martes, 17 de agosto de 2010

EL CARDENAL CARO



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Las Garzas. Casas del Cardenal Caro

Foto gentileza de José Luis Arraño Lizana, hijo del escritor José Arraño Acevedo, sobrino nieto del Cardenal Caro.

Esta es la casa donde vivieron los padres del Cardenal Caro y donde él pasó su niñez, juventud y Cardenalato. Pero no nació aquí, como dicen algunos, tampoco fue bautizado en Ciruelos. Sino que, todo esto, ocurrió en el sector de Los Valles, en el Fundo San Antonio de Petrel. La casa y los terrenos colindantes a ella pertenecen a nuestra familia.

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domingo, 7 de diciembre de 2008

Las huellas de MONSEÑOR CARO

Primer cardenal chileno Testimonios de su vida:
Las huellas de Monseñor Caro

La figura acogedora del prelado, quien nació en un pequeño pueblo de Colchagua y que con el tiempo se convirtió en una popular y respetada personalidad nacional, resurge a cinco décadas de su muerte.

MAITE ARMENDÁRIZ AZCÁRATE

Todo Santiago se volcó a las calles para rendirle honores, tal como lo recibieron cuando llegó de Roma investido de cardenal. Al paso de su cortejo fúnebre, las bandas resonaron y más de un millón de personas, según testigos, saludaron su frágil cuerpo, expuesto en una camilla sobre el ataúd. Los mismos ministros de Estado fueron los encargados de trasladarlo sobre sus hombros durante su sepelio en la Catedral Metropolitana.

Desde su nacimiento en un hogar de campesinos, en la localidad de Ciruelos de Pichilemu, se impuso su carácter especial. Sobresalió como alumno y seminarista, por lo que fue elegido para estudiar en Roma. Regresa en 1890 como doctor en teología, en una época donde en Chile las personas que alcanzaban ese título eran contadas con la mano. Rápidamente es designado como Vicario Apostólico en Tarapacá, y durante 15 años ejerce su ministerio en el norte, hasta que el Vaticano eleva a sede arzobispal a la zona de La Serena. Caro se convierte en su primer arzobispo. Más tarde, tras renunciar monseñor Campillo en la sede metropolitana, Pío XII lo nomina arzobispo de Santiago, en 1939. Seis años después, el mismo pontífice lo designa como el primer cardenal chileno en la historia del país. Ejerció ese cargo hasta su muerte, el 4 de diciembre de 1958.

Tenía su personalidad, don José María. Vegetariano, se alimentaba con mucha moderación -aunque cuentan que le encantaba comer virutas de San José, unas galletitas delgadas que le hacían unas monjas- y gustaba de andar a caballo. Tenía la costumbre de no dejar pasar un día sin realizar alguna visita a los hospitales, y especialmente a las salas de maternidad. Vivía pobremente, y cuando lo nombraron cardenal optó por ahorrar y adquirió los ropajes usados que habían pertenecido al cardenal jesuita Pietro Boetto, recién fallecido. "Salía a la calle sin solideo ni anillo y ocultaba el pectoral bajo la negra sotana, sin ribete morado", asegura Fidel Araneda en "Historia de la Iglesia en Chile".

Durante su larga vida pastoral, el infatigable prelado enseña griego y hebreo en el Seminario, organiza el IV Congreso Eucarístico Nacional, en 1928; escribe un centenar de obras de carácter apostólico -como "El matrimonio cristiano" y "Por qué creo"- y duplica la cantidad de parroquias en Santiago (durante su gestión se levantaron 67 parroquias nuevas).

Su especial devoción por la Virgen María lo mueve a organizar en 1942 el primer Congreso Mariano Nacional, y desde allí llama a erigir un "templo nacional", para cumplir con la promesa de los padres de la patria. Dos años después coloca la primera piedra de la actual Basílica de Nuestra Señora del Carmen de Maipú.

"Nada lo hizo más feliz", asegura Pilar Díaz. Su padre, Fernando Díaz Thomas, fue secretario general de la construcción de la obra de Maipú desde 1956 y encabezó la causa de beatificación y canonización del Siervo de Dios que se abrió tiempo después de la muerte de Caro. Durante décadas se ocupó de guardar y mantener todo lo que tuvo significación en la vida del prelado: "En mi casa guardó los muebles con sus escritos, sus libros, sus ropas e innumerables documentos ", explica Pilar Díaz, enfermera de urgencia del Hospital del Salvador, quien al morir su papá y al cabo de unos años entregó este legado al padre Hans Kast, canciller del Arzobispado de Santiago y director, por tanto, del Archivo Histórico de esa institución.

El sacerdote Kast explica que la causa para que el Cardenal Caro sea declarado santo está abierta e introducida y sigue su curso desde que fue presentada por acuerdo del Comité Permanente del Episcopado, en mayo de 1968, y ratificada por el Cardeanl Raúl Silva Henirquez en una carta enviada a Juan Pablo II, el año 81. El sacerdote Kast se muestra confiado en que la misa celebrada el jueves pasado en la Catedral, para recordar la figura del cardenal, pueda reactivar el proceso.

El escenario histórico

"Caro alcanza el título de primado de la Iglesia Católica cuando se genera un cambio político importante en Chile. Sin embargo, él ejerce un rol fundamentalmente componedor", afirma el historiador Joaquín Fermandois. Recuerda que la imagen del prelado es la de un hombre santo y ecuánime, que se transforma en un símbolo de la Iglesia desde que Pío XII lo nombra cardenal, "pero no es líder exactamente entre sus pares", acota el historiador, autor de "Reflexiones sobre Historia, Política y Religión" (ediciones PUC 1988). Lo visualiza más bien como el último componente conciliador de una Iglesia militante frente a lo público y el Estado: "Caro se arregla con los gobiernos radicales, más bien masónicos, con componentes de derecha e izquierda. En lo político, tiene simpatías social cristiana".

Fermandois recuerda que en las cartas a los embajadores ante la Santa Sede, Jorge Alessandri cuenta que monseñor Caro se inclinaba a votar por Frei, pero a raíz de la derogación de la Ley de Defensa de la Democracia había cambiado su voto: "El Cardenal era muy anticomunista. Pero esa sensibilidad no producía críticas. Mientras vivió, la Iglesia estuvo bien, logra mantener la espiritualidad como centro de su acción. Muere y comienza la crisis". El historiador piensa que el religioso "alcanza el cargo de cardenal con bastante edad, lo que le impide hacer más".

A juicio de monseñor Jorge Medina, "Caro murió con las botas puestas. A pesar de sus años y de su salud debilitada, nunca abandona sus deberes". Recuerda que pocos días antes de fallecer, su auxiliar, monseñor Tagle, acude a Curacaví a celebrar una masiva confirmación. Caro viaja a ayudarlo, pues le preocupaba la extrema delgadez de su compañero; pero regresa casi moribundo. "Actuaba, como habría dicho San Alberto Hurtado, pensando 'qué me pediría Dios en este momento'" .

"Jamás, en los cuatrocientos años de vida católica de nuestra patria, un prelado chileno estuvo tan íntimamente unido a sus coterráneos", asegura Fidel Araneda Bravo en su "Historia de la Iglesia en Chile". Así también lo constató el cardenal Medina entre los años 1954 al 1957, cuando fue su secretario: "Era un hombre de Dios, nunca lo vi tratando de ganar posiciones o renegar de sus orígenes sencillos, a pesar de que tenía una gran cultura". Agrega que Caro manejaba el latín con maestría y era capaz de descubrir las fallas aun cuando sólo lo escuchara. "Su misma independencia y santidad de vida le daban una autoridad moral enorme, y por ello gozó del respeto de todos los gobiernos", concluye el cardenal Jorge Medina.



Cardenal Caro, un hombre de Dios

El Evangelio era para el Cardenal José María Caro el definitivo punto de referencia de su existencia, dijo el Cardenal Jorge Medina en la misa en memoria de quien fuera el séptimo Arzobispo de Santiago, al conmemorarse 50 años de su fallecimiento.

Con una misa en la Catedral Metropolitana, en la tarde del jueves 4 de diciembre, la Iglesia de Santiago recordó al Cardenal José María Caro Rodríguez al cumplirse 50 años de su fallecimiento. La eucaristía fue presidida por el Cardenal Jorge Medina, en ausencia del Cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien por estos días se encuentra en Roma en visita ad limina. El oficio religioso fue concelebrado por Monseñor Antonio Moreno, Arzobispo emérito de Concepción; Monseñor Rafael Hernández, Vicario General de Pastoral de Santiago; Monseñor Juan Suárez, Deán de la Catedral; y los presbíteros Hans Kast, Bernardo Herrera y Pedro Narbona.

Entre los asistentes destacó un numeroso grupo de familiares de quien fuera el primer cardenal chileno. La Santa Misa fue ofrecida por Monseñor Juan Suárez, quien recordó al Cardenal Caro como un pastor cercano y bondadoso. Dijo que en su calidad de Arzobispo de Santiago había fundado 70 parroquias en la arquidiócesis.

Un verdadero pastor

“Los que tuvimos el privilegio de conocerlo y tratarlo de cerca pudimos percibir en él un acervo de cualidades humanas y de virtudes cristianas y sacerdotales, que imponía un profundo respeto y admiración”, señaló el Cardenal Jorge Medina en su homilía. “Era un hombre recio, perseverante, sufrido, sacrificado, modesto, ajeno a cualquier tipo de vanagloria, dotado de un altísimo sentido de la responsabilidad, capaz de discernir en situaciones difíciles y de tomar decisiones aunque ellas fueran ingratas y dolorosos. Jamás influyeron en él ni la búsqueda de ventajas personales ni la acepción de alguien que por motivos que no fueran sus cualidades o sus méritos. Era un hombre justo y si hacía en alguna oportunidad un juicio menos favorable, jamás lo exteriorizaba a no ser por razones del todo objetivas. Nunca se dejó llevar por preferencias políticas ni fue débil ante las autoridades: las trató con el respeto debido al cargo que desempeñaban, pero conservando él mismo una independencia y autonomía que nada tenían de prepotencia o de búsqueda de poder. Fue un varón leal y sincero, un hombre sin doblez, una persona coherente”.
“Pero la personalidad del Cardenal Caro –agregó Monseñor Medina, en su homilía- no solo fue admirable por su contextura humana, rica como un roble, recia y sufrida como un espino de la costa, el Cardenal Caro fue un verdadero pastor. Asumió todas las responsabilidades apostólicas que sus superiores y el Santo Padre le encomendaron y las ejerció con ardiente celo, con abnegación, amorosamente, sin quejarse nunca y aprovechando cualquier ocasión que se le ofreciera para sembrar la Palabra de Dios y para evangelizar a quienes estaban confiados a su responsabilidad de pastor.

Fue un apóstol de la palabra escrita y fueron muchos los escritos que salieron de su pluma, todos inspirados en su ardiente celo de que el Señor Jesús fuera conocido y amado. Fue un catequista dotado de gran sentido pedagógico, predicó con vigor e incluso no rehuyó algún tema polémico, no por el placer de la lucha, sino por su acendrado amor a la verdad. Cuando debió decir las cosas poco gratas a su interlocutor, lo hizo con firmeza y, a la vez, con discreción. Para él el éxito no consistía en vencer, sino en convencer”.
“José María Caro Rodríguez era un hombre de Dios. Vivía penetrado de la presencia de Dios. El Evangelio era para él el definitivo punto de referencia de su existencia”, señaló el Cardenal Medina en su homilía y terminó manifestando:”Elevemos a Dios nuestro corazón agradecido por el insigne don que Él hizo a nuestra patria en la persona virtuosa del Cardenal Caro. Agradezcámosle por los ejemplos de virtud que él nos legó. Recojamos el testimonio de su profunda piedad, recordando en este Mes de María, la devoción con que el venerado Cardenal honraba a la Madre de Dios, cada día, recitando tres veces cada día el Santo Rosario, práctica que él aprendió en su niñez, en la casa de sus abuelos.

Confiamos en que el Padre de las misericordias habrá acogido hace mucho tiempo el alma de este venerado pastor de la iglesia, y esperamos que, desde la gloria de los bienaventurados, el siervo de Dios José María Caro interceda por nosotros y nos proteja en los momentos difíciles que vivimos, en los que Dios es ignorado por tantos compatriotas y en que otros hacen mofa de su santa Ley”.





Fuente: DOP http://www.iglesiadesantiago.cl/
Santiago, 05/12/2008

http://noticias.iglesia.cl/noticiai.php?id=8203

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sábado, 6 de diciembre de 2008

Beatificación José María Caro Rodríguez y Roberto Bernardino Berríos Gaínza

WIKIPEDIA
José María Caro Rodríguez
Cardenal de la Iglesia Católica


Dibujo de Su Eminencia Cardenal José María Caro

Nacimiento 23 de junio de 1866
Pichilemu, Chile
Fallecimiento 4 de diciembre de 1958
Santiago
El cardenal José María Caro Rodríguez (Pichilemu, 23 de junio de 1866 - Santiago, 4 de diciembre de 1958) fue el VIII Arzobispo de Santiago y primer prelado chileno en ser nombrado Cardenal.

Juventud y primeros años de sacerdocio
Hijo de José María Caro Martínez y de Rita Rodríguez, aprendió sus primeras letras con su abuela, Cayetana, y posteriormente asistió a la escuelita de Ciruelos, hasta la cual debía caminar, cada día, cinco kilómetros.

En la misma época en que era un muchacho, el canónigo de la Catedral Metropolitana de Santiago, Ramón Saavedra Jiménez adquirió una propiedad agrícola cerca de Cáhuil, y en los meses de verano el sacerdote viajaba a su propiedad y oficiaba misas a diario. En febrero de 1881, le solicitó al párroco de Ciruelos que le recomendara un muchacho para que le ayudase a oficiar la misa. Ése fue el joven José María.

Al poco tiempo, el canónigo le propuso al joven ser sacerdote, y Caro aceptó inmediatamente. En marzo de ese mismo año viajó a Santiago con su padre a rendir examen al Seminario de Santiago. Fue admitido en la sección San Pedro Damiano, con cupos para estudiantes de zonas rurales, y allí realizó sus estudios de Humanidades. En 1887 inició sus estudios en Teología y griego; hizo clases de este idioma en el Seminario.

El recién nombrado Arzobispo de Santiago, Monseñor Mariano Casanova y Casanova, lo designó junto a otros alumnos para continuar sus estudios superiores en Roma, en el Colegio Pío Latino y en la Universidad Gregoriana.

Al poco tiempo enfermó gravemente del pulmón. No obstante esta dificultad, el 30 de diciembre fue ordenado sacerdote. También se graduó de doctor en Teología de la Universidad Gregoriana. En 1891 volvió a Chile, en momentos en que el país se veía fragmentado por la Guerra Civil entre el bando presidencialista y congresista.

Carrera Episcopal y birrete cardenalicio

Estatua del Cardenal Caro en la Catedral Metropolitana de Santiago


En 1910 el padre Caro sería enviado a la norteña localidad de Mamiña. Este sería sólo el comienzo de su carrera pues en 1911 sería nombrado Vicario apostólico de la provincia de Tarapacá y Obispo de Iquique. Recibió el orden episcopal de parte del internuncio, Monseñor Sibilia el 28 de abril de 1912.

El 14 de diciembre de 1925 el Papa Pío XI lo nombró Obispo de La Serena; había estado 13 años en Iquique. Años después, el 14 de octubre de 1939 se traslada a Santiago con el fin de tomar posesión de la Arquidiócesis de Santiago de Chile, luego de que el Papa Pío XII lo nombrara como el VII Arzobispo de Santiago. Ese mismo día realizó una visita oficial al Presidente de la República, Pedro Aguirre Cerda.

En 1941 el Presidente Pedro Aguirre Cerda fallece durante el mandato, por lo cual Monseñor Caro preside el funeral de estado en su honor. Como Arzobispo de la ciudad de Santiago, Monseñor Caro fue el principal artífice de la construcción del Templo Votivo de Maipú, en homenaje a la Virgen del Carmen.

Monseñor Caro supo ganarse el cariño de los feligreses y sobre todo del pueblo de Santiago. Siendo uno de los principales pastores de Chile, supo mantener buenas relaciones con los gobiernos radicales no creyentes que tuvo Chile en aquellos años en que le correspondió ser Jefe de la Iglesia de Santiago. Visitó el Hogar de Cristo, la gran obra de San Alberto Hurtado y cuando este falleció rezó el angelus.


Urna donde descansan los restos del Cardenal Caro en la nave derecha de la Catedral Metropolitana de Santiago

El 23 de diciembre de 1945 se conoció la noticia de que el Papa Pío XII lo había elegido para ser ordenado cardenal en el consistorio de febrero del siguiente año. El Arzobispo viajó en pleno invierno europeo. Su salud no lo acompañó, y el frío y las inadecuadas condiciones del Colegio Pío para un hombre mayor, le causaron una bronconeumonía que se fue complicando cada vez más.

Sin embargo, su salud inició luego una lenta mejoría, que le permitió recibir del Santo Padre el capelo cardenalicio el 19 de mayo de 1946, convirtiéndolo de este modo en el primer Príncipe de la Iglesia chileno.

Antes de morir, el Cardenal José María Caro participó en los Funerales del Papa Pío XII y posteriormente, en el Cónclave que en octubre de 1958, eligió al Cardenal Ángelo Roncalli, como el Papa Juan XXIII. El 3 de diciembre de 1958, Su Eminencia cayó gravemente enfermo; el Cabildo Metropolitano en pleno le dio la Extremaunción y el 4 de diciembre, a las 13:20 horas falleció. Las campanas doblaron en señal de duelo, se decretó duelo nacional. Sus restos mortales descansaron en una capilla en la nave derecha de la Catedral Metropolitana de Santiago hasta abril del 2006, momento en que sus restos fueron sepultados en la Nueva Cripta Arzobispal de la Catedral Metropolitana.

Actualmente está en proceso de beatificación junto a Monseñor Bernardino Berríos Gaínza.

Documentos Donados a la Cruz del Tercer Milenio

En Agosto de 2006, fueron donados a través del Cardenal Jorge Medina, tanto el nombramiento como Cardenal otorgado por el papa Pío XII, como el posterior título de primado, ambos pertenecientes al Cardenal José María Caro R.
El Cardenal Caro fue el primer Cardenal chileno y actualmente se está tramitando su causa de beatificación, por lo que estos documentos son considerados dentro de los más importantes en la historia de la Iglesia Católica chilena.

ver documentos

JOSÉ M. CARO
La causa de beatificación del cardenal José María Caro se abrió y luego se quedó sin un vice postulador que la lleve adelante y envíe a Roma la investigación. Este caso es un tanto difícil y por eso se encuentra parcialmente detenida.
Recordemos que primero se deben probar las virtudes heroicas para luego dar paso a la beatificación.

http://pichilemuprimero.bligoo.com/
Cardenal Caro: De Pichilemu un Santo para Chile
Enviado por Carlos el 04/10/2007 a las 15:27
Grande fue mi sorpresa cuando descubrí que el Cardenal Caro tiene una causa de beatificación pendiente y que, al parecer, está durmiendo el sueño de los justos.
Creo que es un desafío para la comunidad creyente de Pichilemu organizarse y hacer fuerza para darle movimiento a esta causa.
Vamos a realizar las averiguaciones con la Iglesia Católica para ver cuál es la situación de la Causa de Beatificación y estaremos informando.
También sería necesario que cualquier persona que tuviera antecedentes lo pudieran hacer llegar para contribuir con este propósito.
Fuerte y Claro.... el respeto por las creencias religiosas es un derecho.

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La larga lista de espera



Fray Andresito y Mario Hiriart: camino a la canonización (emol.com)

En Chile, existe una larga lista de posibles santos. Sin embargo, uno de los que tiene más posibilidades es el laico consagrado Mario Hiriart, ingeniero que integró el primer grupo de jóvenes del movimiento Schoenstatt en Chile.



Beatita Benavides, José María Caro, Bernardino Berrios y Fray Francisco Valdés (emol.com)

Como dice el director de la fundación que apoya su causa, Pedro Dillinger, su mayor atractivo es no ser un religioso. Esto cobra especial importancia, si se considera que el Papa Juan Pablo II es el sumo pontífice que más laicos ha canonizado. Según Juan Enrique Coeymans, vicepostulador de la causa de Hiriart, el motivo es obvio: la mayoría de los cristianos son laicos y necesitan ejemplos concretos de santidad laical. El caso de Hiriart comenzó en 1995 y ya está en la última etapa de la fase diocesana.

Pero el proceso de otro popular candidato a santo no ha tenido la misma suerte. Fray Andresito, humilde pastor de la Recoleta franciscana, ha esperado 150 años para ser siquiera nombrado venerable. Y es que en su causa trabajaron muchas personas sin preparación, por lo que su caso ha quedado botado en varias ocasiones. Sólo ahora que su vicepostulador es Juan Rovegno, las cosas han avanzado más rápidamente. Al igual que Mario Hiriart, está finalizando la fase diocesana.

Y como estos ejemplos, hay muchos más. Beatita Benavides, José María Caro, Martín de Aranda, son sólo algunos de ellos. Hay un santo para cada gusto. Como dice Juan Rovegno, “esto de los santos es un abanico inalcanzable”. Sólo les queda esperar.

Los posibles santos chilenos

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Roberto Bernardino Berríos Gaínza
De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde Bernardino Berríos Gaínza)

Monseñor Roberto Bernardino Berríos Gainza
(* Navidad, 1885 - † San Felipe, 22 de julio de 1975), hijo de Don Pablo Marcial Berríos Vera y de doña Benigna Gaínza Jeria, fue fraile franciscano y Obispo de San Felipe. Está en proceso de beatificación en el Vaticano.

Ingresó al Seminario Franciscano de Navidad, recibiendo sus hábitos en 1911 como fraile Franciscano de Ordenes Menores. Fue nombrado obispo de San Felipe en Aconcagua en 1938, cargo que ejerció hasta 1957. Como obispo de San Felipe fundó 25 parroquias durante su magisterio e invitó a distintas Congregaciones Religiosas a sumarse a la actividad pastoral de su Diócesis: Religiosas Mercedarias, las Hermanas Franciscanas Cooperadoras Parroquiales y las Hermanas del Amor Misericordioso.

A pesar de su jararquía episcopal, nunca dejó de misionar por las tierras de Colchagua: en Nilahue, Pumanque, La Estrella, Marchigüe, Litueche y Navidad, a donde volvía cada año en sus vacaciones a reencontrarse pastoralmente con su gente y a consagrar muchas parroquias y en especial capillas marchiguanas. En 1957 fue nombrado Arzobispo de Anastasiópolis hasta 1970, fecha en que fue nombrado Emérito de San Felipe. Falleció en esa ciudad el 22 de julio de 1975.
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miércoles, 3 de diciembre de 2008

PRIMER CARDENAL CHILENO JOSÉ MARÍA CARO



A 50 años de su fallecimiento:Iglesia en Santiago recuerda a Cardenal Caro

Con motivo de cumplirse 50 años del fallecimiento del Cardenal José María Caro Rodríguez, este jueves 4 de diciembre, a las 19:00 horas, se celebrará una eucaristía en su memoria en la Catedral Metropolitana, presidida por el Cardenal Jorge Medina.
Con una misa, la Iglesia de Santiago recordará al Cardenal José María Caro Rodríguez, VII Arzobispo de Santiago, al cumplirse este jueves 4 de diciembre 50 años de su fallecimiento.

La eucaristía se oficiará ese día a las 19:00 horas en la Catedral Metropolitana y será presidida por el Cardenal Jorge Medina. Al oficio religioso se invita en forma especial a familiares y amigos del extinto prelado; como asimismo a sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles en general.

Por otra parte, habrá otra celebración eucarística en su memoria el domingo 7 de diciembre, a las 11:00 horas, en la Parroquia de Ciruelos, en las cercanías de Pichilemu, provincia de Colchagua, donde naciera Monseñor José María Caro. Esta misa también será presidida por el Cardenal Jorge Medina

Primer cardenal chileno


Hijo de José María Caro Martínez y de Rita Rodríguez, Monseñor José María Caro nació el 23 de junio de 1866 y a los 4 años los abuelos paternos lo llevaron a vivir junto a ellos. Todo en la hoy VI Región. Su preparación al sacerdocio la recibió en el Seminario de San Pedro Damián, para hijos de campesinos, en Santiago, y terminadas las humanidades estudió Teología en el Colegio Pío Latino Americano, para seminaristas de esta región del mundo, en Roma. Obtuvo el título de doctor en Teología en la Universidad Gregoriana. Fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1890. Fue profesor del Seminario de Santiago, párroco de Mamiña, Vicario Apostólico de Tarapacá, Obispo de Iquique y luego de La Serena, y Arzobispo de Santiago. Tomó posesión de la arquidiócesis de Santiago el 14 de octubre de 1939.
Pío XII lo creó Cardenal en 1946, con el título de Santa María della Scala, en tanto que en 1950, la Santa Sede le concedió el título de Primado de Chile, con ocasión de sus 60 años de sacerdocio. Fue el primer chileno en participar en un Cónclave, el de octubre de 1958, donde se eligió al Papa Juan XXIII.
Su lema episcopal fue “Dios es nuestro refugio y fortaleza”. En el tiempo que le tocó vivir, se enfrentó directamente con los movimientos anticlericales, escribiendo el libro “El Misterio de la Masonería”, a la vez que hizo propia la incipiente Doctrina Social de la Iglesia, apoyando a los trabajadores y sus luchas. Entre sus obras materiales, a Monseñor Caro se le debe la construcción del Templo Votivo de Maipú y de decenas de parroquias de Santiago, a la medida que la ciudad iba creciendo y con ello las necesidades pastorales.

Fue a funerales del Papa Pío XII

Antes de morir, el Cardenal José María Caro participó en los funerales del Papa Pío XII y posteriormente en el Cónclave que en octubre de 1958, eligió al Cardenal Ángelo Roncalli, como el Papa Juan XXIII. El 3 de diciembre de 1958, cayó gravemente enfermo; el Cabildo Metropolitano en pleno le dio la Extremaunción y el 4 de diciembre, a las 13:20 horas falleció. Las campanas doblaron en señal de duelo, se decretó duelo nacional. Sus restos mortales descansaron en una capilla en la nave derecha de la Catedral Metropolitana de Santiago hasta abril del 2006, momento en que sus restos fueron sepultados en la Nueva Cripta Arzobispal de la Catedral Metropolitana.













Fuente: DOP http://www.iglesiadesantiago.cl/
Santiago, 02/12/2008
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EL RANCAHUASO
10-12-2008

50 años de la Pascua de Monseñor José María Caro

Chile recordó a su pastor, con una emotiva eucaristía, en el cincuentenario de su fallecimiento. Este domingo se efectuará una segunda misa en la localidad de Ciruelos de nuestra región.
Escrito por Magaly Calderón

Con una hermosa y emotiva misa que se realizó en la Catedral Metropolitana de Santiago el día jueves 4 de diciembre, la Iglesia Chilena recordó la fecha de fallecimiento del Cardenal José María Caro, acaecida un día 4 de diciembre de 1958. La ceremonia religiosa fue presidida por el Cardenal Medina Estévez, quien en conjunto con los concelebrantes recordaron aspectos tan significativos de la personalidad de este querido pastor y Cardenal chileno.

En relación al tema transcribimos un párrafo compartido con los asistentes a la misa por el Cardenal Medina:

El hombre de Dios

“La raigambre familiar, el contacto con la naturaleza, los largos tiempos de silencio durante sus desplazamientos, los sufrimientos que le deparó la fragilidad de su salud a lo largo de casi toda su vida, su intensa vida de oración y el desapego de todo interés personal, fueron los elementos que se fundieron en admirable armonía para hacer del Cardenal Caro un hombre de Dios”.

CIRUELOS, pueblo vecino al balneario de Pichilemu, en donde recibió el bautismo y estudió en sus primeros años de enseñanza, celebrará este domingo una misa en la Parroquia de “San Andrés”, que a nuestro entender aportará una nota especialmente hermosa dentro de todas las actividades que se están desarrollando por esta fecha en nuestro querido secano costero.
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domingo, 30 de noviembre de 2008
EL APÓSTOL SAN ANDRÉS Y EL PRIMER HIJO ILUSTRE DE PICHILEMU

Miles de fieles participaron en la festividad que conmemora a San Andrés Apóstol en Ciruelos, localidad distante a 11 kilómetros al sur oriente de Pichilemu, entremedio de lomajes aromados de pinos y eucaliptos y donde se encuentra una de las Iglesias más antiguas de la costa de la región de O’Higgins.

En efecto, católicos llegados desde diversos puntos de la propia comuna, como de otras de la región –aparte de comerciantes que siguen estas festividades, obviamente por razones distintas- fueron partícipes de las diferentes actividades programadas por la Parroquia de Pichilemu, encabezadas por el cura párroco Pablo Donoso y secundadas por sacerdotes que viajan a ayudarle, aparte de los diáconos locales y personas allegadas a las actividades pastorales.

CANTO A LO DIVINO

Misas, rezos y cantos a lo Divino fueron el preámbulo anoche y hasta la madrugada, donde cantores llegados desde otros lugares, Pumanque, Paredones, Pichilemu e incluso, desde Santiago estuvieron anoche cantándole al Santo.

“pichilemunews” estuvo anoche siendo testigo de parte de estas actividades y, durante el rato en que permanecimos ahí oímos al menos a cuatro cantores, en tanto afuera de la Iglesia, otros afinaban guitarra y charrangueos para seguir cantándole más tarde.

La festividad de San Andrés se celebra para agradecer al Santo –patrono de esa Iglesia- las lluvias y para pedir por el éxito de las siembras entre otras rogativas. Hasta la localidad llegan miles de feligreses a pagar mandas, a confesarse, a comulgar, en todo tipo de carruajes, siendo habitual ver a cientos de huasos que desde largas distancias siguen prefiriendo el “pingo”, que les sirve para participar en la procesión donde el santo es paseado en andas con cánticos, rezos y vivas a lo largo de la única calles que serpentea las casitas del lugar.

EL SANTO

El Apóstol San Andrés su llegada a Ciruelos –en 1866- tuvo una sincera promesa de una madre encinta, a su arribo a esa localidad que en esos tiempos era más importante que Pichilemu.

Esa mujer era nada menos que Rita Rodríguez Cornejo, madre de unos cuantos hijos. Al salir a la espera de la anunciada llegada del Santo encargado a Europa –que venía en Procesión/Caravana- escoltado por huasos a caballos, al estar frente a la imagen –según cuenta la leyenda- la mujer se arrodilló y persignándose le expresó que si el fruto que llevaba en su vientre era varón, lo consagraría al servicio del Supremo Hacedor.

El 24 de Junio de ese año 1866 nacía el hijo de Rita, siendo bautizado por su abuelo como José María Caro Rodríguez; quien años más tarde ingresaría a estudiar –primero- en la escuelita parroquial y visto por un clérico que hacía misiones en Ciruelos vio en él a un niño diferente que “pintaba para curita”. Consiguió los estudios en Santiago para niños de extracción pobre y ahí el niño continuó sus estudios hasta consagrarse sacerdote.

Luego, gracias a sus cualidades y capacidad –pese a su regular estado de salud- fue nombrado Vicario Apostólico de Tarapacá, Párroco de Mamiña. Más tarde fue consagrado Obispo, Arzobispo y, el año 1945, el Primer Cardenal Chileno.

Murió en Santiago, a la edad de 92 años el 4 de Diciembre de 1958 y sus restos descansan en la Catedral Metropolitana.
Publicante Pichilemunews

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http://www.periodicoencuentro.cl/

Diciembre 2008 / NÚMERO 22

El Cardenal José María Caro, primado de Chile
El primer Cardenal chileno fue un hombre sencillo y bondadoso, así lo recuerdan quienes lo conocieron. "Cuando estaba de vacaciones, iba al campo y hacía catecismo a los niños del lugar y misionaba, con una gran simpleza y cercanía a la gente", cuenta su sobrino nieto Olivado Martínez Caro.

Conozca más de él en este artículo.

El legado de la familia
Fotos y recuerdos a montones conservan los sobrinos nietos del cardenal José María Caro Rodríguez

En mayor y menor medida, Osvaldo Martínez y sus primos Patricio y Eduardo Rodríguez compartieron con el tío abuelo, el cardenal José María Caro, observando su trabajo pastoral y en las actividades cotidianas. También en los veranos, cuando el purpurado y arzobispo de la principal jurisdicción nacional volvía a ser un cura de pueblo.

La familia en general –de ambos troncos- se sigue reuniendo en torno a la figura del cardenal y son más de 10 las hojas del listado donde aparecen los parientes vivos que por estos días esperan juntarse, algunos por primera vez.

"El Revdo. cura de la parroquia de San Andrés, de Ciruelos, no anotó la fecha de mi nacimiento, al ponerme el óleo, sino en forma de 'hace un mes', pero en un escrito de mi padre recuerdo haber leído 23 de junio de 1866, como fecha de mi nacimiento", hizo apuntar en los primeros párrafos de su autobiografía.

En el mismo Ciruelos donde fue bautizado, en San Vicente de Tagua Tagua, en Pichilemu, en la provincia de Colchagua y en toda la VI Región, también se le recuerda con cariño, tanto por ser hijo de su tierra el primer chileno en ser cardenal, como porque nunca perdió contacto con la gente de la zona.

Además de la cercanía en el trato, mencionan el tono de sus prédicas. "Sus homilías eran sencillas, para que la gente lo entendiera, siempre de situaciones de la vida misma, nada difícil de comprender ni con palabras complicadas”.

La memoria fluye rápido y pese a que son 50 los años pasados desde el día del funeral del cardenal Caro, los hechos se acumulan y cruzan entre un sobrino y otro.

“A él le gustaba escuchar misa, no le bastaba con decirla. Aunque él hacía misa diariamente, pedía a otros sacerdotes que dieran misa para él escucharla. Algunas de esas misas las celebró quien después fue también arzobispo de Santiago, monseñor Carlos Oviedo”.

“En ese tiempo Santiago era mucho más chico y Chile era mucho más humilde que hoy, no había tantos adelantos ni era fácil viajar como ahora. Cuando el cardenal tuvo que viajar a Roma para el cónclave donde se eligió al Papa Juan XXIII iba con la plata justita, así que en la familia hicimos una colecta para comprarle dólares y que no fuera tan apretado. Ni uno de nosotros conocía los dólares”.

“La austeridad era parte de su vida. Nada había en exceso, al contrario. Cada peso que gastaba lo anotaba en una libretita y rendía cuentas con gran celo, de manera que a mí me parecía exagerada, pero para él no había otra manera”.

“Tenía un excelente sentido del humor. Era alegre y positivo”.

“Los días viernes en la casa no se comía carne ni había postre, se guardaba el ayuno. El dinero equivalente a ese ahorro lo entregaba al Auxilio Social Cristiano”.

“Visitar a los enfermos para él era una prioridad. Todos los días visitaba a la gente en el hospital San Borja y una vez a la semana iba a ver a los curas enfermos que en ese tiempo se atendían en la clínica de la Universidad Católica”.

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