres hasta su taller. Ahora uno de sus mayores problemas es la lluvia. "Tenemos muchas goteras, y el agua se pasa. El otro día con mi hermana nos amanecimos sacando el agua", afirma. Agrega que en esas condiciones, ha disminuido su capacidad para tejer. "Tengo miedo que se moje el chamanto", dice.



En el sector de Rinconada, Sara Carrera (77) es una de las más conocidas. Junto a su hija Rosa (51) y su nieta Mónica (33), han continuado la tradición, aunque el chamanto de ahora puede ser el último que teja Sara. "Ella está muy enferma y acá no están las condiciones para que lo haga", cuenta su hija. El terremoto hizo que los telares fueran llevados a una pequeña pieza, donde les falta luz y se corre el riesgo de que el techo pueda ceder.

Según el municipio, 1.552 familias se vieron afectadas y más de 800 casas de adobe fueron demolidas.

La manta de George Bush



En el taller de Nelly Beltrán, uno de los objetos más preciados es el cuadro de los jefes de Estado que estuvieron en el Apec. Entre ellos se encuentra el ex Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien lució una de las mantas que ella tejió: "Me puse tan contenta que se pusiera mi chamanto".

Nelly agrega que no se trató de una tarea fácil. "Tuvimos que hacer 10 chamantos y con mi hermana trabajamos día y noche. Nos demoramos como 25 días", asegura.

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sábado, 19 de junio de 2010

Chamanteras están afectadas aún por las pérdidas sufridas tras el terremoto

www.diarioeltipografo.cl
Miércoles, 16 de Junio de 2010

CONSEJO DE CULTURA

Chamanteras de la Región salen al rescate del patrimonio
La idea es postular a los Fondos de Emergencia de la Unesco para ayudar a las artesanas afectadas por el terremoto.

Por: Andrea Castillo Baros




El trabajo que realizan las chamanteras en Doñihue es una tradición en la Región, pero lamentablemente uno de los múltiples daños que provocó el terremoto de febrero pasado fue el derrumbe de varios talleres en los que estas artesanas realizaban sus trabajos, los cuales no han podido recuperar.

Para ello el Consejo de la Cultura ha decidido postular en conjunto con la Crespial (Centro Regional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de América Latina) a los Fondos de Emergencia para situaciones de crisis de la Unesco, que consisten en dar un monto tope de 100 mil dólares por proyecto, para así preservar este trabajo artesanal tan característico.
El director del Consejo de la Cultura de O’Higgins, Issa Kort Garriga, se reunió con varias de las afectadas, además de la sirectora ejecutiva de Crespial, Silvia Martínez, y el encargado nacional de Patrimonio del Consejo de la Cultura, Edmundo Bustos, para trabajar en la iniciativa.

Por primera vez que el país postula a estos fondos, lo que se hará en conjunto con las comunidades artesanales de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, ambas de la Región del Bío Bío.

Además de su importancia para la preservación de este oficio patrimonial, el proyecto tiene un gran impacto en la vida de las chamanteras. En tal sentido una de las artesanas cuenta que “trabajamos aquí hace años. Nosotros somos tres mujeres solas. Esto es fundamental para mí. Ayer me pasó algo tan grande; venía con mi paleta para el taller y no pensaba que mi taller no estaba. Se me había olvidado y me puse a llorar”, dice mientras muestra su oficio en un estrecho pasillo sin muros donde tiene apenas uno de sus telares.
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http://www.diarioviregion.cl/
Miércoles, 16 de Junio de 2010 22:49 administrador

Al Rescate del Patrimonio... Chamanteras de Doñihue
Consejo de la Cultura trabaja para presentar proyecto a la Unesco



El trabajo que realizan las chamanteras en Doñihue es una tradición en nuestra región, como lo refleja que el escudo de dicha comuna tenga una chamanta o que en la APEC realizada en 2004 en nuestro país se le regalara una a cada mandatario de los países miembros que nos visitó aquella ocasión.
Lamentablemente, uno de los múltiples daños que provocó el terremoto de febrero pasado fue el derrumbe de varios talleres en lo que estas artesanas realizan sus trabajos, los cuales no han podido recuperar, razón por la cual el Consejo de la Cultura ha decidido postular en conjunto con la Crespial (Centro Regional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de América Latina) a los Fondos de Emergencia para situaciones de crisis de la Unesco, que consisten en un monto tope de US$100.000 dólares por proyecto, con el objetivo de preservar este trabajo artesanal patrimonial tan característico de esta comuna.
El Director del Consejo de la Cultura de O'Higgins, Issa Kort Garriga, se reunió en el municipio con varias de las afectadas, además de la Directora Ejecutiva de Crespial, la limeña Silvia Martínez, y el Encargado Nacional de Patrimonio del Consejo de al Cultura, Edmundo Bustos, para trabajar la iniciativa, siendo primera vez que nuestro país se postule a estos fondos, lo que se hará en conjunto las comunidades artesanales de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, que pertenecen a la Región del Bío Bío.
Además de su importancia para la preservación de este oficio patrimonial, el proyecto tiene un gran impacto en la vida de las chamanteras, como se aprecia en el desgarrador testimonio de Irene Contreras. "Trabajamos aquí hace años. Nosotros somos tres mujeres solas. Esto es fundamental para mí. Ayer me pasó algo tan grande; venía con mi paleta para el taller y no pensaba que mi taller no estaba. Se me había olvidado y me puse a llorar", dice mientras muestra su oficio en un estrecho pasillo sin muros donde tiene apenas uno de sus telares.
Issa Kort Garriga, se refirió al objetivo de la propuesta. "La idea es dejar equiparado en un sentido de igualdad a todas las artesanas del chamanto y que todas queden con su taller en perfectas condiciones de trabajo. La clave de una postulación es hacerla de forma estructurada y ordenada, con el apoyo de la comunidad y del municipio y del Gobierno a través del Ministerio de Cultura. En Rancagua estaremos trabajando con la gente de Doñihue y la Región del Bío Bío, siendo nuestra ciudad la sede nacional para esta postulación, siendo la idea que este sea el primer proyecto que se gane Chile en esta reconstrucción del patrimonio inmaterial", señaló, pues este miércoles y jueves se realizarán jornadas de trabajo con las comunidades de ambas regiones.
Silvia Martínez, directora Ejecutiva de Crespial, organismo con sede en Cuzco, se refirió al panorama que visitó y la gestión a realizar. "Por consenso de los países miembros se aprueba dar este apoyo técnico para la formulación del proyecto y luego un seguimiento de la entrega de proyecto a Unesco y también de su aprobación. Acá ya hay un censo, se tiene identificado perfectamente quienes son. Este patrimonio está en riesgo de perderse, este trabajo está pasando una situación muy difícil , como lo es el practicar este patrimonio inmaterial en cualquier sitio y apreciamos que el Consejo de la Cultura ya haya hecho una identificación. Éste es el primer proyecto que se presenta para Fondos de Emergencia de parte de Crespial y tiene el apoyo de todos los países miembros y una contrapartida importante del Gobierno de Chile y la comunidad", dijo la directora del organismo internacional que reúne a Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay./
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martes, 1 de diciembre de 2009

Chamanto chileno: El mejor resumen de nuestros orígenes mestizos

EL MERCURIO
ARTES Y LETRAS
domingo 29 de noviembre de 2009


Investigación Detalles inéditos de la importancia de este apero nacional



Por fin un libro entrega la oportunidad de difundir un extenso material que ha estado guardado en los archivos del Fondart, del Museo de Rancagua, y de la Universidad Católica.

Maite Armendáriz Azcárate

Hay quienes pagarían oro por lucir un chamanto de Doñihue, pero la mayoría no tiene idea de su importancia. Verónica Guajardo y María Luisa Gruzmacher sintetizan su valor patrimonial en un nuevo libro, luego que han dedicado años a investigar la historia y trascendencia de este poncho corto, de colores fuertes, de huincha ancha en su borde, decorado con listas de imágenes inspiradas en vegetales.


Sergio Pérez Ramírez de un chamanto de Olivia Césped.

Sergio Pérez Ramírez Las dos caras de un chamanto se diferencian por el color.Foto:Sergio Pérez Ramírez


"Todos los aperos son relevantes", dice la técnica en conservación María Luisa Gruzmacher pero en su opinión, el textil llamado chamanto tiene mayor relevancia por ser único, y distintivo del huaso chileno: "Lo caracteriza y engalana, encierra una historia de relación con la tierra, guarda sus símbolos de pertenencia y tradición". Su compañera de investigaciones, que también trabajó durante años en el Museo Regional de Rancagua, la diseñadora Verónica Guajardo agrega que el chamanto complementa y da el toque final al traje de gala del huaso, "es lo más visible". Recuerda que es el único atuendo con colores vivos -a excepción de la faja roja-, y por esta razón es la que más destaca. "Aúna nuestras raíces precolombinas e hispanas. Es el mejor resumen de nuestros orígenes mestizos".


"Chamantos. Artesanía y tradición del campo chileno" Autoras: María Luisa Gruzmacher y Verónica Guajardo Diseño y edición: Midia 116 páginas Auspician: Entel y Ley de Donaciones Culturales


Ambas profesionales acaban de publicar el libro "Chamantos, artesanía y tradición del campo chileno". La obra profusamente ilustrada, editada por Midia, es como el broche oro de la investigación "Chamantos de Doñihue; restablecer una artesanía para ser proyectada al siglo XXI", estudio financiado por Fondart en 1995. Durante el estudio se recopilaron más de mil fotografías, y un extenso material de referencia bibliográfico.

La nueva publicación aclara que el poncho nace en el mundo andino precolombino, hace ya 20 siglos, y su uso ha sido sostenido hasta nuestros días. En sucesivos contactos culturales, fue adoptado por mapuches, por criollos, por españoles, por turistas de paso, extranjeros avecindados en Chile y por chilenos comunes. "En cada una de estas adaptaciones, fue modificado, y habitado con símbolos propios de la cultura adoptante".


Hacienda El Huique. 1920. Archivo Museo Histórico Nacional.


Si el mundo andino lo ocupa largo, el huaso lo acorta para poder usarlo en la faena ganadera. En tanto, los criollos lo decoran y se lo ponen en fiestas y celebraciones.

"Sobremakuñ" lo llaman los mapuches; "el lonko gusta de este poncho, y lo lleva a su mundo en los bosques del sur. Luego, el huaso de la zona central lo vuelve a retomar, tal cual lo ve en el sobremakuñ mapuche, pero lo habita con íconos de la cultura europea imperante en la zona central".

Las chamanteras de Doñihue


El chamanto es una manta de lujo del hombre de campo, de muchas listas y distintos colores. En ellas se tejen figuras llamadas labores: flores, pájaros, iniciales del dueño, entre otros. "Este poncho corto, es único en forma, tejido y uso, en todo Chile, pues el sobremakuñ mapuche ya desapareció", aclara Verónica Guajardo. Recuerda que si el chamanto ha sido tejido en otras localidades, es porque hubo migración de chamanteras de Doñihue.

En efecto, este pueblo rodeado de fértiles suelos, situado a 22 kilómetros de Rancagua, cuyo nombre se traduce en mapuche como "lugar de arvejillas", hoy con más de 16 mil habitantes es cuna y asiento de esta forma de tejido tradicional que encierra la elaboración del chamanto. "Las tejedoras de Doñihue han sabido reconocer y traspasar esta artesanía de madres a hijas", dicen las investigadoras. En la actualidad existe un grupo de 45 tejedoras, algunas maestras y otras aprendices. Son celosas de su conocimiento y reacias a compartir detalles técnicos con afuerinos. Con sólo una mirada detectan cuando su cliente sabe lo que pide y deben llenarse de paciencia con los usuarios novatos.

El color es su rasgo más reconocible
"Mucha gente creía que era un bordado de varios siglos de antigüedad, otros decían que era de origen jesuita". El nuevo libro afirma que el chamanto es del siglo XX, y se detiene en las variaciones que esta prenda ha tenido en su historia, principalmente por cambio en la materia prima y por moda, como su misma postura de la boca que varía en el tiempo.

Como el chamanto se ha hecho en hilados industriales, la herencia de los colores pardos propia de la mayoría de las artesanías, no se instaló en ellos. "No hay plantas que permitan teñir colores rojos o azules intensos".

Las autoras aclaran que un chamanto demora tres meses en ser tejido a telar. Sus dibujos son parte de esa trama, no están bordados. "Puede costar desde un millón y medio de pesos, sin embargo la mitad se gasta en materia prima".

Si bien en un comienzo su iconografía copiaba las telas europeas importadas, a medida que la prenda se fue tipificando como un poncho distinto, las chamanteras empezaron a generar su propia iconografía, tomando formas de la naturaleza de su entorno cercano, tales como guías de parra, fucsias, zarzamoras, no me olvides, tejidas en los colores saturados del algodón mercerizado.

"Quien tiene un chamanto, asegura María Luisa Gruzmacher, lo cuida y lo usa cuando se engalana, incluso se sabe de huasos bien plantados que se lo ponen encima de su ataúd cuando mueren".

Etapas del chamanto

(1900 a 1907) El chamanto nace del mismo tamaño y con la misma estructura visual del sobremakuñ.

(1907 a 1915) Se le agregan labores a la huincha.

(1915 a 1930) Se copia iconografía europea, sumada a una fina lana industrial.

(1930 a 1938) Cuando esa lana se acaba, los chamantos engruesan un poco, y se busca una solución técnica en el tejido para aminorar el peso.

(1938 a 1951) Aparecen los grupos como los Huasos Quincheros y 4 Huasos, usando chamantos muy cortos. Es la época en que el chamanto se independiza de los otros ponchos y comienza a ser tejido en algodón mercerizado.

(1951 a 1965) Por moda, se empieza a recuperar el tamaño, y definitivamente se acaba la lana como materia prima.

(1965 a 1990) Sigue creciendo en tamaño, y es muy común un chamanto con campos beiges, listaduras negras, con figuras en rojos, verdes y amarillos.

(1990 al presente) Retoma su tamaño original y se recuperan iconografías de la III etapa. De vez en cuando, a petición de los usuarios, se tejen chamantos en lana.

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sábado, 8 de septiembre de 2007

Chamanteras de Doñihue ganan Premio a lo Chileno 2007







Chamanteras de Doñihue ganan Premio a lo Chileno
Jueves 30 de Agosto de 2007 13:10 El Mercurio Online SANTIAGO.-

Tras un largo período de votación se decidió galardonar a este reducido grupo de artesanas de la VI Región que recibirán 15 millones de pesos para seguir desarrollando su labor que constituye una tradición fundamental dentro de nuestra cultura nacional.El proceso de selección se había iniciado hace ya algunas semanas, cuando se les solicitó a 1200 personas de diversos ámbitos que eligieran a los candidatos para ser nominados al premio. Los nominados resultaron ser el músico, escritor y gestor cultural Mario Rojas Pérez; el humorista Coco Legrand; el antipoeta Nicanor Parra; las Chamanteras de Doñihue y el Proyecto Bicentenario de Canal 13.Posteriormente se realizó el proceso de votación popular. A través del sitio web, del correo electrónico y los votos recibidos en los buzones Punto Copec adheridos, el público eligió a los tres más populares de entre más de 95.000 preferencias. Aquellos que obtuvieron más preferencias fueron: Coco Legrand, las Chamanteras de Doñihue y el Preoyecto Bicentenario de Canal 13. Finalmente, era el turno del jurado cuya votación terminó eligiendo, por amplia mayoría, a las Chamanteras de Doñihue como las ganadoras. El Premio a lo Chileno ya cuenta con 10 años de antigüedad y tiene como finalidad realzar las expresiones culturales, valores y tradiciones que forman parte de la identidad nacional.

El jurado
Estuvo integrado por 20 personalidades de diversos ámbitos del acontecer nacional: Joaquín Noguera, presidente de Empresas Iansa, Cecilia García Huidobro, vicepresidenta ejecutiva de la Corporación del Patrimonio Cultural de Chile; Felipe Lyon, gerente general de Empresas Iansa; el alcalde de Vitacura, Raúl Torrealba; el presidente de la ANP, Juan Luis Sommers; el rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, Andrés Benítez; el ex atleta Pablo Squella; el ex seleccionado nacional Iván Zamorano; Diego Peñafiel, jefe de producto de Punto Copec; Jorge Carroza, anticuario; Alejandra Serrano, directora del Centro Cultural Palacio de la Moneda; Benjamín Mackenna, integrante de Los Huasos Quincheros; Luz María Vargas, directora artística de Radio Horizonte; el actor Héctor Noguera ; el artista plástico Gonzalo Cienfuegos: Cristián Norero, gerente general de Radio Horizonte; Marigó Armleder, gerente de marketing de La Tercera; el empresario Félix Bacigalupo; Carlos Cardoen, Premio a lo Chileno 2006, y la periodista de TVN Consuelo Saavedra, quien ofició de presidenta.


Los anteriores ganadores del Premio a lo Chileno han sido:

Carlos Cardoen (2006)
Miguel Gutiérrez y el conjunto infantil “Los Grillitos” (2005)
Vicente Bianchi (2004)
Los Huasos Quincheros (2003)
Tierra Adentro (2002)
Margot Loyola (2001)
Federación de Criadores de Caballos Chilenos (2000)
Federación del Rodeo Chileno (1999)
Comuna de Yerbas Buenas, VII Región (1998)


Chamantos de Doñihue
VI Región, 32 kilómetros al oeste de Rancagua.

Los Huasos Quincheros 1990.


Los Huasos Quincheros Premio a lo Chileno 2003.

La actividad más destacable de esta localidad son los famosos tejidos a telar. Las chamanteras (tejedoras en lana y seda) fabrican los típicos chamantos y mantas que forman parte de la vestimenta de los huasos chilenos.
Las piezas son reversibles: tienen un lado oscuro para usarlo de día y otro claro para la noche. Tejer un chamanto implica un trabajo de tres o cuatro meses, ocho horas al día. Los diseños son originales de estas artesanas y los motivos son flores, hojas de parra, espigas, caballos y otros. La zona de las famosas chamanteras se llama Camarico.
Más que a comprar, este paseo te invita a conocer a las artesanas y sus obras. Los chamantos son caros y muy lentos de tejer. Algunos son usados por las "colleras" de los huasos en los rodeos y otros en ocasiones de "gala". Usualmente se heredan de padres a hijos, en calidad de joyas. Esta artesanía es practicada por mayores de edad que no tienen seguidores en su quehacer, por lo que se teme su desaparición.





Líderes APEC 2004: Vistieron “Chamantos” en la foto oficial de la Cumbre.

S.S. Juan Pablo II en su visita a Chile en 1987, luce un chamanto que le regalaron las artesanas de Doñihue.




PREMIO A LO CHILENO:
Doñihue está de fiesta
Sus chamanteras ganaron el Premio a lo Chileno 2007 por sus elaboradas prendas textiles.

Falta un poco para mediodía y el sol pega fuerte en Doñihue. Por sus calles pavimentadas y las que aún son de tierra transitan pocos autos y la gente en su mayoría circula a pie o en bicicleta, aunque también se dejan ver algunos huasos a caballo y una carretela que ofrece pan, mientras avanza al trote de la yegua.De no ser por una población nueva de viviendas pequeñísimas, el lugar daría para ambientar una película de época, por toda la gracia de su pintoresco caserío rural, los letreros pintados a mano de los negocios y, sobre todo, por la calma reinante.Por las calles el aire primaveral anuncia el Dieciocho y es fácil imaginarse que allí las Fiestas Patrias se festejan en grande aunque, como cuentan las chamanteras, la plata es poca y se gana principalmente con pololitos durante el año trabajando campos ajenos y cosechando fruta en verano, el único trabajo seguro para hombres y mujeres.Muchas casas centenarias resisten con sus muros de adobe serpenteantes, a orillas de la calle. En algunas de ellas, casi a escondidas, tejen las artesanas que han hecho famosa a esta localidad emplazada al surponiente de Rancagua, separada por apenas 22 km de la capital regional. Su minuto de popularidad máxima lo tuvieron cuando los presidentes que participaron en la APEC se lucieron con sus chamantos en la foto oficial del foro de los países del Asia Pacífico, realizado en Santiago el 2004. Esa vez sólo fueron ocho las elegidas para tejerlos, en cambio ahora el triunfo es mayor porque el Premio a lo chileno 2007 recae sobre todas. Compitieron con el músico, escritor y gestor cultural Mario Rojas Pérez; el humorista Coco Legrand; el antipoeta Nicanor Parra; y el Proyecto Bicentenario de Canal 13, pero la calidad de su producción y la lucha por mantener un oficio que ha ido mermando con el tiempo, se impuso en la votación del jurado.La veintena de mujeres se afana muchas horas al día en el telar para sacar las "labores", como ellas mismas llaman a los coloridos diseños de chamantos, fajas y cinturones. Entre sus dibujos preferidos cuentan pajaritos, espigas, frutas, flores, copihues, hojas de parra, y otros elementos cotidianos que tuvieron la gracia de desplazar la iconografía de los primeros tejidos que se conocen, los que recreaban tapicerías europeas de los siglos XVIII y XIX.La mayoría de las artesanas aprendió a tejer en el telar mirando a sus madres y abuelas, y a pesar de que se desenvuelven con toda naturalidad manejando hasta cuatro mil hebras para hacer un chamanto, es poco lo que saben del origen de sus creaciones. En realidad no es demasiado lo que se conoce a ciencia cierta sobre esta prenda fundamental en el traje de huaso. Se supone que se originó de los tejidos que usaban los mapuches en esas tierras, y que los españoles que allí recibieron encomiendas adaptaron para celebrar las fiestas.En los telares doñihuanos también se hacen mantas, tejidos listados y sueltos, sin "labor", y por lo mismo más sencillos de hacer que los chamantos. Pero son agotadores, según explica Elsa Blanco "porque hay que ir tejiéndolos rapidito y se cansan más los brazos. A mí me gusta hacer chamantos". Siguiendo el estilo de sus coterráneas, se niega a declarar su edad, pero no tiene problemas en decir que adoptó este oficio a los 16 años. "En esos tiempos había mucha gente que tejía, y uno fue aprendiendo; si esto se aprende muchas veces sólo con mirar...y algunas veces no se logra nunca... Empecé tejiendo huinchas, después mantas, y como a los 40 años hice mi primer chamanto porque es muy difícil", sostiene.Ella le traspasó el legado a sus hijas, María Ester e Italia Cantillana, dos chamanteras netas que de chicas le ayudaban a su mamá a ovillar los hilos que vienen en conos y a hacer el paleteo. Ellas se demoran unos tres meses en hacer un chamanto, pero si trabajan juntas sólo un mes y medio. Acá se acostumbra a que quien teje el grueso de la obra pida ayuda para la huincha y así ir más rápido. El encargo se lo hacen a las "tejedoras", quienes avanzan en el diseño ya urdido por la chamantera.Elsa vive en la calle Miraflores, un poco más abajo que Julia Segovia, hija de la artesana que hizo el primer chamanto que regalaron a Juan Pablo II en tiempos que ni se soñaba su visita a Chile. La foto del pontífice usando el textil que se hizo en su casa adorna el living, y al lado está el retrato de su madre, quien fue amiga personal de Margot Loyola. Para Julia, que es una enamorada de su trabajo, "no hay chamanto ni manta fea", pero la tienen desencantada las ventas tan esporádicas y, todavía más, que no se aprecie su esfuerzo como corresponde. "Yo le digo a la gente: pero si esto lo hago yo, no es chino".El valor de un chamanto bordea el millón de pesos y el de una manta la mitad. Pero el costo de producción se ha encarecido porque el hilo especial que les hacía Cadena deben traerlo de Brasil, desde que la fábrica se trasladó a ese país."Mantas y chamantos", anuncia otro letrero por la calle Miraflores. Es el taller de Julia Peralta, quien hizo y entregó el regalo de Doñihue a Juan Pablo II el 2 de abril de 1987. "No se puede explicar lo que se siente", dice la artesana que fue elegida para confeccionar un chamanto por su condición de catequista. También le encanta hacer estolas para los sacerdotes, pero sobre todo tejer. "No me molesta instalarme por horas, pero si tengo que barrer el patio, limpiar mi casa o cocinar, me duele la espalda", confiesa riéndose. Y sus colegas, reunidas más tarde en la casa de Lucy Césped –donde se decretó que el premio es para todas las tejedoras que se "desenvuelven bien en el telar"–, concuerdan en que estar esforzándose en labores ajenas al tejido es simplemente "perder el tiempo".Allí también se declaran felices con el premio: "Es un reconocimiento que en mis 50 años de chamantera nunca había tenido", señala la anfitriona; "es un regalo de Dios", para Nelly Beltrán; y un premio a la tradición para Cecilia Calderón, "éste es un trabajo muy sacrificado, tengo toda mi juventud en el telar", dice. Mientras algunas muestran sus creaciones, no olvidan advertir que su oficio se va perdiendo y que las generaciones nuevas no encuentran el aliciente para dedicarle una vida. Además, tampoco es fácil aprender. En un curso que impartió Nelly hace tres años a 15 personas, sólo una siguió sus pasos. Es que como dicen acá, esto se hereda. Mirando a Lorena Calderón, una joven artesana que le ayuda a tejer a varias, Julia Peralta no escatima en echarle flores: "A ella le gusta harto el trabajo y es rápida. Pero para que le sea tan fácil debe tener ancestros chamanteros". Lorena asiente con una sonrisa.

V/D Soledad Villagrán Varela./ Fotografías, Homero Monsalves

(Ver video Canal 13)

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