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jueves, 26 de abril de 2007
sábado, 14 de abril de 2007
Prehistoria y arqueología regional (I)
En este escenario habitaba una fauna diversa compuesta por mastodontes o elefantes americanos (Cuvieronus sp.), ciervos de los pantanos (Antifer niemeyeri), caballos americanos (Equus sp.) y depredadores menores como cánidos, zorros, coipos, roedores, ranas, aves acuáticas y peces.
Estas especies se encontraban preferentemente en torno a cuencas lacustres interiores y costeras, como es el caso de la laguna de Tagua-Tagua (comuna de San Vicente de Tagua-Tagua).
Las condiciones ambientales se modificaron con posterioridad a los 9.000 a.C., configurando un ámbito cálido y seco que implicó por una parte, una disminución en la disponibilidad de recursos alimenticios para estos grandes herbívoros y por otra la restricción de la extensión de la laguna hacia el centro de la cuenca, dejando expuestas áreas lacustres pantanosas que se convirtieron en el último refugio de la megafauna y en un oasis para los cazadores quienes, aprovechando estas condiciones, intensificaron sus prácticas de caza, contribuyendo al exterminio de esta fauna pleistocénica (Nuñez et al., 1994).
La laguna de Tagua Tagua con una superficie aproximada de 90 Kms2, se emplazaba en una rinconada (34° 30’S, 71° 10’ W), limitada por un cordón montañoso de unos 35 kms. de extensión EW y unos 25 kms. NS, en el borde oriental de la Cordillera de la Costa, conectada a nivel con la depresión central a través del corredor de Cuchipuy (ibid., 1994).
Debido al interés que despertaba, la laguna de Tagua Tagua fue visitada por diversos cronistas viajeros y científicos en distintas épocas.
Nos interesa destacar la descripción hecha por el naturalista Claudio Gay, quien la recorrió en 1831:
“En dos meses, poco más o menos que salí de Santiago he hecho, entre otras, tres grandes excursiones: la primera a Tagua-Tagua, grande y bella laguna, en la cual ví por primera vez aquel grande y singular espectáculo tan maravillosamente cantado por los bardos escoceses y cuyas causas han desconocido los físicos por mucho tiempo.
“Consiste en islas flotantes que cubren casi la mitad de la laguna y que, según la dirección de los vientos, la recorren de norte a sur o de oriente a poniente. Las visité con cuidado y después de examinarlas y estudiarlas bien, no he encontrado en ellas más que grandes montones de restos vegetales como convulvulus, pomageton, ranunculus y sobre todo typha arundo, y otras gramíneas entrelazadas de mil maneras, y sobre las cuales varan otras plantas flotantes que pudriéndose, depositan una especie de tierra extremadamente fértil, que se va aumentando más y más por la destrucción de otros vegetales que nacen entre ellas; de modo que estas islas van creciendo poco a poco tanto en extensión como en espesor… Sobre estas islas llamadas chivín por los habitantes, ponen sus huevos pájaros tan notables por su número como por su variedad, los cisnes (cignus melancolyphus), los flamencos (phoenicopterus chilensis), los cheuques (platalea ajaja), las garzas, los alcedos, las fúlicas, los ibis y una infinidad de otras especies nuevas tanto para mí como para la ciencia…” (Barros Arana, 1930).
Su propietario, Javier Errázuriz, en 1833, inició los trabajos de drenaje parcial de esta cuenca para impedir las inundaciones provocadas en épocas de crecida por falta de un desagüe natural. Se abrió un túnel de 4 kms. entre los cerros de La Muralla y La Silleta denominado Socavón, que comunicaría esta área con el valle del sector norte antes de desembocar en el río Cachapoal (Peña, 1998).
La laguna se vació totalmente, quedando al descubierto las primeras evidencias de fauna pleistocénica. En años posteriores a 1967, investigadores del Museo Nacional de Historia Natural y de la Universidad de Chile, excavaron junto al canal de desagüe, encontrando un depósito paleoindio entre los 2.03 y los 2.35 metros de profundidad. Se rescataron más de cincuenta artefactos líticos asociados a huesos de megafauna y a abundantes restos de carbón, que fueron fechados en 11.380 +- 320 A.P., 11.320 +- 300 A.P. y 11.000 +- 170 A.P. (Núñez, 1983).
Se detectó un nivel ocupacional más reciente a un metro de profundidad con material cultural propio de cazadores recolectores, denominado Tagua-Tagua II que fue fechado en 6.130 +- 115 A.P. (Palma, 1969; Durán, 1980).
En la década de los noventa se realizaron nuevas excavaciones estratigráficas en la cuenca de Tagua-Tagua, identificándose dos sitios con restos de doce mastodontes (Stegomastodon humbolti), puntas de proyectil de cristal de roca tipo cola de pescado, machacadores, lascas y un fragmento decorado de cabecera de dardo, elaborado en marfil de colmillo de mastodonte, único elemento decorado en esta materia prima que se conoce en América hasta el momento.
Estos sitios fueron datados por radiocarbono entre 10.120 +- 130 y 9.900 +- 110 A.P. y se relacionan estrechamente con labores de caza especializada de megamamíferos localizados en paleoambientes lacustres sometidos a stress de aridez (Núñez, 1994).
El sitio de Tagua Tagua es un yacimiento relevante a nivel americano y en el contexto regional, representa hasta hoy, el único con evidencias indiscutibles de asociación humana con fauna extinta.
En otros lugares de esta región como Santa Cruz, Marchigüe, Paredones, también se han encontrado restos de megafauna, sin embargo, no se ha determinado su relación efectiva con el hombre.
Etiquetas: Laguna de Tagua Tagua, mastodonte, San Vicente de T.T.
Prehistoria y arqueología regional (II)

Puntas de proyectil y cabezal de dardo del sitio Tagua Tagua.Material de investigación, L. Nuñez, Chile antes de Chile, M.Ch.A.P.
De manera similar a la época anterior, se produjeron cambios climáticos que afectaron la vegetación, determinando avances y retrocesos del bosque. Estos eventos pueden correlacionarse con la subdivisión cronológico-cultural de este período en “Temprano, Medio y Tardío”, abarcando un lapso de tiempo cercano a los 8.000 años.
Con una economía basada fundamentalmente en la caza-recolección y en menor medida en la pesca, los hombres arcaicos iniciaron en nuestra región la explotación de recursos complementarios de ríos, lagos y litoral. Se desarrolló, por tanto, una movilidad estacional entre las cuencas continentales y la costa, sin descartar incursiones esporádicas al sector andino.
Estos hombres de cráneos alargados (dolicoides y ultradolicoides), de estatura más bien elevada, de esqueletos gráciles, incursionaban en la costa en busca de recursos marinos, dejando como testimonios de sus recorridos depósitos de basuras o conchales, que nos han permitido reconstruir parcialmente su historia. Ejemplos de estas tempranas ocupaciones costeras las encontramos en las localidades de Pichilemu, Cáhuil y Bucalemu.
Excavaciones arqueológicas realizadas en Bucalemu, en el sitio Paso de las Conchas, sector La Capilla (34° 5’ S y 72°W), situado en la vertiente occidental de la Cordillera de la Costa a 4,5 kms. de la actual línea de costa, a una altura de 29,5 m.s.m. y próximo a la laguna de Bucalemu, permitieron descubrir significativos hallazgos.
El sitio corresponde a un conchal de formación tumular, con una superficie aproximada de 144 m2 que manifiesta seis ocupaciones comprendidas en un lapso de 4.000 años y que se inscriben en el estadio arcaico (9.900 A.P. a 5.780 A.P.
Los grupos que se instalaron en este sitio, eran portadores de una economía mixta basada fundamentalmente en la recolección de moluscos -destacándose la presencia significativa del ostión (Argopecten purpuratus), recurso actualmente extinguido en esta región, como también en la caza de mamíferos terrestres y marinos, especialmente camélidos, y en menor escala cérvidos, otáridos, mustélidos y roedores. Además, desarrollaban la pesca de ámbito estuarial, referida principalmente a ejemplares adultos de un tipo de corvina de agua dulce y salada (Micropogonias furnieri), que habitan cerca o en las desembocaduras.
Esta economía mixta se vincula con un medio ambiente de alta potencialidad, (costa, laguna, vertiente) que contribuyó a que las ocupaciones humanas fueran recurrentes desde el arcaico inicial hasta el término del arcaico medio. La mayor permanencia en el sitio, se confirma por la presencia de enterratorios. Entre sus instrumentos líticos se destacan puntas de proyectil, perforadores, cinceles y sierras y entre sus adornos, conchas perforadas de distintas especies, huesos y vértebras también perforados utilizados para idénticos fines (Weissner y Tagle, 1994).
Se exhumó un esqueleto perteneciente a un individuo masculino de edad aproximada a los 30 años y de estatura cercana al 1.67 m. que, de acuerdo al estudio de su osamenta, fue adscrito a un ámbito costero, confirmándose también que tuvo un régimen alimenticio que le provocó abrasión y desgaste de las piezas dentales. Con sus manos realizó trabajos artesanales probablemente relacionados con la faena de desconchar moluscos, no cargó grandes pesos y no tuvo mayores actividades físicas que implicaran fuerza y tensión (Quevedo, 1994).
Este sitio parece vincularse con otros del mismo período emplazados en lugares más próximos al Valle Central, en sectores que alguna vez fueron cuencas lacustres, donde se encuentran cementerios que denotan prácticas rituales de hondo simbolismo. Su ubicación estratégica, la disposición de los restos óseos humanos y animales y el material cultural asociado, nos hablan de un conocimiento profundo de su entorno, de una tecnología avanzada y de la creencia en una vida que trascendía a la muerte. Lugares como Cuchipuy, Almahue, Santa Cruz, El Huique han permanecido como testigos de este extenso período que ha sido denominado con el nombre de arcaico.
Presentó cuatro niveles de enterratorios humanos o “cementerios superpuestos” con elementos culturales diferentes. El primer estrato desde 0 a 30 cms. contenía restos humanos de cráneos braqueoides asociados con cerámica y artefactos líticos. Pertenecen al período Agroalfarero temprano con fechas aproximadas a 1320 +- 80. El segundo nivel, entre 30 y 160 cms. de profundidad, fue fechado en 5760 A.P. y corresponde al período arcaico. Se caracteriza por entierros primarios sepultados en túmulos de piedra. Los esqueletos presentan cráneos dolicocéfalos. Como restos culturales asociados se encontraron morteros de piedra, manos y piedras de moler, puntas de proyectil grandes y pequeñas, piedras horadadas, etc.
El tercer nivel entre el 1.60 y 2 metros con fecha de 7610 +- 80 aproximadamente, presentaba restos aislados de huesos humanos y artefactos líticos con características similares a los estratos 2 y 4.
El nivel 4 entre 2 y 3 metros, con un fechado de 8.070 +- 100 aproximadamente, es el más antiguo y se caracteriza por tumbas bien definidas, de individuos ultradolicoides asociados a puntas pedunculadas y a ausencia de elementos de molienda (Kaltwasser et al.,1979, 1980, 1982, 1983, 1984, 1986 y 1988) (Cáceres, 1982).
Evidencias culturales similares se han encontrado en sitios que actualmente se investigan en las localidades de Santa Cruz, Almahue, El Huique. En todas ellas se han detectado enterratorios en túmulos de factura intencional de grandes dimensiones emplazados en ambientes de pantano, que obedecen a un patrón recurrente identificado hasta ahora en el área de influencia del río Tinguiririca y sus afluentes.
Los restos óseos exhumados corresponden a dos momentos cronológicos diferentes: período arcaico y alfarero temprano. El material cultural es significativo y comprende piedras y manos de molienda, puntas de proyectil de morfología diversa, arcilla quemada, restos óseos de animales, conchas marinas y de agua dulce, carbón y cerámica. Esta última sólo en el nivel superior y asociada al segundo período mencionado.
La cordillera andina también fue reconocida por los hombres arcaicos, no sólo como fuente de importantes materias primas, entre las que se cuenta la obsidiana y el basalto, necesarias para la fabricación de instrumentos, sino también como hábitat estacional donde el recurso camélido, de gran importancia económica para estos grupos, estaba también presente.
Este recurso (especialmente el guanaco) fue gravitante para los grupos humanos prehispanos que habitaron este territorio, no sólo en términos de supervivencia, sino también formando parte del ritual en contexto de enterratorio. Su hábitat se extendía de costa a cordillera. Aparece desde los 10.000 aproximadamente en sectores costeros (Bucalemu), asociado a grupos nómades de cazadores, pescadores, recolectores; lo encontramos también en el valle vinculado a horticultores y agricultores (Rancagua).

Instrumentos líticos del Período Arcaico;Bucalemu y Almahue.
Museo Regional de Rancagua.
En la época hispana, los camélidos decrecen en importancia y número. De hecho, en períodos posteriores la caza del guanaco llegó a constituir un deporte en la Zona Central. Ya en ese momento estos camélidos estaban confinados a la Cordillera de Los Andes. Durante el estío se remontaban hasta los contrafuertes cordilleranos para acceder a territorio argentino y en invierno, a causa de la nieve, bajaban a sectores de la precordillera. Este era para ellos el momento de mayor vulnerabilidad, pues eran fácilmente apresados.
(1) Es razonable suponer que con el Plan de Desarrollo Camélido puesto en marcha por el Ministerio de Agricultura en todo el territorio nacional, este recurso podría recobrar la importancia que algún día tuvo, ya que creemos que por sus características representa una alternativa ganadera válida y viable especialmente para el secano costero. De hecho, se han realizado experiencias tanto de particulares como de esta entidad (a través de la Hacienda Hidango), con resultados promisorios, inicialmente en la actividad textil.
La Casa Pintada
De los sitios cordilleranos conocidos en la región, el alero de la Casa Pintada de Tinguiririca, es quizás el único que por su contexto podría relacionarse con este período, pese a no contar con los antecedentes suficientes sobre la excavación realizada.Este alero rocoso cuya formación geológica corresponde a basaltos columnares, se ubica en el curso superior del río Tinguiririca, próximo al camino a las Termas del Flaco y a una altura de 1.800 m.s.m. En él se encontraron siete enterratorios con un ajuar compuesto de tejidos vegetales, adornos de concha, obsidiana, restos de camélidos y un punzón de hueso. Presenta en sus paredes pictografías rupestres de diseños geométricos con líneas paralelas, quebradas, en zigzag, círculos con un punto central, reticulados, etc. con uso de colores blanco, rojo sepia y amarillo (Stehberg, 1975.
La actividad de pesca también se vincula tempranamente al quehacer del hombre. En sitios arcaicos costeros se han encontrado restos de peces marinos y de agua dulce. En el interior, estas evidencias también están presentes desde el mismo período con idénticas especies, denotando contactos e incursiones a la costa por parte de estos grupos.
Las actividades de caza y pesca han perdurado hasta la actualidad, aunque su importancia fue decreciendo en la medida en que la respuesta humana al desafío del medio se fue enriqueciendo y diversificando, fundamentalmente por la incorporación de prácticas hortícolas y agrícolas.
Etiquetas: Período arcaico
Los dinosaurios de las Termas del Flaco
LOS DINOSAURIOS DE LAS TERMAS DEL FLACO
Hace unos 150 millones de años, las tierras que ahora conocemos como la VI Región de Chile se remecieron con la violenta erupción de un volcán. Los dinosaurios que poblaban esa zona huyeron aterrorizados, dejando decenas de huellas impresas sobre el barro. Las cenizas arrojadas por la explosión cubrieron por completo estas antiguas pisadas, conservándolas en perfecto estado hasta el día de hoy.
El anterior puede parecer un relato de ficción, pero es la más reciente y fidedigna reconstrucción de hechos elaborada hasta ahora: "Descubrimos con el microscopio que la capa que cubre las huellas es de un color azul petróleo, muy distinto al ambiente de la región, y que se depositó sobre todas las pisadas en un solo instante", explica Karen Moreno, de la Universidad Austral de Chile, quien -junto a David Rubilar y Alexander Vargas, de la Sociedad Paleontológica de Chile- estudiaron las Termas del Flaco durante los últimos cinco años.
Gracias a estos trabajos, los investigadores también han detectado la presencia de otras huellas de dinosaurios, que hasta ahora habían pasado inadvertidas para el mundo científico desde que la zona fue estudiada por primera vez en 1969.
Carnívoros ocultos
La principal herramienta que utilizaron los expertos fue la paleoicnología, una disciplina que, a partir de las huellas dejadas por un animal extinto hace milenios, deduce características de su conducta cuando estaba vivo. "Hasta el momento no se habían reconocido dinosaurios carnívoros en esa zona. Sin embargo, pudimos identificar dos tipos distintos de este grupo de animales", cuenta Karen.
Estos animales -conocidos como terópodos- son claramente reconocibles porque dejaban en el suelo pisadas de tres dedos, acompañadas por filudas garras.
En el caso de Termas del Flaco, la mayor de las huellas de terópodo alcanza 60 centímetros de largo: si los humanos hubieran existido por esa época, habrían sido una presa fácil para estos ágiles cazadores.
Otro cambio importante respecto de los primeros trabajos realizados a fines de los '60 es la descripción del paisaje prehistórico de Termas del Flaco.
Antiguamente se creía que esa zona había sido una playa para la época de los dinosaurios, donde desembocaba un río. Sin embargo, las últimas exploraciones y el hallazgo de restos de coral indican que el lugar era más parecido al Caribe, sobre todo a los hermosos arrecifes de las Bahamas.
Lo más llamativo es la conducta de los reptiles. Sus huellas indican que los dinosaurios herbívoros fijaban su centro de acción en el centro de este territorio, mucho más cerca del agua, mientras que los carnívoros se apropiaron de los alrededores. De hecho, sus pisadas son más zigzagueantes y cubren un mayor espacio.
"A partir de lo anterior, uno puede concluir que hoy día existen paisajes similares en Tanzania, en que los elefantes pasan buena parte del tiempo en el agua, las gacelas están un poco más lejos y los leones merodean la periferia a la espera de sus presas", concluye Karen.
Mucho se ha dicho y escrito sobre un fenómeno biogeológico que se da en el corazón de la cordillera andina del Tinguiririca en relación con el río del mismo nombre en el área de las Termas del Flaco.Nos referimos a la existencia de un conjunto de rastros o pisadas (icnitas) fósiles de dinosaurios, constituyendo una pieza de mucho interés científico dentro del estudio de la paleoicnología.
Fueron descubiertas en 1960 por el señor Diego Márquez Márquez, vecino de San Fernando y estudiadas en 1967 por personal especializado del Museo Nacional de Historia Natural a cargo del paleontólogo en vertebrados don Rodolfo Casamiquela y el geólogo Armando Fasola R.
La localidad de Termas del Flaco está situada a 80 km. al este de la ciudad de San Fernando. Esta ciudad se encuentra a su vez a 138 km. al sur de Santiago. Las coordenadas geográficas del lugar son 34° 47' L.S. y 70° 28' L.W., a una elevación aproximada de 1700 m.
La localidad del hallazgo está en una pequeña quebrada que desemboca en la ribera norte del río Tinguiririca. Se identificaron varias rastrilladas pertenecientes a dinosaurios del tipo diplodócidos y pequeños y medianos terópodos las que quedaron impresas en los sedimentos aún frescos del jurásico superior.
Las huellas del Tinguiririca se encuentran en una arenisca calcárea gris oscura de un espesor de 15 cm de 50° W de manteo. Corresponde a la unidad basal de la llamada Formación Baños del Flaco (jurasico superior – titoniano). En el área de los Baños del Flaco los estratos atraviesan el valle del Tinguiririca con rumbo N 10° E e inclinación de 30° a 50° al oeste.
Estudios recientes hechos por la paleoicnóloga chilena Karen Moreno sobre las rastrilladas, nos ha llevado a cambiar la antigua visión de los dinosaurios que caminaron por ahi. Por años se pensó, según los estudios de Casamiquela y Fasola, que los dinosaurios que pisaron el estrato eran Ornitisquios, Iguanodontidos los más grandes y Camptosauridos las mas pequeñas. Pero una investigación mucho mas exhaustiva arrojo resultados sorprendentes como que las huellas mas grandes pertenecían a Diplodócidos, según medidas de espacios entre cada pisada de izquierda y derecha, las proporciones arrojan un animal de caderas angostas, característica que acusó la identidad del dinosaurio.
El estudio completo de este sitio fue publicado en la Revista Geológica de Chile, Vol. 29 Nª 2, editada por el Servicio Nacional de Geología y Minería en diciembre del 2002 bajo el titulo "Huellas de dinosaurios en la formación Baños del Flaco (Titoniano-Jurásico superior), Chile: paleoetología y paleoambiente, Karen Moreno - Mario Pino.
San Fernando
Grupo Patrimonial Instruye a Turistas en Las Huellas de los Dinosaurios
HUELLA DE ANIMALES EXTINGUIDOS
Categoría : Monumento Histórico
Ubicación : Termas del Flaco
Comuna : San Fernando
Región : Del Libertador General Bernardo O`Higgins
Decreto : D.S. 4866 13/07/1967
Importancia del primer Monumento Nacional regional
El grupo de Patrimonio Natural y Cultural del Liceo Neandro Schilling viajó hasta la localidad de Termas del Flaco con el objetivo de difundir material escrito y gráfico que da una explicación de las teorías científicas que sustentan la importancia del primer Monumento Nacional a nivel regional; es decir "Las Huellas de Dinosaurios".
Los alumnos colocaron junto al lugar mismo de las huellas dos carteles, en los cuales se explica las hipótesis sobre su origen, las que fueron leídos por centenares de turistas y deportistas que llegaron hasta el lugar con motivo de la carrera anual "A la Conquista de los Dinosauarios" en su versión N° 4, y servirán además, a todos los que lleguen a visitar este lugar histórico - turístico.
El grupo extraescolar del Liceo Neandro Schilling que asesora el profesor Pedro Marchant Villanueva, también tomó una serie de fotografías de las huellas desde los mismos lugares y ángulos de otras fotografías tomadas a principios de los años 60 por una expedición científico guiada por Diego Márques y organizada por el Museo de Historia Natural de Santiago y que la integraban la Doctora Grette Mogne (directora del Museo) y los paleontólogos argentinos Fasola y Casamiquela especialistas en vertebrados fósiles y paleoicnología (estudio de huellas antiguas). Este estudio dio origen a la primera publicación científica de estas huellas hechas por el departamento de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, el año 1965.
El objetivo de reproducir las mismas tomas, ángulos y horarios según la proyección de la sombra sobre el plano inclinado donde están las huellas, es hacer un estudio comparativo para poder determinar con fundamentos el posible grado de deterioro o daño natural por la acción de la erosión del viento, el agua lluvia, la nieve, o hielo que a lo largo del año deben soportar, como también la acción antrópica (humana) sufrida en estos 40 años de intensas visitas de turistas y estudiosos del tema.
El material didáctico distribuido sobre el tema de las huellas contiene también un llamado a los habitantes y turistas a protegerlos, respetando la ley de monumentos nacionales y además valorarlas, pues constituyen un gran atractivo para el turismo científico./
Las huellas de los Dinosaurios son un monumento histórico, que los alumnos del grupo de Patrimonio Natural y Cultural del Liceo Neandro Schilling quieren ayudar a difundir y proteger.
Los turistas pueden conocer las hipótesis sobre su origen gracias a los carteles que fueron colocados por los alumnos en el lugar.
Estas huellas habrían sido hechas en un plano horizontal, y luego con el levantamiento del terreno a lo largo de millones de años quedó en esta posición.
Enviado el Sábado, 16 diciembre a las 04:39:53 por gety
Etiquetas: Dinosaurios, Huellas animales extinguidos, Termas del FLACO